Corazón Peruano

Aquí se irán publicando las escenas de rol tanto de trama principal, como las que querais publicar los jugadores. Debido a la naturaleza de este foro, si se admite contenido NSFW.
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Larabelle Evans
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Corazón Peruano

Mensaje por Larabelle Evans »

Larabelle hace un diseño de moda especial.

Punto de vista: Larabelle.

Un despacho confortable.
El despacho está pensado como un santuario de creatividad, donde cada rincón inspira y facilita el proceso de diseño. Inundado por una luz natural que entra a través de grandes ventanales con cortinas de lino blanco, el espacio se abre en un ambiente sereno y sumamente acogedor. Las paredes están pintadas en un tono crema cálido, combinadas con una pared de acento en tono terracota suave, aportando un contraste cálido que evoca la pasión por los textiles y las texturas. El suelo de madera clara, con alfombras tejidas a mano en tonos neutros y rosa palo, aporta una sensación de hogar, mientras que los muebles, cuidadosamente seleccionados, ofrecen una mezcla entre funcionalidad y belleza. En el centro del despacho, destaca una mesa de trabajo amplia de madera de fresno natural con patas metálicas en tono dorado mate. Encima, se despliega un tapete de corte, rollos de tela, tijeras vintage, y frascos de botones de distintas formas y colores. Una lámpara articulada de diseño escandinavo se posa sobre una esquina, brindando luz directa sobre los detalles más finos. Contra una de las paredes, se encuentra un armario expositor abierto con repisas donde se ordenan libretas de bocetos, libros de moda, cajas con hilos, cintas, y pequeños objetos personales. Encima cuelgan cuadros con ilustraciones de moda, fotografías antiguas de mujeres elegantes, y recortes de revistas que forman un pequeño mural de inspiración personal. Un perchero de pie con ruedas sostiene varias piezas en proceso: vestidos de lino, chaquetas de corte limpio, o prototipos con alfileres aún visibles. A su lado, un espejo de cuerpo completo con marco tallado refleja la armonía del lugar y permite evaluar los diseños desde diferentes ángulos. El aire está perfumado suavemente por velas aromáticas de jazmín y almendra, y la música de fondo, a menudo instrumental o jazz suave, completa una atmósfera íntima, inspiradora y profundamente femenina. Este despacho no es solo un taller: es una extensión del alma creativa de su dueña, donde las ideas fluyen entre telas, luz y emoción.
Larabelle escucha las notificaciones de su celular y se levanta para cogerlo de la mesita auxiliar.
[SMS] Salvador: "hola; soy salvador y leí tu anuncio en la torre y me gustaría un conjunto para mi tutelada. saludos."
Sonríes.
Larabelle contesta el mensaje.
SMS enviado: "Hola, gracias por ponerte en contacto, con gusto podemos diseñar algo especial. Cuando podríamos agendar una cita para que bengan al taller, y podamos ver el diseño de ropa que quieren?"
[SMS] Salvador: "por mí no hay problema hoy mismo si es posible; indica la dirección por favor"
SMS enviado: "Perfecto, el taller lo tengo en mi casa ubicada en la torre de madrid. planta 24 número 24-a"
[SMS] Salvador: "perfecto, nos vemos ahí"
llaman al timbre de la puerta.
Larabelle acomoda unas telas y sale a abrir la puerta.
Hogar de Lara y James
Un penthouse elegante es la cúspide del lujo y el estilo contemporáneo, un refugio en las alturas que ofrece vistas panorámicas impresionantes y una experiencia de vida sin igual. Cada detalle está cuidadosamente seleccionado para crear un ambiente sofisticado y exclusivo. Espacios Abiertos: El diseño de planta abierta maximiza la sensación de amplitud y permite una transición fluida entre las diferentes áreas, como el salón, el comedor y la cocina. Los suelos de mármol pulido y las encimeras de granito aportan un toque de lujo y durabilidad. Detalles en colores profundos como azul marino, verde esmeralda o rojo burdeos añaden toques de elegancia y personalidad a los espacios.
Ves Un juego de recibo moderno, Una chimenea decorativa de piedra, cinta de andar Cicotec RanFit Step, Cuadro Perfecta Tempestad, una torre IQ, y Gavetero empotrado aquí.
Salidas visibles: cocina, dormitorio-matrimonial, baño, biblioteca, salon, terraza, y despacho
Areli Entra en la casa.
Dices con acento peruano, "hola, bienvenidos. "
salvador entra con areli de la mano
Cierras la puerta.
Larabelle mira a la pareja.
salvador dice con acento mexicano, gracias
Dices con acento peruano, "adelante, sigamos al despacho porfavor."
Un despacho confortable.
Dices con acento peruano, "tomen aciento, gustan algo de beber?"
salvador ayuda a areli a sentarse y luego se sienta él
salvador dice con acento mexicano, gracias así estamos bien
Sonríes.
Areli le devuelve la sonrisa
Dices con acento peruano, "vale, entonces Tú eres salvador?"
Dices con acento peruano, "y la señorita como se llama?"
salvador asiente afirmativamente.
Areli dice: "me llamo areli"
Dices con acento peruano, "yo soy lara, un gusto conocerlos a ambos."
los chicos asienten
salvador juega con un mechón de cabello de areli
Dices con acento peruano, "Bueno, cuéntame areli que ropa que te gustaría. ¿cuál es tu preferencia a la hora de vestir?"
Areli ríe con lo que hace salvador
Areli mira a lara
Larabelle la mira atenta.
Areli dice: "me gusta algo que no se vea tan formal, pero que tampoco parezca de vieja fodonga"
salvador ríe ante el comentario
Te partes de risa.
Areli dice: "también me gustan los estampados"
salvador mira a lara
salvador dice con acento mexicano, normalmente ay qué comprar la ropa en la sección de niñas y como que no
Dices con acento peruano, "te gustan más los Jeans, los vestidos o faldas?"
Asientes afirmativamente.
Dices con acento peruano, "comprendo. "
Areli dice: "los geans para la casa y los vestidos para salir"
salvador recuerda algo
Dices con acento peruano, "algunos colores de preferencia? "
salvador murmura con acento mexicano, ese de flores me gustaba
Areli niega con la cabeza.
Larabelle anota lo que le dice areli en una tablet.
Dices con acento peruano, "Entiendo que has batallaado para comprar ropa y de más cosas. Pero, masomenos que talla de ropa sueles usar?"
Areli suspira profundamente.
Areli dice: "ains es que antes de españa me la hacían así que no sé exactamente"
Larabelle mira a areli pensativa.
Areli
es tan alta como una niña de cuatro o cinco años, pero con zonas de su cuerpo bien desarrolladas; parece asustada y mira hacia todos lados.
Se nota claramente que es una mujer.
lleva el pelo en bucles.
Lleva una chapa con las siglas I.D.O. en el cuello.
Viste Una blusa de seda blanca con jaspeado azul marca Woman Silk.
usa Unos pantalones negros de vestir.
Calza Unas botas de tacón negras de caña alta marca Coal D010.
Desprende un aroma a star butterfly from Eternelle Essence cuando te le acercas.
Dices con acento peruano, "entiendo, no hay problema, te tomaré meddidas, y te mostraré algunos modelos de ropa."
Areli asiente afirmativamente.
Dices con acento peruano, "perfecto areli, voy a ayudarte a ponerte de pie para comenzar a tomarte medidas. ¿de acuerdo?"
Areli dice: "sí, gracias"
salvador mira la escena sin intervenir
Larabelle se acerca a la silla donde esta areli y la ayuda a ponerse de pie con cuidado
Dices con acento peruano, "Perfecto. Primero tomaremos el contorno de busto... así que relaja los brazos"
Areli hace lo que se le indica
Dices con acento peruano, "así, muy bien..."
(La cinta se desliza suave y profesional sobre el torso de Areli. Larabelle murmura las medidas en voz baja mientras las apunta con agilidad en la tablet.)
Dices con acento peruano, "genial, ahora vamos con la cintura. "
Areli permanece relajada
Larabelle pasa la cinta midiendo la cinttura, luego la cadera mientras sigue anotando cada que termina de medir una zona.
(Larabelle termina de tomar las medidas de pierna y largo total. Se levanta suavemente y da un paso atrás, evaluándola con mirada crítica pero cálida.)
Dices con acento peruano, "Tienes una silueta preciosa, Areli. Lo que vamos a hacer es resaltar lo que ya tienes: elegancia natural con un toque fresco, juvenil, pero sin infantilizarte. Te mereces ropa que esté a tu gusto. "
