Aventuras damasianas

Aquí se irán publicando las escenas de rol tanto de trama principal, como las que querais publicar los jugadores. Debido a la naturaleza de este foro, si se admite contenido NSFW.
arnulfo
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Registrado: Mar Abr 23, 2024 12:46 am

Aventuras damasianas

Mensaje por arnulfo »

el cartero y la multa sorpresa

punto de vista: dámaso

[EL CARTERO SIEMPRE LLAMA A LA tercera]
El pasillo de la tercera planta de la imponente Torre de Madrid mantiene el suelo de terrazo pulido original de mediados del siglo pasado, aunque las viejas molduras del techo ahora sirven para canalizar los gruesos manojos de fibra óptica de la corporación Imperium. Una bombilla halógena parpadea con pereza sobre el felpudo del piso B, proyectando sombras temblorosas que compiten con el zumbido eléctrico de un conducto de ventilación cercano. El aire huele a humedad estancada, a desinfectante industrial barato y al inconfundible aroma rancio del tabaco negro de contrabando que asciende por el patio interior de la comunidad, entrelazándose con la luz azulina de las vallas publicitarias exteriores que logran filtrarse por el ventanal del fondo.
La atmósfera del rellano se carga instantáneamente con una mezcla de bochorno veraniego y pura cháchara de pueblo, transformando la fría solemnidad del rascacielos en el rincón de cotilleo de una corrala manchega. La tensión burocrática flota en el aire a través del sobre de bordes impresos en rojo, un dardo administrativo que rompe la paz de la tarde mientras la sospecha y la curiosidad vecinal se palpan en la cercanía física de los dos hombres.
Llaman al timbre de la puerta.
Dámaso abre la puerta dando saltos.
Llaman insistentemente al timbre de la puerta.
Dices con acento mexicano: "Ah, pues que ya voy, hombre."
Saturnino, el veterano empleado de correos, desliza el dedo pulgar por la pantalla cuarteada de su terminal digital portátil para forzar la actualización del registro de firmas. Dámaso Rosales abre la puerta de madera maciza a medio andar, sujetando el pomo con el puño rígido y entornando los ojos ante la silueta del cartero. Saturnino resopla, se recoloca la correa de la saca de lona sobre el hombro izquierdo con un golpe seco de cadera y extrae un sobre rectangular acolchado mientras se limpia el sudor de la frente con la manga de la camisa oficial.
Dámaso sale dando saltos.
Saturnino lo mira con los ojos entrecerrados.
Saturnino lo mira con los ojos entrecerrados.
Dices con acento mexicano: "¿Quiúboles?"
Saturnino dice con acento de Tomelloso cerrado: "¿Uvas? No, no, Saturnino es que me puso mi madre. El cartero me dicen los de ahí de donde vivo yo."
Dámaso se parte de risa.
Dices con acento mexicano: "Na, es un saludo."
Saturnino dice con acento de Tomelloso cerrado: "Dice aquí que esto es para el don Dámaso Rosales."
Dámaso mira al cartero.
Dices con acento mexicano: "Ah, pus ese soy yo."
Saturnino lo mira de arriba abajo y se le arruga la frente.
Dices con acento mexicano: "Nomás que no abría porque estaba en el quinto sueño."
Saturnino dice con acento de Tomelloso cerrado: "Hombre, a ti como que te hace falta comer más jamón del bueno. Si parece que te lleva el viento. Menos mal vives en la tercera, que si no a saber si puedo entregarte esta comunicación oficial."
Dámaso ríe a cargajadas.
Saturnino asiente.
Dices con acento mexicano: "Na, así soy desde que nací y no me ha llevado el viento."
Dámaso se sorprende al oír comunicación.
Saturnino dice con acento de Tomelloso cerrado: "Oye, pues si yo fuese tú comería más y dormiría menos."
Dices con acento mexicano: "Ah, chingá, ¿comunicación de qué o qué?"
Saturnino recuerda que tiene que entregarle el correo certificado.
Saturnino dice con acento de Tomelloso cerrado: "Fírmame de propio aquí abajo en el aparatito, Dámaso, que esto viene con más sellos que la comunión de la infanta y trae una pinta de aprieto que pa qué. Ábrelo, hombre, ábrelo ya y quítate el reconcomio de encima, que llevas una cara que parece que te ha mirado un tuerto de Imperium de esos que tienen los ojos con luces rojas."
