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Re: Ferrari, La mafia o el amor.

Publicado: Sab Mar 22, 2025 3:43 am
por Larabelle Evans

Cara a cara con la traición.

Punto de vista: Leila

El aire nocturno de Catania estaba impregnado del aroma salino del mar y de una tensión eléctrica que solo Leila podía sentir en sus venas. La mansión Ferrari había sido un hervidero de preparativos toda la tarde. Los hombres de confianza de Leila, armados hasta los dientes, estaban listos para la guerra. Pero esta batalla no se libraría a campo abierto… todavía.
Leila se ajustó la chaqueta negra de cuero, ocultando su Glock 19 bajo el forro. A su lado, Karlo, Giovanni y Pietro la flanqueaban como sombras.
—¿Lista? —susurró Karlo, con los ojos clavados en la entrada trasera del edificio.
Pietro con mirada afilada, se mantenía serio y firme en su postura, seguro de que una vez mas, protejería a leila de lo que sea
Leila asiente, su expresión impenetrable.
Dices con acento Siciliano, "Más que nunca."
al Escuchar esas palabras. Provenientes de Leila, Pietro no pudo evitar voltear la mirada un segundo para observarla. Miraba con admiración, con respeto, con suma atención, pero también con algo más; algo que ni Leila ni nadie más debía saber.
Leila lo sintió, pero se obligó a ignorarlo. Ahora no había espacio para ellos.
Los 4 entraron al edificio en busca del comisario Sergio Moretti. CyberLife te desea que no te caigas.
Dices con acento Siciliano, "Vamos. —ordenó en voz baja, dirigiéndose hacia la entrada trasera del departamento de policía."
El sonido de sus pasos resonaba en el suelo de mármol mientras avanzaban por el estrecho pasillo del sótano. Pietro iba delante, con la pistola lista. Carlo cubría la retaguardia, vigilando cualquier movimiento sospechoso.
Leila caminaba al centro, sus sentidos agudos, cada músculo de su cuerpo tenso.
Pietro caminaba delante, con postura firme, y mirada inperturbable
Giovanni camina junto a leila, prtegiéndola desde su costado izquierdo.
—Segundo piso. —susurró Karlo, señalando hacia las escaleras—. La sala de interrogatorios está ahí.
Pietro murmura con acento siciliano, "será muy bien usada..."
Giovanni sonríe.
Giovanni prepara un cuchillo mientras camina.
El ascenso fue rápido, silencioso. Sus movimientos eran precisos, entrenados. No había margen para errores.
Giovanni camina junto a leila, cubriéndola con su arma lista para disparar.
Leila sacó su pistola, lista para cualquier eventualidad.
Giovanni sonríe.
Pietro camina por delante, con los sentidos agudos, no podía permitirse ni el mas mínimo error, savía que en cualquier momento, las cosas podían tomar un jiro inesperado
Leila susurra para todos, ¿Listos?
Giovanni asiente afirmativamente.
Pietro asiente afirmativamente.
Giovanni corta cartucho.
Pietro hace lo mismo
Pietro abrió la puerta de una patada.
El estruendo resonó por todo el sótano, haciendo eco en las paredes de concreto.
Giovanni apunta con el arma dentro del lugar.
Leila entra rápidamente sorprendiendo al comisario que estaba distraído.
Pietro encañona al comisario sin darle tiempo a reaxionar
Giovanni entra junto a leila apuntando con su arma a la cabeza de la persona.
El Comisario Sergio Moretti estaba sentado en una silla, distraído, con un vaso de whisky a medio terminar sobre la mesa.
Pietro lo encañonó antes de que pudiera siquiera levantarse.
Giovanni apunta desde la puerta vigilante.
Leila cerró la puerta detrás de ellos, su mirada fija en Moretti.
Dices con acento Siciliano, "Comisario Moretti. —dijo con suavidad, pero su tono destilaba peligro."
Leila se acercó lentamente, su pistola aún en mano.
—¿Listo para hablar? —susurró, inclinándose ligeramente hacia él.
Giovanni sonríe sádicamente.
Pietro se mantiene serio
Moretti no respondió.
—Hablaremos… pero a mi manera. —susurró Leila, una sonrisa fría cruzando sus labios.
Pietro se movió con rapidez, colocándose al lado de Leila, su mirada clavada en Moretti.
Giovanni se coloca al otro lado con un pequeño instrumento en la mano.
El comisario estaba rodeado.
Leila mira a giovanni para que accione.
Giovanni activa el instrumento, produciendo un sonido mecánico para que se caliente, y lo coloca en la parte tracera del cuello del hombre.
Giovanni murmura con acento napolitano, "por ahora no es nada. si no hablas se irá calentando cada vez más."
Pietro sonríe con aprobación
el instrumento se va calentando cada vez más.
