Alessio aprovecha las oportunidades sin balas.
Punto de vista: Alessio.
El salón estaba lleno de humo de tabaco y murmullos calculados.Alessio Santoro-Ferrari se sentaba en la cabecera de una mesa larga de madera oscura. No vestía traje ahora. Solo una camisa blanca abierta en el cuello, manchada de polvo y una sombra de sangre seca en el puño.
A su derecha, Rebecca bebía vino tinto con una calma perturbadora.
A su izquierda, un hombre mayor —un capo menor de Palermo— asentía mientras escuchaba.
Alessio hablaba despacio. Seguro. Con la voz de quien ya ganó.
Alessio dice con acento palermitano, “Catania reaccionó… pero tarde. Y sin permiso.”
Un murmullo recorrió la mesa.
Uno de los hombres preguntó:
—“¿Etna?”
Alessio sonrió apenas.
Alessio dice con acento palermitano, “ella es una sombra. Útil… pero sin apellido Ferrari.”
Rebecca apoyó el codo en la mesa.
Rebecca dice con acento siciliano, Y la sangre no alcanza.
Otro capo se inclinó hacia adelante.
—“¿Y Leila Ferrari?”
El ambiente se tensó.
Alessio levantó la copa.
Alessio dice con acento palermitano, “Leila se va a casar con un hombre del norte.”
Un murmullo más fuerte.
Algunos indignados.
Otros interesados.
Alessio continuó, clavando la estocada.
Alessio dice con acento palermitano, “Una heredera siciliana… entregando su apellido a Turín.”
Rebecca sonrió, lenta.
Rebecca dice con acento siciliano, “Tradimentu.”
El silencio fue absoluto.
Alessio bebió un sorbo.
Alessio dice con acento palermitano, “Yo no lo digo. Lo dirá la tradición.”
Alessio dice con acento palermitano, Etna no es el problema.
Los hombres intercambiaron miradas.
Un capo menor carraspeó.
—Gobierna Catania.
Alessio negó con suavidad.
Alessio dice con acento palermitano, Ocupa Catania. No es lo mismo.
Rebecca sonrió apenas.
Alessio continuó:
Alessio dice con acento palermitano, No tiene historia escrita en esta isla. Y, sobre todo… no tiene paciencia.
Se levantó despacio, caminando alrededor de la mesa.
Alessio dice con acento palermitano, Disparar contra Etna la convierte en mártir. Y los mártires son peligrosos.
Se detuvo detrás de uno de los hombres.
Alessio dice con acento palermitano, casi en confidencia, Nosotros no queremos mártires. Queremos vacíos.
El hombre tragó saliva.
Uno de los presentes preguntó:
—¿Entonces?
Alessio volvió a su lugar.
Alessio dice con acento palermitano, Cortamos el aire. Primero el respeto. Luego el dinero. Después, la gente.
Hizo un gesto a un hombre joven, que deslizó carpetas sobre la mesa.
—Rutas retrasadas.
—Permisos cuestionados.
—Proveedores “confundidos”.
Alessio sonrió.
Alessio dice con acento palermitano, Nada ilegal. Nada violento. Solo tradición funcionando.
Uno de los hombres dudó antes de hablar.
—¿Y Leila?
La pregunta flotó.
Alessio no se tensó. No cambió el tono.
Alessio dice con acento palermitano, Leila no es una enemiga. Es… una puerta.
Rebecca alzó una ceja.
Alessio continuó:
Alessio dice con acento palermitano, Una heredera que se casa fuera de Sicilia…
Se sirvió vino.
Alessio dice con acento palermitano, Cuando la vea, no llevaré armas. Llevaré preguntas.
El silencio fue absoluto.
Alessio se recostó en su silla, dejando que el humo se disipara lentamente sobre la mesa.
Alessio dice con acento palermitano, La tradición es clara. La mujer lleva el apellido, pero lo entrega al esposo. Si se casa con Turín, ¿a quién le debe lealtad el apellido Ferrari?
Señaló las carpetas que el hombre joven había deslizado.
Alessio dice con acento palermitano, Etna está ocupada en proteger lo que cree que es suyo. Leila está a punto de desmantelar la base del poder de Catania por amor… o por estrategia. Es indiferente.