Areli dice: "sí"
salvador dice con acento mexicano, ay sí que ya de por sí hay quienes la confunden con niña
Areli ríe deivertida
Sonríes.
Dices con acento peruano, "creo que tengo un par de ideas. ¿Te gustaría ver algunos modelos?"
Areli dice: "sí"
Larabelle va hasta el perchero y toma tres prototipos base. Los coloca sobre el espejo de cuerpo entero.
CyberLife te desea que no te caigas.
Dices con acento peruano, "mira son estos. "
Dices con acento peruano, "Mira este de aquí. Es un vestido en lino lavanda, corte en A, con escote cuadrado y mangas tres cuartos ligeramente abullonadas. Es fresco, pero elegante. Este otro tiene un estampado floral suave, corte imperio, que da libertad de movimiento... y el tercero es más moderno, estilo camisero con botones de nácar y cinturón de tela."
Areli mira los prototipos
Areli dice: "me gusta el floral"
salvador dice que sí con la cabeza
Dices con acento peruano, "Entonces partimos de ahí. Pero lo adaptaremos a ti. Ni muy corto, ni muy largo. Y con una caída que te haga sentir cómoda."
(Larabelle vuelve a la tablet, bosquejando rápidamente una versión ajustada del diseño. Se detiene y la muestra a Areli y Salvador.)
los chicos miran el bosquejo y asienten
salvador dice con acento mexicano, se me hace que se te va a ver bien
Areli dice que sí con la cabeza
(Larabelle da unos toques rápidos con el lápiz digital sobre la pantalla de su tablet. La línea cobra vida con destreza: primero el contorno del cuerpo de Areli, luego el trazo fluido del vestido. El boceto va tomando forma con naturalidad. Añade detalles con precisión y cariño, como si cada curva del vestido respondiera directamente a la esencia de Areli.)
El vestido es encantador: un diseño floral en tonos malva y marfil sobre fondo crema. El corte imperio marca la silueta sin ajustarse demasiado, dejando una caída fluida hasta justo debajo de la rodilla. Las mangas son tipo mariposa, ligeras y con movimiento. El escote es en forma de corazón, sutil y favorecedor. Una pequeña cinta de gasa del mismo tono floral cae como lazo decorativo en la cintura. En la parte inferior, un bordado discreto repite el motivo de flores, como un susurro visual de delicadeza.
Dices con acento peruano, ""¿Qué te parece? He tomado en cuenta lo que me dijiste: juvenil, pero nada infantil. Floral, cómodo, y con ese aire elegante sin ser formalona.""
Areli mira el dibujo.
Areli dice: "me gusta, sí"
salvador dice con acento mexicano, se ve bonito.
Larabelle gira de nuevo hacia la tablet y comienza a marcar anotaciones rápidas.
Dices con acento peruano, ""Lo voy a confeccionar en una tela de algodón-lino con un poco de seda, para que sea suave, respirable y con caída bonita. ¿Y qué te parece si lo combinamos con unas sandalias de tiras finas, o prefieres usar con botas altas?""
Areli dice: "mejor sandalias"
Areli dice: "las botas era lo único que me quedaba pero no me gusta mucho que digamos"
Dices con acento peruano, "excelente,sandalias serán entonnces. "
salvador suspira
salvador dice con acento mexicano, ains es que es un lío la ropa
CyberLife te desea que no te caigas.
Dices con acento peruano, "si algo. "
Larabelle se pone de pie, va hasta una de las repisas y saca una cajita de muestras de tela. Regresa a la mesa y extiende sobre el tapete varias opciones de estampados florales.
(Larabelle extiende con cuidado las pequeñas piezas de tela sobre el tapete de corte, formando una paleta visual vibrante. Cada muestra está cortada con precisión, con los bordes ligeramente ribeteados para evitar que se deshilachen.)
Dices con acento peruano, "vamos a elegir el estampado ideal para tí areli."
Larabelle señala el primer estampado.
Dices con acento peruano, "“Esta es una mezcla de algodón y seda con un estampado de flores silvestres en tonos lavanda y mostaza, sobre fondo blanco. Es ligera, perfecta para primavera o verano. Tiene un movimiento muy bonito cuando caminas.”"
Larabelle Luego toma otra y la deja al lado.
Dices con acento peruano, "“Esta otra es más sobria: fondo marfil con flores grandes en tonos coral y verde esmeralda. Tiene un aire un poco más artístico, como si fueran acuarelas. Ideal si quieres algo un poco más llamativo pero elegante.”"
Larabelle Saca una tercera tela con un fondo azul cielo y pequeños ramilletes de flores rosadas distribuidos con sutileza.
Dices con acento peruano, "“Y esta es la más romántica. Un algodón satinado con un toque elástico. Tiene caída pero también cuerpo. Me encanta cómo atrapa la luz.”"
salvador y areli miran atentos las muestras
Areli dice: "me gusta la segunda; se ve llamativa pero elegante"
salvador asiente
Dices con acento peruano, "genial, acuarelas serán entonces. "
(Larabelle dobla suavemente la tela elegida y la coloca sobre la mesa, junto al boceto en la tablet. Toma una aguja de modista y la pincha sobre una almohadilla en forma de corazón.)
Dices con acento peruano, "“Este va a ser un vestido especial, Areli. Pero no solo por cómo se verá, sino porque lo vamos a construir juntas. Me gustaría que vengas al menos una vez más antes de entregártelo, para probarlo, hacer ajustes si es necesario y que veas cómo va tomando vida.”"
salvador dice con acento mexicano, sí, yo la traigo
Areli dice: "sí, claro"
Dices con acento peruano, "desde aí partiremos para hacerte un par de vestidos más, unos Jeans, los zapatos y porsupuesto lencería. "
Areli dice que sí con la cabeza
Dices con acento peruano, "“¿Les parece si les anoto la fecha de la siguiente prueba? Y mientras tanto, me pongo manos a la obra.”"
salvador dice con acento mexicano, claro
salvador dice con acento mexicano, me dices la fecha y yo la traigo
Areli ríe divertida
Areli dice: "pues te vas a aguantar las pruebas"
Larabelle toma una pequeña libreta de piel suave con costuras visibles y la abre por una página marcada con una cinta de satén.
Dices con acento peruano, "Y mira que a los chicos no les gusta esto de que las mujeres vallamos de compras. "
salvador dice con acento mexicano, prometo no ver más de la cuenta
Sonríes.
salvador dice con acento mexicano, supongo que tendré qué tomarle el gusto hasta que las leyes cambien
salvador sonríe.
Dices con acento peruano, "prometo no hacerlo tan aburrido. "
Te partes de risa.
salvador se parte de risa.
Dices con acento peruano, "“Veamos… tengo un espacio este jueves por la tarde, tipo cinco y media. ¿Les va bien esa hora?”"
salvador dice con acento mexicano, sí, claro
Larabelle escribe en la libreta.
Dices con acento peruano, "“Genial. Areli - prueba uno, vestido floral acuarela, jueves 17:30.”"
Areli dice: "perfecto"
Larabelle arranca con cuidado una tarjeta del bolsillo interno de la libreta y se la extiende a Salvador. La tarjeta lleva impreso su logo: un pequeño colibrí bordado sobre una hoja, en tonos dorados, y debajo, su contacto.
salvador dice con acento mexicano, el jueves la traigo entonces
Dices con acento peruano, "“Por si surge algo o necesitan reprogramar. También pueden escribirme si a Areli se le ocurre alguna idea extra para el vestido, ¿de acuerdo?”"
salvador guarda la tarjeta en el bolsillo
Areli dice: "sí"
salvador juega con el cabello de areli
salvador dice con acento mexicano, a ver qué ideas se le ocurren a esa cabecita
Larabelle comienza a recoger con delicadeza las muestras de tela, dejando solo la elegida a un lado.
Dices con acento peruano, "gracias por elegir a moda esmeralda para diseñar tu ropa areli. será todo un gusto, los espero el jueves. "
Sonríes.
Areli le devuelve la sonrisa
salvador sonríe.
Larabelle se acerca a areli para despedirse.
Areli se despide de la mujer
salvador hace lo mismo
Dices con acento peruano, "“Hasta el jueves. Ya quiero ver cómo te queda ese vestido.”"
Dices con acento peruano, "los acompaño chicos. "
salvador la mira como diciendo, somos dos
Larabelle abre la puerta del despacho para los chicos.
salvador se pone de pie y toma a areli de la mano
Areli se marcha.
Hogar de Lara y James
Abres la puerta.
Areli sale de la casa.
Cierras la puerta.
Última edición por Larabelle Evans el Dom Ene 11, 2026 5:21 am, editado 1 vez en total.
Larabelle Evans
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Re: Moda esmeralda

Mensaje por Larabelle Evans »

Probándose la ropa.

Punto de vista: Areli.

