[ANATOMÍA DEL CRIMEN]
Publicado: Mié Ene 28, 2026 1:03 am
Episodio - 01 - La marca de lo invisible
Comunidad de NeoMadrid; Cámara de Frío - Medicina Legal"Esta es una habitación pequeña y rectangular, mantenida a una temperatura constante de 4 grados centígrados. Una pared completa está ocupada por bandejas metálicas numeradas, insertadas en nichos refrigerados. El aire es seco y pica en la garganta. Es el lugar de descanso temporal para los cuerpos no reclamados, las víctimas de crímenes sin resolver o aquellos que esperan una última intervención antes de su entierro.
Ves cámara frigorífica aquí.
Rafael observa hacia el frente unos segundos.
Cámara frigorífica
Es una pared de acero cepillado dividida en grandes compartimentos cuadrados numerados. Cada puerta tiene un tirador de palanca y un pequeño marco para insertar una tarjeta con el nombre del fallecido. El aire que emana de las juntas es gélido y huele a escarcha y desinfectante. Un panel digital lateral indica la temperatura interna de cada nicho, mantenida estrictamente a 4°C.
Rafael se dispone a abrir uno de los nichos.
Tiras de la palanca y la bandeja se desliza hacia fuera con un siseo de aire frío, revelando el cuerpo bajo la sábana.
Cargas el cuerpo contigo y lo depositas en la camilla transportadora.
Comunidad de NeoMadrid; Sala de Necropsias - Medicina Legal
Te hallas en un espacio rectangular de techos altos y azulejos blancos que brillan bajo focos cenitales intensos. En el centro, mesas de disección de acero inoxidable con desagües centrales esperan su siguiente paciente. Básculas para pesar órganos, sierras oscilantes y bandejas con escalpelos están ordenadas con una precisión aterradora. Aquí es donde los médicos forenses buscan la causa de la muerte, dictando la verdad final sobre los cuerpos recuperados en las calles.
Ves mesa de necropsias y set para necropsias aquí.
Rafael verifica que el instrumental esté listo y completo.
Es un maletín rígido de acero inoxidable con el interior forrado de silicona azul. Contiene una colección de herramientas diseñadas para la precisión y la fuerza: escalpelos con hojas de carbono intercambiables, una sierra oscilante para calotas craneales, costótomos (tijeras para costillas) y pinzas de disección. Cada pieza brilla bajo la luz del quirófano, esterilizada y lista para revelar la verdad que la piel oculta.
Luego revisa y ajusta la posición de la mesa.
Es una imponente plataforma de acero inoxidable quirúrgico anclada al suelo. La superficie tiene una ligera inclinación hacia un desagüe central para facilitar la evacuación de fluidos. En la cabecera, un reposacabezas de goma negra (llamado "bloque") eleva el cuello del cuerpo que será examinado. Dispone de grifos de agua con mangueras extensibles y una báscula colgante para pesar órganos.
Rafael acerca la camilla con el cadáver.
Haces un esfuerzo para levantar el peso inerte del cadáver y lo dejas caer con un golpe seco y pesado sobre la fría superficie de acero. Los brazos oscilan un momento antes de quedar inmóviles.
La luz blanca y estéril de la sala de necropsias lame los azulejos, haciendo que cada superficie brille con un reflejo frío. El silencio espeso, solo roto por el suave zumbido de la ventilación, se rompe con la voz grave y descontenta del doctor De la Riva.
Rafael dice: "Vaya joyita, otro desecho que nos ocupa espacio. No debe tener ni veintiún años y ya coleccionando cargos. Asalto, resistencia a la autoridad, impedorastria... y seguro que algo más que no ha salido aún en el informe. Un chico de provecho, sí señor".
Sus manos enguantadas, de movimientos lentos y precisos, preparan el instrumental alrededor del cuerpo de un varón joven, de apenas diecinueve años, cuya piel ha adquirido una palidez cerúlea bajo la fluorescencia. El rostro del muchacho es una máscara de violencia: el tabique nasal está visiblemente desplazado hacia la izquierda y ambos ojos están ocultos tras una inflamación violácea y tumefacta, resultado evidente de múltiples impactos de puño cerrado. En la comisura de sus labios, la sangre se ha secado formando una costra negruzca. Más abajo, en la zona abdominal, destacan dos orificios de entrada circulares, limpios, rodeados por un sutil punteado de pólvora quemada que indica un disparo a corta distancia. Sus manos, con los nudillos raspados, descansan inertes a los lados de su cuerpo. De un bolsillo de su vaquero desgarrado asoma el borde de una llave magnética. Un olor metálico y frío emana de las heridas abiertas, mezclándose con el penetrante antiséptico de la sala.