Rebecca sonrió. Se veía aburrida, pero atenta.
Alessio dice con acento palermitano, En el vacío, yo seré el único que sepa el camino de regreso.
Un hombre se levantó, entendiendo.
—Ha sido un placer, Signore.
Alessio no respondió. Solo levantó la mano en un gesto de permiso. Los capos se levantaron uno a uno, el murmullo de respeto y temor llenando el salón mientras se marchaban.
Rebecca terminó su copa, mirándolo.
Rebecca dice con acento siciliano, Me gusta tu juego de ajedrez sin piezas, Zio.
Alessio sonrió, esta vez de verdad.
Alessio dice con acento palermitano, Las piezas existen, mia cara. Solo que ellas no saben que están jugando.
El humo se disipó finalmente, dejando solo el olor a vino y la promesa de una traición anunciada.
La grieta empieza a abrirse.
El tic del reloj antiguo llenaba el silencio como una gota constante de agua.Alessio Santoro-Ferrari estaba de pie frente al ventanal, observando la ciudad sin verla realmente.
La puerta se abrió con cuidado.
Entró Salvatore Lo Bianco, capo menor de Palermo Oeste. Cincuenta y tantos, traje caro, manos inquietas.
Salvatore Lo Bianco dice con acento palermitano, Me dijiste que era urgente, Alessio.
Alessio no se giró de inmediato.
Alessio dice con acento palermitano, Urgente no. Importante.
Salvatore cerró la puerta y permaneció de pie, incómodo.
Alessio dice con acento palermitano, —Dime… ¿quién firmó la autorización del último movimiento en el puerto de Catania?
Salvatore parpadeó.
Salvatore dice con acento palermitano, Etna.
Alessio ladeó apenas la cabeza.
Alessio dice con acento palermitano, —¿Sola?
Salvatore tragó saliva.
Salvatore dice con acento palermitano, Leila sigue sin estar disponible, ni se ha reportado.
Alessio dice con acento palermitano, —Ah.
Caminó hacia la mesa.
Alessio dice con acento palermitano, No digo que esté mal. Solo… distinto.
Salvatore bajó la mirada.
Alessio dice con acento palermitano, Matteo Ferrari jamás firmaba solo. Ni siquiera cuando tenía razón.
Alessio se sirvió un poco de amaro. El gesto era lento, casi ritual.
Alessio dice con acento palermitano, ¿Qué significa eso, Salvatore?
Salvatore Lo Bianco dice con acento palermitano, Que Etna tiene prisa. Quiere demostrar que puede mantener todo sin Leila.
Alessio suspiró. Un sonido de decepción.
Alessio dice con acento palermitano, La prisa es el primer error de un general joven. Y un general que intenta demostrar… ya ha perdido la mitad de su batalla.
Se giró finalmente para mirar a Salvatore.
Alessio dice con acento palermitano, Te di las instrucciones. Lentas. Legales. Que la grieta se abra por sí sola.
Salvatore dice con acento palermitano, Las rutas se han retrasado. El nuevo sistema de aduanas que pediste en Messina ya está bloqueando el 40% del material de Catania. Es un desastre administrativo.
Alessio dice con acento palermitano, Es un comienzo.
Se apoyó en el borde de la mesa, su voz bajó a un susurro lleno de autoridad.
Alessio dice con acento palermitano, Lo que quiero que entiendas es esto: Etna es fuego. Fuerte. Visible. Pero Leila es el aire. Si ella no está, el fuego se sofoca.
Alessio dice con acento palermitano, Encuentra el vacío.
Salvatore asintió con la cabeza, su inquietud ahora transformada en comprensión.
Salvatore dice con acento palermitano, El dinero.
Alessio sonrió, una expresión fugaz y peligrosa.
Alessio dice con acento palermitano, El dinero, Salvatore. El dinero jamás tiene lealtad al apellido. Solo al flujo.
Alessio dice con acento palermitano, Etna está mirando al enemigo en la calle. Pero el enemigo está en su libro de cuentas. Quiero que los proveedores "confundidos" se olviden de quién les debe, y empiecen a preguntarse quién les paga mejor.
Salvatore dice con acento palermitano, Entendido, Signore. El flujo se detiene aquí.
Alessio levantó la copa de amaro en un brindis silencioso hacia la ventana.