Areli entra de la mano de salvador
Larabelle cierra la puerta.
Larabelle dice con acento peruano, "bienvenidos, como están. "
salvador dice con acento mexicano, bien, gracias
Areli sonríe.
Larabelle dice con acento peruano, "ya te tengo tu ropa, no solo es vestido, varios modelos más."
Areli asiente
salvador se emociona
Dices: "bueno así habrá variedad para salir"
Larabelle asiente afirmativamente.
Larabelle dice con acento peruano, "Ven, Areli. Este es tu espacio hoy. Preparé el probador con luz cálida y espejo amplio, y aquí están tus piezas."
Areli asiente nerviosa
Larabelle Corre lentamente una de las fundas revelando el vestido floral estilo acuarela, con su caída vaporosa y detalles en acuarela pastel.
Areli mira el vestido sorprendida
salvador se sorprende
salvador dice con acento mexicano, se ve bonito
Larabelle dice con acento peruano, "Este es el primero, pero hay más. Tres vestidos distintos, dos jeans que trabajé especialmente para que se acomoden a ti sin forzar, blusas ligeras para combinar, y algunas sorpresas extra."
Areli sonríe.
Dices: "gracias"
Larabelle mientras le enntrega el vestido a areli en una percha forrada.
Larabelle dice con acento peruano, "¿Te animas a probártelo? Te espero aquí afuera para ajustar cualquier detalle."
Dices: "sí"
Areli mira a salvador
salvador dice que sí con la cabeza
salvador dice con acento mexicano, anda ve
Areli se dirige al espacio acondicionado como probador
Larabelle ayuda a areli a entrar al probador y cierra la cortina.
Areli se pone nerviosa al ver el espejo, pero el deseo de verse con el vestido le puede
Areli se quita la ropa y luego se pone el vestido
Areli abre la cortina una vez que se acomodó el vestido
Larabelle la mira con una sonrisa.
Larabelle dice con acento peruano, "geniaaaal, te queda precioso areli!"
salvador se azoma al probador y sonríe al mirarla
salvador dice con acento mexicano, nena se te ve muy bien
Larabelle dice con acento peruano, "hermosoo "
Areli se emociona visiblemente
Larabelle dice con acento peruano, "tú como lo sientes? "
Larabelle dice con acento peruano, "te molesta alggún detalle?"
Dices: "lo siento bien"
Dices: "no, para nada"
Larabelle mira a areli con el vestido serciorándose que esté bien medido.
Larabelle dice con acento peruano, "pués a mí me parece que quedó perfecto para tí. "
Areli dice que sí con la cabeza visiblemente emocionada
Larabelle dice con acento peruano, "qué opinas, salvador?. "
salvador dice con acento mexicano, se ve genial
salvador siente ganas de meterse al probador y abrazar a areli pero se contiene
Larabelle dice con acento peruano, "Bueno te pasaré el siguiente vestido. "
Areli le sonríe a salvador
Larabelle dice con acento peruano, "Este es para cenas de verano o caminatas por la ciudad con alguien que te hace sonreír."
Larabelle le entrega el vestido verde.
salvador dice con acento mexicano, harán que me sonroje
Areli cierra la cortina para cambiar de vestido
Areli se pone el vestido verde y abre la cortina
salvador se azoma y silba.
Areli lo mira y se sonroja
Larabelle sonríe.
Larabelle mira a areli.
Larabelle dice con acento peruano, "¿como te sientes con el vestido?"
Dices: "me gusta!"
Larabelle dice con acento peruano, "está muy lindo y frezco. "
salvador dice con acento mexicano, para ahora que empieza a hacer calorcito
Larabelle asiente afirmativamente.
Dices: "se ve bonito"
Larabelle dice con acento peruano, "Bueno, haora el vestido rosa. "
Larabelle le entrega el vestido rosa y cierra la cortina.
salvador mira a las mujeres sorprendido
Areli se quita el vestido verde y se pone el otro vestido
Areli se fija que esté bien acomodado y abre la cortina
Larabelle dice con acento peruano, "¿que tal, te gusta la ropa que les voy mostrando, salvador?"
salvador se sorprende
salvador dice con acento mexicano, está genial
Dices: "te dije que te ibas a tener qué aguantar"
Areli lo mira y ríe
Larabelle dice con acento peruano, "yo creo que le gusta esta prueva."
Dices: "será?"
Larabelle dice con acento peruano, "su sonrisa lo dice todo. "
Larabelle se parte de risa.
salvador se sonroja al verse descuvierto
salvador dice con acento mexicano, bueno es que todo se te ve tan lindo...
Larabelle dice con acento peruano, "sí, en eso si concuerdo. "
Larabelle haora le pasa unos vaqueros con una blusa.
Larabelle dice con acento peruano, "vamos a otro look"
salvador mira como diciendo, a ver...
Areli cierra la cortina para cambiarse de ropa
Areli se quita el vestido; posteriormente se pone los vaqueros y la blusa
Areli abre la cortina una vez que termina de ponerse la ropa
Larabelle dice con acento peruano, "una nueva Areli. "
salvador sonríe diciendo, qué pasó aquí
Larabelle le sonríe mirando el conjunto de areli.
Areli lo mira encogiéndose de hombros
Larabelle mira los jeans que son. Jean skinny en denim azul lavado suave Corte alto que estiliza la cintura, con pretina reforzada y cierre lateral. Sin bolsillos traseros, lo que permite un ajuste más limpio sobre la cadera. Los tobillos tienen una pequeña abertura lateral para facilitar el movimiento. Sutilmente elásticos, pero sin perder estructura.
Larabelle dice con acento peruano, "bonita. "
Areli sonríe como no lo hacía en mucho tiempo
salvador silba.

Punto de vista: Larabelle.

Una venta especial.

Dices con acento peruano, "yo creo que así quedaránn de bien el jean y la blusa siguiente areli. "
Dices con acento peruano, "quieres llevarte algo puesto?"
Areli dice: "se puede?"
Asientes afirmativamente.
salvador dice con acento mexicano, yo diría que sí
Dices con acento peruano, "hay algo que quiero mostrarte que complementa toda la ropa. "
Areli la mira sorprendida
salvador mira a lara con asombro
Larabelle saca una bolsa de tela que contiene conjuntos de lencería, y se la entrega discretamente a areli.
salvador dice con acento mexicano, ahora sí vas a tener de dónde escoger
la bolsa contiene 5 conjuntos de lencería de diferentes colores.
salvador dice con acento mexicano, ahora sí vas a tener de dónde escoger
Dices con acento peruano, "con esto, tienes un nuevo guardarropa. "
Areli sonríe
Larabelle saca de un mueble las cajas que contienen los pares de sandalias para combinar con cada vestido y Jean.
Areli abre los ojos grandes
salvador está visiblemente emocionado
Larabelle abre cada caja y le muestra a areli y a salvador las sandalias.
salvador dice con acento mexicano, ay por dios
Dices con acento peruano, "mídetelas haber como te sientes al caminar. "
Areli dice: "se ven tan lindas..."
Dices con acento peruano, "sii, y son muy cómodas. "
Dices con acento peruano, "el perzonal que las fabrica usa materiales de calidad."
Areli se va probando las sandalias
salvador la mira boquiavierto
Dices con acento peruano, "haber camina. y dime como te sientes. "
Areli camina con las sandalias puestas
salvador abre los ojos grandes
Larabelle mira a los chicos y sonríe satisfecha con su trabajo.
Dices con acento peruano, "lista para robar corazones. "
salvador ríe pícaro
salvador dice con acento mexicano, nomás no te robes tantos
Sonríes.
Areli ríe y niega
Larabelle se dirige a un estante para sacar una bolsa grande de papel y comienza a guardar las prendas cada una en una bolsa forrada.
Dices con acento peruano, "te llevarás puesto el jean y la blusa, o un vestido areli?"
Areli dice: "me llevo el vestido de flores"
Larabelle le pasa el vestido con cuidado.
Larabelle guarda el resto de la ropa.
Areli se pone el vestido y abre la cortina
Larabelle le pasa las sandalias.
salvador ahora sí abraza a areli.
Larabelle los mira pícara.
salvador se separa para que areli pueda ponerse las sandalias
Areli se pone las sandalias
Sonríes.
Larabelle le entrega cada bolsa a salvador.
Salvador recibe las bolsas
Dices con acento peruano, "Me alegra mucho que te haya gustado la ropa y lasa sandalias areli. "
salvador mira a lara de reojo
salvador dice con acento mexicano, no nomás a ella
Dices con acento peruano, "te ves muy linda, encerio que sí. "
Sonríes.
Dices con acento peruano, "parece que alguien ha quedado flechado."
salvador dice sonrojado, este...
Areli se sonroja
Areli dice: "ay..."
Dices con acento peruano, "Bueno pués, ha sido un gusto recibirlos y diseñar para ustedes. Espero pronto verlos de nuevo, estamos para lo que se ofrezca. "
salvador dice con acento mexicano, gracias
salvador dice con acento mexicano, cuánto es.
Larabelle toma su tablet y hace la factura de la compra.
Dices con acento peruano, "son 1500. "
salvador deja las bolsas en el suelo, posteriormente saca la cartera y cuenta el dinero.
salvador le da el dinero a lara una vez que lo contó
Larabelle le recibe el dinero y le entrega la factura de la compra.
Dices con acento peruano, "gracias. "
salvador guarda la factura y luego agarra de nuevo las bolsas.
Larabelle se agacha para despedirse de areli.
Areli dice: "gracias"
Areli se despide con una sonrisa
Dices con acento peruano, "y no te olvides que eres muy linda y debes lucir esa belleza, venga cuando quieran estamos en contacto. "
salvador asiente
salvador dice con acento mexicano, en una de esas me diseñas algo
Asientes afirmativamente.
Dices con acento peruano, "claro cuando me digas. "
Larabelle sonríe y abre la puerta del despacho acompañando a los chicos.
salvador dice con acento mexicano, sí, gracias
Sonríes.
los chicos caminan fuera del despacho y se dirigen a la salida

