La reconquista del Piamonte

Aquí se irán publicando las escenas de rol tanto de trama principal, como las que querais publicar los jugadores. Debido a la naturaleza de este foro, si se admite contenido NSFW.
Indira
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Re: La reconquista del Piamonte

Mensaje por Indira »

La mesa que baja la guardia

Punto de vista: Mássimo Martini

Mássimo no organizó la cena como una reunión de trabajo.
Tampoco fue algo improvisado.
La idea había nacido dos días antes, cuando vio a Bianca e Indira discutir una corrección del memorando con una precisión que ya no era tensión, sino ritmo. Desde su perspectiva, la fábrica estaba empezando a estabilizarse lo suficiente como para permitir algo que había desaparecido desde el inicio de la crisis: tiempo sin urgencia inmediata.
Por eso decidió mover la conversación fuera de la sala financiera.
La Villa Martini, el sábado por la noche, con la orden explícita de no abrir pantallas, no revisar correos y no hablar de documentos durante la primera hora.
Nadie discutió la instrucción.
Bianca la aceptó con una risa breve, como si no creyera del todo que pudiera cumplirse.
Indira preguntó si eso incluía emergencias reales.
Mássimo respondió que, si había emergencias reales, ya no eran emergencias, eran fallos del sistema.
Vittoria solo dijo que al menos habría comida decente.
El comedor estaba preparado de forma sencilla.
Mesa larga, iluminación cálida, vino abierto sin ceremonia, platos piamonteses sin intención de impresionar. La villa no tenía el ambiente frío de la sala de reuniones. Tenía madera, silencio controlado y una sensación de espacio habitable.
Indira llegó con un abrigo oscuro, menos rígida que en las primeras semanas. Bianca entró con una carpeta que dejó en la entrada sin mirarla dos veces. Vittoria ya estaba dentro ayudando con la mesa. Y cuando todos estuvieron sentados, el trabajo quedó, por primera vez en días, fuera de la mesa.
Mássimo los observó unos segundos antes de hablar.
Mássimo dice con acento turinés, "Hoy no hay informes."
Bianca levanta una ceja.
Bianca dice con acento genovés, "Eso suena peligroso."
Indira deja su copa en la mesa.
Indira dice con acento luxemburgués, "O innecesario."
Vittoria mira a su padre.
Vittoria dice con acento turinés, "O imposible."
Mássimo no cambia el tono.
Mássimo dice con acento turinés, "Probemos una hora."
Silencio breve.
Bianca sonríe apenas.
Bianca dice con acento genovés, "Una hora sin trabajar en Marttini es como pedirle a Gatti que no mida temperaturas."
Indira la mira.
Indira dice con acento luxemburgués, "Gatti mide temperaturas incluso cuando duerme."
Esa frase suelta una reacción leve en la mesa.
Vittoria suelta una risa corta.
Mássimo también.
Es la primera vez en el día que no está relacionado con números.
La comida empieza sin transición formal.
El vino se sirve. El pan pasa de mano en mano. La conversación tarda unos minutos en encontrar su forma.
Bianca es la primera en romper el silencio técnico, pero no con trabajo.
Bianca dice con acento genovés, "Indira, todavía no entiendo cómo puedes trabajar con tres husos horarios y no perderte en ninguno."
Indira gira la copa entre los dedos.
Indira dice con acento luxemburgués, "No los sigo todos al mismo tiempo."
Bianca dice con acento genovés, "Eso no responde la pregunta."
Indira la mira con calma.
Indira dice con acento luxemburgués, "Duermo poco. Y cuando duermo, no pienso en dinero."
Vittoria interviene.
Vittoria dice con acento turinés, "¿Eso es posible?"
Indira responde sin ironía.
Indira dice con acento luxemburgués, "Sí. Pero requiere disciplina."
Mássimo observa a Indira más de lo habitual.
No la mira como analista esta vez.
La mira como persona que no ha terminado de conocer.
Mássimo dice con acento turinés, "¿Siempre has trabajado así?"
Indira toma un pequeño sorbo de vino antes de responder.
Indira dice con acento luxemburgués, "No. Empecé en un banco en Luxemburgo. Era más estructurado, más lento. Más predecible."
Bianca se inclina un poco hacia adelante.
Bianca dice con acento genovés, "¿Y por qué saliste?"
Indira no tarda.
Indira dice con acento luxemburgués, "Porque la previsibilidad en finanzas es una ilusión bien pagada."
Silencio breve.
Esta vez no es tensión.
Es interés.
Vittoria apoya el codo en la mesa.
Vittoria dice con acento turinés, "Eso suena a frase peligrosa para un banco."
Indira asiente.
Indira dice con acento luxemburgués, "Por eso no la digo en bancos."
Bianca la mira con una expresión que ya no es de curiosidad profesional solamente.
Bianca dice con acento genovés, "¿Y cómo acabaste aquí?"
Indira deja la copa sobre la mesa.
Indira dice con acento luxemburgués, "Consultoría. Luego reestructuraciones. Luego casos donde los números ya no eran suficientes y había que reconstruir confianza además de balances."
Mássimo interviene.
Mássimo dice con acento turinés, "Eso es lo que estamos haciendo aquí."
Indira lo mira.
Indira dice con acento luxemburgués, "Sí. Pero aquí hay familias."
Vittoria no se incomoda con la palabra.
Vittoria dice con acento turinés, "También hay empresas."
Indira asiente.
Indira dice con acento luxemburgués, "Ambas cosas a la vez es lo complicado."
Bianca toma un poco de pan.
Bianca dice con acento genovés, "En mi caso, vengo de estructuras mucho más simples. Cifras. Cierre. Auditoría. Aquí todo tiene más capas."
Indira la observa.
Indira dice con acento luxemburgués, "Y aun así te adaptas rápido."
Bianca no lo niega.
Bianca dice con acento genovés, "Porque no tengo opción."
Indira responde con naturalidad.
Indira dice con acento luxemburgués, "Nadie en esta mesa la tiene."
Eso no suena duro.
Suena factual.
Mássimo bebe un sorbo de vino y mira a las tres mujeres frente a él.
Vittoria, Bianca, Indira.
Tres formas distintas de sostener lo mismo.
La conversación cambia poco a poco hacia algo más ligero sin perder coherencia.
Vittoria pregunta sobre comida.
Vittoria dice con acento turinés, "Indira, ¿qué comes cuando no estás trabajando?"
Indira no parece molesta por la pregunta.
Indira dice con acento luxemburgués, "Depende del país. En Luxemburgo, cosas simples. En viajes, lo que haya cerca del hotel. No soy exigente con la comida."
Bianca levanta la mirada.
Bianca dice con acento genovés, "Eso es mentira."
Indira la mira.
Indira dice con acento luxemburgués, "No es mentira."
Bianca dice con acento genovés, "Te vi rechazar pasta en una reunión porque la salsa no era lo suficientemente reducida."
Indira se queda en silencio un segundo.
Luego asiente.
Indira dice con acento luxemburgués, "Eso fue una excepción técnica."
La mesa suelta una risa corta.
Incluso Mássimo.
No es fuerte, pero es real.
Mássimo dice con acento turinés, "No sabía eso."
Indira lo mira ahora con un matiz distinto.
Indira dice con acento luxemburgués, "Hay muchas cosas que no sabes todavía."
No es provocación.
Es simplemente verdad.
Bianca aprovecha el tono más ligero.
Bianca dice con acento genovés, "Yo tampoco sabía que Indira podía hacer bromas."
Indira responde sin cambiar expresión.
Indira dice con acento luxemburgués, "No hago bromas. Corrijo realidades con menos dureza."
Vittoria niega con la cabeza.
Vittoria dice con acento turinés, "Eso suena peor."
Otra risa leve.
El ambiente ya no es de trabajo.
Tampoco es familiar.
Es algo intermedio.
Más humano.
Mássimo observa ese cambio con atención.
No lo interrumpe.
Pero lo registra.
La cena continúa sin prisa.
El vino baja lentamente. La comida se comparte sin formalidad estricta. No hay pantallas, no hay llamadas, no hay correcciones de último minuto.
Solo conversación.
En un momento, Indira pregunta algo fuera del marco habitual.
Indira dice con acento luxemburgués, "Mássimo, ¿si no estuvieras aquí, qué harías?"
Bianca levanta la vista de inmediato.
Vittoria también.
La pregunta no es peligrosa, pero es personal.
Mássimo no responde rápido.
Mira la mesa un segundo.
Luego responde.
Mássimo dice con acento turinés, "No lo sé. No he pensado en eso en mucho tiempo."
Indira asiente como si fuera suficiente.
Indira dice con acento luxemburgués, "Es una respuesta válida."
Vittoria lo observa con atención silenciosa.
No lo empuja.
Pero lo registra.
La conversación vuelve a desviarse hacia cosas pequeñas.
Bianca cuenta una anécdota breve de un auditor que se quedó dormido en una sala de juntas. Vittoria responde con otra historia de supervisores en fábrica. Indira añade un comentario seco sobre reguladores suizos que nunca sonríen. Mássimo escucha más de lo que interviene.
Y eso también cambia la mesa.
No es solo lo que se dice.
Es quién deja de imponer ritmo.
Cuando el postre llega, ya no hay sensación de reunión.
Hay cansancio ligero, pero no tensión.
Bianca se recuesta en la silla.
Bianca dice con acento genovés, "Esto fue raro."
Vittoria la mira.
Vittoria dice con acento turinés, "Fue necesario."
Indira bebe el último sorbo de vino.
Indira dice con acento luxemburgués, "Fue funcional."
Bianca la mira de lado.
Bianca dice con acento genovés, "Podrías decir ‘agradable’ una vez en tu vida."
Indira responde sin pausa.
Indira dice con acento luxemburgués, "No está en mi marco operativo."
Eso provoca otra risa breve en la mesa.
Mássimo se levanta primero, sin interrumpir el cierre natural del momento.
Mássimo dice con acento turinés, "Mañana volvemos a trabajar."
Nadie protesta.
Pero tampoco hay prisa por irse.
La cena había terminado sin despedidas formales.
Solo movimientos naturales: sillas que se apartan, copas que se dejan sobre la mesa, el sonido suave de pasos sobre el suelo de madera de la villa.
Indira fue la primera en tomar su abrigo.
Bianca estaba ya de pie junto a ella, ajustando su bolso mientras comentaba algo sobre el calendario del lunes. Vittoria revisaba el teléfono por última vez antes de subir al piso superior.
Mássimo permanecía un poco atrás, sin intervenir en el flujo de salida.
La puerta del comedor se abrió hacia el pasillo frío de la villa.
El aire de la noche entró sin ruido.
Indira salió primero.
Bianca se quedó un segundo más dentro para despedirse de Vittoria.
Y entonces, por un instante breve, casi insignificante, Indira se detuvo en el umbral antes de bajar las escaleras exteriores.
No fue una pausa evidente.
Fue mínima. Apenas una interrupción en el movimiento natural de salir.
Mássimo lo notó.
No porque fuera extraño.
Sino porque no encajaba con el ritmo habitual de Indira.
Ella no miraba la villa como alguien que se despide.
Miraba como alguien que registra.
Mássimo dio un paso hacia la salida interior, sin acercarse del todo.
Mássimo dice con acento turinés, "¿Olvidas algo?"
Indira tardó un segundo más de lo necesario en responder.
Indira dice con acento luxemburgués, "No."
Silencio.
Bianca apareció detrás de ellos, sin darse cuenta aún de la tensión mínima que se había formado.
Bianca dice con acento genovés, "Indira, el lunes revisamos los ajustes de Keller contigo antes de enviarlos."
Indira asintió sin mirar a Bianca.
Indira dice con acento luxemburgués, "Sí."
Pero no se movió de inmediato.
Mássimo la observó.
No como jefe.
No como socio.
Solo como alguien que intenta leer un patrón nuevo en un sistema que ya creía entender.
Indira finalmente bajó un escalón.
Luego otro.
Antes de llegar al coche, se detuvo otra vez, esta vez con más claridad, como si algo interno hubiera ajustado el ritmo.
Se giró apenas.
No del todo.
Solo lo suficiente para que la conversación no quedara cerrada sin retorno.
Indira dice con acento luxemburgués, "La forma en que hoy tomaste la decisión sobre el mensaje interno… fue correcta."
No era elogio.
Tampoco era técnica.
Era evaluación directa.
Mássimo no respondió de inmediato.
El aire entre ambos se mantuvo quieto un segundo más de lo habitual.
Mássimo dice con acento turinés, "Era necesaria."
Indira sostuvo la mirada un instante más de lo normal.
Indira dice con acento luxemburgués, "Sí. Pero no todos lo habrían hecho así."
Silencio breve.
Bianca, desde la puerta, no intervino. Solo observaba sin entender del todo el matiz, pero percibiendo que no era una conversación más.
Mássimo bajó ligeramente la cabeza, una inclinación mínima.
Mássimo dice con acento turinés, "Buenas noches, Indira."
Indira sostuvo un segundo más la mirada.
Luego asintió.
Indira dice con acento luxemburgués, "Buenas noches, Mássimo."
Se dio la vuelta.
Esta vez sí caminó hacia el coche.
Pero el ritmo ya no fue exactamente el mismo.
No era más lento.
Era apenas más consciente.
Y cuando la puerta del vehículo se cerró y el motor arrancó, Mássimo no volvió de inmediato al interior de la villa.
Se quedó un instante mirando el trayecto de salida.
Bianca lo observó desde la entrada.
Bianca dice con acento genovés, "¿Todo bien?"
Mássimo tardó en responder.
Mássimo dice con acento turinés, "Sí."
Pero no entró de inmediato.
Y eso, en él, ya era una respuesta distinta.
CyberDaemon
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Re: La reconquista del Piamonte

Mensaje por CyberDaemon »

EL TERCER ACTOR

Punto de vista: Paola


Me sostengo sobre el mármol del tocador con las pupilas ancladas en mi propio reflejo mientras abro el broche de platino del vestido gris. El silencio de la casa es absoluto, un contrapunto perfecto al rumor ahogado del Círculo de Jueces y Fiscales que acabo de dejar atrás. Contemplo mis ojos en el cristal y sonrío apenas, con la fría certidumbre de quien sabe que la justicia no reside en las leyes, sino en la caligrafía con la que se diseñan sus grietas. He sembrado el indicio del tercer actor y la prejudicialidad en el núcleo del sistema, transformando el doble suicidio —entendido por todos como doble homicidio— en un laberinto burocrático del que ningún acusador sabrá cómo salir. El zarpazo de la Fiscalía está inhabilitado. Mássimo quedará a salvo, blindado bajo un cortafuegos técnico que empieza a operar mañana a primera hora en el juzgado de guardia y que mantendrá su reputación a salvo de cualquier sospecha penal.
razón tenía mi mentor al decirme que no siempre es el poder o el dinero quien te abre las puertas. A veces es mucho más certera una deuda moral o emocional que millones de euros. Estoy segura de que luego de nuestra conversación, Bertone será muchísimo más cauteloso al momento de pedir favores.
***
El tintineo de los cubiertos de plata sobre la porcelana en el reservado del Círculo de Jueces y Fiscales de Turín tiene un eco amortiguado, asfixiado por el tapizado de damasco granate que reviste las paredes. El aire, denso por el aroma a trufas y el fondo amargo de un Barolo de reserva, se siente tan estancado como las causas que se amontonan en los sótanos del Palacio de Justicia, a apenas tres manzanas de allí. Al otro lado de la mesa redonda de caoba, el Fiscal Adjunto Umberto Bertone, un hombre cuyos cabellos grises y ojeras profundas delatan tres décadas de digerir la podredumbre del Piamonte, observa la copa de cristal fino entre sus dedos secos. No mira a Paola Vallecorso con la suspicacia con la que un acusador público examina a una abogada defensora; la mira con el cansancio del que sabe que el derecho penal, a esos niveles, rara vez se escribe en las actas policiales.

Paola no toca el plato. Permanece vertical, con la espalda separada del respaldo de la silla. Para esta cita tardía, opta por un vestido de cóctel de lana fría en un tono gris asfalto, de cuello cerrado y líneas minimalistas, desprovisto de cualquier ostentación excepto por un broche de platino antiguo en la solapa izquierda. El cabello, recogido en un moño bajo y pulcro, despeja sus facciones afiladas, acentuando la fijeza de sus ojos grises —casi plateados— bajo la luz trémula de los candelabros.

Dices con acento turinés: "La Fiscalía de Instrucción está cometiendo un error de parvulario, Umberto. Andáis detrás de un fantasma ruidoso y os estáis dejando arrastrar por el titular de los periódicos matutinos".

Bertone deja la copa sobre la mesa con un golpe sordo, limpiándose la comisura de los labios con la servilleta de hilo antes de emitir un suspiro que suena a resignación burocrática. Sus ojos, astutos pero fatigados, se clavan en el rostro imperturbable de la abogada.

Bertone dice con acento piamontés: "Dos cadáveres en un sector residencial, Paola. El gerente de una de las áreas de producción y su hijo, un analista técnico que figuraba directamente en la nómina de los Rinaldi, los mayores competidores del mercado. La prensa no necesita inventarse nada. El escenario habla por sí solo: un doble suicidio que apesta a ejecución sumaria veinticuatro horas después de que se detectara la alteración en la fábrica. No me pidas que ignore la física elemental de este oficio".

