el despertar de una flor

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James de los santos
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Registrado: Lun Mar 10, 2025 12:35 am

el despertar de una flor

Mensaje por James de los santos »

Punto de vista: Lila

Comunidad de NeoMadrid; Casa de campo
La Casa de Campo es un jardín histórico y el mayor parque público del municipio de Madrid. Situado al oeste de la ciudad, pertenece al barrio administrativo de Casa de Campo (distrito de Moncloa-Aravaca). Linda al sur con el distrito de Latina, y al oeste con el término municipal de Pozuelo de Alarcón. El parque está prácticamente anexo al monte de El Pardo y tiene una extensión de 1.722,6 hectáreas, incluyendo los terrenos del Club de Campo Villa de Madrid, al que cedió parte de su superficie. Es más grande que el bosque de Boulogne, que el parque Fénix de Dublín, que el Central Park de Nueva York y que Hyde Park de Londres. Cuenta con un aparcadero gratuito en las inmediaciones de los recintos feriales.
Ves BDMW Sirakusa, Foet Eresa de color amarillo, Un coche de ocasión de la marca Imperium Mottors de color rojo, y Ferrozzi Cirus aquí.

Salidas visibles: parque, paseo-puerta-batan, avenida-de-portugal, entorno-lago, zoo, y recintos-feriales
¿Cómo se les ocurre dejar autos en este lugar? Pensaba Lila mientras observaba los vehículos en el hermoso espacio verde.

Después de esto, buscó un lugar un poco más apartado para poder sentarse.
Suspiró contemplando el hermoso paisaje; el cielo era nublado y se sentía algo de frío en aquella mañana. Aún así, no la desmotivaba para estar afuera; al contrario, para ella era todo un poema observar cómo el frío interactuaba con áreas verdes como esta, y más considerando la ciudad en la que se encontraba. Sin embargo, rápidamente se regañó mentalmente por pensar esto, ya que inconscientemente las manos le empezaron a temblar. a toda velocidad abrió su bolsa y sacó una pequeña maceta que contenía una planta. Se aferró a ella con fuerza, cerrando los ojos desesperada, buscando la calma, la paz que ese pequeño adorno le transmitía cada vez que lo tenía entre sus manos.

algunos turistas y jóvenes estaban caminando por el lugar.

mientras la joven chica sostenía la planta entre sus manos, más pensamientos le llegaron a la mente; en concreto, recuerdos, recuerdos felices de su infancia, recuerdos sobre su pasado, el pasado que ahora añoraba, precisamente su lugar de origen

Tiempo atrás

Una pequeña niña se encontraba sentada entre varios árboles de aspecto considerable, jugando con la tierra y formando diferentes figuras con las hojas. Sus manos, cubiertas por la tierra y por varias hojas de diferentes colores. Se movían con rapidez y precisión, imaginando cada cosa, cada locura y cada forma que iba creando en el suelo
"¡Lila, a comer! Gritaba su madre para llamar la atención de la pequeña, la cual rápidamente se levantó con una sonrisa y corrió a las afueras del bosque donde se encontraba su madre.

En la actualidad

Lila sostenía la planta con un poco menos de fuerza y con una sonrisa estampada en su rostro. con un poco más de calma, abrió su bolso y guardó este pequeño adorno que siempre había atesorado. Sacó un lienzo y lo colocó en el piso con gran precisión y elegancia, observando el lugar donde se encontraba para tomar un poco de inspiración que necesitaba en ese momento
Abres bandolera verde bosque.
Has sacado un lienzo en blanco. de bandolera verde bosque y ya está en tus manos.
cierras bandolera verde bosque.