Larabelle los acompaña a la salida.
Abres la puerta.
Dices con acento peruano, "cuídense mucho chicos. "
los chicos asienten en reconocimiento y salen de la casa.
Larabelle Evans
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Re: Moda esmeralda

Mensaje por Larabelle Evans »

Efectos colaterales.

Punto de vista: especial James.

La noche cae fría sobre Madrid. Enero no perdona, y el viento recorre la calle de Alcalá con una severidad elegante, chocando contra las fachadas clásicas iluminadas con luz dorada.
James entra a su casa pasada la medianoche.
El abrigo aún huele a humo, a mezcal, a restaurante lleno. A Gran Vía.
Deja las llaves en el recibidor con un tintinear seco. El silencio es profundo, interrumpido solo por el tic tac de un reloj antiguo. La calefacción murmura débilmente.
En la sala, una luz está encendida.
Larabelle está sentada en el sofá, aún con el abrigo puesto. Lleva el cabello recogido de manera descuidada, el cansancio marcado en el rostro. Sobre la mesa hay una carpeta médica del hospital Imperium Heal Care y una taza de té ya frío.
James se detiene.
James dice con acento mexicano, No sabía que estabas despierta.
Larabelle levanta la mirada. Su acento peruano es suave, pero firme.
Larabelle dice con acento peruano, Esmeralda estuvo jugando. Se durmió hace una hora.
James asiente. No se acerca.
James dice con acento mexicano, ¿Está bien?
Larabelle responde sin mirarlo.
Larabelle dice con acento peruano, Sí.
Larabelle deja la taza sobre la mesa y se pone de pie.
Larabelle dice, James… ¿cuántas veces a la semana hablas con ella?
James baja la mirada.
James dice con acento mexicano, Mía no es solo… alguien.
Larabelle cierra los ojos un segundo. Respira hondo.
Larabelle dice con acento peruano, Claro que no. Nunca lo fue. Es la mujer por la que cambiaste. La que te desarma. La que aparece cuando crees que ya estabas a salvo.
James levanta la vista.
James dice con acento mexicano, con la voz apagada, "Es la única mujer que he amado así, Larabelle. Y después de tantos meses… la volví a ver. Hace unas semanas, en el restaurante. Fue… inesperado. Brutal."
Larabelle se cruza de brazos, la postura rígida. Mira la carpeta médica que sigue en la mesa, su rostro inexpresivo.
Larabelle dice con acento peruano, "Lo sé. Recuerdo la rabia con la que regresaste esa noche. Y las noches que le siguieron, cuando te quedabas hasta tarde cantando, como si trataras de exorcizar algo."
James da un paso hacia el centro de la sala, su frustración palpable.
James dice con acento mexicano, "No quiero hacerte daño a ti. Ni a Esmeralda. Nunca. Pero ese reencuentro… Mía me desarmó por completo. El amor que sentía… ha vuelto con una fuerza que me está ahogando. No puedo respirar sin pensar en ella, sin recordar lo nuestro. Es una adicción, Larabelle."
Larabelle lo mira, y en sus ojos hay una calma que James no puede descifrar. Ella sabe que ha perdido esta batalla mucho antes de que comenzara.
Larabelle dice con acento peruano, con una voz helada, desprovista de emoción, "¿Y qué quieres que haga, James? ¿Que te dé mi bendición? ¿Que te diga que te vayas con ella y que yo entenderé? No. No lo haré."
Se acerca a la mesa y guarda la carpeta médica. Sus movimientos son precisos, controlados. No hay temblor, no hay lágrimas, solo una frialdad que James no había visto antes.
Larabelle dice con acento peruano, "Tu amor por Mía es un huracán. Destruye todo a su paso. Lo sabíamos cuando regresamos, ¿no? Yo sabía que estaba saliendo con un hombre que siempre miraría hacia otro lado si ella hacía un ruido. Es mi karma, supongo."
James se acerca a ella, su mano se alza, intentando tocarla, pero ella retrocede un paso, sutilmente, cortando la conexión.
James dice con acento mexicano, "No digas eso, Larabelle. Tú no te mereces esto. Eres la madre de mi hija, mi ancla… mi realidad."
Ella sonríe, pero la sonrisa no llega a sus ojos. Es una mueca amarga y cortante.
Larabelle dice con acento peruano, "Tu realidad es la que tienes. Tu ancla es la que te permite respirar cuando la tormenta te arrastra. Pero tu verdad, James… tu verdad es la que buscaste en un hotel. .
James se queda petrificado. Sus ojos se abren ligeramente, la sorpresa lo golpea.
James dice con acento mexicano, "¿Tú… cómo sabes eso?"
Larabelle lo mira fijamente, su orgullo de mujer herida es un escudo que no se puede romper.
Larabelle dice con acento peruano, "Las mujeres no somos estúpidas, James. Solo elegimos mirar hacia otro lado a veces. Te vi. Te vi salir esa noche, la forma en que volviste, el aroma a desesperación y a otro perfume que no era el mío. No necesitaba una nota en tu chaqueta para saberlo. Lo sé porque el brillo en tus ojos cambió. Y por el simple hecho de que… no soy ella."
Larabelle suspira, un sonido suave, y toma su bolso. No va a gritar. No va a rogar.
Larabelle dice con acento peruano, "Lo nuestro se acabó el día que la viste entrar a ese restaurante. No te mientas. Y no me mientas a mí. No voy a hacer un drama. No por mí.
Se dirige a las escaleras, su espalda recta, su paso firme.
Larabelle dice con acento peruano, "Quédate aquí. Yo dormiré en la habitación de invitados. Y mañana, cuando despiertes, hablaremos de lo único que importa ahora: Esmeralda."
Y con eso, Larabelle se va, dejando a James solo en la sala, con el eco de sus palabras y la certeza de que su confesión, lejos de aliviarlo, solo había hundido más profundo las consecuencias de su amor por MiaFiemma.
Él se deja caer en el sofá, cerrando los ojos. Su cabeza le da vueltas. Ha roto dos vidas en la misma noche. Y la única mujer que podía curarlo era la misma que lo había destruido.

Un desayuno con desciciones contundentes.

Punto de vista: Larabelle.