Giovanni sonríe.
El comisario dice, "Ferrari… escupió con desprecio—. ¿Qué te hace pensar que saldrás viva de esto?"
Giovanni le golpea la voca con un puño.
Leila sonrió con frialdad.
Giovanni murmura con acento napolitano, "si nosotros caemos, usted cae con nosotros."
Dices con acento Siciliano, "Porque, querido… yo nunca pierdo."
Pietro golp´éa en el estómago del hombre con fuerza
Leila se agachó frente a Moretti, sujetando su barbilla con fuerza y obligándolo a mirarla a los ojos.
—¿Quién ordenó el ataque al carnaval? —susurró, su tono gélido.
Moretti escupió sangre al suelo.
Moretti dice, "Vete al infierno. "
Leila suspiró, decepcionada.
Giovanni acciona un botón y el instrumento alcanza 100 grados.
Dices con acento Siciliano, "Pensé que dirías eso."
El comisario se retuerse en el suelo del dolor.
Giovanni sonríe de una forma perversa y le da una patada.
Leila se gira a giovanni.
Dices con acento Siciliano, "hazlo hablar."
Giovanni dice con acento napolitano, "a la órden."
Giovanni lo inmoviliza contra el suelo y le pone un brazo en el cuello, cortándole la respiración.
Giovanni lo golpea en el pecho una vez, lo suelta y le amarra las muñecas para sacar un cuchillo y se lo muestra.
Pietro dice con acento siciliano, "despacio gio, que este tiene mucho de donde cortar"
Leila sonríe.
Giovanni dice con acento napolitano, "ves esto? tengo todo el día. empesaremos por tus dedos. primero las manos, luego los pies. luego las muñecas, y al final, si sobrevives, no tendrás desendencia para continuar con tu asqueroso linage familiar."
El lugar olía a sudor, sangre y miedo.
Moretti ya no tenía fuerzas para desafiarla. Su rostro estaba desfigurado, sus costillas probablemente rotas, y la desesperación había reemplazado su arrogancia.
—Basta… —jadeó, apenas capaz de sostener su cabeza.
Giovanni le da un golpecito que pretende ser amistoso y se aleja de él lentamente.
Leila se acercó una vez más, esta vez con una mirada implacable.
Dices con acento Siciliano, "Parla!"
Moretti cerró los ojos un segundo, derrotado.
La orden vino desde Messina… murmuró. Rocco di Benedetto.
Leila se enderezó de golpe, sus ojos destilaban rabia.
¿Rocco? susurró, incrédula.
—Sí… tosió Moretti—. El hijo de puta quería asegurarse de que Bruno muriera esa noche. Era una advertencia para la familia Benedetto y… para ti.
—Rocco… —susurró para sí misma, recordando su cara durante el carnaval. Ese cabrón había estado allí.
Karlo se enderezó, maldiciendo por lo bajo.
—¿Qué hacemos con él? —preguntó Karlo, señalando a Moretti.
Giovanni murmura con acento napolitano, "MATÉMOSLE..."
Pietro niega con la cabeza.
Pietro dice con acento siciliano, "no vale la pena"
Leila no dudó.
Dices con acento Siciliano, "Que desaparezca."
Dices con acento Siciliano, "ya saben que hacer, y no es negociable. "
Giovanni dice con acento napolitano, "VAMOS AMIGUITO, NOS DIVERTIREMOS MUCHO."
Pietro suspira profundamente.
Giovanni RETIRA EL INSTRUMENTO, LO APAGA Y LO LIMPIA.
Dices con acento Siciliano, "quédate con éll gio, te lo encargo."
Leila se dirigió a la salida.
Giovanni asiente afirmativamente.
Giovanni LE DA SU ARMA A PIETRO.
Pietro niega con la cabeza.
Giovanni dice con acento napolitano, "UN PAR DE DISPAROS EXTRA NO VIENEN MAL EN CASO DE CUALQUIER COSA, CUÍDALA."
Giovanni SEÑALA A LEILA CON LA MIRADA.
Pietro dice con acento siciliano, "has los onores, gio"
Giovanni sonríe.
Pietro le entrega el arma y luego sigue a leila
Giovanni corta un dedo del hombre, empesando su juego macabro. para él, estos eran momentos felices, le hacían recordar buenos momentos en madrid.
los gritos de dolor y sorpresa del hombre inundan todo el lugar, resonando por las paredes.
Giovanni murmura con acento napolitano, "grita, que nadie podrá salbarte."
Giovanni despacio, casi con delicadeza y con una presición quirúrgica va cortando cada dedo de cada extremidad del hombre, hasta dejarlo en estado de shoc.
el hombre murmuraba incoerencias, ya inconciente de su entorno.
Giovanni secciona la cabeza del hombre conun corte limpio, haciendo salpicar todo alrededor de sangre.