Dámaso firma en el aparatejo.
Dices con acento mexicano: "Pus sí, ni que me lo hubiera enviado el presidente."
Saturnino dice con acento de Tomelloso cerrado: "De paso así nos enteramos de qué va la cosa, que yo es que no puedo abrirlos como hace el Pepe. Ese sí que es un artista."
Dámaso se lía con el sobre hasta que consigue abrirlo.
Dices con acento mexicano: "Puta madre, si esto tiene más sellos que las etiquetas de la comida."
Saturnino lo mira con impaciencia estirando el cuello a ver si logra leer algo que le dé una pista.
Dámaso saca el papel y comienza a leer.
MINISTERIO DEL INTERIOR
DIRECCIÓN GENERAL DE TRÁFICO
DIVISIÓN GENERAL DE TRÁFICO Y SEGURIDAD VIAL
ORGANISMO EMISOR: Jefatura Provincial de Tráfico de Madrid
NÚMERO DE EXPEDIENTE: EXP-2026-DGT-0098421-X
DESTINATARIO: D. Dámaso Rosales
NIF/NIE: 03498211-M
DOMICILIO: Plaza de España, Nº 18, Torre de Madrid, Planta 03, A, 28008 - Madrid
NOTIFICACIÓN OFICIAL DE REQUERIMIENTO DE PAGO Y TRÁMITE DE AUDIENCIA (DEUDA ACUMULADA EN VÍA EJECUTIVA)
Se comunica al interesado que, consultados los registros informáticos de la Dirección General de Tráfico y la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT), consta a su nombre una deuda pendiente con el Fisco del Estado que asciende a la cantidad total de 6.420,00 EUR (SEIS MIL CUATROCIENTOS VEINTE EUROS), correspondiente al impago acumulado de sanciones firmes en vía administrativa por infracciones graves y muy graves a la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial.
Al haber expirado los plazos ordinarios de pago voluntario, la presente deuda ha devengado los correspondientes intereses de demora y el recargo ejecutivo de apremio del 20%.
PLAZO DE RESOLUCIÓN:
Dispone usted de un plazo improrrogable de veinte (20) días hábiles, contados a partir del día siguiente al de la recepción de la presente notificación certificada, para efectuar el pago íntegro de la deuda o, en su defecto, presentar las alegaciones y justificantes que estime oportunos ante esta Jefatura Provincial.
ADVERTENCIA DE APREMIO:
Transcurrido dicho plazo de veinte días sin que se haya hecho efectiva la cuantía reclamada ni se haya solicitado formalmente un aplazamiento o fraccionamiento de la misma, se procederá de inmediato y sin más aviso al embargo preventivo de sus bienes, ordenándose la retención automática de fondos en sus cuentas bancarias, el bloqueo de activos financieros detectados en la red digital urbana, y el precinto registral de cualquier vehículo a motor de su propiedad a través de la red de monitorización automatizada de NeoMadrid.
En Madrid, a 16 de junio de 2026.
Fdo.: El Director de la División General de Tránsito y Recaudación Vial.
Saturnino dice con acento de Tomelloso cerrado: "¡Madre de Dios bendito, la que te ha caído, que eso son más números que el presupuesto de las fiestas de la Virgen! Tú no te lo tomes a broma, hermoso, que con el fisco y las máquinas esas nuevas no se juega, que a un vecino de la nuera de mi hermana, allá en Madridejos, le llegó un papel igualito por unas multas de un tractor que ni andaba y le han dejado más limpio que una patena. Le entró la IA esa del ayuntamiento en la cuenta del banco un martes por la mañana y le rebañó hasta los dineros de la cooperativa, y no contentos con eso, le bloquearon el implante que llevaba en la rodilla para andar y el pobre hombre se quedó tieso en mitad de la plaza del pueblo, que parecía una farola el pobrecito mío hasta que la mujer tuvo que ir a pagar la última perra con los cuartos de las gallinas."
Dámaso abre los ojos grandes.
Dices con acento mexicano: "Oiga, ¿pus a poco las multas esas se pagan o qué?"
Dices con acento mexicano: "Que yo nomás veía los papelitos en mi carro."
El cartero lo mira con expresión compasiva.