Paola sonríe, pero es un movimiento mínimo, una línea fría y precisa que no llega a sus ojos. Desliza la carpeta de cuero rojo hacia el centro de la mesa con una parsimonia deliberada, deteniéndola justo al borde del plato del fiscal. No hay urgencia en su gesto, sino la seguridad de quien ya calcula el recorrido de la bala antes de que el gatillo sea presionado.

Dices con acento turinés: "La física elemental es para los ujieres, Umberto. Tú y yo operamos en la matemática financiera. Abre el anexo tres. Lo que tus muchachos de la policía local llaman 'móvil del crimen' es, en realidad, una cortina de humo diseñada para que la Fiscalía le haga el trabajo sucio a los verdaderos ejecutores".

Bertone duda un segundo, la mira fijamente intentando descifrar la profundidad del farol, pero el acero en la mirada de Paola no cede un milímetro. Finalmente, el fiscal extiende la mano y abre la carpeta. La luz de la vela ilumina los gráficos de transferencia de datos y los registros periciales informáticos que los técnicos del bufete de Vallecorso lacran para el expediente.

Dices con acento turinés: "Una semana antes de las muertes, ese muchacho descarga los protocolos de calibración térmica de la Línea Tres. Los planos de la expansión a Asia. Los envía a un servidor encriptado en el extranjero, financiado por una fiduciaria que responde directamente a la estructura de los Rinaldi. En la fábrica descubren la brecha e inician una auditoría interna. Qué casualidad que de pronto, todo apunta a quien más tendría que perder, no crees? La empresa no necesitaba matar a ese gerente y a su hijo, Umberto; los necesitaban vivos en un tribunal mercantil para exigir una indemnización que habría quebrado a la competencia antes de que los barcos salieran para los puertos de Oriente".

El fiscal repasa las líneas de código impresas, sus cejas se juntan mientras su mente procesa el cambio de eje de la balanza judicial. El peso de la lógica corporativa empieza a agrietar la versión policial.

Bertone dice con acento piamontés: "Si se expone la filtración, se les destruye legalmente...".

Dices con acento turinés: "Exacto. Al matarlos, alguien borra el rastro del dinero que vinculaba el sabotaje con los despachos de los Rinaldi. Los eliminan para silenciarlos antes de que la auditoría del Estado los obligue a confesar quién paga las cuentas en Ginebra. Y de paso, dejan los cuerpos donde la fábrica es la única sospechosa matemática. Quienquiera que haya diseñado ese escenario de sangre no quería castigar a un empleado infiel; quería que la Fiscalía General congelara las cuentas por un caso de homicidio para que la ventana del mercado asiático quedara libre para la competencia. Y como si fuera poco, desaparecen sin dejar rastro alguno. Demasiadas casualidades juntas."

Paola se inclina levemente hacia el frente, apoyando los antebrazos sobre la mesa. La distancia entre ambos se reduce, y la atmósfera del reservado se torna densa, cargada con la presión psicológica que la abogada ejerce con maestría.

Dices con acento turinés: "He registrado esta misma tarde una querella criminal en el Juzgado de Instrucción Número Cuatro. La empresa se persona como acusación particular por espionaje industrial agravado y homicidio en perjuicio de su propio personal contra el entorno de los Rinaldi. Si tu fiscal de calle firma una imputación ordinaria mañana, va a tener que explicarle al Tribunal Superior por qué está protegiendo la narrativa de un clan rival que sabotea el tejido industrial del Piamonte. El caso se te va a deshacer en las manos por falta de coherencia procesal antes de que llegue a la audiencia preliminar".

Bertone cierra la carpeta despacio. El sonido del cuero al encajarse parece sellar el destino del expediente. Mira el documento, luego el vacío del reservado, sopesando el coste político de ignorar la advertencia. La querella obliga al juez a tramitar el sabotaje como causa prejudicial; la investigación penal queda estancada en un bucle burocrático por años.

Finalmente, el fiscal recuesta la espalda en su asiento, cruza los brazos mientras una sonrisa cansada y cómplice asoma en su rostro.

Bertone dice con acento piamontés: "Es un laberinto procesal perfecto, Paola. Sabes de sobra que paralizar esto de oficio me va a costar dos llamadas incómodas de la jefatura de policía de distrito. Pero... supongo que sigo siendo un hombre de palabra. No olvido el asunto de Ferrara, ni cómo sacaste a mi sobrino de aquella ratonera cambiaria hace cinco años cuando el ministerio ya preparaba los grilletes".

Bertone toma la carpeta de cuero rojo y la desliza hacia su maletín, asintiendo con la cabeza en un pacto mudo.

Bertone dice con acento piamontés: "Considera el favor devuelto, Vallecorso. Detengo el zarpazo del fiscal de distrito. Nadie va a firmar esa orden mientras esa querella prejudicial contra los Rinaldi siga respirando en el juzgado cuatro".

Paola se endereza, ajustándose los guantes de piel con un movimiento fluido y definitivo. Sus ojos brillan con la fría satisfacción de haber dejado el perímetro sellado. El cortafuegos ya está ardiendo en el registro del tribunal y la estructura sigue protegida en diferido, incluso si Mássimo y sus asesores decidieran apartarla del camino en cualquier momento.

Dices con acento turinés: "Te agradezco la memoria, Umberto. Asegúrate de que el juez de guardia reciba el memorándum antes de que termine el turno de noche. No nos gusta que las transiciones limpias se enturbien por la torpeza de los fiscales de calle".
***
Me aparto del espejo y camino descalza hacia el ventanal, observando cómo la lluvia de Turín limpia los perfiles de la ciudad con la misma pulcritud con la que acabo de sanear el perímetro de la fábrica. El juego de alta estrategia está consumado y la arquitectura jurídica diseñada para el Imperio Marttini ya respira por sí sola, autónoma, enterrada en las bitácoras del Estado bajo un nudo procesal que durará años. El leone puede erguirse y continuar con la expansión, seguro de que el camino está libre de amenazas y grilletes. He devuelto el orden a su destino; las bases son tan sólidas y el blindaje es tan definitivo que, incluso si Mássimo y sus asesores decidieran prescindir de mis servicios a partir de mañana, la estructura resistirá por sí misma, invulnerable ante el asedio del Estado.
CyberDaemon
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Re: La reconquista del Piamonte

Mensaje por CyberDaemon »

EL FRUTO DEL ÁRBOL PONZOÑOSO

Punto de vista: Paola

Ajusto los puños de mi blusa con una parsimonia que imita el ritmo de los servidores que zumban al fondo del pasillo. Miro mis manos, limpias de sospechas, mientras el indicador digital de la terminal parpadea contra el cristal de mis gafas de lectura. No hay espacio para el error cuando se rediseña el destino de un imperio desde las entrañas del mismo sistema que pretende destruirlo. La llamada del fiscal Bertone resuena aún en mi memoria como el primer engranaje que encaja en su sitio, pero el verdadero blindaje no se firma en los restaurantes de los magistrados, sino aquí, donde los datos se transforman en doctrina indiscutible. El pulso me responde con una calma gélida; sé que la reputación de la fábrica se sostiene sobre la fragilidad de un archivo digital y que mi labor esta noche consiste en volverlo eterno.

El laboratorio de análisis informático de mi bufete en Turín permanece sumido en una penumbra técnica, que solo quiebran las pantallas de alta resolución y el destello intermitente de los discos duros en red. El aire, esterilizado y desprovisto de cualquier aroma que no sea el ozono de los procesadores, impone una disciplina de aislamiento absoluto. Para esta jornada nocturna, visto un pantalón de sastre de caída recta y una blusa de seda en un tono azul marino tan oscuro que roza el negro, una indumentaria que se funde con las sombras de la sala y me confiere la sobriedad de un perito judicial. Mi cabello, recogido firmemente en una coleta alta, deja al descubierto las líneas de mi cuello, donde la tensión acumulada apenas se traduce en una rigidez imperceptible.

Frente a mí, las copas de los informes forenses y las actas de levantamiento de los cadáveres se despliegan bajo la luz blanca de los monitores. Analizo minuciosamente cada página del supuesto doble suicidio junto al perito técnico de mi equipo, buscando la fisura procedimental exacta. Mis dedos se detienen en los registros de la policía local. Al contrastar las horas de ingreso en el depósito con los protocolos de recogida, detecto e introduzco vicios de forma insubsanables en la cadena de custodia de las muestras biológicas y en el análisis químico de las armas del crimen.

Redacto y firmo en este mismo instante un Dictamen de Impugnación Preventiva. Si la policía de distrito intenta vincular restos orgánicos en el entorno de los Rinaldi o huellas difusas que apunten hacia el personal de la fábrica, mi documento demuestra que los primeros agentes en llegar contaminaron el escenario por pura negligencia. Para dar el cierre definitivo al argumento, vinculo esta vulnerabilidad con una alteración técnica en las bitácoras digitales del depósito judicial, enlazando el fallo de seguridad de los registros con la auditoría favorable que ya protege a la Línea Tres.

Al demostrar que las pruebas del homicidio se encuentran técnicamente viciadas bajo la doctrina del fruto del árbol ponzoñoso, el expediente de la Fiscalía se vuelve legalmente insostenible. Registro de inmediato esta impugnación en el sistema general del tribunal. El agujero queda sellado en la base de datos penal. Si el día de mañana un fiscal intenta reabrir el caso, lo primero que encuentra en el ordenador del juzgado es este dictamen que anula la validez de los indicios. La imputación morirá antes de nacer, permitiendo que la expansión hacia Asia y el modelo financiero diseñado por Indira operen sin el menor riesgo reputacional.

Cierro la sesión remota y contemplo cómo las pantallas se tiñen de negro, reflejando mi silueta en la penumbra del despacho. La obra de orfebrería jurídica ha quedado concluida y el destino de la fábrica se desvincula de los tribunales para asentarse en el terreno de la estrategia mercantil pura. El blindaje resulta tan definitivo que, incluso si Mássimo y sus asesores cometiesen algún desliz, la estructura penal resistirá el embate por su propio peso. Me coloco la chaqueta con un movimiento pausado, sabiendo que el apellido se mantiene a salvo de cualquier amenaza; el orden vuelve a su sitio y mi dictamen permanece en el sistema como un guardián invisible.
Indira
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Registrado: Vie Oct 04, 2024 11:44 pm

Re: La reconquista del Piamonte

Mensaje por Indira »

Cena entre el romance y el éxito.


Punto de vista: Mássimo y Paola.