Lila sonríe para sí
Saca unos cuantos pinceles y unas pocas pinturas para empezar a hacer lo que más le gusta en el mundo, aparte de las plantas, hierbas, flores y todo lo que tenga que ver con el tema. Cierra los ojos para respirar a fondo y... Tomando inspiración e imaginando un hermoso paisaje, empieza a dejarse llevar por lo que siente, por su instinto, y recordando unas pocas lecciones en las cuales había estado semanas antes.
Mientras lo hacía, no podía dejar de pensar en recordar que no se sentía en casa, aunque el pintar le servía bastante como distractor y como calmante en su constante y, ya a este punto, normal ansiedad. Pintaba, formando trazos, formas y líneas. Dejándose llevar por la inspiración que había tomado en ese microsegundo, mientras seguía recordando.
En este punto de su vida, aún le sorprendió bastante cómo fue capaz de tomar aquella alocada decisión. Cómo fue capaz de alejarse de todo lo que la rodeaba: de su amado bosque, de su casa, de su tierra, de su familia, pero sobre todo, de su zona de confort. Cuando le comunicó a sus padres la noticia, Lila esperaba que la detuvieran, que le dijeran algún pretexto o que la convencieran de quedarse. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, pues en vez de que hicieran estas acciones, todo lo contrario: se alegraron, lo cual causó que Lila se indignara un poco.
Pero sus padres veían las cosas de otra manera. Su hija necesitaba crecer, y ella misma lo sabía. Un cambio de aire, aunque tal vez un poco drástico, le vendría bien a Lila, y en el fondo, la chica lo sabía.
Y es que, por más que lila buscara pretextos o alguna situación que la obligara a quedarse, la verdad es que ya no tenía motivos más allá de su familia. Estaba cansada de que sus pinturas, de que su arte, no trascendieran; de que no avanzara más allá de una típica galería semanal o una exposición nacional o local. Ella estaba destinada para algo más; realmente sentía que sus pinturas valían más, y sus padres se lo decían todo el tiempo, lo cual tal vez fue un antecedente para que tomara la decisión de marcharse de una buena vez, salir de su zona de confort y buscar más oportunidades como artista.
Lila lo reflexionó bastante, lo pensó mucho y lo platicó con su círculo más íntimo y cercano. Primero había pensado en algún país de Sudamérica, como Perú, Brasil o Argentina; sin embargo, sus padres le hicieron ver que la situación en estos países no era la mejor y que tal vez, como pintora, iba a dar un retroceso más que un avance. Después, se consideró la opción de Estados Unidos o Canadá, pero era bastante obvio que la cultura y el idioma, principalmente, serían un problema para Lila. Así que, finalmente, se decidió por un país europeo, uno que le diera facilidades de idioma y, al menos, de cultura de manera similar. Así que decidió que sería España, ¿Y qué mejor para avanzar en la pintura que la capital? donde había más gente.
Su llegada a Madrid había sido un poco caótica, hasta cómica y torpe, si se podía ver de esa forma, ya que, nada más bajar del avión, se encontraba chocando con diferentes personas por el avance un poco lento y torpe de sus pasos, lo cual la puso más ansiosa. Por lo que, en ningún momento, soltó la planta que antes había sostenido entre sus manos.
Para fortuna de Lila, se encontró con un grupo de personas que no tardaron en orientarla y ayudarla con sus maletas y todo lo necesario para que llegara a un lugar medianamente seguro. Le aconsejaron varios hoteles, pero considerando que apenas llegaba a la ciudad y tenía que adaptarse, eligió el más barato y el que más se ajustaba a sus necesidades.
Los primeros días fueron difíciles. Trató de buscar orientación y que las personas trataran de ayudarla a orientarse y conocer, aunque fuese, las calles principales de la ciudad para entender y saber cómo moverse. Fue complicado, pero lo consiguió. Aproximadamente una semana después, mientras comían en uno de los restaurantes más famosos de la ciudad, Lila había escuchado que habían abierto un vivero donde se buscaban trabajadores para vender y atender a los clientes del lugar. Lamentando interrumpir la conversación, ya que no era muy fanática, preguntó sobre la localización. Los hombres amablemente le indicaron lo que sabían hasta el momento sobre el lugar que iban a abrir. Una vez que Lila llegó a su hotel, se puso a investigar y a preguntar lo más posible. Cuando tuvo la certeza más o menos de dónde se encontraba la ubicación, tomó un taxi y se puso a trabajar.
Para Lila, ese lugar era como estar en casa de forma momentánea. Está rodeada de árboles, flores, diferentes tipos de plantas, etcétera. Para ella, era lo mejor; sin duda, no conocía mucho la ciudad, pero hasta el momento era su lugar favorito.
Los días pasaban y Lila se esforzaba muchísimo en las ventas que realizaba. E incluso solía quedarse bastante tiempo, ya ni siquiera por el trabajo, sino porque le gustaba la sensación. Necesitaba estar rodeada de naturaleza, porque tal vez, de forma inconsciente, la hacía pensar que estaba de nuevo en casa, de nuevo en ese bosque donde jugaba de niña.
Debido a tanto trabajo y el tiempo que se quedaba, logró conseguir una buena cantidad de dinero. E incluso, dos o tres personas con las que esporádicamente conversaba le habían sugerido que buscara una vivienda en la ciudad, ya que con lo que había ganado era más que suficiente para tener alguna. Así que, preguntando de forma tímida, por supuesto, sobre alguna zona verde para tener su casa cercana, la informaron sobre varias, aunque pocas, naturalmente, porque era una ciudad muy urbana. Pero había, al final de cuentas, una que otra.

Lila pensaba en todo esto mientras su mano formaba, cada vez más, trazos, figuras y líneas en el lienzo que se encontraba en el pasto de la zona verde donde ella estaba. Y momentos más tarde, había terminado su pintura, con la cual, por tanto recuerdo, se sentía que quedaba perfecta para la ocasión.
La miró con una pequeña sonrisa.
El cuadro captura la serenidad y la belleza pura de un bosque totalmente cubierto por la nieve, en un escenario que parece detenido en el tiempo. La nieve cae suavemente del cielo gris claro, cubriendo cada rama de los árboles con un manto blanco que brilla con la luz tenue del invierno, creando un paisaje que se extiende hasta el horizonte. Los árboles, altos y majestuosos, están adornados con capas gruesas de nieve que se posan sobre sus hojas como un delicado velo, y el suelo está completamente cubierto por un espeso manto de nieve virgen, sin huellas, como si ningún ser humano hubiera pisado allí jamás. En medio del bosque, un pequeño arroyo congelado serpentea entre las sombras suaves de los árboles, su agua congelada reflejando la blancura del entorno, dando un aire de paz profunda. La atmósfera está impregnada de una quietud absoluta, como si el mundo entero estuviera dormido bajo el frío abrazo de la nieve. Cada rincón parece intocable, perfecto en su belleza inmaculada. En la esquina inferior derecha, en una firma delicada y casi imperceptible, las iniciales "LV" aparecen en un tono suave, contrastando suavemente con el blanco puro de la escena, como un recordatorio sutil de la mano detrás de esta visión perfecta, esta representación del invierno en su forma más tranquila y sublime. La pintura transmite una sensación de calma absoluta, un refugio en medio del frío, donde la naturaleza se muestra en su máxima belleza y pureza.

Lila suspiró al observar su cuadro, porque así se sentía, o al menos así sentía sus recuerdos: un bosque congelado donde la nieve reinaba, donde los recuerdos lejanos se combinarían con la nieve de su casa, de su familia, del bosque que tanto disfrutaba de niña.

La chica suspiró una última vez antes de recoger sus cosas y guardarlas en su bolsa, exceptuando el lienzo que acababa de pintar.
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