El sol de la mañana se filtraba tímidamente por las cortinas de la habitación de Esmeralda, tiñendo el ambiente de un tono naranja suave.
Larabelle entró al cuarto, ya vestida con un conjunto casual pero impecable, su expresión controlada y serena. Se acercó a la cama, donde la pequeña de ocho años dormía plácidamente, rodeada de sus gatos y peluches.
Larabelle dice con acento peruano, con una dulzura forzada que apenas ocultaba el vacío de la noche, "Arriba, mi preciosa. Ya es hora de despertar. Hoy es domingo y huele a desayuno rico."
Esmeraldita se desperezó, sus ojos azules como los de su padre, y sonrió.
Esmeraldita es una niña de mirada brillante y sonrisa desarmante. Sus grandes ojos azules parecen guardar un pedacito de cielo en cada parpadeo, reflejando una inocencia pura y casi mágica. Su cabello es suave como el algodón, liso y negro como la noche sin luna, cayendo en mechones sedosos hasta más allá de sus hombros. Ese contraste con la claridad de sus ojos la hace parecer una pequeña criatura de cuento. Su piel es clara, tersa y sonrosada, siempre limpia, como si ni el polvo del mundo quisiera mancharla. Tiene mejillas redondeadas que se enrojecen levemente cuando ríe, y unos labios rosados ??que suelen formar una dulce sonrisa, incluso cuando no dice palabra. Sus gestos son delicados, llenos de curiosidad y asombro por el mundo que la rodea. Aunque es pequeña, tiene un carisma natural que hace que muchos confien en ella sin saber por qué. Su risa es contagiosa, y su alegría, honesta. A veces habla con una sabiduría inesperada para su edad, como si guardara en su alma ecos de otras vidas. Esmeraldita irradia dulzura y ternura con cada paso. Su voz es suave, a veces apenas un susurro, pero su sola presencia tiene el poder de calmar tensiones y despertar sonrisas incluso en los corazones más endurecidos. Es naturalmente empática, y parece tener un sexto sentido para saber cuándo alguien necesita una palabra amable, un abrazo o simplemente compañía.
Esmeraldita dice con acento mexicano, con voz soñolienta, "Buenos días, mami. ¿Hiciste panqueques?"
Larabelle sonrió, una sonrisa sincera que solo su hija podía provocar.
Larabelle dice con acento peruano, "Claro que sí. Y con miel de maple, como te gustan. Venga, arriba. Te ayudo a elegir el vestido."
La ayudó a vestirse con un vestido de lana suave y le cepilló el largo cabello oscuro, haciéndole una trenza rápida y limpia. Mientras lo hacía, le hablaba en voz baja.
Larabelle dice con acento peruano, "Oye, mi amor. Mamá tendrá un turno largo en el hospital esta tarde. Pero Papá se quedará contigo a jugar. ¿Qué te parece si le pides que te enseñe una canción en la guitarra?"
Esmeraldita dice con acento mexicano, "¡Sí! ¡Papá me prometió que me enseñaría la de ‘Cielito Lindo’! ¿Y tú cuándo vas a volver, mami?"
Larabelle besó la frente de su hija, sintiendo una punzada en el pecho.
Esmeraldita dice con acento mexicano, "¿Le das de comer a los michis mami?
Larabelle dice con acento peruano, “Claro que sí mi pequeña, enseguida les traeré comidita.
Larabelle dice con acento peruano, "Volveré tarde, mi amor. Pero te llamaré. Sé una buena chica con tu papá, ¿sí?"
Bajaron a la cocina, donde el aroma a café, panqueques y huevos revueltos llenaba el ambiente. Larabelle se movía con una eficiencia mecánica, preparando la mesa con la vajilla favorita de Esmeralda.
James bajó unos minutos después. Vestía jeans y una camiseta gris de manga larga. Se notaba el cansancio en su mirada, los ojos ligeramente enrojecidos. Entró en la cocina y el ambiente se tensó.
James dice con acento mexicano, con una voz baja y tensa, "Buenos días."
Larabelle se giró y le ofreció una sonrisa funcional.
Larabelle dice con acento peruano, "El café está listo. Siéntate, James. El desayuno está servido."
Se sentaron a la mesa. Esmeralda, ajena a la atmósfera cargada, charlaba animadamente sobre la escuela. James hacía un esfuerzo por participar, su acento mexicano sonaba forzado al responder a su hija. Larabelle mantenía la conversación ligera, haciendo preguntas a Esmeralda y dirigiendo apenas la palabra a James para las formalidades.
Larabelle dice con acento peruano, "James, te preparé un poco de jugo de naranja natural. Ayer llegaste muy tarde."
James dice con acento mexicano, "Gracias, Lara. La revisión de inventario fue más larga de lo normal."
Esmeraldita dice con acento mexicano, "¡Papá, mañana es mi excursión al museo! ¿Puedo llevar mi gorro nuevo?"
James dice con acento mexicano, "Claro que sí, mi vida. El que te diseñó tu mamá, ¿verdad? Ponte las botas que hace frío."
La pequeña siguió hablando, su inocencia actuando como un tenue escudo entre sus padres. Al terminar de desayunar, Larabelle se levantó de la mesa.
Larabelle dice con acento peruano, "Bien. Me tengo que ir al hospital. Mi turno empieza en una hora. James, ¿puedes quedarte con Esmeralda toda la tarde, por favor?"
James asintió, levantándose también.
James dice con acento mexicano, "Por supuesto. No te preocupes. Estaré con ella."
Larabelle se despidió de su hija con un beso largo y un abrazo. Luego se dirigió a James y lo tomó del brazo, guiándolo fuera de la vista de Esmeralda, hacia el recibidor. Su voz se volvió un murmullo de hielo.
Larabelle dice con acento peruano, "Escúchame bien, James. Y quiero que lo tengas muy claro. Lo nuestro terminó anoche, en el momento en que elegiste irte con ella. No hay vuelta atrás. No por mí. Yo no voy a rogar por amor que no me quieres dar."
James bajó la mirada, el remordimiento grabado en su rostro.
James dice con acento mexicano, "Lara, yo lo siento. De verdad. No sé qué me pasó, pero…"
Ella lo interrumpió con un gesto rápido.
Larabelle dice con acento peruano, "No me des explicaciones. Me importa una mierda lo que te pase. Lo que me importa es nuestra hija. Y voy a marcar los límites, porque soy su madre y no voy a permitir que tu huracán la toque."
Sus ojos se clavaron en los de él, fríos y determinados.
Larabelle dice con acento peruano, "A partir de hoy, en esta casa, solo somos padres. Yo no quiero tu cariño, ni tus caricias, ni tus besos, ni tu amor. Quiero que seas un padre funcional para Esmeralda. Que la ames, que la cuides, que estés aquí. No te pido que dejes de ver a Mía. Si la quieres ver, ve a verla. Pero hazlo sin que Esmeralda lo sepa, sin que se dé cuenta de que su papá tiene una doble vida. No quiero que se pregunte por qué su papá llega tarde o por qué su mamá está triste."
Larabelle dice con acento peruano, "Si tienes que desaparecer por un par de horas, hazlo cuando ella esté dormida o en la escuela. No quiero dramas, James. No quiero lágrimas en mi hija. Tú y Mía pueden ser la chingadera que quieran ser, pero Esmeralda se queda al margen. ¿Entendido?"
James asintió, su voz apenas un hilo.
James dice con acento mexicano, "Entendido. No te preocupes. Lo haré. No la haré sufrir."
Larabelle dijo con acento peruano, "No me preocupes, hazlo. Por ella. Yo no voy a ser la mujer que se esconde de su marido, ni la que llora. Yo soy una doctora, James. Y soy la madre de Esmeralda. Voy a seguir con mi vida, sin ti como pareja. Pero como padre, te necesito aquí. No como amante, sino como ancla. Si no puedes cumplir con eso, dímelo ahora, y me encargaré de todo para que no la veas más. Pero si te quedas, cumple."
Larabelle no esperó respuesta. Se giró, tomó su bolso y las llaves del coche.
Larabelle dice con acento peruano, con un último vistazo a James, "Adiós, James. Nos vemos en la noche."
Y salió por la puerta, el clic del cerrojo resonando en el silencio, dejando a James de pie, solo, con la certeza de que había perdido mucho más que una pareja: había perdido su ancla. Se giró hacia la sala, donde la risa inocente de Esmeralda se filtraba desde el jardín, y por primera vez en mucho tiempo, sintió el peso real de las consecuencias de sus acciones.
Larabelle Evans
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Re: Corazón Peruano

Mensaje por Larabelle Evans »

Reconstrucción

Punto de vista: Larabelle.