Saturnino dice con acento de Tomelloso cerrado: "Que sí, que sí, que te lo digo yo que lo he visto con estos ojos que se han de comer los gusanos cibernéticos; que le quitaron el coche, le embargaron la televisión de plasma y le pusieron un aviso de desahucio automático en el portal que brillaba por las noches que daba gusto verlo. Tú vete corriendo a la delegación esa de la Castellana antes de que te dejen sin el piso, que estos de las contratas te meten un virus en el contador de la luz y te toca cenar a oscuras con la sopa fría los veinte días de plazo."
Dámaso mira ojiplático a Saturnino.
Dámaso, preso de un repentino ataque de pánico, da un paso atrás dispuesto a vestirse para salir corriendo hacia la jefatura de tráfico, pero el cartero le frena en seco plantando la bota en el umbral de la vivienda.
Saturnino dice con acento de Tomelloso cerrado: "Espera, espera, no corras tanto, alma de cántaro, que se me olvidaba lo mejor de la faena. Toma, que traía este otro sobre pequeño de la misma ventanilla que se había quedado traspapelado en el fondo del capacho."
Dices con acento mexicano: "Ah, no manche, ¿otro?"
Dámaso abre el otro sobre, saca el papel y comienza a leer.
Es una fe de erratas impresa en tipografía pixelada. El documento oficial indica en letras grandes que el expediente anterior queda anulado por un error tipográfico del sistema central de Imperium, siendo el importe real de la multa de 8450.73 con veinte céntimos por un alza impositiva del nuevo sistema que recién se ha implantado el mismo día del envío de la comunicación.
CyberLife te desea que no te caigas.
Dámaso se queda sin entender.
Dices con acento mexicano: "O sea, ¿que se equivocaron los señores esos o qué?"
Saturnino da una palmada rotunda en el marco de la puerta, suelta una ¡me cago en todo lo cagable, chaval! ruidosa que resuena en todo el hueco de la escalera y niega con la cabeza.
Dámaso se encoge de hombros.
Dices con acento mexicano: "Pus es que estoy más perdido que un camarón en un caldo de pollo."
Saturnino dice con acento de Tomelloso cerrado: "Equivocados, pues mira, mejor que se hubieran equivocado a menos, que como te pases de los diez mil la próxima vez te dejan sin órganos."
Dices con acento mexicano: "Pa lo que les sirven los míos."
Saturnino se rasca la cabeza.
Dices con acento mexicano: "Oiga, ¿y dónde se pagan o qué?"
Dices con acento mexicano: "Que es que yo ni sabía que se pagaban."
Saturnino dice con acento de Tomelloso cerrado: "¿Pero es que de dónde vienes tú? ¿Qué te creías, que eran para coleccionarse como los cromos esos del fútbol?"
Asientes afirmativamente.
Saturnino dice con acento de Tomelloso cerrado: "¡Hala, la que te ha caído! ¡De Hacienda no te libras ni por los pelos de un calvo! Ea, pues ya puedes guardar el espasmo para otra ocasión y mover el esqueleto, que por esa cantidad no te quitan los empastes de los dientes; te hacen cirugía reconstructiva y no te sobra."
Dices con acento mexicano: "Es que allá tenía carro pero no tenía pa la gasolina y pus casi no lo usaba."
Saturnino lo mira ojiplático.
Saturnino dice con acento de Tomelloso cerrado: "Ni me digas de dónde es que vienes; que luego nos encadenamos a contarnos la vida y milagros y todavía tengo entregas pendientes."
Saturnino dice con acento de Tomelloso cerrado: "Me voy para los pisos de arriba, que a la de la catorce C le viene una carta del juzgado que esa sí que va a traer cola en la próxima reunión de vecinos."
Dices con acento mexicano: "No, pus sí."
El cartero se guarda todo y echa a andar hacia los ascensores.
Dámaso se despide del cartero con un gesto.
Saturnino grita con acento de Tomelloso cerrado: "¡No te despistes, chaval! ¡No sea que te embarguen hasta la manera de sentarte!"
Dámaso se queda pegado a la puerta, papeles en mano.
Saturnino pulsa el botón del elevador como si siguiera una melodía que solo oye él.
El cartero entra en el ascensor y empieza a charlar con la mujer que lleva el paraguas en la mano y comienza a contarle que acaba de entregar una comunicación a uno de esos que viene de por ahí que no se había enterado que las multas de tráfico se pagaban...
El ascensor cierra las puertas y se pone en marcha.
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