Letras para una buena melodía

Aquí se irán publicando las escenas de rol tanto de trama principal, como las que querais publicar los jugadores. Debido a la naturaleza de este foro, si se admite contenido NSFW.
Larabelle Evans
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Registrado: Mar Jul 02, 2024 4:52 am

Re: Letras para una buena melodía

Mensaje por Larabelle Evans »

El canto del placer.

Disclaimer.


La siguiente escena describe contenido sexual explícito. No es apto para menores de 18 años. Queda bajo la responsabilidad del lector continuar la lectura de este rol.

Punto de vista: un trío de amigos.

cuarenta minutos más tarde.
La recámara de Stella está en penumbra. El sonido de gemidos y jadeos rebota contra las paredes mientras el olor a sexo, sudor y perfume impregna el aire.
Romero yace en la cama, desnudo y sudoroso mientras Stella está sentada en su cara, cabalgándolo como la amazona que no se había dejado ser.
Eliana está arrodillada entre los muslos masculinos; su cabeza sube y baja con un ritmo que casi iguala el vaibén de Stella. Su melena roza la piel de romero.
Romero pasa la lengua con maestría por toda la vagina de stella, sintiendo extasiado el choque de las nalgas de stella contra su rostro
StellaHazel mueve las caderas sensualmente buscando más contacto con romero.
StellaHazel gime descontrolada por la lengua que la vuelbe loca.
Eliana le acaricia las pelotas a Romero mientras ahueca las mejillas y lo succiona con intensidad.
El sexo de romero se engrosa y endurece. él gruñe mientras devora el sexo de Stella.
Romero empuja con ganas la pelvis hacia arriba.
Eliana relaja la garganta para darle más cabida al miembro turgente.
Dices con acento mexicano: "Más. Fóllame con tu lengua Romero. Más. "
Romero roza varias veces el clítoris con la lengua, buscando enloquecerla
Romero empuja con ganas hacia arriba, buscando mas profundidad en la boca de eliana
Eliana se encarga de mantener a romero en un punto de excitación sostenido. Va cambiando de ritmo acelerando y suavizando las succiones para evitar que se venga.
Eliana se dedica a lamer y succionar el glande de romero mientras acaricia sus pelotas con la derecha y lo ordeña en un ritmo constante con la izquierda.
StellaHazel se acaricia los pechos haciendo que la sensaciones se extiendan por todo su cuerpo.
Romero calla sus propios jadeos devorándo a stella sin detenerse, a la vez que el empuja las caderas hacia arriba avezes con fuerza y otras con mas calma
StellaHazel acelera con ganas sus movimientos buscando correrse en la boca masculina.
Romero introduce apenas la punta de su lengua en la humedad de su jefa, haciéndola gritar
StellaHazel grita de placer su nombre. sus músculos vaginales se contraen con fuerza.
Eliana nota que los testículos de Romero ascienden ligeramente y baja la intensidad de la felación para retardar el orgasmo de él.
Eliana se excita con los gemidos y el clímax de Stella.
Eliana libera el miembro de romero y va a por un preservativo. rompe el empaque y se lo enfunda.
StellaHazel se frota en la boca de romero con más deseo. Tiembla dejándose ir.
Romero toma entre sus labios el clítoris, succionándolo ligeramente, sabiendo lo que esa pequeña acción causará: una gran reacción
StellaHazel temblorosa se retira de su cara.
StellaHazel mira a eliana.
Eliana se acerca a Stella y la ayuda a deslizarse hasta la pelvis masculina.
Eliana mira pícara a romero
Romero le sonríe lujurioso a eliana
StellaHazel monta a romero de espaldas.
Eliana dice con acento venezolano: "Mira que culo tan hermoso tiene, romero."
StellaHazel se moja al escuchar a su amiga y al sentir la mirada de romero en sus nalgas.
Romero le mira las nalgas con deseo, y suspira de placer al sentir como stella vaja
Eliana dice con acento venezolano: "ahora puedes tenerla abierta para ti, hundirte en ella, dentro, duro y profundo."
StellaHazel baja sobre su verga apretándolo en su interior con fuerza.
Eliana le da un beso a romero en la boca. luego se mueve ligera hacia Stella.
Romero dice con acento sinaloense: "bueno bueno, pero sin celos, eliana"
Eliana dice con acento venezolano: "Así, ami, mira qué rico entra en ti."
StellaHazel mira a su amiga perdida en el placer.
Romero suspira, y una vez que la siente completamente clabada, empuja con ganas su pelvis contra stella
Eliana le acaricia los pechos a Stella masajeándolos despacio, poco a poco hasta alcanzarle los pezones.