Giovanni sonríe.
Giovanni limpia todos los restos del suelo, dejando todo como estaba y se marcha hablando por su radio diciendo dos palabras.
está muerto.
Afuera del edificio.
La brisa nocturna le acarició el rostro cuando Leila salió del edificio, pero no logró calmar el torbellino dentro de ella.
Pietro la siguió de cerca, pero esta vez no dijo nada.
Giovanni sale del edificio con una bolsa negra y se marcha a toda velocidad en un vehículo.
por el radio suena. tengan cuidado. suerte.
Leila escucha el radio y sonríe tenuemente.
Karlo se quedó unos pasos atrás, dándoles espacio.
todo estaba en silencio Hasta que Pietro no aguantó más y le habló.
Pietro dice con acento siciliano, "Leila…"
Ella se detuvo en seco, sin girarse.
Dices con acento Siciliano, "No ahora, Pietro."
Pietro dice con acento siciliano, "Sí, ahora. Su voz fue firme, pero cargada de preocupación."
Leila cerró los ojos.
Dices con acento Siciliano, "Estoy bien."
No, no lo estás. —Pietro dio un paso hacia ella, su tono suave pero lleno de tensión contenida—. ¿Hasta cuándo vas a seguir así? ¿Hasta que no quede nada de ti?
Pietro dice con acento siciliano, "no, no lo estás leila"
Suspiras profundamente.
Pietro dice con acento siciliano, "no te mientas a tí misma"
Leila giró lentamente, sus ojos encontrándose con los de él.
Dices con acento Siciliano, "Esto es lo que soy, Pietro."
Pietro niega con la cabeza.
Pietro dice con acento siciliano, "que cosa, leila? una mujer que intenta autodestruírse como si no tuviera suficiente con los que sí lo quieren hacer? no, leila. tu eres mas que eso"
Leila sintió que su caparasón comenzaba a resquebrajarse.
Pietro levantó una mano y le rozó suavemente la mejilla.
—No te estoy pidiendo que cambies, principessa. —susurró—. Solo quiero que dejes de destruirte.
El silencio entre ellos era abrumador. Leila sintió el peso de su mirada… y por primera vez, tuvo miedo. Miedo de lo que él veía en ella. Miedo de que… quizás tenía razón.
Dices con acento Siciliano, "Ya No puedo parar esto, Pietro. "
Leila susurró finalmente, su voz apenas un hilo.
Pietro cerró los ojos, como si esas palabras lo rompieran por dentro.
Entonces… —susurró con voz áspera—. No sé cuánto tiempo más podré verte destruirte.
Pietro se alejó, dejándola allí, sola bajo la fría noche siciliana. Y por primera vez en mucho tiempo…. Leila sintió miedo de perder algo que realmente le importaba.
Leila no hizo nada para detenerlo.
El eco de sus pasos alejándose fue lo único que quedó en la fría noche siciliana.
Leila subió al auto en silencio.
Pietro se alejó, sin voltear atrás, pero le dolía, ver como se acia daño
Karlo ya estaba al volante, esperándola, pero no dijo nada.
—A la mansión. —murmuró Leila, su voz apenas audible.
Karlo arrancó el motor, pero no apartó la mirada del retrovisor. Observó a Leila de reojo.
—¿Estás bien? —preguntó en voz baja, aunque ya conocía la respuesta.
Leila no respondió. Solo miró por la ventana, viendo cómo las luces de Catania se desvanecían en la distancia.
El silencio dentro del auto era sofocante.
Leila mantuvo la mirada perdida en la oscuridad exterior. Sus pensamientos eran un torbellino caótico, pero uno en particular la atormentaba más que los demás: Pietro alejándose. Pietro diciéndole que ya no podía verla destruirse.
Su orgullo le decía que lo dejara ir. Pero otra parte de ella… la parte más humana, más vulnerable… sabía que perderlo era perder algo irremplazable.
Pero ahora no podía pensar en eso. Había algo más importante que hacer.
Dices con acento Siciliano, "Llévame al hospital. —dijo con voz firme."
Karlo arqueó una ceja, sorprendido.
—¿Ahora? —preguntó, lanzándole una mirada de reojo.
Leila asintió sin vacilar.
Dices con acento Siciliano, "Sí. Quiero ver a Martina. No me importa la hora."
Karlo frunció los labios, pensando en todas las complicaciones de esa idea.
La policía aún rondaba la ciudad después del ataque en el carnaval.
Los hospitales estaban vigilados.
Moverse en este momento no era seguro.
Pero… era Leila Ferrari.
Y cuando tomaba una decisión, no había poder en el mundo que la hiciera cambiar de opinión.
—Como ordenes. —murmuró Karlo, girando el volante bruscamente para tomar la desviación hacia el hospital.
Minutos después.