La puerta de la sala se abre con un chirrido leve y Ariana Segarra asoma la cabeza, su cabello azul eléctrico emite un efecto singular bajo las luces blanquecinas; se ajusta sus auriculares de diadema en el cuello; un detalle que es todo un contraste chocante con el entorno. Su acento alicantino se escucha claro.
Ariana dice con acento alicantino: "Doctor De la Riva, ¿ya tenemos al 'Chino' de la comisaría de Centro o me voy a seguir aburriendo con estas autopsias de viejitos de congestión pulmonar?"
Rafael dice:"Ariadna, por favor. Un poco de respeto. Y no, 'el Chino' aún está en el limbo esperando por el juez del caso. Este es otro expediente, uno de los que la calle nos escupe a diario".
Ari entra del todo, dando un par de pasos hacia la mesa de autopsias. Sus ojos grandes estudian el rostro del joven sobre la mesa, su mirada se detiene en la desfiguración de la cara. Una pequeña sonrisa, casi imperceptible, asoma en sus labios mientras la imaginación de la tanatopractora empieza a dibujar líneas de sutura y modelado.
Ariana dice con acento alicantino: "Hombre, ¡qué moratones más conseguidos! Parece que lo ha pintado un artista abstracto. Y esa nariz... menudo desafío de reconstrucción. ¿Disparos limpios, eh? Parece que el que le ha dado tenía buena puntería... o estaba muy cerca. ¿Sabemos quién ha sido el Picasso de este muchacho?"
Rafael dice: "La policía dice que 'legítima defensa' en una resistencia al arresto. Lo cogieron con las manos en una chavala de la IDO, ¿Te lo imaginas? ha sido un agente de paisano. Lo clásico. Al parecer, el difunto era más problemático de lo que aparenta aquí".
El tono de Rafael es seco, casi exculpatorio.
Ari se acerca un poco más, ignorando el historial del joven y concentrándose en el daño físico. Su humor ácido se manifiesta.
Ariana dice con acento alicantino: "Bueno, al menos ha muerto 'en su salsa', como se suele decir. Lo que me va a costar es dejarle la cara presentable para el velatorio. Van a pensar que se ha metido en una pelea con un oso panda y ha perdido. ¿Cree que su madre reconocerá algo de él?"
Rafael se encoge de hombros y mira el rostro con una frialdad casi antinatural.
Rafael dice: "Si yo fuera su madre no querría ni que se supiera que parí este engendro. De todas maneras ese es tu trabajo, Ariana. Haz lo que sea necesario para que el informe de la Comisaría de Centro no tenga más... complicaciones".
La última frase del forense es un murmullo, una directriz tácita que solo ellos dos entienden.
Ari asiente, el brillo en sus ojos una mezcla de desafío y entendimiento. Ya está ideando cómo reconstruir aquel rostro, cómo hacer que el informe "se vea bien" sin traicionar por completo el arte forense. La llave magnética que asoma del bolsillo del joven parece parpadear bajo la luz, un detalle que Ari no ha ignorado, pero que Rafael sí.
Ariana dice con acento alicantino: "Descuide, doctor. Aquí su Ari le dejará a este muchacho como si solo se hubiera caído de la moto. Y si a alguien le parece que no, siempre puedo decir que se le ha atragantado una paella. De las de Alicante, claro".
Ella se aparta para coger su propio instrumental, una pequeña caja de herramientas con cepillos finos y pastas modeladoras. El doctor De la Riva suspira, volviendo a su tarea de planificar aquella disección al milímetro, mientras el rock sinfónico de Ariadna comienza a sonar suavemente desde sus auriculares, un ritmo subyacente a la cruda anatomía del crimen que se despliega ante ellos.
cinco minutos más tarde...
Rafael inicia el examen forense del cadáver.