El hospital Imperium Healthcare despierta antes que la ciudad. A las seis de la mañana, los pasillos ya están llenos de pasos rápidos, carros metálicos y voces bajas que arrastran café y cansancio.
Larabelle entra por la puerta principal con el cabello recogido en un moño limpio, bata blanca sobre un conjunto sobrio que ella misma diseñó. Nada llamativo. Todo funcional. Su rostro está sereno, pero no relajado. Es la calma que se aprende cuando no hay opción.
Pasa su tarjeta, saluda con un gesto breve al guardia y camina directo al vestidor.
En el casillero, deja su bolso, saca el estetoscopio y lo revisa como si fuera un ritual. No piensa en James. No se lo permite. No aquí. No ahora.
Deja el casillero y camina hasta la estación de enfermeras,
Una enfermera se le acerca.
GiniVictoria dice con acento mexicano, Doctora Martínez, buenos días.
Larabelle dice con acento peruano, Buenos días. ¿Cómo está la lista hoy?
GiniVictoria dice con acento mexicano, Urgencias tranquilas por ahora. Dos pacientes en observación. Y el paciente del trauma abdominal evoluciona estable.
Larabelle asiente.
Larabelle dice con acento peruano, Perfecto. Avísame si hay cambios.
Camina hacia el área de rehabilitación para revisar un expediente conjunto. Ahí es donde coincide con él.
Jefrey Rojas está inclinado sobre una camilla, ayudando a un paciente a realizar ejercicios suaves de movilidad.
Respira tranquilo —dice Jefrey con acento peruano—. No fuerces. El movimiento tiene que ser limpio, no rápido.
Larabelle se detiene un segundo antes de entrar. Observa sin intención. Solo registra. Profesionalmente.
Cuando el paciente termina, Jefrey levanta la vista y la ve.
Jefrey dice con acento peruano, Doctora Lara. Buenos días.
Larabelle responde con el mismo tono.
Larabelle dice con acento peruano, Buenos días, Jefrey. ¿Cómo va el paciente?
Jefrey dice con acento peruano, Bien. Dolor controlado. Todavía hay rigidez lumbar, pero responde bien a la terapia.
Larabelle revisa el expediente.
Larabelle dice con acento peruano, Perfecto. Mantén la carga progresiva. Nada de forzar esta semana.
Jefrey dice con acento peruano, Así será.
Hay un segundo de silencio cómodo. No incómodo. Eso le llama la atención a Larabelle.
Jefrey rompe el momento.
Jefrey dice con acento peruano, Oye, disculpa que te pregunte… ¿tú también eres fisioterapeuta de base, no?
Larabelle asiente.
Larabelle dice con acento peruano, Sí. Antes de la especialidad. Nunca dejé de practicar del todo.
Jefrey sonríe un poco más.
Jefrey dice con acento peruano, Se nota. Tienes una lectura corporal muy precisa.
Larabelle no responde de inmediato. No está acostumbrada al elogio directo en ese tono.
Larabelle dice con acento peruano, Gracias. Es costumbre.
Larabelle dice con acento peruano, con una repentina decisión, "Jefrey, tengo tres pacientes con rehabilitación post-quirúrgica y un diagnóstico inicial complejo. Necesito un par de manos expertas. ¿Te importaría que trabajemos en conjunto este turno?"
El rostro de Jefrey se ilumina con su característica alegría peruana.
Jefrey dice con acento peruano, "¡Sería un honor, Doctora Lara! Cuentas conmigo para lo que necesites. Me entusiasma trabajar de cerca con alguien que tiene tu nivel de precisión."
Comienzan a revisar expedientes juntos. Se dirigen a la primera habitación, donde un paciente con una fractura de fémur operada necesita empezar la movilización asistida.
Mientras caminan, Jefrey abre la puerta y cede el paso a Larabelle con un gesto natural y elegante.
Jefrey dice con acento peruano, "Adelante, Doctora. Después de usted."
Ya dentro, Jefrey le alcanza a Larabelle un par de guantes estériles antes de que ella tenga que pedirlos.
Jefrey dice con acento peruano, "He estado leyendo tu nota de evolución de ayer. La forma en que desglosaste las limitaciones de rango fue fantástica. Muy pocas personas lo hacen con esa claridad. Realmente facilitas el trabajo."
Larabelle asiente, sin darle demasiada importancia, pero la calidez de su colega se siente agradable, como un débil rayo de sol en un día frío.
Larabelle dice con acento peruano, "Gracias, Jefrey. Intentamos que la transición entre el área quirúrgica y la rehabilitación sea lo más fluida posible."
Continúan trabajando con el paciente, ajustando las poleas y la posición de la pierna. Jefrey es hábil y tiene una paciencia infinita. Sus manos son fuertes y gentiles, y su presencia es tranquilizadora tanto para el paciente como para Larabelle.
Trabajan en un silencio profesional, interrumpido solo por las indicaciones precisas que se dan entre ellos y las respiraciones controladas del paciente.
Una vez que terminan, y el paciente queda estable y cómodo, salen de la habitación.
Larabelle se quita los guantes.
Larabelle dice con acento peruano, \"Buen trabajo, Jefrey. Logramos un buen aumento en el rango pasivo. Ahora, pasemos al siguiente, el de la prótesis de cadera. Ese va a ser un desafío.\"
Jefrey dice con acento peruano, \"Me encantan los desafíos. Aunque… Doctora, disculpe la interrupción, pero ¿ha comido algo? Ya son las once.\"
Larabelle mira su reloj. El tiempo se le había pasado. No, no había comido nada desde el desayuno con.
Larabelle dice con acento peruano, \"No, aún no. No importa, voy bien.\"
Jefrey insiste, con esa amabilidad inherente que lo caracteriza.
Jefrey dice con acento peruano, \"Debería. El turno de la tarde va a ser intenso. ¿Qué le parece si pedimos algo rápido de la cafetería, nos sentamos cinco minutos en la sala de descanso y luego seguimos? Yo invito.\"
Larabelle duda por un instante. La idea de un descanso breve y una comida caliente es tentadora. Y la compañía de Jefrey es, inesperadamente, fácil.
Larabelle dice con acento peruano, \"Está bien. Un café y una pieza de fruta, entonces. Pero yo pago lo mío.\"
Jefrey se ríe suavemente.
Jefrey dice con acento peruano, \"Trato hecho. Un café y una fruta para la Doctora Martínez. Y una tostada de pollo para el Fisioterapeuta Rojas.\"
Mientras caminan hacia la cafetería, Jefrey sigue hablando, manteniendo la conversación ligera.
Jefrey dice con acento peruano, \"Por cierto, me llamó la atención su broche de hoy. ¿Es un diseño propio? Sé que estudió diseño de moda antes de la medicina.
Larabelle se toca el broche de plata, un diseño minimalista y moderno que rara vez usa. Se sorprende de que Jefrey lo sepa.
Larabelle dice con acento peruano, \"Sí, es uno de los primeros que hice. Hace mucho. ¿Cómo lo sabes?\"
Jefrey sonríe con picardía.
Jefrey dice con acento peruano, \"Doctora, en el hospital todos hablan de la Dra. Martínez. Es una leyenda urbana. La doctora que puede ser la próxima Carolina Herrera. Y que viste mejor que cualquier otra aquí.\"
Larabelle siente un rubor ligero, un sentimiento que no experimentaba en mucho tiempo.
Larabelle dice con acento peruano, \"Puras leyendas, Jefrey.
Jefrey le abre la puerta de la sala de descanso y ella entra.
Jefrey dice con acento peruano, \"Tal vez sí. O tal vez… la medicina era solo su coartada. Me parece que el arte nunca se va del todo.\"
Se sientan uno frente al otro en una mesa pequeña. Jefrey regresa con dos cafés, la fruta y su tostada.
Jefrey le entrega su café. El vapor se eleva, cargado con el aroma reconfortante del grano tostado.
Jefrey dice con acento peruano, "La verdad, me fascina que haya estudiado las dos cosas. Es como si una parte de usted curara el cuerpo y la otra, el alma. ¿O me equivoco?"
Larabelle toma un sorbo del café, sintiendo cómo el calor le baja por la garganta. La conversación con Jefrey es inesperadamente fácil, liviana, un contraste bienvenido con la densidad emocional que dejó en casa.
Larabelle dice con acento peruano, "Quizás tengas razón. La medicina es estructura, reglas. El diseño es intuición, la libertad de darle forma a algo. Ambas requieren precisión, pero una se enfoca en reparar lo que está roto, y la otra en crear belleza."
Jefrey la mira fijamente, sus ojos oscuros llenos de genuina curiosidad.
Jefrey dice con acento peruano, "Y ahora, ¿en cuál se enfoca más? ¿Sigue creando cosas?"
Larabelle sonríe levemente. Una sonrisa que lleva meses sin sentirse auténtica.
Larabelle dice con acento peruano, "Diseño nuevas líneas de ropa, a veces. Cosas simples. Pero... no tengo tiempo. Los turnos, la casa... Es complicado."
"Complicado" es el eufemismo que usa para no decir "destrozado".
Jefrey asiente con una comprensión tácita que la desarma un poco. No pregunta, no presiona, solo escucha.
Jefrey dice con acento peruano, "La entiendo. Balancear la vida profesional y personal es un arte. Especialmente con una niña. Debe ser agotador."
Larabelle se encoge de hombros, rompiendo un trozo de fruta.
Larabelle dice con acento peruano, "Lo es. Pero es lo que toca. Por ella, por Esmeraldita, todo se puede."
Jefrey se inclina ligeramente sobre la mesa, con una expresión más íntima.
Jefrey dice con acento peruano, "Usted tiene una energía increíble, Doctora. Y una fuerza que se le nota en la mirada. Aunque... también veo el cansancio."
La mención de su cansancio la sobresalta. ¿Era tan obvio? Jefrey es el primer colega que le ofrece un espacio seguro en el hospital para que su coraza se resquebraje un poco.
Larabelle dice con acento peruano, "Son las horas, Jefrey. El hospital no perdona."
Jefrey deja su taza. Su voz es suave, pero firme.
Jefrey dice con acento peruano, "Tal vez. Pero también hay cosas que el hospital no puede arreglar. Tómese su tiempo, Doctora Lara. O, permítame que se lo diga, tómese un momento para usted. Solo un poquito."
Ella lo mira. En ese momento, en la simple y honesta preocupación de su colega, Larabelle siente una punzada de esperanza y, peligrosamente, una conexión. Por primera vez en mucho tiempo, alguien que no es su hija le recuerda que ella no es solo una doctora o una madre herida, sino una mujer que también necesita ser cuidada.
Larabelle dice con acento peruano, con un pequeño nudo en la garganta, "Gracias, Jefrey. Lo tomaré en cuenta."
Terminan su café en un silencio que ya no es profesional, sino de una complicidad naciente. Se levantan, listos para volver a la batalla del hospital, pero el ambiente entre ellos ha cambiado sutilmente. Hay una nueva ligereza, una chispa de potencial.
Jefrey le abre la puerta otra vez.
Jefrey dice con acento peruano, "Doctora Lara, un placer. ¿Seguimos curando cuerpos?"
Larabelle sonríe, esta vez de verdad, y su respuesta es un eco de la nueva determinación que encontró en el breve descanso.
Larabelle dice con acento peruano, "Sigamos. Y luego, a crear belleza."
Y con ese pie forzado, entran de nuevo al laberinto de pasillos, codo a codo, listos para el desafío de la tarde.
Hakeem
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Re: Corazón Peruano