Un manto de niebla densa y fría desciende sobre las colinas que custodian la Villa Marttini, desdibujando los cipreses monumentales hasta convertirlos en siluetas espectrales. La lluvia del Piamonte ha dado paso a un goteo constante y rítmico que resbala por las cornisas de piedra, un sonido sordo que compite con el crujido de los neumáticos sobre la grava húmeda del sendero principal. El aire de la noche transporta el aroma a tierra mojada, a resina de pino y a ese frío alpino que cala los huesos, pero tras los muros de la residencia, la atmósfera muta en un letargo de opulencia contenida. En el gran vestíbulo, el eco de los fantasmas que poblaban los pasillos parece retroceder ante la iluminación cálida de las arañas de cristal, cuyo brillo ámbar se refleja en el suelo de mármol pulido como un lago de fuego líquido. Hay una quietud tensa en el ambiente, la calma que antecede al veredicto, un silencio que no evoca derrota, sino la suspensión del tiempo exacta que precede a las grandes alianzas.
La gran puerta de roble se abre y Paola Vallecorso cruza el umbral, quebrando la pesadez de la villa con una presencia que exhala una certidumbre absoluta, casi desafiante. Para aprovechar la invitación de esta cena que, para ella, es de celebración anticipada, opta por un vestido de cóctel de terciopelo de seda en un tono verde botella tan profundo que, bajo las sombras del vestíbulo, simula la negrura del ala de un cuervo. El diseño, de una sobriedad arquitectónica impecable, presenta un cuello barco que expone la línea pálida de sus clavículas y unas mangas largas que estilizan sus brazos de forma mítica; la falda, de un corte recto que se ciñe con fluidez a su cintura estrecha, desciende hasta la altura de las rodillas con un peso líquido y señorial. Camina sobre unos estilettos de charol negro que arrancan un chasquido firme y seguro al mármol, otorgándole una pisada imperturbable. Su melena caoba, moldeada en ondas perfectas y brillantes, cae hacia un lado de sus hombros, revelando unos pendientes de oro blanco que custodian el destello azul de dos zafiros idénticos al de su anillo. El aroma de su perfume personal, una combinación magnética de jazmín nocturno y maderas exóticas de sándalo, se expande por el aire del vestíbulo, disipando el rastro invisible del cacao y la humedad. No trae consigo carpetas ni documentos; su única credencial es la línea sutil de sus labios pintados de color teja húmedo y la fijeza de sus ojos grises, que devuelven la mirada del león con la frialdad de quien guarda el secreto de su salvación en el bolsillo.
Mássimo está de pie en el vestíbulo para recibirla. AL verla su mirada se ilumina.
Paola mira a Mássimo y sonríe despacio.
Paola dice con acento turinés: "Leone."
Mássimo Dice con acento turinés: "Paola."
Mássimo le extiende la mano para saludarla con calidéz.
Mássimo Dice con acento turinés: "Grazie por aceptar la invitación. "
Paola disfruta de la sensación de su mano entre la de Mássimo.
Mássimo Murmura con acento turinés: "quería verte. Al menos verte fuera de la fábrica, de las oficinas."
Paola dice con acento turinés: "grazie. Ese deseo es mutuo, leone. Trabajar está bien, pero no todo en la vida puede girar alrededor de los negocios."
Paola dice con acento turinés: "Además, tu invitación es perfecta para compartir buenas noticias."
Mássimo sonríe animado.
Mássimo Dice con acento turinés: "Bueno. Ven, pasemos al comedor."
Paola dice con acento turinés: "Eres mucho más sexy cuando sonríes."
Paola asiente y se deja guiar por él.
Mássimo la mira envelezado mientras camina junto a ella hacia el comedor.
Paola dice con acento turinés: "dime, cómo está tu hija?"
Al llegar. Mássimo separa la silla para Paola.
Paola asiente con un gesto de cabeza y se sienta dedicándole una sonrísa cálida.
Paola murmura con acento turinés: "Grazie."
Mássimo Dice con acento turinés: "Bene. Muy cansada por estos días entre la fábrica y la unibercidad, pero mejor de ánimo. "
Mássimo le sonríe y se sienta frente a ella mientras el personal de la casa va trayendo la comida.
Paola dice con acento turinés: "eso es natural. tú cómo estás llevando la presión? Y no me refiero a la de los medios. Hablo del hecho de no llevar la batuta esta vez."
Paola lo mira con atención y genuino interés.
Paola asiente con un gesto al personal a modo de agradecimiento.
Paola dice con acento turinés: "todo se ve delicioso."
Mássimo agradece mientras le sirve vino a Paola antes de responder.
Mássimo Dice con acento turinés: "Me ha costado contenerme en ese sentido, pero Me acuerdo de tí y tomo mejores desiciones. "
Mássimo sonríe.
Paola le devuelve la sonrisa.
Paola coge la copa y la levanta con delicadeza para proponer un brindis.
Mássimo Dice con acento turinés: "A de más, Indira y Bianca no me dejan opsiones."
Mássimo levanta su copa para brindar con ella.
Paola dice con acento turinés: "Por el Leone del nord. Un hombre que ha sabido levantarse luego de la tempestad."
Paola suelta una risita ligera.
Paola dice con acento turinés: "ambas saben atarte bien la correa y eso está bien."
Mássimo Dice con acento turinés: "Por tí, la abogaada más brillante y hermosa."
Paola dice con acento turinés: "Salute."
Mássimo Dice con acento turinés: "Qué no te escuchen decir eso, que les darás más poder."
Mássimo ríe.
Paola da un sorbo pequeño y deja la copa sobre la mesa.
Paola dice con acento turinés: "Por eso te lo digo a ti."
Mássimo da un sorbo disfrutando del vino.
Afuera las gotas de lluvia comienzan a caer llevando al interior una melodía acogedora.
Paola dice con acento turinés: "¿has escogido tú el menú de hoy? O esos detalles los delegas."
Mássimo le sirve un poco de ensalada a Paolo y le acerca el plato.
Mássimo Dice con acento turinés: "Sí. "
Paola comienza a comer disfrutando de los platillos.
Paola traga antes de hablar y se limpia delicadamente con la servilleta junto al plato.
Paola dice con acento turinés: "Pues que buen gusto tienes para la comida."
Paola dice con acento turinés: "No solo para eso, desde luego. Pero me gustan los hombres que cuidan los detalles."
Mássimo Dice con acento turinés: "Tengo buen gusto para muchas cosas más."
Mássimo la mira con algo más de intensidad.
los ojos de Paola brillan un momento. su boca se curva en una sonrisa muy evocadora.
Mássimo come disfrutando de la pasta sin menos presión que hace semanas.
Paola dice con acento turinés: "eso tendremos que verificarlo más adelante, pero no lo pongo en duda."
Paola toma de nuevo la copa y bebe.
Mássimo Dice con acento turinés: "¿Pero tú? Cuentame cómo t e ha hido estos días?"
Mássimo Dice con acento turinés: "Intuyo que mi caso no es el único con el que lidias."
Paola dice con acento turinés: "fuera del trabajo en general no hay novedades. Por ahora me he concentrado más en ti, así que eso me mantiene motivada."
Paola dice con acento turinés: "Mi madre bien, aunque inquieta porque dice que solo trabajo."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Me siento afortunado por tener casi toda tu atensión."
Paola dice con acento turinés: "Y mi mejor amiga. Se queja justo por eso que acabas de decir. Dice que no tengo ojos sino para el dichoso Leone del Nord."
Paola esboza una sonrisa y baja la mirada apenas un instante.
Mássimo la mira a los ojos con un brillo especial.
Mássimo Dice con acento turinés: "Y es cierto. "
Paola levanta la mirada y sus ojos grises se oscurecen un poco. El reconocimiento en sus ojos oscuros le ha llegado hondo.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Nada me gustaría más que tener tu mirada, no solo de abogada brillante, sino de Paola la donna inteligente y bella."
Paola dice con acento turinés: "Y qué te hace creer que ya no la tienes?"
Paola deja el cubierto sobre el plato y se levanta.
Paola camina hacia él hasta que logra acariciarle el rostro.
Mássimo Dice con acento turinés: "Quizá nada en concreto. es que no verte en tantos días, me hizo pensarlo por un instante."
Paola murmura con acento turinés: "soy dedicada con mi trabajo, pero nunca dije que fueras solo eso."
Mássimo contiene el aliento al sentir el rose de sus dedos en su piel.
Paola dice con acento turinés: "eso ha tenido una razón de ser, leone."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Sí. recuerdo lo que me dijiste en tu departamento."
Paola deja la palma sobre su mejilla cálida.
Mássimo le mira los labios.
Paola dice con acento turinés: "Y lo sostengo, porque lo necesitas. No porque no quiera meterme en tu cama."
Paola dice con acento turinés: "Además, soy liberal, pero no calmo a mis demás clientes como lo he hecho contigo, leone."
Mássimo se anima a llebar su mano hasta la cintura de Paola con suavidad.
Paola dice con acento turinés: "Ten eso presente."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Paola. Yo no solo te quiero en mi cama, No eres un objeto para mí. "
Paola dice dame un espacio ahí en tu regazo, anda, vamos a conversar con comodidad.
Paola "lo mira y asiente sin dejar de mirarle los labios."
Mássimo se acomoda mejor en la silla para que ella se siente en su regazo.
Paola se sienta y se apoya sobre su torso.
Mássimo haspira el aroma de su cabello.
Paola le coge de ambas manos para que la rodee.
Mássimo lo hace.
Paola dice con acento turinés: "he estado ocupada, sí. Pero en ti, aunque no lo parezca."
Paola dice con acento turinés: "Por eso no nos hemos visto."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Lo entiendo, y te he sentido de lejos en los resultados que han sacado adelante la fábrica. "
Mássimo Dice con acento turinés: "Y eso me ha mantenido motivado. "
Paola dice con acento turinés: "Que estés motivado es verdaderamente importante, sostenerlo a lo largo de este temporal lo es mucho más."
Paola desvía los ojos hacia el ventanal un instante, observando cómo las gotas de lluvia se deslizan por el cristal, antes de hablar. El ambiente entre ambos ha perdido la rigidez del protocolo del tribunal; la intimidad de la cena introduce una cadencia mucho más pausada y un magnetismo que excede lo estrictamente profesional.
Mássimo la rodea con sus brazos no solo con necesidad de ella sino con algo más.
Mássimo Dice con acento turinés: "Al menos ya no siento que voy a derrumbarme."
Paola dice con acento turinés: "Y no lo harás, no solo porque eres el leone del nord, Mássimo, sini porque has aprendido una de las lecciones más difíciles para los hombres como tú... delegar y confiar."
Paola apoya una de sus manos sobre el dorso de la de él y hace caricias circulares con un dedo.
Mássimo Dice con acento turinés: "Y tú has tenido mucho que ver en eso, fuiste la primer persona que me hizo querer confiar."
Paola dice con acento turinés: "Quiero que hagamos solo una breve pausa ahora para comentarte algo que debes saber, luego nos olvidaremos de tus problemas y del trabajo."
Mássimo entrelaza su mano con la de Paola y asiente.
Paola gira y levanta la mirada. el perfil de Mássimo luce realmente sereno.
Paola dice con acento turinés: "Bueno, no te consulté porque aproveché la oportunidad que se me presentó."
Mássimo la mira y escucha con atensión.
Paola dice con acento turinés: "A primera hora del viernes por la tarde he dejado el perímetro penal de la fábrica completamente sellado. El fiscal general de la región tiene ya en su mesa un Dictamen de Impugnación Preventiva que redacté el jueves por la noche. Si la policía de distrito o el entorno de cualquier rival que tengas pretenden reactivar la sospecha del doble homicidio utilizando huellas o restos biológicos falsificados, se van a estrellar contra un muro. He demostrado legalmente que el escenario del supuesto suicidio fue contaminado por los primeros agentes en llegar".
Paola dice con acento turinés: "Probablemente el lunes aparezca en toda la prensa que has quedado libre de sospechas con respecto a ese asunto."
Mássimo abre mucho los ojos sorprendido de lo que le cuenta.
Mássimo Dice con acento turinés: "Diomio Paola, tú hiciste todo eso. "
La mirada de Mássimo cambia a una de completa admirasión y agradecimiento
Paola asiente.
Mássimo suelta su mano y la abraza contra si.
Paola Dice, Indira está haciendo un trabajo impecable junto a tus asesores, pero eso no podía quedarse olvidado. Era una puerta abierta para cualquier oportunista.
Mássimo le acaricia el cabello disfrutando de su aroma.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Paola... "
Paola dice con acento turinés: "Si el día de mañana un fiscal intenta reabrir el caso, la imputación morirá en el ordenador del juzgado antes de nacer. Tu apellido está limpio de sangre ante la ley, Mássimo. "
Paola dice con acento turinés: "Incluso, si yo dejase de representarte, nada podría socabar ese blindaje. Y antes de que pienses que pretendo que me despidas, quiero que sepas que no es así. Pero llegará el momento en que si, al final seguimos adelante y no solo en la cama, representarte de manera directa será complejo porque habrá conflicto de intereses y eso no va a sentar bien en ningún juzgado."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Por su puesto que no voy a despedirte, No quiero alejarte de mí."
Paola murmura con acento turinés: "es bueno saberlo, leone. Yo no tengo intenciones de alejarme de ti."
Paola se levanta con agilidad y se vuelve para sentarse a horcajadas sobre él.
Mássimo le toma el rostro entre las manos con suavidad para mirarla a los ojos.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Eres, eres increíble, brillante. Y, no sé, me has salvado."
Paola murmura con acento turinés: "me gusta más verlo como que te he blindado. No tengo nada contra la salvación, pero no me veo como salvadora. solo que me interesas lo suficiente como para no dejar que te hundas si puedo evitarlo."
Paola murmura con acento turinés: "me gustan tus manos sobre mi piel."
Paola se agarra a las muñecas de Mássimo y sonríe lentamente.
Paola lo mira a los ojos.
Paola murmura con acento turinés: "Ahora dime la verdad de cuánto has descansado realmente."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Muy poco. "
Paola murmura con acento turinés: "pues esta es otra tarea que has de tomarte en serio."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Ese problema de los crímenes me mantenía inquieto a pesar de lo que a Hecho indira."
Paola dice con acento turinés: "Porque Indira se a enfocado en lo que debía enfocarse. No ha sido una tarea sencilla, pero ella ha sabido ponderar lo urgente, de lo importante y lo necesario."
Mássimo vuelve a tomarla de la cintura acariciando con los pulgares sobre la tela.
Paola murmura con acento turinés: "en lo que lo urgente quede finiquitado, teniendo lo importante ya archivado, podremos tú y yo ocuparnos de lo necesario."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Me has Dado más de lo que merezco Paola, más de lo que he perdido incluso. "
La piel de Paola se eriza ligeramente ante el contacto de sus dedos sobre la piel. El calor del cuerpo de Mássimo se convierte en un abrigo para ella.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Lo necesario para mí, no para el león del norte que enfrenta problemas. Sino para mí, es verte, tenerte cerca de mí porque me interezas, y no solo en mi cama."
Paola dice con acento turinés: "Lo necesario para ambos, Mássimo. Yo no solo quise blindar al leone, quise y quiero estar cerca de ti."
Mássimo la mira ilucionado al escuchar sus palabras.
Paola dice con acento turinés: "Si no fuese así, me habría acostado contigo desde el principio."
Paola dice con acento turinés: "Y el sexo es una delicia, por supuesto que sí, pero el sexo no lo es todo, es la parte fácil de las relaciones."
Mássimo asiente.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Y que bueno que no pasó. Porque eso me ha enseñado más cosas de las que podría decirte."
Mássimo la abraza contra sí con cariño.
Paola dice con acento turinés: "Ambos hemos aprendido y eso, cuenta mucho más. La vida es un aprendizaje constante, querido leone. De eso también se trata el estar con el otro. Y yo, quiero estar contigo. sin prisas, sin desespero. Creo que tengo ante mi a un hombre fantástico que quiero conocer a fondo."
Paola apoya su cabeza sobre el hombro de Mássimo.
Mássimo le acaricia el rostro.
Paola entrecierra los ojos disfrutando la caricia.
Mássimo Murmura con acento turinés: "No soy tan fantástico como dices, pero contigo lo intentaré"
Mássimo sonríe.
Paola murmura con acento turinés: "ni yo tan brillante como piensas, pero me esfuerzo cuando considero que merece la pena."
Mássimo le da un beso en la coronilla.
Paola se acurruca contra él.
Paola murmura con acento turinés: "no terminamos la cena, pero no me apetece moverme de aquí por un rato."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Grazie por blindarme cara, De verdad."
Paola apoya la palma sobre su pecho.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Estás cómoda así? No prefieres el sofá?"
Paola murmura con acento turinés: "estoy muy cómoda aquí en tu regazo. Dame solo unos minutos, luego nos vamos al sofá."
Paola inspira y se regodea en el aroma de Mássimo, en el calor de su cuerpo, en la sensación protectora que le transmiten sus brazos rodeándola. Una sensación que ella pocas veces se ha permitido disfrutar.
Mássimo se mantiene tranquilo haspirando su aroma.
Mássimo la acaricia con suavidad.
Paola suspira y se incorpora para verlo a los ojos.
Paola murmura con acento turinés: "no quisiera irme, pero si no lo hago, seré la primera en quebrantar nuestro acuerdo y no quiero."
Mássimo suspira y la mira a los ojos.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Me encantaría que te quedes. Pero lo haremos a tu ritmo."
Paola dice con acento turinés: "Tomemos el postre en el sofá, así no desairamos a tus cocineros."
Paola le acaricia el rostro y luego los labios.
Paola dice con acento turinés: "retrasar la recompensa nos hará bien."
Mássimo sonríe y se levanta.
Mássimo la lleba al sofá.
Paola se deja guiar.
Paola dice con acento turinés: "Ahora, cuéntame lo que has estado cavilando estos días. Así liberas tu mente."
Mássimo la sienta. y luego va a por el postre y se lo entrega.
Paola coge el plato y la cucharita y le da a probar a él.
Mássimo saborea el postre que es un pastel helado de Chocolate blanco con fresas.
Mássimo se sienta a su lado.
Paola dirige la cucharita hacia sus labios.
Mássimo le cuenta de su semana en la fábrica.
Mássimo Dice con acento turinés: "La prensa fue el jueves. "
Mássimo Dice con acento turinés: "Iva a bajar pero Indira me detuvo. "
Paola dice con acento turinés: "Y cómo te sentiste al respecto?"
Paola va comiendo del postre mientras lo escucha. Luego deja el platito en la mesita de centro para prestarle toda su atención.
Mássimo Dice con acento turinés: "Al principio quería hblar con ellos, Defenderme."
Mássimo Dice con acento turinés: "Pero no era buena idea."
Paola dice con acento turinés: "Y qué te hizo cambiar de opinión?"
Mássimo Dice con acento turinés: "Las 3 donnas que tenía frente a mí."
Mássimo ríe ligeramente.
Paola ríe con él.
Paola dice con acento turinés: "Tres mujeres muy sabias, si han sabido tocar el punto preciso para frenarte."
Mássimo Dice con acento turinés: "Indira tenía cara de querer matarme y renunciar aí mismo si bajaba."
Paola desvía la mirada como si estuviera imaginándose la escena.
Paola dice con acento turinés: "Creo que yo habría reaccionado igual."
Mássimo Dice con acento turinés: "Por cierto. Indira te admira."
Paola levanta las cejas.
Paola dice con acento turinés: "vaya, pues justo te iba a decir que ella es el mejor ejemplo de una mujer verdaderamente brillante."
Paola dice con acento turinés: "así que más vale que no hagas nada que la empuje a querer renunciar."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Sí es brillante, pero te prefiero a tí."
Mássimo la mira.
Ella lo mira sin apenas parpadear.
Paola murmura con acento turinés: "Es bueno saberlo, leone."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Me gusta decírtelo."
Paola murmura con acento turinés: "y a mí que me lo digas. TE brillan los ojos de una manera diferente."
Mássimo la mira con sinceridad.
Paola entrelaza sus dedos con los de él.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Tú haces que me brillen así."
Mássimo se acerca a ella.
Paola lo mira a los ojos.
Paola le suelta la mano y le acuna el rostro.
Mássimo Dice con acento turinés: "Esos grises me encantan."
Paola dice con acento turinés: "y a mi los tuyos."
Paola dice con acento turinés: "tus ojos son como la noche, tentadores."
Mássimo baja un poco la mirada casi sonrojado
Paola acerca su cara a la de él y le besa las mejillas sonrosadas, la punta de la nariz y luego los labios. el beso es más de ternura que apasionado.
Mássimo le corresponde el beso.
Paola se separa solo un poco y habla contra su boca.
Paola murmura con acento turinés: "Eres una cajita de Pandora, leone. Tengo muchas ganas de ver todo lo que guardas en ti."
Paola murmura con acento turinés: "lo bueno y lo no tan bueno... todo."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Y yo tengo ganas de ser mejor a tu lado."
Paola murmura con acento turinés: "seremos mejores ambos, algo me dice que así será."
Mássimo asiente dándole otro beso suave.
ella corresponde al beso sin dejar de acunarle las mejillas.
Paola se aparta un poco y sonríe suavemente.
Paola murmura con acento turinés: "Eres muy tentador, leone."
Mássimo Murmura con acento turinés: "tú lo eres más."
Mássimo Dice con acento turinés: "Estoy haciendo un esfuerzo para no hacerte mía."
Mássimo la mira con picardía.
Paola murmura con acento turinés: "no sé si más, lo que si tengo claro es que si no me voy ahora, romperemos el trato y hemos llegado lejos para perderlo justo ahora. Porque yo estoy haciendo un esfuerzo para no invitarte a que me hagas tuya aquí mismo en el sofá."
Mássimo sonríe.
Paola le devuelve la sonrisa.
Mássimo Dice con acento turinés: "Tienes razón."
Mássimo se aparta con suavidad y se levanta.
Paola dice con acento turinés: "acompáñame a la puerta, anda. Cuando todo quede finiquitado, vendré o irás a mi casa y haremos real ese acuerdo."
Mássimo la toma de la mano.
Paola se levanta y se deja guiar por él. La manera en que la toca se vuelve una huella indeleble sobre su piel.
Mássimo la lleba hacia la salida de la villa mirándola cariñoso por momentos.
Ella corresponde a sus miradas y sonríe.
Mássimo abre la puerta y sale con ella. El frío de la noche los recibe.
Mássimo camina con ella hasta su auto.
Paola desactiva la alarma y abre la portezuela.
Paola vuelve a acariciarle el rostro con sus ojos fijos en él.
Mássimo la abraza por la cintura.
Paola dice con acento turinés: "Promete que empezarás a descansar, Mássimo."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Te lo prometto bella."
Paola lo besa ligeramente en los labios y luego sube a su coche.
Paola cierra la puerta y baja la ventanilla.
Mássimo sonríe.
Paola dice con acento turinés: "Lo sabré, haré de tus mujeres mis espías."
Mássimo finge indignación.
Paola reprime una risita.
Mássimo Dice con acento turinés: "eso no es justo Abogada."
Ella lo mira fingiendo seriedad.
Paola dice con acento turinés: "Nadie dijo que lo fuera, pero yo cuido lo que qiero que sea mío, Mássimo."
Paola arranca el motor.
Paola dice con acento turinés: "Ve a casa, leone. Mañana hablamos."
Mássimo le sonríe mientras se aleja en dirección a la villa.
Paola conduce en cuanto lo ve entrar y sale de la villa.
Mássimo cerró la puerta de la villa con un movimiento lento, sin prisa por soltar el aire frío que entraba desde el exterior. El sonido del motor de Paola alejándose todavía estaba presente en la grava del camino, aunque cada segundo se volvía más distante, más fino, hasta desaparecer del todo entre los árboles.
Se quedó quieto.
No era la primera vez que veía a Paola marcharse así, después de una noche juntos. Pero esta vez era distinto.
La casa estaba en silencio, iluminada solo por algunas luces cálidas del pasillo. Vittoria ya se había retirado a su habitación. El personal mantenía una discreción casi invisible. Todo seguía su curso habitual.
Pero dentro de él no.
Mássimo caminó unos pasos por el vestíbulo sin quitarse el abrigo. No tenía urgencia de moverse. Pasó la mano por la mesa de entrada, como si necesitara confirmar que el espacio seguía siendo real. Afuera quedaba la humedad de la noche, el olor de la lluvia reciente, y el rastro de Paola que parecía haberse quedado en el aire más tiempo del que correspondía.
Se detuvo.
No pensaba en la fábrica.
No pensaba en los bancos.
Por primera vez en mucho tiempo, su mente no buscaba resolver nada.
Solo estaba ella.
Paola no era una solución. No era una estrategia. No era una pieza del sistema que se ajustaba para estabilizar lo demás.
Era otra cosa.
Y esa idea lo incomodaba lo suficiente como para hacerlo consciente de ella.
Recordó su voz en la mesa. Su forma de corregir sin humillar. Su manera de mirarlo cuando hablaba de él, no del “Leone del Nord”, sino del hombre detrás del nombre. Recordó el modo en que había tocado su rostro antes de irse, como si no necesitara pedir permiso para hacerlo.
Y eso, lejos de desordenarlo, lo asentaba.
Mássimo exhaló por la nariz, despacio.
No era pérdida de control.
Era algo más peligroso en su mundo.
Era estabilidad emocional en medio del caos.
Apoyó una mano en la barandilla de la escalera, sin subir todavía.
La imagen de Paola cerrando la puerta del coche apareció con nitidez en su memoria. Su mirada antes de irse. La calma con la que le había dicho que lo sabría, que incluso las “otras mujeres” no escapaban a su atención. No como amenaza, sino como cuidado natural de algo que ya consideraba dentro de su campo de interés.
Y eso le hizo sonreír.
No una sonrisa grande.
Una apenas contenida, breve.
Porque había algo claro que no podía negar más.
Estaba empezando a quererla.
No como impulso pasajero.
No como dependencia.
Sino como una certeza lenta que se instalaba sin pedir permiso.
Y lo más extraño no era eso.
Lo más extraño era que no le resultaba un problema.
Se quedó unos segundos más en el vestíbulo, escuchando la casa, sintiendo el silencio asentarse otra vez sobre todo lo demás.
Luego, por fin, empezó a subir las escaleras.
Pero su mente no volvió al trabajo.
Esa noche, por primera vez en mucho tiempo, el poder no ocupaba todo el espacio.
Había algo más ahí.
Y seguía el eco de Paola, incluso después de haberse ido.
Indira
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Registrado: Vie Oct 04, 2024 11:44 pm