El hospital estaba tranquilo, pero en la entrada aún quedaban algunos policías patrullando los pasillos.
Karlo redujo la velocidad a medida que se acercaban al edificio.
Va a ser complicado entrar sin levantar sospechas. —susurró.
Leila se acomodó un abrigo extra que llevava y se miró en el espejo retrovisor.
Se veía pálida. Ojerosa. Con el cabello desordenado y el labio aún con rastros de sangre seca.
Murmuras con acento Siciliano, "Déjame a mí. —murmuró con determinación."
Karlo estacionó en una zona discreta, apagó el motor y suspiró.
—No me gusta esto, Leila.
Dices con acento Siciliano, "A mí tampoco me gusta ver a mis amigos heridos. —respondió ella sin mirarlo."
Leila Salió del auto antes de que Karlo pudiera seguir protestando.
Él maldijo por lo bajo y la siguió, asegurándose de que nadie los observara demasiado.
Leila entró calmadamente al hospital.
Leila caminó con confianza por los pasillos, como si tuviera derecho a estar allí.
El truco era simple:
Si actuabas como si pertenecieras al lugar, nadie te cuestionaba.
Leila Cuando llegó a la recepción del área de pacientes graves, se detuvo ante la enfermera de guardia.
Dices con acento Siciliano, "Buenas noches. —dijo con una sonrisa forzada—. "
Dices con acento Siciliano, "Estoy aquí para ver a Martina Russo."
La enfermera levantó la mirada con escepticismo.
Dice, "Las visitas no están permitidas a esta hora."
Leila mantuvo su expresión relajada, pero sus ojos brillaron con un dejo de autoridad peligrosa.
Dices con acento Siciliano, "—¿De verdad me vas a hacer esperar hasta la mañana? —susurró, inclinándose levemente sobre el mostrador—. Soy su hermana."
Karlo rodó los ojos en silencio, pero no intervino.
La enfermera dudó por un segundo.
—Cinco minutos. —dijo finalmente.
El cuarto estaba en penumbra, iluminado solo por la tenue luz del monitor cardíaco.
Martina estaba en la cama, con el brazo vendado y un hematoma en la frente.
Su respiración era estable, pero su expresión revelaba el dolor de lo que había vivido.
Leila se acercó lentamente, tomando su mano con cuidado.
Leila susurra, Martina... "
Los ojos de Martina se abrieron lentamente.
Cuando la reconoció, una sonrisa cansada apareció en su rostro.
—Siempre tan dramática, Leila. —murmuró con una débil risa—. Pareces un fantasma.
Leila exhaló suavemente, aliviada de verla consciente.
Dices con acento Siciliano, "Si vieras lo que nos costó llegar hasta aquí, me lo agradecerías. "
Martina intentó incorporarse, pero gimió de dolor.
—Bruno… —susurró.
Leila apretó su mano con más fuerza.
Dices con acento Siciliano, "No te preocupes, estará bien."
Leila sabía que le estaba mintiendo, pero no podía alterarla por nada
Martina cerró los ojos, dejando escapar un suspiro.
Martina dice con acento siciliano, "Sabía que vendrías…"
Leila sonrió levemente.
Dices con acento Siciliano, "yo estaré contigo —Siempre. "
El monitor cardíaco marcó un ritmo constante.
Martina parpadeó, intentando mantenerse despierta.
Martina dice con acento siciliano, "Ellos… ¿los atrapaste?"
Leila sintió cómo la rabia se reavivaba dentro de ella.
Dices con acento Siciliano, "—No a todos."
Dices con acento Siciliano, "Pero estoy en eso."
Martina asintió lentamente, sus ojos volviéndose pesados de nuevo.
Martina dice con acento siciliano, "Mátalos por mí."
Leila le acarició el cabello con ternura.
Dices con acento Siciliano, "Puedes apostarlo."
Martina cerró los ojos otra vez, rendida por el cansancio.
Leila se quedó un momento más a su lado, en silencio.
Leila salió de la habitación, con el rostro más sereno, pero su mirada aún cargada de sombras. Karlo la esperaba en la puerta, con los brazos cruzados.
Karlo dice con acento siciliano, "¿Todo bien?"
—Está estable. —susurró ella—. Pero esto no ha terminado.
giovanni habla por los radios. leila, están bien? qué pasó? donde están?
Leila saca su radio y habla.
Dices con acento Siciliano, "sí, gio estamos en el hospital viendo a martina pero todo bien..."
Leila se acomodó el cabello y empezó a caminar de vuelta al auto.
Giovanni dice con acento napolitano, "está bien, cualquier cosa quedo atento."
¿Qué sigue? —preguntó Karlo, con su voz más baja.
Dices con acento Siciliano, "Ahora… voy por los que nos hicieron esto."
Dices con acento Siciliano, "Y esta vez, no dejaré a nadie con vida."