Mensaje por Hakeem »

¡Qué relato tan detallado! Me encanta cómo describen todo, desde la ropa hasta los gestos de los personajes
Hakeem
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Re: Corazón Peruano

Mensaje por Hakeem »

¡Qué historia tan entretenida! Me encanta cómo describes todo con tanto detalle
Larabelle Evans
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Re: Corazón Peruano

Mensaje por Larabelle Evans »

Reencuentro en el Aeropuerto: El Latido de la Nostalgia.

Punto de vista: Larabelle & Chiara.


El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas despertaba envuelto en una niebla suave y persistente deun Abril madrileño. Eran las siete de la mañana, y las luces artificiales de los gigantescos ventanales se mezclaban con el gris pálido y prometedor del cielo. El aire estaba saturado con el murmullo constante de maletas rodantes y el eco de despedidas y bienvenidas. Larabelle entró por la puerta principal, una figura elegante pero visiblemente tensa. Llevaba una chaqueta de lana gris de corte impecable y botas negras que amortiguaban su paso decidido. Su cabello, de un negro profundo, estaba recogido en un moño que parecía contener todos los cabos sueltos de su vida reciente. En sus manos, un gorro de lana, más un pequeño gesto de autocuidado que una necesidad real en la terminal, donde la calefacción creaba un microclima de confort.
A medida que se adentraba en el laberinto de la zona de llegadas internacionales, el aroma familiar del café recién hecho se superponía a los anuncios bilingües que retumbaban en el techo alto. Larabelle apretó el bolso cruzado contra su pecho. El latido de su corazón se había acelerado notablemente. No solo estaba allí por un deber logístico; venía a encontrarse con un fragmento de su pasado, con una aliada crucial en la reconstrucción que se había propuesto.
De pronto, entre la marea de rostros apresurados y equipajes exóticos, un destello de energía inconfundible la detuvo en seco. Detrás de la línea de control de pasaportes, haciendo gestos exagerados para que la vieran, estaba Chiara. La sonrisa de su amiga, tan amplia y genuina como la recordaba, iluminaba su rostro bronceado. Llevaba una mochila de cuero gastado al hombro, testigo de innumerables viajes, y una bufanda tejida con lanas andinas de colores vibrantes que contrastaban vivamente con el ambiente sobrio del aeropuerto europeo. Sus ojos, profundos y llenos de picardía, brillaban con la misma intensidad que hacía diez años, cuando dos jóvenes y entusiastas fisioterapeutas se habían conocido en un taller de terapia manual en una calurosa Lima.
Larabelle se acercó a la barrera de cristal, sintiendo una punzada de emoción tan intensa que casi le hizo olvidar el reciente dolor que cargaba.
Larabelle dice con acento peruano, sonriendo de oreja a oreja, pero con la voz apenas un hilo de emoción: "¡Chiara! ¡Ay, por Dios, no puedo creer que estés aquí! ¡Estás idéntica, cholita!"
Chiara soltó una risa fuerte y clara, con su acento cajamarquino, ligero y chispeante, que siempre sonaba a montaña y a tierra fresca.
Chiara dice con acento cajamarquino, gesticulando con ambas manos: "¡Larabelle, mi vida! ¡Mira nomás, pues! Después de diez años y un océano de por medio, aquí estamos, en pleno Madrid. ¡Qué emoción tan grande, caramba! ¡Ven para ese abrazo!"
Se fundieron en un abrazo rápido, pero con una fuerza que condensaba una década de afecto y distancia. Chiara la levantó ligeramente del suelo, haciendo que Larabelle soltara una risa genuina, la primera en mucho tiempo. Mientras se separaban, Chiara revisaba el contenido de su mochila.
Chiara dice con acento cajamarquino, con una expresión de falsa pena: "¡Ay, mi Larita! Sabes que te iba a traer un montón de mango, de lúcuma, ¡hasta queso fresco de mi tierra! Pero aquí son bien estrictos, no se puede entrar con nada fresco. ¡Solo traje mi energía pura y mi rocoto molido en una bolsita, escondido en la maleta! De contrabando, obvio, ¡para que se sienta el sabor de Perú, pues!"
Larabelle se rió de nuevo, sintiendo cómo esa espontaneidad tan andina le aligeraba el alma. Aspiró profundamente el aroma del café del pasillo, intentando anclar el momento.
Larabelle dice con acento peruano, con un matiz de alivio en la voz: "Tu energía es justo lo que necesitaba. La verdad. Vamos, te invito un desayuno de campeonas, y luego te llevo a conocer mi tienda de ropa, donde trabajo. Quiero que veas también el hospital, la vida que armé aquí... o la que intenté armar."
Mientras caminaban hombro con hombro hacia la salida, esquivando a otros pasajeros, los recuerdos se iban alternando entre el presente y el pasado. Larabelle describía su rutina en el hospital: el ambiente frenético de urgencias, los pasillos interminables, el café amargo de la cafetería donde solía comer sus sándwiches a medio turno, y el peso de su responsabilidad como especialista. Chiara escuchaba con una curiosidad insaciable, sus ojos brillantes al imaginar ese mundo tan diferente al que acababa de dejar.
Chiara dice con acento cajamarquino, con un tono más íntimo: "Oye, Larabelle, me contabas de Esmeralda. ¡Ocho años, qué grande! La he visto en todas tus fotos de WhatsApp, pero no puedo esperar a abrazarla. Me da curiosidad… ¿se parece a ti, o es toda al papá?"
Larabelle asintió, una mezcla de orgullo inmenso y una punzada de nostalgia cruzando su rostro.
Larabelle dice con acento peruano, acariciándose el gorro que aún llevaba en la mano: "Sí, Chiara, ella es la luz, te lo juro. Sus ojos son azules, como los de James, pero tiene mi carácter fuerte, mi terquedad. Cuando nació, sentí que todo lo demás, el trabajo, las peleas, todo, se quedaba en un segundo plano. Y tú, siempre supiste eso, incluso a distancia, ¿no?"
Encontraron una mesa tranquila en una cafetería escondida del aeropuerto y se sentaron con dos tazas humeantes de café fuerte. Chiara, con su risa contagiosa, la bombardeó con preguntas sobre su adaptación, sus colegas y la vida nocturna de Madrid. Larabelle, con acento sereno, le contó de su jornada en el hospital, de cómo había tenido que aprender a sostenerse sola en una ciudad nueva y de cómo las noches en urgencias, tratando traumas y lidiando con el dolor ajeno, le recordaban la esencia de su vocación original.
De repente, la conversación dio un giro inevitable.
Chiara dice con acento cajamarquino, bajando la voz y removiendo el azúcar de su café con más energía de la necesaria: "¿Y qué pasa con James? ¿Te está ayudando con lo de la crianza de la Niña? ¿Siguen juntos o ya volaste? Cuéntame, pero sin rodeos, amiga, que ya sabes cómo soy yo."
El sol de la mañana se filtraba perezosamente por la ventana del café, iluminando las motas de polvo suspendidas en el aire y el vapor que ascendía de las tazas. Larabelle, con el rostro marcado por la falta de sueño y la angustia, tomó un largo sorbo de café, sintiendo el calor amargo quemarle la garganta. Intentaba desesperadamente anclarse a la realidad, pero su mundo seguía girando sin control.
Larabelle dice con acento peruano, con la voz ahogada por la emoción contenida: "No, Chiara. Ya no. O al menos, no como pareja. O, para ser honesta, terminamos hace semanas, pero yo recién lo acepté de verdad. No es fácil, amiga. El huracán volvió a golpear justo cuando creía que ya habíamos reparado el tejado. James volvió a buscarla, a su vieja obsesión, a su amante eterna, a Ángela. Solo que ahora se hacía llamar Mía, la maldita traficante que lo ha tenido loco, volviéndolo un esclavo emocional desde hace años y a la que yo, tontamente, creía que ya había olvidado".
Chiara, que acababa de dar un mordisco a su tostada de pollo, dejó la taza con un golpe seco. El gesto fue abrupto, resonando en el silencio momentáneo. La picardía habitual en sus ojos cajamarquinos se reemplazó por una rabia instantánea y una profunda decepción hacia James.