Re: La reconquista del Piamonte

Mensaje por Indira »

El desayuno sin ruido

Punto de vista: Mássimo Martini

El desayuno en la Villa Martini había vuelto a algo parecido a la normalidad.

No había pantallas abiertas sobre la mesa. No había informes. Solo café, pan, fruta cortada y el sonido de los cubiertos moviéndose con calma.

Mássimo estaba sentado frente a Vittoria. Por primera vez en semanas, no tenía la sensación de estar resolviendo problemas mientras comía.

Vittoria lo observaba desde hacía un rato con una expresión tranquila, pero con esa intención suya de empujar conversaciones que él normalmente evitaba.

Vittoria dice con acento turinés, "Te veo distinto desde la cena con Paola."

Mássimo levanta la mirada del café.

Mássimo dice con acento turinés, "Distinto cómo."

Vittoria se encoge de hombros.

Vittoria dice con acento turinés, "Más relajado. Menos enfocado en apagar cosas."

Mássimo no responde de inmediato.

Toma un sorbo corto de café.

Mássimo dice con acento turinés, "Las cosas se están estabilizando."

Vittoria lo mira fijo.

Vittoria dice con acento turinés, "No hablo de la fábrica."

Mássimo la observa un segundo.

Entiende perfectamente a dónde va.

No responde todavía.

Vittoria sonríe apenas.

Vittoria dice con acento turinés, "Hablo de Paola."

Mássimo deja la taza sobre el plato con cuidado.

Mássimo dice con acento turinés, "¿Qué quieres saber exactamente?"

Vittoria se inclina un poco hacia delante.

Vittoria dice con acento turinés, "Si te gusta."

Mássimo la mira con advertencia suave.

Mássimo dice con acento turinés, "Vittoria."

Vittoria no se echa atrás.

Vittoria dice con acento turinés, "Es una pregunta simple."

Mássimo suspira levemente.

Mássimo dice con acento turinés, "Sí. Me gusta."

Vittoria asiente como si ya lo supiera.

Pero no termina ahí.

Vittoria dice con acento turinés, "¿Y Leila?"

El ambiente cambia un poco.

No hay tensión externa. Pero sí una pausa más larga de lo habitual.

Mássimo baja la mirada a la mesa.

Vittoria no lo presiona.

Solo espera.

Mássimo habla con más cuidado.

Mássimo dice con acento turinés, "Leila no es un capítulo cerrado para mí."

Vittoria lo observa sin juicio.

Mássimo continúa.

Mássimo dice con acento turinés, "Ella fue la mujer con la que me iba a casar. La veía a mi lado, sí. Eso no desaparece de un día para otro."

Vittoria asiente lentamente.

Mássimo se queda en silencio un momento.

Luego sigue, con más honestidad de la habitual.

Mássimo dice con acento turinés, "Pero después de lo de Chiara… todo cambió."

Vittoria baja un poco la mirada, pero no lo interrumpe.

Mássimo dice con acento turinés, "Yo cambié."

Silencio breve.

Mássimo apoya los codos en la mesa, sin perder la calma.

Mássimo dice con acento turinés, "Empecé a tomar decisiones pensando que la estaba protegiendo."

Mássimo levanta la vista.

Mássimo dice con acento turinés, "Pero en realidad la estaba empujando en otra dirección."

Vittoria lo mira con atención.

Mássimo continúa.

Mássimo dice con acento turinés, "No me di cuenta de que la estaba asfixiando con control. O no quise verlo."

Vittoria no lo interrumpe.

Su voz es más baja cuando responde.

Vittoria dice con acento turinés, "Eso suena duro."

Mássimo asiente.

Mássimo dice con acento turinés, "Lo es."

Pausa.

Luego añade.

Mássimo dice con acento turinés, "Leila merece algo mejor que ese hombre en el que me convertí en ese momento."

Vittoria lo observa en silencio.

No hay reproche en su cara.

Solo escucha.

Mássimo toma aire.

Mássimo dice con acento turinés, "Con Paola es diferente."

Vittoria levanta una ceja ligeramente.

Vittoria dice con acento turinés, "Diferente cómo."

Mássimo tarda un segundo.

No busca la palabra perfecta.

Solo la verdad.

Mássimo dice con acento turinés, "No me siento en control todo el tiempo cuando estoy con ella."

Vittoria lo mira.

Mássimo continúa.

Mássimo dice con acento turinés, "Y no me genera ansiedad eso. Me hace querer comportarme distinto."

Vittoria lo observa con más atención.

Vittoria dice con acento turinés, "Mejor distinto o peor distinto."

Mássimo responde sin dudar.

Mássimo dice con acento turinés, "Mejor."

Silencio.

Vittoria apoya la espalda en la silla.

Vittoria dice con acento turinés, "Eso es lo que te preocupa."

Mássimo la mira.

Mássimo dice con acento turinés, "No me preocupa."

Pausa breve.

Luego corrige.

Mássimo dice con acento turinés, "Me cambia."

Vittoria asiente despacio.

Vittoria dice con acento turinés, "Eso es más honesto."

Mássimo toma el café de nuevo.

Pero no bebe de inmediato.

Vittoria lo mira con una media sonrisa.

Vittoria dice con acento turinés, "Entonces dime algo claro."

Mássimo la mira con atención.

Vittoria no aparta la vista.

Vittoria dice con acento turinés, "¿Ya no amas a Leila?"

La pregunta queda en el aire.

Simple.

Directa.

Sin rodeos.

Mássimo no responde de inmediato.

No por evasión.

Por precisión.

Finalmente habla.

Mássimo dice con acento turinés, "Leila va a formar parte de mi vida siempre."

Pausa.

Mássimo dice con acento turinés, "Pero no estoy donde estaba con ella."

Vittoria lo observa sin interrumpir.

Mássimo continúa.

Mássimo dice con acento turinés, "No sería honesto decir que sigo en el mismo lugar emocional."

Vittoria asiente.

Mássimo baja un poco la mirada.

Mássimo dice con acento turinés, "La quiero. Pero no de la misma forma."

Silencio.

Vittoria no sonríe.

Pero su expresión se suaviza.

Vittoria dice con acento turinés, "Eso no suena a traición."

Mássimo la mira.

Mássimo dice con acento turinés, "No lo es."

Pausa.

Mássimo añade, más bajo.

Mássimo dice con acento turinés, "Lo que pasó conmigo después de Chiara rompió muchas cosas dentro de mí."

Vittoria asiente lentamente.

Vittoria dice con acento turinés, "Y Paola lo está viendo."

Mássimo la mira.

No responde de inmediato.

Luego asiente.

Mássimo dice con acento turinés, "Sí."

Vittoria se inclina un poco hacia él.

Vittoria dice con acento turinés, "Y tú estás intentando ser otra versión de ti."

Mássimo no lo niega.

Mássimo dice con acento turinés, "Estoy intentando ser mejor."

Vittoria lo mira un momento largo.

Luego baja la mirada a su café.

Vittoria dice con acento turinés, "Eso ya es mucho más de lo que la mayoría de hombres reconoce."

Mássimo no responde.

Pero su rostro se relaja un poco.

La conversación no vuelve a tensarse.

Se queda ahí, abierta, sin necesidad de cerrarla del todo.

Después de unos minutos, Vittoria se levanta con la taza en la mano.

Vittoria dice con acento turinés, "Tenemos reunión en la fábrica en una hora."

Mássimo asiente.

Mássimo dice con acento turinés, "Lo sé."

Vittoria se detiene antes de salir del comedor.

Lo mira una última vez.

Vittoria dice con acento turinés, "Me gusta más verte así."

Mássimo la observa.

Mássimo dice con acento turinés, "¿Así cómo?"

Vittoria sonríe apenas.

Vittoria dice con acento turinés, "Honesto."

Y sale del comedor.

Mássimo se queda solo unos segundos.

Luego baja la mirada al café.

Y por primera vez en mucho tiempo, no siente la necesidad inmediata de levantarse a resolver nada.

Lo que ya no pesa igual

Punto de vista: Mássimo Martini

El coche avanzaba hacia la fábrica con un ritmo constante.

Sin tráfico importante a esa hora en la periferia de Turín, solo algunos vehículos dispersos y el movimiento temprano de camiones de reparto. El interior del automóvil estaba en silencio. Mássimo iba en el asiento trasero, con el abrigo aún abierto y la mirada fija en el móvil, aunque no estaba leyendo nada en ese momento.

El desayuno con Vittoria seguía en su mente.

No por lo que se dijo exactamente.

Sino por lo que él había admitido sin sentir que estaba perdiendo control.

El teléfono vibró.

Una vez.

Luego otra.

Bianca.

No llamada. Mensajes.

Capturas de pantalla.

Mássimo abrió el primero.

Titular claro.

“Los Marttini quedan oficialmente fuera de toda sospecha en la investigación preliminar.”

Otro.

“Fiscalía confirma ausencia de irregularidades en la estructura empresarial Marttini.”

Otro más.

“Fin de la revisión: la familia Marttini queda exonerada de los elementos iniciales del caso.”

Mássimo sostuvo el teléfono unos segundos sin cambiar la expresión.

No había sorpresa.

Pero sí una confirmación.

El sistema legal había terminado de ordenar lo que Paola ya había adelantado en la práctica.

Bianca escribe debajo de las imágenes:

“Ya salió en todos los medios. No hay apelación mediática en contra. Se está estabilizando la narrativa.”

El coche siguió avanzando.

El paisaje industrial se acercaba.

Chimeneas, edificios de producción, movimiento de empleados entrando por accesos laterales.

Mássimo siguió mirando las capturas.

No había ruido en su rostro.

Pero algo en su postura había cambiado.

Menos peso en los hombros.

Menos urgencia en la respiración.

No era alegría explosiva.

Era algo más contenido.

Más estable.

Respondió a Bianca con un solo mensaje.

Mássimo escribe: “Confirmado.”

No añadió nada más.

Guardó el teléfono.

Apoyó la cabeza ligeramente contra el respaldo.


El coche redujo la velocidad al acercarse al acceso principal de la fábrica.

Mássimo miró hacia afuera.

La entrada estaba activa desde temprano. Personal entrando, guardias en posición, el movimiento habitual de un lunes.

Todo seguía igual.

Pero ya no era el mismo contexto.

El coche se detuvo.

Mássimo abrió la puerta.

El aire frío entró de golpe.
No reaccionó de inmediato.

Solo bajó.

Y antes de cerrar la puerta, miró una última vez el móvil en su mano, como si confirmara que lo leído era real.

Luego lo guardó.

Luego cerró la puerta del coche.

El sonido fue seco.

Pero no definitivo como antes.

Mássimo caminó hacia la entrada de la fábrica.

Y por primera vez en mucho tiempo, no iba entrando a un lugar de crisis.

Iba entrando a un lugar que, lentamente, empezaba a respirar otra vez.
Indira
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Re: La reconquista del Piamonte

Mensaje por Indira »

El dividendo de la absolución.

