witsi witsi araña
Publicado: Sab Mar 15, 2025 1:56 am
Advertencia
Este rol contiene alto contenido sensible que no es muy recomendable para todo público. No es recomendable si tienes menos de 18 años. Si aún así quieres continuar leyendo, estás bajo tu propia responsabilidad.Punto de vista: Kenia
La noche caía en el país de la bota. Fría, oscura y como si fuese un manto de niebla cubriéndolo todo, en aquel lugar oculto donde se encontraba una mujer peligrosa; una mujer que había logrado burlar a diferentes autoridades para seguir cometiendo sus atrocidades. Ahí, ahí estaba Kenia.Kenia Se desplazó por la sala de la casa oculta donde habitaba, sus pasos firmes resonando como tambores de guerra o de terror para aquellos a quienes mantenía en cautiverio.
El rostro de Kenia es una mezcla de dulzura aparente y oscuridad oculta. Tiene una forma ovalada, con pómulos discretos y una mandíbula suave que aporta equilibrio a sus facciones. Su nariz es pequeña y recta, perfectamente proporcionada a su rostro. Sus labios son finos, de un tono rosado natural, con una curvatura sutil que parece formar una sonrisa constante. Pero esa sonrisa no es cálida; al contrario, proyecta una malicia oculta, como si detrás de su aparente tranquilidad se esconde un placer para controlar y manipular. Sus ojos son, sin duda, el rasgo más llamativo. Grandes, de un marrón oscuro que casi se confunde con el negro, parecen una ventana a un abismo sin fondo. A primera vista, pueden parecer amables, casi protectores, pero al mantener la mirada por más tiempo, lo que realmente refleja es pura maldad. No es una maldad impulsiva, sino fría, calculadora y profundamente perturbadora. Su mirada tiene la capacidad de desamar a cualquiera que la observe, transmitiendo una sensación de vulnerabilidad aparente que solo sirve para ocultar sus verdaderas intenciones. El cabello de Kenia enmarca su rostro con perfección. Largo, lacio, y de un negro azabache que brilla como la obsidiana, cae con suavidad hasta la mitad de su espalda. Su textura sedosa y su caída fluida le dan un aire casi angelical, aunque detrás de esa perfección hay algo que resulta inquietante, como si esa belleza fuera una máscara diseñada para atraer y engañar. Kenia tiene una figura que combina delicadeza con una sensualidad natural, aunque sutil. Mide 1,70 metros y posee una postura impecable, siempre erguida, lo que le da un aire de control y seguridad. Su cuerpo está esculpido con proporciones armoniosas que logran captar la atención sin esfuerzo, pero con una elegancia que no parece buscarlo de manera explícita. Su cuello es largo y estilizado, aportando un toque de sofisticación a su presencia. Sus hombros son estrechos pero bien formados, con una curva suave que no deja de transmitir feminidad. Se inclina hacia abajo de manera natural, creando una silueta que fluye con gracia. Su pecho, de tamaño mediano, tiene una forma redondeada y proporcionada a su figura, lo que añade un aire de serenidad a su apariencia. No es una característica llamativa a simple vista, pero encaja perfectamente con la suavidad general de su cuerpo. Sus brazos son delgados y sutilmente definidos, terminando en unas manos finas, de dedos largos y estilizados. Las uñas, siempre bien arregladas, tienen un largo moderado que las hace ver elegantes sin exagerar. Estas manos parecen haber sido diseñadas para transmitir calma, pero en realidad esconden una precisión inquietante, como si fueran capaces de ejecutar acciones meticulosas y frías. Su cintura está bien definida, marcando una curva acentuada que fluye hacia unas caderas proporcionadas. Su abdomen es plano, con una tensión apenas perceptible que denota cuidado en su físico, sin llegar a ser musculoso. Su espalda tiene una curvatura natural, y en su parte baja se dibuja el inicio de unas nalgas redondeadas, firmes, pero no exageradas, que complementan la armonía de su figura. Sus piernas son largas y delgadas, con muslos torneados que no pierden la suavidad que caracteriza su cuerpo. Las pantorrillas son finas, pero bien delineadas, y sus tobillos se muestran delicados, aportando una imagen de fragilidad que contrasta con la intensidad de su mirada. Sus pies son pequeños y proporcionados, con dedos largos y cuidados que reflejan un interés meticuloso por los detalles. En conjunto, Kenia proyecta una imagen que, a primera vista, resulta tranquilizadora, incluso dulce. Pero para quienes son más perceptivos, hay algo en su forma de moverse, de la manera en que su mirada parece desamarrar y en esa sonrisa apenas perceptible que revela el peligro que realmente encarna. Su físico no solo es atractivo, sino que está cuidadosamente construido para ser su herramienta más poderosa.
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Y así era, ya que había adquirido la mercancía, o al menos así le llamaba a ella, a los infantes que intercambiaba o compraba.
La casa permanecía con luces tenues, casi tenebrosas, y más considerando el ambiente que se percibía. Entró a una habitación donde varios infantes la observaban con terror y miedo, pero en la mirada de Kenny había depravación, había lujuria, había deseo.
Dices con acento mexiquense, "adelante mis niños, vamos a jugar, sí?"
Sonríes.