El forense desliza una potente lámpara sobre el cuerpo, dictando observaciones en una grabadora de mano indicando la lividez y la rigidez cadavérica.
Se escucha el chasquido de una cámara fotográfica mientras el forense documenta primeros planos de las punciones en el cuello del difunto.
Con una lupa quirúrgica, el forense inspecciona las uñas del cadáver en busca de restos de piel o fibras de defensa.
El forense anota con frialdad la temperatura rectal del cuerpo para calcular, con precisión matemática, la hora del deceso.
El sonido del escalpelo rasgando la piel en una incisión en 'Y' llena la sala. Es un sonido húmedo y preciso.
Un siseo metálico resuena en la estancia cuando la sierra oscilante comienza a seccionar el esternón para exponer la cavidad torácica.
El forense retira el peto costal con un crujido seco, revelando los órganos internos bañados por la cruda luz halógena.
Un vaho ligero emerge de la cavidad abdominal abierta, mezclándose con el olor a desinfectante de la estancia.
El forense extrae el bloque visceral completo. El sonido de los órganos deslizándose sobre la mesa de acero es pesado e intenso.
[Info] eeeewwww James Se ha conectado.
El forense pesa el órgano más cercano a la superficie en la báscula colgante; el metal de la balanza oscila mientras anota el gramaje en el registro.
[Info] Pues ya ves tú. James se ha desconectado.
Con movimientos expertos, el médico secciona los pulmones en finas láminas, buscando indicios de edema o sustancias aspiradas.
El forense se detiene bruscamente, señalando con la punta del bisturí y desdén manifiesto, las huellas de una mordida singular en el pene.
Ari desvía la mirada, frunce la nariz, pero vuelve a su planificación para devolverle el rostro al difunto.
El forense introduce una aguja larga directamente en el humor vítreo del ojo para extraer fluidos destinados al análisis de narcóticos.
Se escucha el rascado de un hisopo estéril recogiendo muestras de fluido biológico de la cavidad peritoneal.
El forense comienza a suturar la gran incisión con puntadas largas y rítmicas. El cuerpo empieza a recuperar una apariencia de totalidad, aunque vacía.
Finalmente, el forense deja caer sus guantes de látex en el contenedor de residuos biológicos con un chasquido elástico. La verdad del cuerpo ha sido expuesta.
Rafael finaliza el examen forense y se dirige al despacho para redactar el informe.
Comunidad de NeoMadrid; Despacho del forense - Medicina Legal
apenas entras notas que el aire en esta estancia es más cálido que en la morgue y está cargado con el olor a papel viejo, café recalentado y aromatizante artificial que no logra anular del todo el olor a muerte. Las paredes están revestidas de estanterías de madera que gimen bajo el peso de enormes volúmenes de medicina legal y tratados de toxicología. Sobre el gran escritorio de roble, una lámpara de banquero con tulipa verde arroja una luz mortecina sobre una pila de carpetas de expedientes pendientes de firma. Detrás de la silla de cuero gastado, un gran ventanal ofrece una vista grisácea de la ciudad, mientras que un negatoscopio en la pared lateral muestra varias radiografías de tórax con impactos de bala.
Ves negatoscopio, Archivador de informes forenses, escritorio de roble, y Pc intelillent IQ 7885 aquí.
Rafael se sienta tras el escritorio, desbloquea el ordenador y aguarda a que el sistema se active.
[Cargando WorldOS 21...]
Miércoles 28 de Enero de 2026 00:02:30
[1] Acceder al explorador de archivos
[2] Abrir la tienda de aplicaciones
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[6] Acceder a Internet
[7] Verificar registro de antecedentes
[8] Sistema nacional de identidad
[9] Sistema De Gestión IML
** Sistema de Gestión del Instituto de Medicina Legal y ciencias Forenses **
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[1] Redactar informe forense
[2] consultar base de datos del IMLCF
Indica los datos de identificación preliminar:
Rafael comienza a teclear con furia.
Ariana dice con acento alicantino: "Me llevo al fiambre, doc. Conn ese mapa de autovías obstruídas que tiene en la cara, a saber cuando termino la reconstrucción."
Rafael habla sin siquiera despegar los ojos del teclado.
Rafael dice: "El juez no ha dado la orden de entrega, te lo advierto por si esa vena de samaritana tuya aflora durante las próximas setenta y dos horas."