StellaHazel mira a eliana, nunca había experimentado con una chica, pero el tacto de su amiga y su calor la empujan a acariciarla.
Eliana murmura con acento venezolano: "hermosos, siéntelo, Stella, es grueso y duro. Delicioso."
Eliana se dedica a los pezones de Stella con un ritmo sostenido.
StellaHazel se excita con su voz comenzando un vayvén de caderas sobre romero.
Eliana habla de manera sugerente.
StellaHazel acaricia a eliana con deseo explorando su piel.
Eliana dice con acento venezolano: "deja que entre en ti hasta el fondo, ami, ahí donde el placer es casi dolor."
StellaHazel asiente a Eliana entre gemidos.
Eliana se inclina y le lame los pezones, primero uno y luego el otro.
Dices con acento mexicano: "cógeme romero, dame duro."
Romero se mueve demandante contra Stella, el sonido de los cuerpos al chocar lo excitan mas, provocando mas fuerza en sus movimientos
Eliana le mordisquea los pezones a Stella cada vez que Romero se hunde con fuerza.
StellaHazel baja la mano buscando el sexo de su amiga para acariciarlo con deseo. Gime al sentirla tan mojada.
Eliana cambia su boca por sus dedos, los pellizcos son precisos.
Romero aprovecha para jalar el pelo de Stella con rudeza, exponiendo su cuello
StellaHazel se retuerce de placer, las embesttidas de romero y la boca de Eliana la enloquecen.
Eliana murmura con acento venezolano: "así, ami, haz círculos en mi clítoris mientras consiento esos pezones tuyos tan deliciosos, tan hermosos."
StellaHazel traza círculos en su clítoris variando el ritmo de sus dedos.
Eliana Acomoda a Stella para que quede erguida sobre la pelvis de romero
Eliana separa las piernas y acoge los muslos masculinos pegando su cuerpo al de Stella.
StellaHazel lo estimula con las contracciones de su vagina una y otra vez.
Romero suelta la melena de Stella y toma sus caderas de manera firme, levantándola ligeramente y luego dejándola caer
Eliana le habla al oído a Stella.
Eliana murmura con acento venezolano: "siéntelo, ami; siénteme, ami. Es rico, delicioso ver como te coge."
Murmuras con acento mexicano: "Me encanta. no quiero que paren."
StellaHazel mira excitada a Eliana.
Eliana frota sus pezones contra Stella. La rodea por la cintura y se mueve al ritmo de su cabalgata sobre romero
Dices con acento mexicano: "Más romero. Más. Culéame."
Los muslos del guardaespaldas se mojan con la excitación de Eliana.
Romero le pellizca las nalgas a Stella, incitando a que se mueva, a la vez que sigue embistiendo sin parar
StellaHazel grita sintiendo los pechos y la humedad de Eliana. Aumenta su cabalgata sobre Romero con cada estocada en su interior.
Eliana desliza una mano entre ella y Stella y le alcanza el clítoris.
Murmuras con acento mexicano: "así eli. así. Que rico tus dedos en mi vagina. Más, más."
Eliana murmura con acento venezolano: "así, cariño, ahora voy a hacerte sentir divinamente cada vez que él empuje."
StellaHazel la mira a los ojos lujuriosa y anhelante de más.
Romero toma a Stella de los hombros empujándola hacia si, reduciendo un poco sus movimientos , permitiéndole al guardaespaldas moverse con mas fiereza dentro de Stella
Eliana le toma el clítoris entre el índice y el dedo medio y presiona al ritmo de las estocadas de romero.
Eliana inclina su cabeza y le alcanza un pezón.
Los pequeños mordiscos se acoplan con la presión sobre el clítoris de Stella.
StellaHazel se retuerce entre gritos y gemidos entregada al placer que ambos le dan.
Stella se recuesta en el torso de Romero.
Dices con acento mexicano: "Eliana. Puta madre, me estás volviendo loca."
Eliana cambia de mordiscos a lamidas. La lengua de Eliana es como el aleteo de un colibrí sobre sus pezones.
Eliana sonríe con uno de sus pezones entre los labios.
Romero muerde su nuca y hombros con mas ganas, dejándole marcas evidentes en la piel
StellaHazel siente las mordidas de Romero que solo aumentan el placer.
Sin dejar de presionar su clítoris con los dedos, Eliana asciende pasándole la lengua hasta alcanzarle los labios. Le da una suave lamida y va hasta su oreja sin dejar caer su peso sobre Stella.
Dices con acento mexicano: "Voy a... Mierda, voy a venirme entre los 2... "
Eliana murmura con acento venezolano: "siente que rico te coge, ami. Lo tienes tan dentro, verdad? duro, grueso."
Dices con acento mexicano: "Sí, está tan grande dentro de mí."