Punto de vista: Mássimo

El sonido de la fábrica ya no era un eco hueco.
Cuando Mássimo cruzó el umbral hacia el interior de las instalaciones, la respiración de la maquinaria le golpeó el pecho con una cadencia que había olvidado. El olor a cacao tostado, a manteca fundida y a metal limpio parecía más denso, más vivo. Los operarios que se cruzaban en su camino no bajaban la mirada con la incomodidad de las semanas pasadas; asentían con un respeto que ya no estaba teñido de lástima ni de miedo.
El león ya no estaba acorralado. La prensa de la mañana se había encargado de gritarlo.
Mássimo no se detuvo a dar discursos. No era su estilo, y hacerlo habría sido admitir que alguna vez dudó de su propia supervivencia. Caminó con pasos firmes hacia el ascensor privado, con el abrigo oscuro abierto y la postura recta. El peso que había cargado sobre los hombros, esa losa de sospecha y sangre que lo había asfixiado, había sido dinamitado por la precisión jurídica de Paola Vallecorsa.
Al llegar al segundo piso, la sala financiera ya estaba vibrando a otra frecuencia.
Bianca hablaba por teléfono, de pie frente a la cristalera, con una mano apoyada en la cintura y una sonrisa que, aunque contenida, era la primera sonrisa real que Mássimo le veía en días. Indira Offmann Becker, por su parte, no sonreía. Estaba sentada frente a su habitual muro de pantallas, tecleando con una velocidad silenciosa. Vestía un traje sastre gris plomo con una blusa de seda blanca, el cabello impecable, su postura tan recta como si la noticia de la exoneración legal fuera apenas un dato más en su hoja de cálculo.
Mássimo cerró la puerta. El leve clic hizo que Bianca se girara.
Bianca dice con acento genovés, "Te lo envío en diez minutos, Keller. Sí, las condiciones cambian. Hablamos."
Bianca colgó el teléfono y caminó hacia la mesa central. Dejó el aparato sobre la madera y soltó una exhalación larga, casi un suspiro de alivio genuino.
Bianca dice con acento genovés, "Los teléfonos no han dejado de sonar desde las siete de la mañana. San Giorgio quiere adelantar la reunión de hoy. Banca Alpi acaba de enviar un correo cancelando la revisión de la línea de crédito. Dicen que fue un 'exceso de celo administrativo'."
Mássimo avanzó hasta la cabecera de la mesa.
Mássimo dice con acento turinés, "El miedo es muy educado cuando cambia de bando."
Indira detuvo el tecleo. No se giró de inmediato. Sus ojos azules seguían fijos en un gráfico de dispersión que mostraba el flujo de capitales.
Indira dice con acento luxemburgués, "El miedo no cambia de bando, Signore Martini. Solo cambia de precio. Y gracias a su abogada, nuestro precio acaba de subir."
Indira se levantó con esa elegancia arquitectónica suya y caminó hacia la mesa, llevando consigo una tableta fina.
Indira dice con acento luxemburgués, "La maniobra de Paola en la fiscalía fue quirúrgica. Eso significa que el Fondo Aurora ya no es un vehículo de rescate desesperado."
Mássimo se apoyó en el respaldo de la silla.
Mássimo dice con acento turinés, "¿Y qué es ahora?"
Indira dice con acento luxemburgués, "Es un vehículo de consolidación. Un privilegio. Y a los inversores de Milán se lo vamos a vender exactamente así."
La puerta de la sala se abrió antes de que Mássimo pudiera responder. Vittoria entró. Llevaba un abrigo color camello que se quitó con un movimiento rápido, dejándolo sobre un sillón cercano. Traía el rostro ligeramente arrebolado por el frío de la mañana, pero sus ojos brillaban con una lucidez feroz.
Vittoria dice con acento turinés, "Gatti está llorando en la Línea Tres."
Mássimo levantó una ceja.
Mássimo dice con acento turinés, "¿Llorando?"
Vittoria asintió, acercándose a la mesa y sirviéndose un espresso de la máquina de la esquina.
Vittoria dice con acento turinés, "De alivio. Los inspectores de calidad acaban de retirar el sello de restricción rojo. La línea vuelve a operar al cien por ciento de su capacidad bajo nuestra propia supervisión. Le dije que se secara la cara y me tuviera el borrador final del programa técnico para el mediodía. De Santis nos lo va a pedir."
Bianca soltó una risa corta.
Bianca dice con acento genovés, "Eres implacable, Vittoria."
Vittoria tomó un sorbo de café y miró a su padre.
Vittoria dice con acento turinés, "Hemos sobrevivido a un incendio, Bianca. No voy a dejar que nos relajemos solo porque apagamos las llamas. Quedan cenizas que barrer."
Mássimo sostuvo la mirada de su hija. El orgullo que sintió fue silencioso pero denso. La heredera ya no estaba jugando a serlo; había forjado su autoridad en el yunque de la peor crisis de la casa Marttini.
Mássimo dice con acento turinés, "Siéntense. Quiero saber cómo capitalizamos la exoneración hoy mismo."
Las tres mujeres ocuparon sus lugares. La dinámica en la mesa era fascinante. Ya no había la fricción defensiva de los primeros días. Ahora funcionaban como los engranajes de un motor de alta precisión recién aceitado.
Indira conectó su tableta a la pantalla central. El esquema del Aurora Industrial Continuity Fund apareció, pero los colores habían cambiado. Las líneas rojas de riesgo se habían vuelto de un gris neutro.
Indira dice con acento luxemburgués, "Hasta ayer, Grassi y Rinalescu nos tenían contra las cuerdas. Querían una salida garantizada a los ocho meses y exigían tasas de interés sobre el capital puente que rozaban la usura institucional, escudándose en nuestro riesgo penal."
Indira deslizó un dedo por la pantalla, borrando las cifras anteriores y sustituyéndolas por unas nuevas.
Indira dice con acento luxemburgués, "Ese riesgo ya no existe. Así que las reglas cambian. Rinalescu quería salida a los once meses con revisión a los ocho. Ahora la salida es a los dieciocho meses, sin revisión anticipada. Si quiere entrar, su dinero se queda el tiempo que nosotros dictemos. Ya no estamos desesperados por liquidez; le estamos permitiendo participar en el rebote financiero más seguro del Piamonte."
Bianca asintió, tomando notas a toda velocidad.
Bianca dice con acento genovés, "Keller llamó hace un momento. Ya vio los titulares. Está dispuesto a firmar el cumplimiento externo hoy mismo. Eso desbloquea el fideicomiso en Lugano."
Mássimo miró la pantalla. La maniobra que Paola le había susurrado en su ático, entre copas de vino y un deseo devorador, estaba tomando forma frente a sus ojos con una frialdad matemática.
Mássimo dice con acento turinés, "La expansión asiática."
Indira lo miró directamente.
Indira dice con acento luxemburgués, "Exacto. Como la fiscalía ya no nos investiga por lavado o fuga de capitales, la filial suiza puede operar abiertamente. El fideicomiso de Lugano absorberá el flujo de reserva que diseñé. Asia no se detiene noventa días, Mássimo. Asia arranca la próxima semana, pero con capital limpio y triangulado desde Suiza. Los bancos italianos verán una matriz nacional prudente, y el mercado internacional verá una expansión agresiva y silenciosa."
Mássimo apoyó ambas manos sobre la mesa. La sensación de poder regresaba a su sangre, no como la furia descontrolada de antes, sino como un filo pulido. Había aprendido la lección de Paola. Retrasar la gratificación. Dominar el tablero sin necesidad de gritar las órdenes.
Mássimo dice con acento turinés, "Quiero que San Giorgio y Banca Alpi entiendan que no hemos olvidado que intentaron asfixiarnos."
Bianca levantó la vista de sus papeles.
Bianca dice con acento genovés, "¿Quieres retirarles cuentas?"
Indira intervino antes de que Mássimo respondiera, su tono suave pero cortante.
Indira dice con acento luxemburgués, "Venganza financiera, Signore Martini? Creí que habíamos superado el ego."
Mássimo giró el rostro hacia la luxemburguesa. Sus ojos oscuros no mostraron enojo, sino un cálculo gélido.
Mássimo dice con acento turinés, "No es ego, Indira. Es disciplina. Si un banco huele debilidad y te corta el aire, y tú no se lo cobras cuando recuperas el aliento, lo volverán a hacer. No voy a retirar las cuentas principales. Sería un movimiento ruidoso."
Vittoria entendió de inmediato.
Vittoria dice con acento turinés, "Vas a mover las nóminas."
Mássimo asintió lentamente hacia su hija.
Mássimo dice con acento turinés, "Exacto. Bianca, mueve el fondo de nóminas operativas y la cuenta de proveedores secundarios a un banco de segunda línea. Uno aburrido. Uno que nos necesite más a nosotros que nosotros a ellos. San Giorgio se dará cuenta del agujero en su captación mensual en tres semanas. Cuando pregunten, diles que estamos 'diversificando el riesgo'."
Bianca sonrió con una frialdad que rivalizaba con la de Indira.
Bianca dice con acento genovés, "Les va a doler. Es una sangría silenciosa de comisiones."
Indira cruzó las manos sobre la mesa, mirando a Mássimo con algo que, en ella, era lo más parecido a la admiración genuina.
Indira dice con acento luxemburgués, "Castigo sin titulares. Muy elegante, Mássimo. Lo apruebo."
Vittoria se sentó por fin, abriendo su propia carpeta.
Vittoria dice con acento turinés, "Con el frente financiero cubriéndose, tenemos que hablar del frente interno y mediático. De Santis firmará el acuerdo para la fundación cultural esta tarde, pero quiere saber qué vamos a comunicar. La prensa sabe que estamos limpios, pero si nos quedamos mudos, alguien más llenará el silencio."
Mássimo miró a su hija. Días atrás, él habría ordenado una rueda de prensa en las escalinatas de la villa para declarar su invulnerabilidad. Ahora, el instinto era otro.
Mássimo dice con acento turinés, "¿Qué sugieres tú?"
Vittoria no dudó. Había estado pensando en esto desde el desayuno.
Vittoria dice con acento turinés, "Un comunicado sobrio, de tres párrafos. Agradecemos a la justicia su rapidez y rigor. Reafirmamos nuestro compromiso con la transparencia. Y anunciamos, como prueba de nuestra confianza en el Piamonte, la creación del programa de formación técnica y control de calidad en colaboración con la fundación de De Santis. Nada de victimismo. Nada de ataques a los Rinaldi. Hablamos de chocolate, de empleo y de futuro."
Bianca asintió vigorosamente.
Bianca dice con acento genovés, "Es perfecto. Cerramos la puerta al morbo y abrimos la ventana a la filantropía industrial. Las acciones de Marttini van a recuperar cinco puntos para el cierre del viernes si lanzamos eso hoy."
Indira apagó la pantalla táctil de su tableta con un roce ligero.
Indira dice con acento luxemburgués, "El dinero ama el aburrimiento y la caridad bien estructurada. Envíen ese comunicado a las doce. Para la una, yo tendré a Grassi y a Rinalescu firmando las nuevas condiciones del Fondo Aurora. Sabrán que, si no firman hoy, mañana les costará el doble entrar."
Mássimo se levantó despacio. La sala, que durante casi tres semanas había sido un búnker de supervivencia, se sentía ahora como un puente de mando conquistado.
Observó a las tres mujeres. Bianca, leal, inagotable y precisa. Indira, extranjera, calculadora, la arquitecta de un milagro que ella misma llamaría simplemente "una secuencia de normalidad". Y Vittoria, su sangre, erguida y madura, lista para sostener el imperio que él había estado a punto de derrumbar.
Y detrás de todo eso, el muro invisible pero impenetrable de Paola Vallecorsa.
Mássimo dice con acento turinés, "Hagan que suceda. Vittoria, redacta el comunicado y pásalo por el despacho de Paola para una revisión de tolerancia jurídica. Bianca, ejecuta el movimiento bancario sin hacer ruido. Indira..."
Indira levantó el rostro, sus ojos de hielo inmutables.
Indira dice con acento luxemburgués, "¿Sí?"
Mássimo dice con acento turinés, "Ciérrales las puertas a los inversores de Milán si intentan negociar. No hay más debate. O aceptan las condiciones de consolidación, o se quedan fuera."
Indira sonrió. Una curva mínima, letal y satisfecha.
Indira dice con acento luxemburgués, "Considérelo hecho, león."
Mássimo salió de la sala financiera. El pasillo estaba iluminado por la luz pálida del norte que entraba por los grandes ventanales. El rugido de las líneas de producción subía desde el piso inferior como el latido de un corazón gigante.
Sacó su teléfono del bolsillo del pantalón. Desbloqueó la pantalla.
No iba a interrumpir a Paola en medio de sus audiencias o de su blindaje final. Pero tampoco iba a dejar pasar el momento. Habían ganado el asalto más difícil.
Abrió el chat con ella y tecleó rápido, sin borrar ni dudar.
Mássimo escribe: "El muro de hormigón está firme. La fábrica respira y el fondo se consolida a nuestro precio. El león está de pie, abogada. Todo gracias a tu precisión. Nos vemos esta noche. Y esta vez, no aceptaré un 'no' tan fácilmente."
Envió el mensaje y guardó el móvil.
El imperio Marttini no solo había sobrevivido. Se estaba reinventando. Y él, con la sangre latiendo caliente en las venas y la mente más fría que nunca, estaba listo para la reconstrucción total.
Indira
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Re: La reconquista del Piamonte

Mensaje por Indira »

Celebrando bajo las leyes de la lujuria y el amor.

DISCLAIMER

La siguiente escena de rol contiene sexo explícito que podría no ser apto para personas altamente sensibles y menores de dieciocho años. el foro, el juego, los administradores y los jugadores quedan exentos de cualquier responsabilidad sobre la lectura de la escena y las consecuencias que pueda tener sobre los lectores.

Punto de vista: Mássimo y Paola.