Ariana dice con acento alicantino: "Despreocúpese, ni tiempo de pensar voy a tener con semejante galimatías."
Ariana sale del despacho.
Rafael Mira una última vez el informe antes de imprimirlo. El sonido de la impresora se contrapone al chirrido de la camilla de traslado.
Comunidad de NeoMadrid; Sala de Necropsias - Medicina Legal
Ves mesa de necropsias y set para necropsias aquí.
Ariana se fija en la mesa de necropsias.
Es una imponente plataforma de acero inoxidable quirúrgico anclada al suelo. La superficie tiene una ligera inclinación hacia un desagüe central para facilitar la evacuación de fluidos. En la cabecera, un reposacabezas de goma negra (llamado "bloque") eleva el cuello del cuerpo que será examinado. Dispone de grifos de agua con mangueras extensibles y una báscula colgante para pesar órganos.
En su superficie hay tumbado un cadáver baleado.
Ariana echa un vistazo al trabajo del jefe y suspira.
El cuerpo ha sido suturado con puntadas toscas y firmes que recorren el torso. Los órganos han sido devueltos a su lugar o enviados a laboratorio. La cavidad craneal ha sido cerrada y el cadáver ha sido lavado, quedando listo para el siguiente proceso.
Ariana decide darle un vistazo más a fondo por si tuviera que reparar a conciencia algo más que el rostro.
diez minutos más tarde...
La sala de necropsias recupera su silencio sepulcral mientras el doctor De la Riva sigue en su despacho. Ari está a solas con el muchacho de diecinueve años. Ella ajusta sus auriculares, dejando que una pieza de rock sinfónico con órganos barrocos sature sus oídos. Se acerca al cuerpo con la curiosidad de una niña examinando un juguete roto, moviendo su cabeza al ritmo de la música mientras sus manos enguantadas comienzan a revisar las zonas que Rafael apenas ha ojeado con desdén. Al apuntar con la lámpara de examinación, Ari se detiene en seco. La música sigue tronando en su cabeza, pero su atención se clava en un detalle perturbador.
Observando detenidamente notas que:
el pene tiene una huella de mordedura con signos visibles de infección. La herida muestra costras delgadas y zonas liberamente abiertas sin cicatrizar.
Ariadna dice con acento alicantino: "Madre mía, chaval, pero ¿qué te han hecho ahí abajo? Eso no ha sido un agente de paisano con ganas de jarana, eso ha sido un bicho con mucha hambre o una despedida de soltero que se fue de las manos."
Ari se inclina hasta que sus ojos están a escasos centímetros de la zona genital del cadáver. Observa con una mezcla de fascinación profesional y mueca de asco una huella de mordedura humana perfectamente definida, pero considerablemente más pequeña de lo que sería aceptable en un adulto, en el pene. La herida no es reciente; presenta signos visibles de una infección avanzada que el cuerpo ya no pudo combatir. Hay costras delgadas que se desmoronan al tacto y zonas ligeramente abiertas, en carne viva, que muestran una ausencia total de cicatrización. El contraste entre la piel cerúlea del cadáver y el tono amarillento y purulento de la infección es, para Ari, una obra de arte macabra.
Ariadna dice con acento alicantino: "Esto tiene una pinta de sepsis que tira de espaldas. El tiro en la barriga casi te ha hecho un favor, porque con esta infección ibas a durar dos telediarios y sufriendo como un condenado. ¿Quién te dio el mordisquito, eh? ¿Una novia con mal perder o algo más exótico de Neo-Madrid?"
Ari cubre el cadáver con una sábana blanca y se asegura de que haya quedado bien cubierto.
Ves un bulto antropomórfico que yace bajo una sábana blanca. La tela se ciñe a las formas del rostro y los pies, revelando una inmovilidad absoluta. No se ve el estado de la piel ni las incisiones sin retirar la sábana.
Con un movimiento experto, Ari acciona el freno de la camilla metálica. El sonido del metal chocando contra el suelo resuena en la sala vacía. Empieza a empujar el cuerpo hacia el pasillo que conduce a su santuario personal: la sala de tanatopraxia. Las ruedas de la camilla chirrían rítmicamente, marcando el tempo de la batería que suena en sus oídos. Mientras atraviesa el umbral, Ari le da un pequeño golpe juguetón al hombro del difunto, como si fueran viejos amigos compartiendo un secreto sucio.