Chiara dice con acento cajamarquino, con una indignación que no intentó disimular: "¡No puede ser, Larita! ¡Por la Virgen de la Candelaria! ¿Otra vez la misma huevada? ¿La misma mujer que nos hizo volar por los aires hace años, que casi destruye su carrera y te deja sola con Esmeralda? ¡Ese hombre no aprende, caramba! ¿Y tú, por Dios, lo permitiste? ¿No viste las señales, mi alma?"
Larabelle negó con la cabeza, el rostro contraído por el dolor y la humillación. Sus dedos se aferraron al borde de la mesa, sus nudillos blancos.
Larabelle dice con acento peruano, la voz baja y cargada de tristeza: "No lo permití. Lo descubrí. Hace unas semanas, la noche en que me dijo que tenía una revisión de inventario que duraría hasta muy tarde… la vieja excusa de siempre. Me levanté en la madrugada por un vaso de agua y lo vi saliendo de la casa. Creyó que yo estaba dormida. El sigilo con el que se movía, la forma en que vestía ese abrigo que solo usa para esas citas, la urgencia salvaje en su mirada… Yo sabía adónde iba, Chiara. A ese hotel en la periferia, a los brazos de ella. La traición me quemó el alma, pero lo que más dolió fue la certeza: yo no era suficiente. Ni yo, ni Esmeraldita, éramos el ancla que él necesitaba para mantenerse en la orilla".
Una lágrima solitaria, pesada y cargada de todo el dolor acumulado, rodó por la mejilla de Larabelle. La limpió con un movimiento brusco, avergonzada de mostrar su vulnerabilidad, pero incapaz de detener el torrente de emociones.
Larabelle dice con acento peruano, con un rencor profundo, casi susurrando: "La detesto, Chiara. Detesto a Ángela, a la maldita mujer que destruye mi vida con solo aparecer, con solo una llamada. Odio el poder que tiene sobre James, esa fascinación enfermiza que lo convierte en un títere. Y sí, me ha costado dejar de amarlo, porque a pesar de todo el daño, él es el padre de Esmeralda, y mi corazón es ridículamente terco. Pero es más que el amor pasado, amiga... es el deseo. El maldito deseo".
Hizo una pausa, su voz bajando a un susurro lleno de conflicto y vergüenza. El recuerdo la asaltó con una intensidad física.
Larabelle dice con acento peruano, la mirada fija en un punto más allá de Chiara: "La semana pasada, nos besamos en la boda de un amigo de James. Él me agarró por la cintura con esa fuerza que solo él tiene. Y en la casa estuvimos a punto de hacer el amor ahí, contra la encimera de la cocina. Lo sigo deseando como una loca, Chiara. Sigo queriendo su piel, su aliento. Sigo sintiendo esa conexión eléctrica con él que anula todo el sentido común. Pero el miedo a salir lastimada de nuevo, a ser la tonta que perdona lo imperdonable, me está paralizando. No quiero ser su segunda opción, el consuelo, la esposa abnegada que está allí cuando No encuentra mejores opciones para Suplirme.
Chiara extendió las manos sobre la mesa y tomó las de Larabelle, apretándolas con una fuerza que buscaba transferirle algo de su propia resiliencia. Su mirada era de total empatía y comprensión.
Chiara dice con acento cajamarquino, con voz grave y cariñosa: "Ay, Larita, mi alma. Es normal que lo desees. Es tu esposo, la historia de tu vida. Hay una llama, una conexión que no se apaga de la noche a la mañana. Pero la traición no se limpia con un polvo apasionado, por más intenso que sea. Eso deja cicatrices en el alma, y las cicatrices duelen cuando las tocas, querida".
Larabelle asintió, la cabeza gacha, incapaz de refutar la cruda verdad.
Larabelle dice con acento peruano, sintiendo un nudo en el pecho: "Y la cosa se complica más... Horrible, Chiara. James me contó que… Mía, ella murió. En Italia, hace unos días, en un accidente, o eso es lo que él sabe. Por eso regresó devastado la última vez, sin poder hablar, solo llorando en la ducha. Está destrozado, deprimido. Ha perdido a su 'gran amor' para siempre. No quiere salir de la casa, canceló todas las citas de su disquera, no quiere retomar su carrera musical. Lo veo sufriendo y una parte de mí, la estúpida, sufre con él. Pero al mismo tiempo… me da una rabia sorda, una bilis, que no haya sufrido así, de esta manera devastadora, cuando nos dejó a nosotras, a su familia, por ella la primera vez".
Se llevó las manos al rostro, el gesto de una mujer completamente agotada y al límite de sus fuerzas emocionales.
Larabelle dice con acento peruano, con un tono de súplica: "¿Qué hago, Chiara? Estoy en la encrucijada más grande de mi vida. Por un lado, mi deseo y mi instinto de familia me gritan que luche por James ahora que su fantasma, su obsesión, se ha ido para siempre, que recupere mi matrimonio, mi hogar. Pero por el otro, mi dignidad y mi miedo visceral me dicen que lo deje ir, que lo deje hundirse en su tristeza si así lo desea, pero que no nos arrastre a Esmeraldita y a mí. Que me centre en mí, en la niña, en la vida que puedo construir sola y tranquila".
Chiara escuchó con paciencia de hermana, masticando lentamente la tostada mientras procesaba la información, meditando seriamente.
Chiara dice con acento cajamarquino, con calma y sabiduría: "Mira, Larita. El dolor de James es real, eso no te lo voy a negar. Ha perdido a alguien que fue importante, aunque esa persona haya sido nuestra peor pesadilla. Y es cierto que ahora que Ángela ya no está, podría ser el momento de oro para que James se enfoque por completo en ti y en Esmeralda, sin distracciones. Tienes, por primera vez, el camino libre de esa sombra. Si el deseo es tan fuerte y crees que hay algo auténtico que rescatar, y él muestra un compromiso real de terapia y de cambio, podrías luchar. Lucha por el hombre que sabes que puede ser, el padre que adora a Esmeralda y el esposo que fuiste feliz de tener antes de este lío".
Chiara le dio un pequeño golpe reconfortante en el hombro, con un cariño que calentaba.
Chiara dice con acento cajamarquino, con voz firme pero gentil: "Pero también tienes que ser brutalmente honesta contigo misma. ¿De verdad quieres un hombre que solo te elige cuando el otro barco se ha hundido, cuando no le queda otra opción? ¡Tú vales oro, mi Larita! Eres una doctora brillante, una diseñadora creativa, una mamá espectacular. Tienes un alma linda que merece paz. A veces, la mayor fortaleza es saber irse, es proteger tu propio corazón. Podrías estar perfectamente sola, enfocada en tu carrera, en Esmeraldita, en tu propio arte, en ser feliz sin la carga de su drama. O, quién sabe, tal vez ya hay por ahí un Jefrey, o un Daniel, un fisioterapeuta empático o un arquitecto, esperando para amarte de verdad, sin fantasmas ni amantes que regresan de la tumba. Un hombre que te elija a ti, primero. No después de un huracán emocional".
Chiara levantó su taza de café, sus ojos llenos de determinación.
Chiara dice con acento cajamarquino, categórica: "Piensa en ti, Larabelle. En tu paz y en la de la Niña. La tristeza de James es suya, su proceso de duelo. No es tu responsabilidad curarla si eso implica romperte tú en el proceso. Lo que elijas, la batalla o la retirada, lo hacemos juntas. Yo estoy aquí para ser tu ancla de verdad. ¿Ahora, qué hacemos? ¿Lloramos más por lo que fue o planeamos la vida nueva que mereces?"
Larabelle sonrió a través de sus lágrimas, una sonrisa genuina y fugaz, sintiendo el peso de la decisión, pero la ligereza de la amistad incondicional que la sostenía.
Larabelle dice con acento peruano, secándose los ojos con una servilleta: "Planeamos. Siempre planeamos, Chiara. Pero primero, vamos a pedir otra ronda de café. Un espresso doble. Necesito la cafeína para reescribir mi guion y para tener la fuerza de decirle a James que, si no es conmigo al 100%, entonces no es de ninguna manera".
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