Alessio dice con acento palermitano, Solo hasta que encuentren el camino de regreso. A mí.
Salvatore se dio la vuelta y salió, dejando a Alessio solo de nuevo con el tic-tac constante del reloj. La gota de agua. La paciencia de su victoria anticipada.
Una cena de intrigas.
Punto de vista: Rebecca.
Palermo. Restaurante “La Vucciria Antica”El comedor estaba separado del resto del restaurante por un biombo de madera tallada y cristal esmerilado. La luz era baja, cálida, pensada para halagar la piel y suavizar las sombras. Sobre la mesa redonda, un mantel de lino marfil, cubiertos de plata antigua y copas altas que devolvían destellos rojizos del vino.
El murmullo del restaurante llegaba amortiguado, como si el mundo exterior existiera en otra frecuencia.
Rebecca Santoro Ferrari llegó puntual. Vestía un vestido vino sencillo, de corte impecable, mangas largas, cuello cerrado. Ninguna joya llamativa. Solo un anillo fino en el dedo índice y el cabello recogido con precisión casi clínica.
Las otras dos ya estaban ahí.
Bianca Mancuso, cuarenta y dos años, elegante hasta el exceso, esposa de Ruggero Mancuso, financiero vinculado a operaciones inmobiliarias de la Cosa Nostra.
Lidia Greco, treinta y siete, organizadora de eventos, conectada con medio Palermo a través de bodas, bautizos y cenas “benéficas”.
Rebecca besó el aire cerca de sus mejillas, con una sonrisa educada.
rebecca dice con acento siciliano, Buenas noches. Perdón el retraso… el tráfico estaba infernal.
Bianca con sonrisa amplia Dice con acento palermitano, Figurati. Nosotras apenas pedimos el vino.
Lidia (mirándola de arriba abajo):
Lidia dice con acento palermitano, Siempre tan puntual, Rebecca. Eso ya no se usa.
Rebecca se sentó con calma, colocó la servilleta sobre sus piernas y observó la mesa un segundo, como quien evalúa un quirófano antes de empezar.
El mesero sirvió el vino sin interrumpir la conversación.
Bianca dice con acento palermitano, Seguirás en Palermo por mucho tiempo?
Rebecca dice con acento siciliano, —Depende. El trabajo nunca termina, ya sabes.
Lidia dice con acento palermitano, Ay, tú y tu trabajo… siempre tan discreta.
Rebecca sonrió apenas.
rebecca dice con acento siciliano, —La discreción mantiene a la gente viva.
Las dos mujeres rieron, pensando que era una broma elegante.
Llegaron los antipasti: burrata, higos, prosciutto cortado fino.
Lidia, pinchando un trozo de queso:
Lidia dice con acento palermitano, Por cierto… ¿ustedes han oído lo que dicen de Catania?
Rebecca levantó la vista, interesada pero no ansiosa.
Rebecca dice con acento siciliano, ¿Qué dicen?
Lidia dice con acento palermitano, Que ahora manda una mujer extraña.
Lidia dice con acento palermitano, Una tal Etna.
Bianca frunció el ceño.
Bianca dice con acento palermitano, No es Ferrari, ¿no?
Rebecca se limpió los labios con la servilleta. Muy despacio.
rebecca dice con acento siciliano, No. Es una intrusa que pretende robar el control y dinero de nuestra familia.
Lidia dice con acento palermitano, —Dicen que fue entrenada por tu prima Leila.
Rebecca inclinó ligeramente la cabeza.
Bianca dice con acento palermitano, Pero entrenar no es gobernar.
El mesero retiró los platos. Llegó el primer plato fuerte.
Rebecca (con voz pensativa):
Rebecca dice con acento siciliano, Catania siempre ha sido complicada. Demasiadas rutas. Demasiada historia.
Bianca dice con acento palermitano, Y demasiados hombres que no aceptan órdenes nuevas.
Lidia dice con acento palermitano, Sobre todo si vienen sin legítima autoridad.
Rebecca alzó la copa, girando el vino lentamente.
rebecca dice con acento siciliano, No diría sin autoridad. Pero sí sin autoridad definitiva.
Bianca arqueó una ceja.
Bianca dice con acento palermitano, —Definitiva?