Ariadna dice con acento alicantino: "Venga, chiquillo, que nos vamos a mi salón de belleza. Te voy a dejar tan guapo que ni el que te pegó el bocado te va a reconocer. Pero primero, vamos a ver qué dice ese cultivo, porque esa boca que te marcó no tenía precisamente una higiene de anuncio."
Ariana murmura con acento alicantino: "Menos mal que eso ya no tienes que usarlo más, muñeco. No quiero ni pensar en una corrida con semejantes agujeros."
Ari Entra en su sala, donde el olor a lavanda y químicos es más intenso, y cierra la puerta con el pie. Coloca la camilla bajo el foco principal y empieza a tararear el estribillo de la canción, moviendo las caderas mientras prepara el instrumental para lo que ella considera una reconstrucción épica. Para ella, el muchacho ya no es un delincuente, es un rompecabezas con una pieza infectada que piensa descifrar antes de que el maquillaje cubra la verdad.
Por su parte, Rafael revisa meticulosamente el informe.
Abres la carpeta y empiezas a leer.
Protocolo de Necropsia
Informe Forense IML-MD-2026-00001
Fecha: Martes 27 de enero de 2026 13:33
A. Identificación Preliminar:
Identidad por confirmar: Varón, aprox. 19 años.
Detalles: Complexión robusta, piel clara. Viste camiseta azul y vaqueros. No porta documentos, pero lleva una llave magnética con el logo de "Imperium Hotel" en el bolsillo derecho.
B. Examen Macroscópico:
Fascies: Edema bipalpebral y fractura de tabique nasal con desviación lateral. Múltiples hematomas en pómulos y mandíbula, consistentes con impactos de puño cerrado. El rostro presenta una deformidad severa. Tronco: Dos orificios de entrada de proyectil en el abdomen (zona umbilical) con tatuaje de pólvora (disparo a corta distancia). Extremidades: Erosiones circulares en ambas muñecas y marcas de arrastre en los codos.
Huella de mordedura en el pene, quizá de un animal o una víctima. signos evidentes de infección.
C. Examen Interno:
Cavidad Abdominal: Laceración hepática y perforación de asas intestinales provocadas por el paso de los proyectiles. Hemoperitoneo masivo (2 litros de sangre en cavidad). Cavidad Craneal: Hemorragia subaracnoidea leve secundaria a los traumatismos faciales, aunque no es la causa directa de la muerte. Osteología: Fractura de tres piezas dentales superiores y fisura en el maxilar inferior.
D. Toxicología:
Positivo en Anfetaminas.
Nota: La sustancia explica posiblemente el estado de excitación neuromuscular y la resistencia violenta descrita en el parte policial de la detención.
E. Conclusiones Preliminares:
Causa de la muerte: Shock hipovolémico por heridas de arma de fuego.
Etiología médico-legal: Homicidio en acto de servicio (uso de fuerza letal durante resistencia).
Observación: Se aprecia una desproporción entre las lesiones contusas faciales (previas a los disparos) y la necesidad de inmovilización, lo que sugiere un altercado físico intenso antes del uso del arma.
F. Notas Manuscritas:
Recoger ADN de las uñas del sujeto; hay restos epiteliales que podrían pertenecer a la víctima de la agresión sexual frustrada.". "La trayectoria de las balas es ligeramente ascendente, compatible con un forcejeo mientras el policía intentaba ganar distancia.
Firma: Rafael De la Riva, jefe forense
Murmuras: "Con esto será suficiente para asuntos internos. Esos cabrones no van a poder meter sus narices por mucho rato donde no las tienen que meter."
Rafael coge el sello.
Presionas el sello oficial del Instituto de Medicina Legal sobre el documento. La tinta húmeda valida los hallazgos para su uso en juicio.
Rafael se levanta y se dirige al archivador.
Abres un cajón de Archivador de informes forenses.
Has guardado informe forense IML-MD-2026-00001 dentro de Archivador de informes forenses.
Cierras un cajón de Archivador de informes forenses.
Rafael da un último vistazo antes de salir de su despacho. Todavía tiene cuerpos en espera, pero su hambre ya no puede darle más tregua.