Eliana sigue tocándola, apretándole el clítoris mientras le habla a la oreja.
StellaHazel la mira excitada.
Eliana murmura con acento venezolano: "y seguro tienes muchas, muchas ganas de venirte, ami, estás tan hermosa, abierta sobre él, sudorosa, jadeante. Es tan rico tocarte"
Murmuras con acento mexicano: "sí quiero, necesito correrme, Eli. "
Eliana murmura con acento venezolano: "aguanta un poquito más, ami, te prometo que vas a ver el cielo cuando te vengas."
StellaHazel se entrega a sus dedos, a sus palabras que la hacen estremecer.
romero jadea y se aferra a los hombros de Stella, sus estocadas profundas, apenas sale para volver a entrar.
Eliana murmura con acento venezolano: "espera un poquito, ami, siéntelo, ahí, ahí dentro, profundo."
StellaHazel siente a romero tocar su límite mientras mira suplicante a Eliana
Eliana baja dejando besos húmedos sobre la piel de Stella hasta que por fin alcanza ese botón anhelante y comienza a lamer y succionar.
StellaHazel lanza un grito agudo que rasga la penumbra de la habitación, una explosión volcánica que libera toda la tensión acumulada. Sus músculos vaginales se contraen alrededor del miembro de Romero en un espasmo convulsivo, ordeñándolo con una fuerza desesperada mientras su cuerpo se arquea. Gime el nombre de Romero y luego el de Eliana, una súplica y una exclamación de placer en un solo aliento. Sus manos se aferran al cabello de Eliana, no para alejarla, sino para anclarla a la sensación arrolladora que la atraviesa.
Romero se hunde profundamente en el interior de Stella. la sensación es abrumadora, pero aún así, aguanta; embiste rápidamente para maximizar el placer de Stella mientras se viene.
Eliana le da el último lametazo a Stella y suspira sobre su sexo.
romero sale de Stella y mira a Eliana con ojos de depredador hambriento.
StellaHazel jadea y tiembla retirándose de romero
Romero dice con acento xinaloense: "Ven aquí"
StellaHazel mira lujuriosa a uno y a otro.
Romero se levanta de la cama y se quita el preservativo. coge otro y se enfunda.
Romero tira de la mano de Eliana y la lleva hasta la butaca al otro extremo de la recámara.
Eliana lo mira y se relame.
StellaHazel los sigue con la mirada mientras va recuperando el aliento.
Romero se sienta en la butaca y la mira de arriba abajo.
romero hace un gesto para que Eliana se de la vuelta y le muestre el trasero. En cuanto ella obedece, la nalguea con firmeza. Eliana gime.
StellaHazel se excita al escucharla gemir.
Romero la sujeta de la cintura y la atrae hacia él. Eliana choca contra sus rodillas.
Romero dice con acento xinaloense: "Separa las piernas, jovencita."
Eliana separa las piernas como él le dice.
Romero se agarra el miembro con una mano y con la otra la atrae hacia su regazo, posicionándose en su entrada resbaladiza.
Eliana se estremece cuando siente cómo Romero la invade.
StellaHazel los mira con morbo.
Romero la obliga a bajar sobre su verga despacio, centímetro a centímetro.
Eliana gime
Romero dice con acento xinaloense: "Recuéstate sobre mí, jovencita. es tu turno de sentirme bien adentro."
StellaHazel sentada en la cama los mira y se acaricia los pechos.
Eliana gime y se recuesta. El movimiento lo hunde un poco más en ella.
Dices con acento mexicano: "Siente lo duro y grande que está, Eli. "
Romero desliza las manos bajo los muslos de Eliana y se los separa al máximo exponiendo su sexo mojado y rosado a Stella.
Eliana murmura con acento venezolano: "está muy duro, sí, ami... es tan rico."
Eliana se abandona a la sensación de tener a romero tan adentro
Romero sube la pelvis con movimientos secos, firmes.
StellaHazel se relame al ver su vagina tan mojada. Se levanta de la cama, se acerca a ella arrodillándose para comenzar a devorarla.
Eliana gime al sentir la lengua de Stella en su clítoris.
StellaHazel pasa su lengua por su clítoris lento y aumentando la velocidad a ratos.
Eliana mira a Stella.
StellaHazel se separa para mirar a los ojos a Romero.
Romero controla los movimientos de Eliana, y él apenas se mueve, dando embates cortos pero precisos
Dices con acento mexicano: "Cógela duro, hazla sentir."
StellaHazel vuelve a su sexo con ganas succionando.
Eliana gime con cada empuje de romero.
Romero no necesita que Stella lo repita, y empieza a mover a Eliana a placer
Los pechos de Eliana rebotan con cada empellón de romero.
StellaHazel se aferra a los muslos de Eliana mientras chupa con deleite como si fuera su helado favorito.