Rebecca sonrió, amable.
Rebecca dice con acento siciliano, Los vacíos generan ansiedad. La gente quiere saber quién manda… y por cuánto tiempo.
Lidia, bajando la voz como si compartiera un secreto:
Lidia dice con acento palermitano, También dicen que tu prima Leila ya no está tan… comprometida con Sicilia.
Rebecca bebió un sorbo.
Rebecca dice con acento siciliano, Leila siempre fue… distinta.
rebecca dice con acento siciliano, Y ahora lo está demostrando más.
Bianca dice con acento palermitano, Lo dejará todo por el norte.
Rebecca apoyó la copa con suavidad.
Rebecca dice con acento siciliano, Por amor, dicen.
Bianca chasqueó la lengua.
Bianca dice con acento palermitano, Una Ferrari casándose con un capo de Turín… Eso no va a caer bien.
Rebecca no asintió. No negó. Solo dijo:
Rebecca dice con acento siciliano, La tradición en cosa nostra es sensible. No se adapta… se resiente.
Lidia se inclinó hacia adelante.
Lidia dice con acento palermitano, ¿Tú crees que eso pueda… debilitar la posición de Catania?
Rebecca fingió pensarlo.
rebecca dice con acento siciliano, Creo que ya lo está haciendo.
Bianca dice con acento palermitano, Mi marido dice que algunos socios están retrasando acuerdos… Por “precaución”.
Rebecca asintió lentamente.
rebecca dice con acento siciliano, Es lo lógico. Cuando no sabes quién manda mañana… cuidas lo que tienes hoy.
rebecca dice con acento siciliano, O, si eres inteligente, empiezas a mover tus fichas al lado que crees que va a ganar.
Lidia se enderezó, pensativa.
Lidia dice con acento palermitano, ¿Y quién crees tú que ganará, Rebecca?
Rebecca tomó un trozo de prosciutto con un gesto delicado, como si la respuesta estuviera en la salinidad de la carne.
Rebecca dice con acento siciliano, La gente de Catania siempre ha respetado a los Ferrari. Pero el respeto es una cosa y la estabilidad, otra. Y la estabilidad, mia cara, se compra.
Bianca intervino, con la voz más seria.
Bianca dice con acento palermitano, ¿Crees que Alessio está haciendo algo?
Rebecca levantó la copa de vino, bebiendo lentamente mientras las observaba por encima del borde. El silencio se alargó, cargado de expectativas.
Rebecca dice con acento siciliano, Mi hermano solo observa. Él entiende que si alguien tiene sed, no necesitas obligarlo a beber. Solo tienes que hacer que el agua sea difícil de encontrar en otro sitio.
Lidia sonrió, entendiendo la metáfora.
Lidia dice con acento palermitano, Así que, un vacío.
Rebecca asintió con una sonrisa.
Rebecca dice con acento siciliano, Un vacío y mucha, mucha tradición. La gente de Catania está cansada de Etna y su prisa. Y no confían en una Ferrari que se va al Norte.
Bianca dice con acento palermitano, Entonces, ¿debemos esperar el colapso?
Rebecca dejó la copa.
Rebecca dice con acento siciliano, No un colapso. Una transferencia. Y quien se posicione antes del cambio, ganará el doble.
Bianca y Lidia se miraron. La cena había dejado de ser social. Era una cumbre de información.
Bianca dice con acento palermitano, Hablaré con Ruggero.
Lidia dice con acento palermitano, Yo tengo contactos con un par de proveedores de Messina. Tal vez tengan "confusiones" pronto.
Rebecca sonrió, satisfecha.
Llegó el postre. Cannoli. Café.
Las mujeres hablaban ahora entre ellas, espectantes, conectando puntos que Rebecca nunca dijo explícitamente.
Rebecca escuchaba. Observaba. Guardaba.
Al levantarse, tomó su abrigo con calma.
Rebecca dice con acento siciliano, Fue una cena deliciosa. Siempre es bueno escuchar… cómo respira la ciudad.
Besó el aire otra vez y se fue.
Cuando la puerta se cerró detrás de ella, Lidia exhaló.
Y en la calle, Rebecca caminó hacia el coche con la tranquilidad de quien acaba de dejar una vela encendida… en una habitación llena de gas.