La suite principal de la casa de Paola conserva el orden pulcro y la sobriedad aristocrática de su dueña, un espacio privado que hasta esa noche permanecía vedado a las dinámicas del Imperio Marttini. El ambiente está cargado de una urgencia densa, acumulada durante semanas de contención forzada.
Paola enciende la última vela, verifica la botella en la cubitera y se vuelve a mirar su reflejo. La bata de seda negra se adosa a su silueta y permanece apenas sostenida por la cinta atada a su cintura. Mira el reloj en la mesita de noche mientras se aplica el perfume en los lugares precisos. El minutero se mueve a la hora en punto justo cuando el timbre de la puerta suena un par de veces.
Afuera, una lluvia pertinaz rompe de improviso. Paola sale de su habitación con paso lento y premeditado, el pulso galopante y el deseo aguardando el momento preciso.
Paola abre la puerta y fija su mirada en él. Bajo la lluvia de Turín, sus corazones laten casi al mismo ritmo. No hay desesperación; ambos se mueven con la seguridad de quienes han sobrevivido al juego del retraso de la gratificación. Lo que domina la estancia es una lujuria simétrica y madura, un deseo carnal latente donde el matiz afectivo es apenas una corriente subterránea e incipiente, eclipsada por la necesidad física de materializar la victoria legal en una unión que pretende asegurar su destino.
Paola murmura con acento turinés: "Mássimo..."
Mássimo la mira recorriendo su figura sensual en esa bata negra.
Sus ojos destellan deseo y ambre por ella.
Paola cierra la puerta principal de la casa con un movimiento suave, contenido. La penumbra del vestíbulo los recibe de inmediato, quebrando la distancia profesional cuando se gira sobre sus talones y se hunde en el cuello de Mássimo con un beso lento, húmedo.
Mássimo gruñe bajo al sentir ese cálido beso.
Paola se aferra a su nuca mientras asciende por su mandíbula hasta alcanzarle la boca.
Mássimo le debora la boca con necesidad.
Mássimo la aferra a el por la cintura.
Mássimo la acaricia con deseo mientras su lengua explora la boca femenina.
Paola gime mientras se deja invadir por la necesidad de Mássimo.
Ella se separa apenas para susurrarle sobre los labios.
Mássimo respira agitado.
Paola susurra con acento turinés: "Ven conmigo... te quiero en mi cama."
Mássimo la suelta a su pesar pero dispuesto a seguirla.
Paola entrelaza los dedos con los de él y lo guía hasta su habitación.
Al cruzar el umbral de la suite principal, la luz ámbar de los viales de la ciudad se filtra por el gran ventanal, iluminando la silueta de la cama de postes y el perfil contenido de Paola.
Mássimo mira el lugar y sonríe.
Ella disfruta de su sonrisa y comienza a desatarse la bata. en segundos la tela cae arremolinada a sus pies.
La abogada queda en lencería fina, revelando una figura de reloj de arena cuya simetría resalta bajo la penumbra. Sus pechos, firmes y redondeados, reaccionan al instante ante la mirada evaluadora de Mássimo; las areolas se contraen de forma visible y los pezones se tornan rígidos, erguidos bajo el encaje oscuro.
Mássimo mira sus curbas con auténtica admiración y lujuria.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Eres una diosa, tan sensual..."
Paola niega con la cabeza y la sonrisa contenida.
Paola murmura con acento turinés: "son las ganas contenidas, la lujuria te ciega, caro mío."
Mássimo se acerca a ella por atrás para rodearla por la cintura y pegarla a él.
Paola se aproxima a él para quitarle la chaqueta.
Mássimo se deja hacer.
Paola murmura con acento turinés: "tócame, Mássimo. Déjame sentir ese fuego que te arde en los ojos."
Mássimo la acaricia recorriendo con la yema de los dedos sus pechos por en cima del sujetador.
Paola le desabrocha la camisa y deja su torso al descubierto.
Mássimo besa su cuello con suavidad.
Paola inclina la cabeza para darle más acceso a su piel.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Moría por tí, por tocarte."
Mássimo da suaves mordiscos provocándola.
Paola murmura con acento turinés: "yo muero porque me toques, quiero sentirte dentro de mí, por todos lados."
Mássimo mantiene las manos en los pechos de Paola hasta quitarle el sujetador y tener mejor acceso.
Paola le desabrocha los puños de la camisa y la desliza sobre sus hombros.
Mássimo con las llemas de los pulgares juega con los pesones de Paola para ponerlos duros.
Ella apoya las palmas sobre sus hombros para asirse y arquearse hacia él.
Mássimo la mira en todo momento a los ojos con deseo.
Paola murmura con acento turinés: "dame tu boca, Mássimo, necesito sentirte."
Mássimo masajea un pecho mientras que se inclina para atrapar el otro con los labios
Paola murmura con acento turinés: "Así, así, Mássimo."
Paola murmura con acento turinés: "quiero tu boca caliente en todos lados."
Mássimo succiona con firmeza su pecho savoreándolo con la lengua mientras sus manos decienden por su vientre firme y suave.
Paola desliza las manos por su torso hasta alcanzarle el cinturón y desabrocharlo.
Mássimo llega a su vulva y la acaricia rosando lentamente los labios.
Paola murmura con acento turinés: "más, más..."
Paola separa los muslos para darle más acceso y que la toque donde su cuerpo lo necesita.
Mássimo separa los labios femeninos encontrando su clítoris. Lo frota y estimula.
Las manos de la abogada no se quedan quietas. Entregada al placer que le provocan los dedos de Mássimo sobre su clítoris busca sentirlo también entre sus manos.
Paola rodea la firmeza de Mássimo con la diestra y gime.
Mássimo gime ronco al contacto con la mano de ella.
Paola desliza la mano arriba y abajo. La sensación de sentir cómo se endurece con su caricia la moja un poco más.
Mássimo hace círculos en el clítoris mientras que sus dedos buscan su entrada. Arquea los dedos para penetrarla y estimular su punto g.
Paola reprime un gemido lánguido. La estimulación en su interior la excita y se humedece los labios con la boca.
Mássimo da toques en ese puntto rugoso para aumentar el placer.
El cuerpo de Mássimo se tensa visiblemente ante la cálida fricción de la mano de Paola. Un gruñido sordo y gutural escapa de su pecho, vibrando en la quietud de la habitación, mientras los músculos de su abdomen se contraen bajo el roce de los nudillos de la abogada. La doble sensación —el calor de la mano de ella bombeando su erección y la humedad resbaladiza que envuelve sus dedos— lo lleva al límite de su autocontrol.
Paola deja momentáneamente la erección de Mássimo a su pesar para aferrarle la muñeca y adelantar las caderas buscando su propio placer.
Los ojos de Paola se fijan en la viribilidad de Mássimo, henchida y pesada y la boca se le hace agua.
Con precisión y dominio, Mássimo profundiza su intrusión. Flexiona los dedos en el interior de ella, aplicando una presión ascendente y rítmica que busca robarle el aliento, al mismo tiempo que su pulgar mantiene una danza circular e implacable sobre el clítoris endurecido. Él observa fascinado cómo el rostro de Paola se transforma por el placer bajo la luz ámbar que se filtra por el ventanal.
Paola gime al ritmo de la intrusión de los dedos masculinos.
Paola murmura con acento turinés: "así... así... "
Paola echa la cabeza hacia atrás, estremecida por el clímax que la arrasa con una intensidad tempestuosa.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Estás perfecta, Paola... tan húmeda y lista para mí."
Paola busca apoyo en el torso masculino.
Sin detener el asedio de sus dedos, Mássimo avanza un paso, obligando a Paola a retroceder. Sus cuerpos se mueven en una coreografía natural y hambrienta hasta que la parte posterior de las rodillas de la mujer choca contra el borde de la cama de postes. Mássimo alza la otra mano para enredar los dedos en el cabello de Paola, inclinando su rostro para devorar sus labios en un beso profundo y posesivo, bebiéndose los gemidos que él mismo le está provocando mientras la empuja suavemente para que se recueste sobre el colchón.
Paola no ha dejado de gemir. La lengua de Mássimo la empuja a querer mucho más.
Mássimo se separa apenas de su boca, jadeando contra sus labios hinchados. Con un movimiento fluido, retira los dedos de su interior y los lleva a su propia boca, saboreándola con un gruñido bajo de aprobación. Luego baja por su cuerpo, besando y mordiendo suavemente sus pechos, su vientre, hasta arrodillarse al borde de la cama.
Mássimo devora su sexo con avidez, lamiendo, chupando y penetrándola con la lengua y los dedos en un ritmo implacable, gruñendo contra su carne húmeda mientras su propia erección palpita dolorosamente entre sus piernas, goteando de anticipación.
Paola exhala una serie de gemidos ardorosos. La manera en que Mássimo le come el sexo la está volviendo loca.
Mássimo gruñe contra su sexo empapado, el sonido vibrando directamente en su clítoris hinchado mientras su lengua lo azota con movimientos rápidos y firmes. Succiona con fuerza, hundiendo dos dedos profundamente en ella y curvándolos para frotar ese punto sensible sin piedad, acelerando el ritmo al sentir cómo los muslos de Paola tiemblan alrededor de su boca.
Paola se retuerce contra las sábanas de hilo, levantando la pelvis para aumentar la sensación de la boca de Mássimo contra su clítoris, de los dedos en su interior, horadando su cordura.
Mássimo no da tregua. Separa más sus labios con los pulgares y lame de abajo hacia arriba, penetrándola con la lengua lo más profundo que puede antes de volver a concentrarse en el clítoris, chupándolo y mordisqueándolo suavemente. Sus dedos entran y salen de ella con rapidez, empapados de sus jugos, mientras su erección palpita dolorosamente.
Paola murmura con acento turinés: "más rápido, más... necesito correrme... dio Mássimo..."
Mássimo levanta la mirada hacia ella sin dejar de devorarla, los ojos oscuros y llenos de lujuria cruda, gruñendo entre lamidas
Mássimo Murmura con acento turinés: ""Córrete en mi boca, Paola... quiero probarte toda."
El nombre de él sale de entre sus labios en un grito ronco y desesperado. El orgasmo la sacude con tanta intensidad que todo su cuerpo tiembla, estremecido.
Cada contracción de sus músculos le arranca un gemido roto y aviva el anhelo de sentirlo dentro.
Paola jadea con la respiración casi errática.
Mássimo sigue devorándola con ferocidad, sin detener el movimiento implacable de su lengua sobre el clítoris ni el vaivén profundo de sus dedos mientras el orgasmo la destroza. Siente cómo las paredes internas de Paola se contraen violentamente alrededor de sus dedos, apretándolos en espasmos rítmicos, y cómo un chorro caliente de sus jugos le inunda la boca y la barbilla.
Él gruñe con satisfacción animal contra su sexo, tragando todo lo que puede mientras la sostiene firmemente por las caderas para que no escape de su boca. Lame y succiona con avidez, prolongando el placer hasta que los temblores de Paola empiezan a disminuir. Solo entonces se separa lentamente, besando el interior de sus muslos temblorosos, y sube por su cuerpo dejando un rastro húmedo de besos y mordiscos. Su erección, gruesa y pesada, roza contra la piel de ella mientras se posiciona entre sus piernas abiertas.
Mássimo Murmura con acento turinés: "eres tan deliciosa."
Mássimo la mira a los ojos, el rostro brillante por sus fluidos, la voz ronca y cargada de deseo:
Paola clava sus iris brillantes en él; sus labios entreabiertos, el pulso latiéndole en la garganta con furia.
Sin darle tiempo a recuperarse del todo, agarra su miembro con una mano y frota la cabeza hinchada contra su entrada empapada, lubricándose con sus jugos. Empuja lentamente, abriéndola centímetro a centímetro, penetrándola con un gemido gutural mientras su grosor la llena por completo.
Paola habla con la voz entrecortada.
Paola murmura con acento turinés: "fo...fóllame, ahora... duro, Mássimo."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Sí, te voy a follar duro como quieres, serás mía Paola,, Solo mía."
Mássimo emite un gruñido ronco y posesivo al escuchar sus palabras, sus ojos oscureciéndose de pura lujuria. Sin una palabra más, agarra con fuerza las caderas de Paola y empuja de golpe, enterrándose hasta el fondo en un solo movimiento brutal. Su polla gruesa la abre completamente, estirándola alrededor de su grosor mientras un gemido gutural escapa de su garganta.
Paola se aferra a su nuca y levanta las piernas para rodearle las caderas y cruzar los tobillos. El movimiento lo ancla hondo en su interior.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Mía… solo mía. "
Paola jadea y gime casi en un gruñido fiero. La acometida ha rozado su punto más profundo, ese donde el dolor se funde con el placer.
Mássimo gruñe contra su cuello, mordiéndola mientras acelera el ritmo, follándola sin piedad. Sus caderas chocan contra las de ella con fuerza salvaje, haciendo que sus pechos se sacudan con cada embestida.
Paola murmura con acento turinés: "Más...más... haz que me corra sobre tu polla, leone."
Mássimo gruñe con fuerza al sentir cómo Paola cruza los tobillos en su espalda, atrayéndolo más profundo dentro de ella. La nueva posición lo hunde hasta el fondo, su polla gruesa enterrada completamente en su coño caliente y empapado, presionando contra su punto más sensible con cada embestida.
Paola desliza las manos por su espalda. Las uñas dejan rastros zigzagueantes.
Mássimo Aumenta la intensidad de sus embestidas, follándola con golpes más duros y rápidos. El sonido húmedo y carnoso de su pelvis chocando contra la de ella resuena en la suite.
Paolagime más fuerte y agudo mordiéndose el labio inferior mientras ejerce presión con sus tobillos sobre la espalda baja de Mássimo, acicateándolo.
Ella clava sus ojos en él. Laspupilas dilatadas daban cuenta de su excitación y entrega.
Mássimo desliza una mano bajo su culo, levantándole las caderas para cambiar el ángulo y penetrarla aún más profundo. Sus movimientos se vuelven salvajes, mientras su otra mano aprieta uno de sus pechos con fuerza, pellizcando el pezón erecto.
Paola murmura con acento turinés: "fóllame duro como te gusta, hazme tuya, Mássimo, así, quiero correrme en tu polla."
Mássimo la mira a los ojos perdido en su cuerpo, en su calor húmedo.
Paola le lame el borde de la mandíbula, le succiona el cuello con intensidad y apoya los pies en el colchón para darse impulso, aferrándose a las nalgas de Mássimo.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Así, Paola… córrete en mi polla. Quiero sentir cómo me aprietas, mia fiera. "
Mássimo gruñe contra su cuello, acelerando el ritmo sin piedad.
Sus caderas golpean contra ella con ferocidad controlada, follándola sin descanso, el sudor resbalando por su espalda mientras su miembro palpita y se hincha aún más dentro de ella, rozando ese punto que la hace ver estrellas.
Paola siente el calor acumulándose en su vientre, su vagina constriñendo la longitud de Mássimo, el hormigueo que le recorre todo el cuerpo de la cabeza a los pies.
Mássimo baja la mano que tenía en su pecho hacia su clítoris para frotarlo empujándola a correrse.
Paola eleva las caderas aprisionando los dedos de Mássimo contra su clítoris, tensando todo su cuerpo, rompiéndose en un orgasmo que la empuja sin remedio a liberar el nombre de él en un grito que rompe el rítmico sonido del sexo duro.
Mássimo hace un esfuerzo sobrehumano para no correrse hasta hacerla disfrutar.
Mássimo aprieta la mandíbula, los músculos de su espalda y glúteos tensos al límite. El esfuerzo por contenerse es visible: su polla palpita dolorosamente dentro de ella, hinchada al máximo, pero sigue moviéndose con ritmo implacable, penetrándola hasta el fondo mientras ella se corre.
Paola tiembla bajo el cuerpo masculino con la piel envuelta en sudor y los ojos cerrados.
Paola murmura con acento turinés: "córrete, caro. córrete."
Cuando los espasmos de Paola empiezan a disminuir, Mássimo acelera aún más, follándola con golpes cortos y brutales, golpeando ese punto profundo que la tiene sensible y temblando.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Paola Mia, Paola... "
Paola murmura con acento turinés: "dio mio, Mássimo... no puedo... No puedo."
Paola contiene el aliento y abre los ojos con visible sorpresa al sentir que su cuerpo se enciende de nuevo.
Con un último empujón salvaje, se entierra hasta las pelotas y se corre con un rugido gutural. Su polla palpita con fuerza dentro de ella, liberando chorros calientes de semen directamente contra su cervix, llenándola por completo mientras sus caderas siguen moviéndose en espasmos cortos y profundos, vaciándose hasta la última gota.
El sudor de ambos se mezcla. Mássimo se derrumba parcialmente sobre ella, aún enterrado en su interior, respirando agitado contra su cuello mientras su polla sigue latiendo dentro de su vagina llena de él y palpitante.
Los músculos de ella vuelven a contraerse en un nuevo orgasmo que la toma por sorpresa.
Mássimo se aferra a ella mientras la siente temblar de nuevo.
Paola lo rodea con los brazos, sintiendo cómo su corazón choca contra su pecho con fuerza.
Mássimo le debora la boca bebiéndose sus gemidos.
Paola se entrega al beso.
Mássimo la besa con devoción feroz, tragándose cada gemido y jadeo de Paola mientras su polla sigue latiendo y vaciándose en lo más profundo de ella. Siente con claridad cómo la vagina de Paola se contrae otra vez alrededor de su miembro, ordeñándolo con espasmos fuertes y prolongados, exprimiendo hasta la última gota de su semen caliente.
Paola lo acaricia mientras sus respiraciones se apaciguan. Sentirlo aún dentro de ella la mantiene en un limbo de sorpresa.
Sus cuerpos permanecen completamente unidos, sudorosos y temblorosos. Mássimo mantiene las caderas presionadas contra las de ella, enterrado hasta el fondo, girando lentamente en círculos cortos para prolongar el placer de ambos mientras sus lenguas se enredan con hambre más lenta y profunda.
Paola murmura con acento turinés: "Mássimo..."
Paola apenas se separa lo indispensable para susurrar su nombre.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Mia fiera. "
Paola murmura con acento turinés: "No sé yo si la fiera sea yo o si eres tú que despiertas ese lado salvaje en mí."
Mássimo junta su frente contra la de ella.
Las manos de Paola lo acarician hasta que logra acunarle el rostro y lo besa con una termura inusitada que en segundos se torna hambrienta.
Paola vuelve a separarse para mirarlo.
Paola murmura con acento turinés: "Eres un peligro para mí... Debería sentirme saciada y no es así."
Mássimo se ancla en su mirada a la vez que va recobrando el aliento.
Paola le sonríe despacio.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Y yo necesito más de tí."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Lo eres, no solo aquí, en todos lados. Con tu fuerza, tu inteligencia y valentía lo eres."
Paola le acaricia el rostro.
Mássimo la acaricia suave.
Paola murmura con acento turinés: "no me digas esas cosas, caro, que me dan ganas de comerte entero."
Mássimo le sonríe sincero.
Mássimo Dice con acento turinés: "es la verdad."
Paola besa rápidamente su sonrisa.
Paola dice con acento turinés: "túmbate, por favor. necesito saborearte, saborearme en ti, Mássimo."
Mássimo se retira de ella despacio y se acomoda en la cama.
Paola se incorpora temblorosa pero decidida.
Paola mira el cuerpo sudoroso y se relame.
Mássimo la mira hacer y su sangre vuelve a encenderse por ella.
Paola acaricia a Mássimo desde el torso hasta la pelvis. cuando siente más control sobre su propio cuerpo se arrodilla en el colchón.
La abogada se lo come con la mirada.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Esa forma tuya de deborarme, me tiene loco."