En la habitación había 5 niños, 2 pequeñas y 3 pequeños. La mirada de la enferma pasó por cada uno de los infantes con depravación, con deseo, con necesidad, con amor enfermizo de su mente retorcida. Con decisión, se acercó hasta un chico, aproximadamente de 7 a 9 años, y lo tomó firmemente del brazo. El pequeño intentó resistirse, pues no era la primera vez que ella lo seleccionaba, pero kenia. lo Jaló con fuerza, cambiando su mirada, y es que era lo que más distinguía de esta mujer: la mirada que Kenia podía transmitir, ya sea de una mirada cálida y dulce a una totalmente traumatizante.
El pequeño, aterrorizado.
el niño dice. por, por fa fabor... no quiero...
Sonríes.
Dices con acento mexiquense, "aaw, pero será divertido, lo prometo"
Kenia Jaló con demasiada fuerza al niño, lastimándolo incluso, y sacándolo a la fuerza de la habitación. Mientras el pequeño lloraba y trataba de resistirse, suplicando que por favor no le hiciera nada, la mirada de la joven se tornó cada vez más y más terrorífica, al punto de que el niño estaba temblando. Aún así, esto no detuvo a Kenia, que con fuerza desmedida empujó al chico a otra habitación. Estaba un poco más oscura, con una cama grande y otros objetos; aparentemente, era su habitación principal.
Dices con acento mexiquense, "anda mi amor, ya saves como jugar"
el niño niega con la caveza.
Kenia pone una cara de tristesa
Dices con acento mexiquense, "No quieres jugar, bueno, lo entiendo."
Dices con acento mexiquense, "mejor boy por helado, sí?"
Kenia salió del cuarto a paso firme, dejando al pequeño atrás, el cual erróneamente había pensado que se libró de la pesadilla. Sin embargo, esta apenas empezaba.
Aproximadamente unos 5 minutos más tarde, la puerta se abrió de golpe y una araña gigantesca empezó a gritar, asustando al pequeño y haciéndolo llorar. Sin embargo, esa araña no era más que Kenia disfrazada, la cual simple y sencillamente.., Se encargó de acorralar al pequeño y empezar a golpearlo firmemente, haciéndolo gritar de dolor.
La mujer, oculta tras el disfraz, tenía una sonrisa y una mirada aterradora en los ojos, mientras no paraba de golpear al pequeño infante que temblaba y suplicaba por piedad entre sus brazos.
Tiempo atrás
En una pequeña casita en el Estado de México, una hermosa niña se encontraba jugando con un par de muñecas, empujando su imaginación, su creatividad y con una enorme sonrisa. Sin embargo, su diversión se ve opacada por extraños sonidos que se escuchan en casi toda la casa. Ya que esta era bastante pequeña, la niña, con bastante curiosidad y asombro, se levanta del suelo para buscar el origen del ruido. Cuando la pequeña niña se acercó a la habitación de sus padres, se encontró con una escena que sus pequeños ojos no debieron haber visto. Ahí, en la habitación de sus padres, estaban los dos manteniendo relaciones sexuales, con la puerta totalmente abierta y siendo para nada discretos.Cuando la pequeña se acercó a la cama y preguntó a sus padres qué estaba pasando, estos, a pesar de que la habían visto, la ignoraron completamente, siguiendo con su acto frente a la niña, sin cortarse ni un poco.
Esa misma noche, la situación se volvió a repetir. Gemidos, palabras altisonantes, nalgadas y otras cosas llegaron hasta los oídos de la infante, la cual se mantenía despierta, escuchando sin comprender la situación.
En la actualidad
Los golpes al niño ya habían cesado. Se encontraba en la cama con múltiples moretones en su cara y cuerpo, e incluso un hilo de sangre que se deslizaba lentamente por uno de sus labios. La araña gigante ya había desaparecido, para que momentos después entrara Kenia vestida con su atuendo normal y con un bote de helado, fingiendo preocupación mientras observaba al pequeño.Dices con acento mexiquense, "pero que te pasó mi niiño"
Kenia rápidamente dejó el bote de lado en una mesita y se acercó a la cama. El pequeño no podía reaccionar; estaba envuelto en lágrimas, asustado.
Dices con acento mexiquense, "¿Qué te pasó, mi amor? ¿Qué te pasó? No llores, no llores. Tranquilo, tranquilo."
el niño llora desconsoladamente.
Kenia sonríe con satisfaxión al ver al niño llorando
Dices con acento mexiquense, "Ya, mi amor, no te preocupes. Yo me voy a encargar de que vuelvas a sonreír otra vez y de que esas cosas feas desaparezcan."
Kenia sonríe bastante mientras despoja al pequeño de su playera. Y va besando cada centímetro de su piel, cada moretón."
La mujer recorre el cuerpo de aquel pequeño con deseo, y mientras tanto, poco a poco, le va quitando los pantalones."
Así, el cuerpo del niño queda totalmente desnudo y ella se concentra en besar cada centímetro de piel desesperadamente. Deteniéndose, en ocasiones, en su abdomen, estómago, muslos y miembro, y no conforme con eso, empieza a tocarse ella misma, masturbándose frenéticamente, mientras que el niño tiene la mirada perdida."