Paola murmura con acento turinés: "Eres tan sexy y varonil."
Paola lo invita a que se apoye en el cabecero y separe los muslos.
Mássimo se apoya en el cabecero.
Paola mira su virilidad medio erecta y se relame.
Paola murmura con acento turinés: "Me gusta devorarte con la mirada, con mi boca. Darte placer es un vicio para mí."
Mássimo la mira enbelezado y sus palabras lo exitan.
Paola se arrodilla entre sus muslos y comienza a acariciarlo despacio.
Mássimo gruñe bajo al contacto.
Paola usa ambas manos para acariciarle la polla y las pelotas. usa un ritmo suave y acompasado para darle tiempo a que pueda reaccionar.
Paola se inclina para lamerlo desde la base hasta la punta y de regreso.
Mássimo jadea disfrutando del calor de su boca.
Paola murmura con acento turinés: "Me gusta el sabor de tu leche con mis jugos. Es tan... carnal."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Yo amo tu sabor. Me embriaga."
Paola vuelve a lamerlo recorriendo cada recoveco de su polla, descendiendo hasta sus pelotas para succionarlas con glotonería.
Mássimo gruñe profundamente, separando más los muslos para darle mejor acceso, su polla endureciéndose rápidamente bajo las atenciones de Paola. Siente el calor húmedo de su lengua recorriendo cada vena, cada centímetro, y cómo sus pelotas se tensan cuando ella las succiona con avidez, tirando suavemente de la piel sensible.
Paola levanta la vista y sonríe.
Paola murmura con acento turinés: "estamos perdidos, caro. Yo te embriago y tu me enloqueces."
Mássimo le devuelve la sonrisa y la mirada llena de lujuria.
Paola coge el miembro de Mássimo por el tronco y se lleva la punta a la boca para lamerla y chuparla.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Yo no quiero encontrarme. Quiero perderme en tí, en tu cuerpo, en tu aroma."
La lengua femenina juguetea con el glande de Mássimo, hurgando con la punta en las zonas más sensibles.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Joder, Paola… "
Mássimo murmura con voz ronca, una mano bajando para enredarse en su cabello oscuro sin apretar, solo acompañando sus movimientos.
Paola se detiene solo un instante y clava los ojos grises en él.
Paola murmura con acento turinés: "voy a comerte la polla. usa tu mano para marcar el ritmo. No te cortes, si necesitas más, solo házmelo saber. Esto es para ti, para que lo goces, caro."
Mássimo asiente totalmente perdido en el deseo.
Paola ase el miembro de Mássimo por la base y separa los labios. Lentamente lo introduce en su boca.
Los movimientos de la lengua de Paola se acompasan con el hacer de sus manos sobre su polla. Lentamente la longitud de Mássimo despierta.
Mássimo echa la cabeza hacia atrás contra el cabecero, los abdominales contrayéndose visiblemente, su polla palpitando y creciendo hasta estar completamente dura y pesada en la boca de ella.
Paola gime al sentir cómo la polla de Mássimo crece en su boca.
Mássimo aprieta los dientes, conteniendo un gruñido gutural, las caderas moviéndose hacia arriba, follando su boca caliente y mojada.
Paola relaja la garganta para minimizar las arcadas y respira superficialmente por la nariz. La saliva aumenta mejorando la lubricación y haciendo que la polla de Mássimo se deslize mucho más adentro.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Así… joder, Paola… "
Mássimo Empuja las caderas hacia arriba con más decisión, follando su boca con embestidas controladas pero cada vez más profundas. La mano en su nuca la guía con firmeza, sin llegar a ser brusco, marcando un ritmo más rápido mientras observa fascinado cómo sus labios se estiran alrededor de su grosor.
Paola usa la mano libre para masajearle los testículos al mismo ritmo en que su boca lo aprieta, simulando la manera en que su vagina lo ordeña.
Mássimo respira agitado, los músculos del abdomen marcados y tensos. Siente cómo su polla palpita y se hincha aún más dentro de la boca caliente de ella.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Más profundo, mia fiera… trágatela toda. "
Paola percibe como las pelotas de Mássimo se tensan y ascienden y abre un poco más la boca para llevarlo más adentro.
Mássimo echa la cabeza hacia atrás un instante, soltando un gemido gutural, antes de volver a mirarla, hipnotizado por la imagen de su fiera arrodillada entre sus piernas, devorándolo con glotonería. Su mano aprieta el cabello con más fuerza, acelerando el ritmo de sus embestidas en su boca.
Ella siente el glande de Massimo rozándole la garganta y traga repetidas veces apretándole la punta en una oleada rítmica que semeja las contracciones involuntarias de su vagina.
Paola intensifica la mamada y el masaje en sus pelotas. Quiere llevarlo al límite antes de montarlo como se muere por hacer.
Mássimo suelta un gruñido largo y ronco cuando siente cómo Paola relaja completamente la garganta y lo traga más profundo, la punta de su polla gruesa presionando contra las contracciones rítmicas de su garganta. El calor húmedo, la saliva abundante y esos tragos deliberados que aprietan su glande como si fuera su sexo ordeñándolo lo hacen perder el control por un instante.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Paola, Paola. Más."
Mássimo gruñe con la voz rota de placer.
Paola desliza un dedo más allá del escroto acariciándole el perineo, presionando con suavidad para estimularle la próstata.
Mássimo siente cómo el orgasmo empieza a subirle por la columna, caliente e imparable. Sus abdominales se tensan visiblemente, las venas de su cuello se marcan y sus muslos tiemblan por el esfuerzo.
Paola está casi segura de que Mássimo está al límite y lo aprieta con firmeza en la base de la polla.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Paola, no puedo, quiero, necesito correrme en tu boca."
Con la boca mantiene una succión firme para controlar el impulso de correrse, solo un poco.
Paola abandona la polla de Mássimo unos segundos.
Paola fija la mirada en él.
Mássimo la mira con la respiración agitada y flotando en ese linvo de placer que ella dejó
Paola murmura con acento turinés: "hoy te correrás más que nunca antes, caro... en mi boca, en mi coño, donde tú quieras."
La voz de Paola surge ronca, cargada de deseo y lujuria.
Paola murmura con acento turinés: "solo quiero que sea más intenso, que roces el cielo si es posible."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Llévame a él entonces."
Paola sonríe despacio y le señala un almohadón que está junto a Mássimo.
Mássimo con los ojos nublados por el placer acumulado mira y coge el almuadón
Paola murmura con acento turinés: "ponlo bajo tu espalda, caro, así estarás más cómodo."
Mássimo lo coloca bajo su espalda.
Paola asiente mientras lo mira sin soltarle la base del miembro y con la mano libre le acaricia el extremo de las nalgas y el aro fruncido que queda ahora un poco más disponible para que ella lo explore.
Paola usa su propia saliva para empaparse los dedos mientras empieza a masturbar a Mássimo, despacio.
Paola murmura con acento turinés: "relájate, caro."
Mássimo Siente los dedos de ella deslizándose por sus nalgas firmes, acariciando con lentitud deliberada hasta llegar al borde fruncido de su ano. Un escalofrío intenso le recorre la columna cuando Paola roza ese punto sensible con la yema de un dedo, explorándolo con suavidad pero sin timidez.
Paola se mete el miembro en la boca y, al mismo tiempo, le acaricia el ano a Mássimo con mucha sutileza con un solo dedo.
Mássimo separa un poco más las piernas, entregándose visiblemente a sus caricias. Su respiración se vuelve más pesada cuando siente cómo Paola lame lentamente desde sus pelotas hasta la punta, recogiendo el líquido con la lengua antes de volver a meterse la cabeza en la boca con una succión profunda y caliente.
Paola aumenta la intensidad de la succión mientras introduce el dedo con seguridad y explora con delicadeza hasta que encuentra el punto que quiere estimular.
Mássimo arquea la espalda sobre el almohadón, soltando un gemido gutural largo y profundo al sentir la doble estimulación. Su polla palpita violentamente en la boca de Paola, hinchándose aún más mientras ella lo trabaja sin piedad, decidida a llevarlo al límite una y otra vez.
Progresivamente Ella avanza llevando a Mássimo más adentro hasta que le roza la garganta mientras lo masajea internamente buscando el ritmo que lo lleve más allá de su propio límite.
Paola gime al sentir la polla de Mássimo tan turgente en su boca. Los gemidos se le scapan y siente como la humedad ahora le empapa el interior de los muslos.
Mássimo suelta un gemido ronco y prolongado cuando el dedo de Paola penetra más profundamente en su ano, rozando con precisión ese punto sensible en su interior. El placer es intenso, eléctrico, haciendo que su polla dé un salto violento dentro de la boca caliente y apretada de ella.
Mássimo Murmura con acento turinés: "¡Dios, Paola…! "
La vagina de Paola se contrae al escuchar el gemido de Mássimo y sentir la reacción de su polla en la garganta.
Mássimo gruñe con voz rota, el acento turinés espeso de lujuria.
Paola está decidida a llevarlo al orgasmo y trabaja su polla como intuye que le gusta, coordinando la presión de su dedo para llevarlo a que se rompa de placer.
Su espalda se arquea aún más sobre el almohadón, los músculos de su abdomen marcados al límite mientras separa más las piernas, entregándose completamente. El doble estímulo —la succión implacable de su garganta y el masaje firme y rítmico de su dedo contra la próstata— lo hace temblar.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Sigue así, no pares mia fiera. Me estás volviendo loco."
La polla palpita salvajemente dentro de su garganta, hinchada al máximo. Cada masaje en su próstata le arranca un gemido gutural. Mássimo siente cómo el orgasmo se construye de nuevo, más intenso y profundo esta vez, acumulándose en sus pelotas y en la base de su columna.
Paola traga para apretarle el glande con los músculos de la garganta. El miembro se desliza un poco más adentro y ella reprime las arcadas respirando por la nariz.
Su mano se cierra con fuerza en el cabello de ella, acompañando sus movimientos, follándole la boca con embestidas cada vez más cortas y profundas.
Paola aumenta ligeramente la presión en la próstata de Mássimo para empujarlo a que se derrame en su boca.
Mássimo siente que el placer se vuelve insoportable, casi doloroso de tan intenso. El dedo de Paola presionando y masajeando su próstata con precisión implacable, combinado con la garganta caliente y apretada que lo traga entero, lo lleva al borde de la locura.
Su espalda se arquea violentamente sobre el almohadón, los músculos de todo su cuerpo tensándose como cables de acero. Con un rugido gutural y largo que sale desde lo más profundo de su pecho, Mássimo se corre con una fuerza brutal. Su polla palpita salvajemente dentro de la garganta de Paola mientras chorros espesos, calientes y abundantes de semen salen disparados directamente hacia su estómago. El orgasmo es más largo e intenso de lo habitual gracias a la estimulación prostática; cada contracción de su dedo le arranca un nuevo pulso de semen, ordeñándolo sin piedad. Sus caderas se sacuden por instinto, follándole la boca con movimientos cortos y profundos mientras vacía sus pelotas por completo.
Ella traga todo cuanto puede, pero una buena parte chorrea empapando el pubis y el vientre de mássimo.
Los espasmos duran más de lo normal. Cuando finalmente empiezan a disminuir, Mássimo se derrumba contra el cabecero, respirando como si hubiera corrido una maratón, el cuerpo cubierto de sudor y temblando todavía por las réplicas.
Paola se retira con delicadeza del interior de Mássimo. Muy despacio también deja que su longitud se deslice fuera de su boca.
Mássimo habla bajo y entre jadeos.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Joder mia fiera..."
Paola lo limpia con la lengua con una suavidad que contrasta con la manera en que acaba de comerle la polla.
Con movimientos felinos repta sobre su cuerpo y lo abraza con ternura.
Paola murmura con acento turinés: "Estás bien, caro?"
Mássimo tiembla ligeramente entre sus brazos intentando serenarse.
Paola apoya la palma sobre el pecho de Mássimo.
Mássimo Murmura con acento turinés: "sí. Pero eso ha sido... Más que increible."
Ella lo intenta arropar con su propio cuerpo, buscando que recobre el aliento.
Paola reprime una risita.
Paola murmura con acento turinés: "eso ha sido producto de semanas de contención."
Paola lo mira a los ojos.
Mássimo respira profundamente cautivado por el aroma sexual de su piel.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Por culpa tuya..."
Mássimo sonríe ligeramente.
Paola murmura con acento turinés: "Como soy la responsable del retraso de la gratificación y de que te corrieras así, dejaré que me castigues."
Mássimo la mira con una chispa de picardía y lujuria
Paola murmura con acento turinés: "soy justa."
Mássimo Murmuras con acento turinés: "eso sí que es interesante abogada."
Paola le devuelve la mirada cargada de lujuria.
Paola murmura con acento turinés: "Me gustan los tratos justos y equitativos, signiore martini."
Mássimo la besa.
Paola se deja besar y arrastra la mano de Mássimo hasta su sexo, empapado.
Mássimo la besa con hambre renovada, devorando su boca con lentitud profunda mientras su mano se deja guiar hasta el sexo empapado de Paola. Sus dedos rozan los labios hinchados y resbaladizos, sintiendo el calor y la humedad abundante que aún gotea de ella, mezclada con su propio semen.
Mássimo Gruñe contra sus labios al notar lo mojada que está y desliza dos dedos entre sus pliegues con facilidad, abriéndola y hundiendo los dedos lentamente hasta el fondo. Los curva ligeramente, buscando ese punto sensible que ya conoce bien.
Paola separa las piernas para que él tenga mejor acceso.
Mássimo rompe el beso apenas, con la respiración aún agitada y una sonrisa oscura y peligrosa en los labios.
Paola echa la cabeza atrás presa de la excitación.
Paola lo mira con los ojos entrecerrados y advierte la manera en que la mira.
Mássimo Murmura con acento turinés: "¿así que justa mi fiera?. "
la voz ronca y cargada de promesas
Másimo Murmura con acento turinés: "Entonces vas a pagar cada segundo de contención, abogada."
Paola deja caer la mano y arquea la espalda en un acto de entrega a los deseos de Mássimo.
Sin sacar los dedos de su interior, comienza a moverlos con ritmo lento pero firme, follándola con ellos mientras su pulgar encuentra el clítoris hinchado y lo frota en círculos precisos. Con la otra mano la agarra por la nuca y la atrae de nuevo a su boca, besándola con posesión mientras acelera el movimiento de sus dedos.
Mássimo separa apenas su boca, mordiéndole el labio inferior antes de susurrarle con voz grave:
Paola gime en su boca, entregada a las sensaciones.
Mássimo Le susurra a Paola: "— Vas a correrte en mis dedos otra vez… y después te voy a follar hasta que no puedas ni pensar. ¿Eso te parece un trato justo, mia fiera?"
ella lo mira con los labios entreabiertos, las pupilas ancladas a él y el rostro embebido de una lujuria que parece no agotarse.
Sus dedos entran y salen de ella con más fuerza, empapados de sus jugos, mientras su pulgar no deja de torturar su clítoris. La mira fijamente a los ojos, disfrutando cada reacción de su rostro.
Entre gemidos y jadeos le responde.
Paola susurra con acento milanés: "fóllame... hazme tuya como necesites... si es hasta que no pueda recordar mi nombre, así sea."
Mássimo gruñe con satisfacción salvaje al escuchar sus palabras, los ojos oscuros brillando de pura lujuria.
Sin sacar los dedos de su coño empapado, los mueve unas cuantas veces más con fuerza, curvándolos y frotando ese punto profundo mientras su pulgar sigue castigando su clítoris hinchado. Luego los retira de golpe, dejando un vacío que hace gemir a Paola.
La agarra por las caderas con ambas manos y, con un movimiento rápido y dominante, la voltea sobre el colchón, poniéndola boca abajo. Le levanta las caderas con brusquedad hasta dejarla en cuatro y se coloca detrás de ella, su polla gruesa y completamente dura rozando entre sus nalgas.
Paola contiene el aliento al acusar el vacío que han dejado los dedos de Mássimo.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Entonces te voy a follar como la fiera que eres."
Mássimo Agarra su miembro por la base y frota la cabeza hinchada contra su entrada resbaladiza solo un segundo antes de embestirla con un golpe brutal y profundo, enterrándose hasta las pelotas en un solo movimiento. El sonido húmedo y carnoso de la penetración resuena en la habitación.
Un grito escapa de su garganta producto de la penetración.
Paola aferra las sábanas entre los dedos mientras resiste las embestidas de Mássimo.
Mássimo no le da tiempo a adaptarse. Comienza a follársela con fuerza salvaje, embestidas largas y duras que hacen que sus caderas choquen contra su culo con cada envite. Una mano se enreda en su cabello, tirando de su cabeza hacia atrás mientras la otra se clava en su cadera, manteniéndola en posición mientras la penetra sin piedad.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Así, Paola… toma toda mi polla. "
Mássimo gruñe entre dientes, acelerando el ritmo, follándola más profundo y más rápido.
Paola jadea y gime con cada golpe de cadera.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Vas a correrte otra vez con mi polla dentro, y no voy a parar hasta que estés destrozada. "
Sus embestidas son implacables, golpeando contra su cervix con cada movimiento, el sonido obsceno de su carne chocando llenando la suite junto con los gemidos de ambos. Mássimo se inclina más sobre ella, mordiendo su hombro mientras sigue follándola, decidido a cumplir su promesa.
Las palabras de Mássimo espolean su espíritu rebelde. Con la misma fuerza de las embestidas se balancea hacia atrás impulsándose con todo el cuerpo, aumentando la intensidad del sexo entre ambos.
Jadeante y excitada por el deseo de Mássimo, Paola contrae con fuerza sus músculos internos, constriñendo la polla de Mássimo cada vez que él intenta salir para volver a entrar.
Paola habla con la respiración entrecortada.
Mássimo gruñe con fuerza al sentir cómo Paola se impulsa hacia atrás con la misma ferocidad, chocando su culo contra sus caderas y clavándose su polla hasta el fondo con cada embestida. El impacto se vuelve más duro, más salvaje, el sonido húmedo de sus cuerpos chocando llenando la habitación como un eco obsceno.
Paola murmura con acento turinés: "así, leone. fóllame hasta la extenuación... pero no seré la única que termine destrozada, voy a arrastrarte conmigo hasta que el placer mismo nos destroce."
El cuerpo de Paola tiembla empapado de sudor y fluidos.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Sí mia fiera, sí."
Mássimo Agarra sus caderas con ambas manos, los dedos clavándose en su carne suave, y la mantiene firme mientras acelera el ritmo, follándola con golpes brutales y profundos. Cada vez que Paola empuja hacia atrás, él embiste hacia adelante, encontrándose en el medio con fuerza demoledora. Su polla gruesa la abre por completo, golpeando su punto más sensible y el cervix sin piedad.
Mássimo suelta una mano para darle un azote fuerte en el culo, el sonido seco resonando, y luego otro, dejando la marca roja de su palma mientras no deja de penetrarla.
Paola está decidida a llevarlo al clímax con la misma brutalidad con la que él la folla. Haciendo acopio de las fuerzas que le quedan y el poco autocontrol, aprieta con firmeza sus músculos internos tan rápido como puede. La respiración se convierte en jadeos sibilantes que terminan en gemidos intensos.
Mássimo gruñe al sentirse atrapado en el sexo de paola.
Su otra mano baja entre las piernas de Paola y frota su clítoris hinchado con dedos firmes, sin perder el ritmo brutal de sus embestidas, decidido a hacerla correrse de nuevo mientras la folla con todo el peso de semanas de contención.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Así, mia fiera… rómpete contra mi polla. "
Paola tiembla de pies a cabeza y se empuja con todas sus fuerzas hacia atrás en cuanto los dedos de Mássimo le rozan el clítoris. Las contracciones de sus músculos dejan de ser voluntarias pero no intensas.
Mássimo siente cómo el coño de Paola se cierra violentamente alrededor de su polla gruesa, contrayéndose con espasmos fuertes e involuntarios que lo aprietan.
Mássimo Murmura con acento turinés: "¡Eso es… córrete para mí!. "
gruñe él con voz ronca y triunfante, sin detener ni un segundo el ritmo brutal de sus embestidas mucho menos de sus dedos.
El orgasmo de Paola es tan intenso que pierde el contacto con su cuerpo por unos segundos. su vagina ordeña la polla de Mássimo con una intensidad casi dolorosa.
Mássimo no afloja. La sujeta con fuerza por las caderas y sigue penetrándola a través de su orgasmo, alargándolo con embestidas profundas y cortas, golpeando ese punto sensible una y otra vez mientras ella tiembla y se rompe debajo de él.
Mássimo Le susurra a Paola: "Buena chica… mírate, corriéndote tan fuerte en mi polla."
Mássimo susurra con su acento turinés, la voz cargada de satisfacción oscura.
Paola reacciona y aferra la muñeca que azota su clítoris clavándole las uñas con fuerza.
Solo cuando los espasmos de Paola empiezan a calmarse ligeramente, Mássimo reduce un poco el ritmo, pero sin salir de ella. Se inclina sobre su espalda, mordiéndole el hombro y la nuca mientras sigue moviéndose dentro de su coño palpitante y empapado, dándole tiempo a respirar entre temblores… por ahora.
Paola gime entre sollozos. su corazón golpea como un martillo contra sus costillas.
Mássimo Murmura con acento turinés: "eres toda mía fiera. Te rompes para mí, gimes para mí."
Mássimo sigue moviéndose dentro de ella con embestidas lentas pero profundas, saboreando cada contracción residual de su coño alrededor de su polla. Su pecho pegado a la espalda sudorosa de Paola, la boca contra su oído, gruñe con voz baja y posesiva:
Paola intenta sostenerse sobre las palmas y las rodillas, pero su cuerpo se ha quedado sin fuerzas. Es Mássimo quien la mantiene sujeta, aferrada a él.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Todavía no, bella."
Sin salir de ella, gira las caderas en círculos lentos y amplios, frotando cada centímetro sensible de su interior.
Paola solloza y se estremece. Cada movimiento de Mássimo en su interior es un estímulo que su cuerpo ya no es capaz de procesar.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Respira mia fiera."
Mássimo la acaricia.
Mássimo sonríe contra su nuca, saca casi toda su longitud muy despacio y luego vuelve a clavársela de un solo golpe profundo, arrancándole un nuevo grito ahogado. Empieza a follarla otra vez, con ritmo controlado pero firme, dejando que cada embestida sea larga y deliberada, como si quisiera marcarla por dentro. Busca llenarla de él.
Paola no puede dejar de estremecerse y temblar. los espasmos residuales no cesan, todo su cuerpo está sobrepasado por el esfuerzo. Quiere respirar, serenarse, pero su cuerpo o su mente se ha quedado atrapado en la ferocidad del encuentro.
Mássimo la acaricia con una mano posesiva, deslizándola por su costado sudoroso, subiendo por su espalda y bajando hasta apretar su culo con fuerza mientras sigue follándola con esas embestidas largas, profundas y deliberadas. Cada vez que se retira casi por completo, dejando solo la cabeza hinchada dentro de ella, vuelve a clavarse hasta el fondo con un golpe lento pero contundente, como si quisiera grabar su presencia en lo más profundo de su cuerpo.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Eso es… siénteme entero, Paola. Te estoy llennando otra vez."
Paola solo puede gemir y estremecerse mientras siente como Mássimo entra y sale de ella.
Sus caderas chocan contra su culo con un ritmo constante y profundo, su polla entrando y saliendo de ella con facilidad gracias a la mezcla de sus jugos y el semen anterior. Mássimo la mantiene firmemente sujeta por la cadera con la otra mano, impidiéndole escapar del placer abrumador, decidido a llevarla una vez más al límite.
El placer permanece mantenido en una oleada punzante que la sostiene entre la necesidad de correrse otra vez y ese punto en que el orgasmo parece inalcanzable.
Mássimo Le susurra a Paola: "No luches contra ello. Déjate romper. Quiero sentir cómo te corres otra vez mientras te lleno. "
Paola solloza entre murmullos ininteligibles donde solo el nombre de Mássimo cobra vida y poder. Es como un mantra que la mantiene al borde del precipicio.
Mássimo acelera ligeramente el ritmo, haciendo sus embestidas más cortas y contundentes, golpeando ese punto profundo con insistencia mientras su pulgar frota el clítoris con más presión y velocidad. Mordisquea su nuca y espalda, gruñendo contra su piel sudorosa.
Paola vuelve a clavarle las uñas en la muñeca. Su clítoris hipersensibilizado envía señales tan intensas que la dejan sin aliento.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Vamos, mia fiera… déjate ir. Quiero sentir cómo me aprietas otra vez. Córrete en mi polla."
Mássimo gruñe con la voz cargada de exigencia posesiva
Mássimo No le da tregua. Sigue follándola con ese ritmo implacable pero controlado, frotando su clítoris sin piedad, manteniéndola clavada en esa ola de placer agudo.
Paola se esfuerza en hablar y se sacude corcoveando contra su cuerpo frente a la intensidad de los estímulos.
Paola murmura con acento turinés: "no... no puedo... no puedo, Mássimo."
Mássimo Le susurra a Paola: "Si que puedes. Tu cuerpo ya lo está pidiendo. Siente cómo me aprietas… cómo me estás ordeñando. "
Mássimo Murmura con acento turinés: "Paola..."
Mássimo siente como está apunto de llenarla otra vez.
La voz de Paola es una súplica desesperada. Nunca nadie la había llevado a ese punto en el que su mente va en una dirección y su cuerpo en otra. La necesidad de correrse frente a la contención de su propio cuerpo que jamás había sobrepasado sus límites de esa manera.
Paola murmura con acento turinés: "per favore...Mássimo, necesito..."
Mássimo Murmura con acento turinés: "¿qué necesitas, mia fiera?"
Mássimo gruñe contra su cuello, respirando agitado, su propia polla palpitando y hinchándose dentro de ella, a punto de perder el control—.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Dímelo. ¿Quieres que te llene otra vez? ¿Quieres correrte hasta que no puedas más?"
Sin esperar respuesta, cambia ligeramente el ángulo y empieza a follarla con embestidas más cortas, rápidas y brutales, golpeando directamente contra ese punto profundo mientras su pulgar frota su clítoris con movimientos rápidos y firmes. Su otra mano baja y le abre más las nalgas, penetrándola aún más profundo.
El sudor de ambos se mezcla. Mássimo está al borde, pero se contiene, decidido a empujarla primero al abismo.
Paola no puede hablar, solo gemir. Los estímulos llegan a un punto crítico y se abandona por completo.
El sexo de la abogada da una sacudida intensa y se contrae con espasmos rápidos y contundentes.
Todo el cuerpo de Paola se tensa y un grito sale de su garganta, gutural, crudo.
Mássimo siente con claridad el momento exacto en que Paola se rompe por completo. El coño de la abogada se contrae con violencia alrededor de su polla gruesa, espasmos rápidos, fuertes y descontrolados que lo aprietan y ordeñan con intensidad brutal. Un chorro caliente de sus jugos le empapa la mano y los muslos mientras ella se sacude debajo de él, completamente abandonada al placer.
Mássimo Acelera el ritmo, penetrándola con embestidas cortas y salvajes mientras su pulgar sigue frotando su clítoris sin piedad, prolongando el orgasmo hasta límites casi dolorosos. Siente cada contracción poderosa alrededor de su miembro, como si intentara extraerle hasta la última gota.
Sus embestidas se vuelven más erráticas y profundas mientras el orgasmo de Paola lo arrastra a él también. Con un último rugido gutural, Mássimo se entierra hasta el fondo y se corre con fuerza, llenándola de nuevo con chorros calientes y espesos de semen que se mezclan con sus jugos. Sus caderas siguen moviéndose en espasmos cortos y profundos, vaciándose por completo dentro de ella mientras ambos tiemblan entrelazados.
las lágrimas empapan las mejillas de Paola. Mientras jimotea y tiembla desmadejada.
Mássimo No sale de inmediato. Se queda enterrado hasta el fondo, palpitando dentro de su coño aún contraído, respirando agitado contra su nuca mientras la abraza con posesión, dejando que los últimos temblores los recorran a ambos.
Mássimo la siente temblar en sus brazos.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Paola mia Paola bella."
Paola sigue jimoteando abrumada por la experiencia.
Mássimo la arropa con su cuerpo mientras se acomoda en la cama llebándola consigo.
Paola no tiene casi fuerzas y se deja llevar por él.
Mássimo la mira.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Mierda, Paola, ¿estás bien mia cara? "
Paola permanece con los ojos cerrados y las mejillas encendidas mientras su respiración lucha por volver a su ritmo habitual.
Mássimo la acaricia sin dejar de verla saliendo de su propio trance de placer.
Los párpados de Paola tiemblan. dos lágrimas furtivas le corren por las mejillas. y como puede asiente con la cabeza.
Mássimo limpia con 2 dedos su rostro.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Mia bella, lo siento si te hize daño... "
Paola abre los ojos. su mirada aún está algo perdida y parpadea hasta que logra enfocarse en el rostro de Mássimo.
Mássimo la abraza fuerte contra si.
Paola exhala un suspiro hondo y se estremece. El calor del cuerpo de Mássimo le resulta reconfortante.
Mássimo le acaricia el cabello y la espalda buscando serenarla. Teme haber sido demaciado rudo con ella.
Paola habla con la voz áspera, y algo rota.
Paola murmura con acento turinés: "Estoy ... muy abrumada..."
ella lo mira y se sonroja.
él le da un beso en la punta de la naríz.
Paola murmura con acento turinés: "siento si no estuve ... si no fue lo que esperabas... Nunca había estado con un hombre así... como tú."
Sus palabras le llegan muy profundo y sin soltarla, niega.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Perdóname tu a mí si fui muy exigente, si me excedí mia cara. Paola tú me importas demaciado. Y eres, más de lo que yo podría imaginar."
Paola exala otro suspiro y asiente despacio.
Mássimo se estira para coger una manta y arroparlos a ambos en la cama.
Paola murmura con acento turinés: "me sobrepasó tu intensidad... no esperaba que fueras tan ardiente. Supongo que me sobreestimé y te subestimé. Lo siento..."
Paola lo mira agradecida por el gesto. En ese instante se siente vulnerable.
Mássimo la acaricia y mima con ternura y pasiencia.
Paola lo mira a los ojos.
Paola murmura con acento turinés: "¿Podrás esperar a que me adapte a tu... exigencia?"
Mássimo suspira mientras que le toma la mano bajo la sábana.
las manos de Paola tiemblan un poco. su pulso late con fuerza en su garganta.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Soy yo él que quiere adaptarse a tí. Mia cara, tengo que mejorar en muchas cosas, con tu ayuda lo he hecho pero admito que me falta."
Paola desliza la otra mano fuera de la cobija y lo acaricia con ternura.
Mássimo sonríe por la suave caricia.
Paola murmura con acento turinés: "No quiero que te sientas insatisfecho, caro. Entiendo que tu apetito sexual es grande, solo que no tenía idea de cuanto y pensé que el retraso en a la gratificación sería beneficioso para ambos. me equivoqué."
Mássimo Murmura con acento turinés: "No creo que te hayas equivocado. "
Paola alza un poco la cara y lo besa en los labios.
Mássimo la besa cariñoso.
Paola se acomoda para verlo a la cara mientras conversan.
Mássimo le acuna el rostro con suavidad.
Murmuras con acento turinés: "estoy más que satisfecho."
Paola murmura con acento turinés: "me asustaría si no lo estuvieras hoy, amore."
Paola murmura con acento turinés: "pero lo de hoy... si no te hubiera forzado a contenerte ..."
Ella lo mira y habla enseguida.
Mássimo murmura con acento turinés: "Fue la contención sí, pero también esque he sido así de salvaje. Pero lo que menos quiero es que tu no lo disfrutes."
Paola murmura con acento turinés: "no me malinterpretes. No me asusta que tengas mucho apetito sexual, me asusta que no sea yo suficiente para satisfacerlo. No quisiera a nadie más entre nosotros."
Mássimo sonríe y la besa tierno, luego se separa para responderle.
Mássimo Murmuras con acento turinés: "escucha, sé que puede ser difícil que lo creas ahora, sobre todo cuando mi compromiso se rompió por una estupidés mía. Pero no quiero a otra donna en mia vitta. "
Paola asiente y se acurruca contra su cuerpo.
Mássimo Murmuras con acento turinés: "Esa traición ttuvo consecuencias que aún me duelen, y no estoy dispuesto a dejar que se repita."
Paola murmura con acento turinés: "Entonces tendremos que practicar mucho para encontrar el punto de equilibrio. Yo también quiero que estés satisfecho y lo disfrutes, pero no sé si pueda sostener encuentros de este nivel con demasiada frecuencia."
Paola entrelaza los dedos con los de él.
Mássimo le mantiene con ternura la mano.
Mássimo la abraza contra su pecho.
Paola murmura con acento turinés: "Yo no tengo interés en traicionarte, Mássimo."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Lo encontraremos paola, ¿y sabes porqué?"
Paola lo mira aguardando su respuesta.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Porque Quiero ser feliz a tu lado no solo en el sexo. Sino que compartir contigo lo que me reste de existencia."
Paola se estremece, conmovida por sus palabras.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Me estoy enamorando de tí Mia Cara."
el corazón de Paola le da una sacudida de la emoción.
Paola murmura con acento turinés: "tú... te estás enamorando de mí..."
Mássimo le busca la mirada para hablarle con sinceridad.
Mássimo Dice con acento turinés: "Sí. Te he visto defenderme. Llegaste a mí sin que yo te lo pidiera. Tu fuerza y determinación se me han metido aquí en el corazón."
Mássimo Dice con acento turinés: "Llegaste a mí en mi peor momento y te quedaste."
Paola apoya la palma en su pectoral izquierdo y cierra un instante los ojos, como si en el fondo le costara creer que no estaba sola en aquel sentimiento.
habla aún con los ojos cerrados sin dejar de sentir los latidos de aquel corazón fuerte e indomable.
Paola dice con acento turinés: "Yo... tengo que confesarte algo , Mássimo... La admiración que me atrajo hacia ti se está convirtiendo en algo más..."
Mássimo Se emociona al escucharla. Se vuelve a ilusionar como no creía que volvería a ilucionarse por una mujer.
Paola murmura con acento turinés: "pero tengo miedo... porque la intensidad de lo que estoy sintiendo me abruma."
Mássimo la acaricia con mimo mientras la escucha.
Paola abre los ojos y ancla su mirada en él.
Mássimo Murmura con acento turinés: "¿porqué te abruma?"
Paola murmura con acento turinés: "Me da miedo este deseo de posesividad, no me refiero a querer poseerte, sino a querer que sea en ambos sentidos. Yo siempre he amado mi libertad. Pero contigo todo es diferente."
Mientras la oye rememora por unos instantes los momentos en los que dejó de amar libremente para convertirse en alguien que quería controlar a la mujer que amaba. Mássimo cierra los ojos negándose a volver a ser ese hombre que lo perdió todo.
Mássimo suspirando abre los ojos para encontrarse con la mirada de Paola.
Paola murmura con acento turinés: "y no quiero perderme... por favor, no me malentiendas. Perderme contigo durante el sexo es una experiencia nueva, intensa y me gusta, pero perderme en ti en absoluto ... eso me da miedo, Mássimo."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Si te asusta que yo quiera cortar tu livertad, no será así. Te lo prometo. Yo lo menos que quiero es perderte por eso."
ella asiente creyendo en sus palabras.
Mássimo Murmura con acento turinés: "No niego que va costarme controlarme pero, si ya lo he hido haciendo en la fábrica que me importa. A tí que te amo te cuidaré hasta de mí."
Mássimo la acaricia suave bajo las sábanas.
Ella lo besa y apoya la cabeza en su hombro.
Paola murmura con acento turinés: "La confianza y la comunicación son la vía más segura para afrontar esa necesidad, Mássimo."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Siempre que tenga esa sensación de dominarte o algo similar. Te lo diré."
Paola murmura con acento turinés: "va bene, lo hablamos y buscamos la causa para poder resolverlo. Yo también te diré si me siento abrumada..."
Mássimo la recorre con suavidad y ternura. Encuentra su piel mojada y sensible, baja hasta su entrepierna notando el cúmulo de fluidos. Eso lo hace caer en cuenta que no usó protección. En lugar de tensarse por eso, sonríe mientras siente cómo ella se acurruca.
Ella apoya una mano sobre la de él y juguetea con sus dedos húmedos cayendo en cuenta de un detalle importante.
Paola baja la voz.
Paola murmura con acento turinés: "Mássimo..."
Mássimo Murmura con acento turinés: "¿qué?"
Paola tira de la mano de él llena de fluidos fuera de la cobija.
Una ligera sonrisa se dibuja en la cara de Mássimo.
Paola murmura con acento turinés: "hemos olvidado un detalle, caro..."
Mássimo Murmura con acento turinés: "Acabo de verlo amore..."
Mássimo la rodea con sus brazos antes de hablar.
Paola exhala un suspiro trémulo.
Mássimo se pone cerio aunque sin perder su tono tranquilo.
Mássimo Murmura con acento turinés: "Perdón de nuevo mia cara, no pude contenerme, te deseaba y te deseo tanto. Pero escucha. Si quieres te compro una pastilla y luego buscamos otro método anticonceptivo. Aunque confiezo que si me lo preguntas, no tendría problema y me encantaría que pasara, un figlio tuyo y mío. Sinembargo no voy a presionarte."
ella lo acaricia, tranquilizadora.
Mássimo se refugia en sus caricias.
Paola dice con acento turinés: "No te culpo, al final yo tampoco te detuve ni pedí que te protegieras. No es necesaria la pastilla, tengo un implante subdérmico en el brazo. Igual acudiré a consulta porque hace dos meses tenía que renovarlo y bueno... se supone que no se pierde el efecto tan de inmediato. Pero yo estoy limpia, siempre he sido muy cuidadosa y selectiva."
Mássimo la besa.
Paola corresponde a su beso.
Mássimo Dice con acento turinés: "Va bene mia fiera bella."
Paola fija sus ojos en él.
Paola murmura con acento turinés: "tampoco me molestaría si al final concibo un figlio de los dos. Nunca pienses eso, Mássimo."
Mássimo le acaricia el rostro con cariño.
Paola murmura con acento turinés: "¿Te quedas esta noche?"
Mássimo asiente.
Mássimo Murmura con acento turinés: "esta, y todas las que quieras."
Paola murmura con acento turinés: "va bene, amore."
Paola se pega un poco más a él, buscando su calor.
Mássimo la abraza y acomoda en su pecho acariciando su cabello para hacerla cerrar los ojos y descansar.
Mássimo Murmura con acento turinés: "ahora descansa mia paola. Deja que cuide tu sueño."
el agotamiento la vence antes de lo que le habría gustado. Las caricias de Mássimo la sumen en un sueño profundo.
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