Eliana murmura con acento venezolano: "me encanta tu lengua, ami. Así, así Stella. Mira como me coge Romero. Mira cómo su verga entra en mí, ami, mira qué rico "
Romero se impulsa hacia arriba embistiendo a Eliana una y ootra vez, sus movimientos cortos pero fuertes
StellaHazel recorre los pliegues de Eliana saboreando su humedad.
Eliana baja una mano y acaricia los rizos de Stella.
StellaHazel hace presiones en su clítoris con los labios haciendo que el placer sea más intenso.
Eliana gime y murmura el nombre de romero y Stella.
Romero sube y baja a Eliana con mas velocidad, aprovechando al máximo el control que tiene sobre la chica.
Eliana murmura con acento venezolano: "ay ami qué rica es tu lengua, me encanta."
StellaHazel levanta la cabeza mirándola con deseo.
Eliana contrae sus músculos alrededor de la verga de romero.
Dices con acento mexicano: "Y tú, sabes deliciosa."
Eliana mira A Stella.
StellaHazel vuelve a saborearla haciendo toques en el punto sensible de Eliana.
Eliana murmura con acento venezolano: "cómeme ami, hazme acabar, ami... tengo muchas ganas, Romero está tan duro... tan grueso..."
Romero ahora la obliga a bajar más, clavándose lo mas que puede en ella, jadeante de placer
Eliana arquea la espalda ligeramente buscando acercar más su clítoris a la boca de Stella, y solo consigue que romero se hunda más profundo hasta ese punto que mezcla dolor y placer.
StellaHazel la devora con ganas frotando rítmicamente el clítoris cuando ella se arquea.
Eliana gime enloquecida
Romero la hace bajar con mas fuerza sobre él, provocando que las estocadas sean mas violentas
StellaHazel se pierde excitada en sus gemidos y gritos.
StellaHazel ya está de vuelta, empapada.
Romero le acaricia los pechos.
Eliana murmura con acento venezolano: "ami... ami... voy a acabar ami... porfis no pares, ami... "
Eliana murmura con acento venezolano: "Romero... dios Romero que rico... más... cógeme, romero, Cógeme..."
Eliana sacude su cabeza de un lado a otro y se agarra los pechos.
Romero se impulsa hacia arriba con ganas tocando su límite una y otra vez
Eliana gimotea desesperada.
Romero le retira la mano y le pellizca los pezones duros
StellaHazel succiona más fuerte su clítoris.
Los músculos internos de Eliana se tensan alrededor de la verga de romero.
Eliana gime con fuerza y se arquea con todo el cuerpo en tensión.
Romero gruñe de placer moviendo a Eliana
Eliana murmura con acento venezolano: "me vengo... oh dios mí...."
Eliana no puede terminar, un gemido se le escapa de la garganta.
StellaHazel al escucharla aumenta el ritmo de la lengua sin darle tregua.
El sexo de Eliana se contrae involuntariamente con intensidad en un orgasmo feroz.
Eliana se estremece sobre romero.
StellaHazel saborea, chupa con deleite su vagina bebiendo sus fluidos.
Romero embiste como puede al sentir cómo Eliana acaba sobre él. no pasa mucho hasta que él también está a nada de acabar
Eliana murmura con acento venezolano: "separa las piernas, romero, deja que Stella te coma las pelotas, te va a gustar su boca, es deliciosa "
Eliana mira a Stella con los ojos nublados de placer.
Romero obedece sin dudarlo, con todo su cuerpo tenso
Eliana murmura con acento venezolano: "cómete sus pelotas ami, así con ganas, haz que se venga rico "
StellaHazel se relame y se acerca a las pelotas de romero para comerlas con gusto.
Eliana murmura con acento venezolano: "está tan cerca de acabar ami, está duro, muy grueso, se siente rico "
Eliana comienza a apretar sus músculos en cuanto ve que Stella comienza a dedicarse a las pelotas de romero.
StellaHazel acelera las succiones en los testículos para que él disfrute y acabe.
Romero no puede evitar que se le escapen jadeos, gruñidos y gemidos de placer. se mueve con urgencia, descontrolado
Eliana murmura con acento venezolano: "siéntenos romero siente que rico te apretamos y te comemos "
Eliana murmura con acento venezolano: "tu verga es tan rica, romero, deja que te demos placer."
StellaHazel pasa la lengua una y otra vez.
Eliana murmura con acento venezolano: "mira como te aprieta mi sexo,Romero, quiere sentir cómo te vienes."
Eliana murmura con acento venezolano: "así, romero, disfruta, déjate ir."
StellaHazel chupa a Romero con ganas.
Eliana aprieta todo lo que puede ordeñándolo.
Romero se mueve sin control. el hombre gruñe sonoramente al alcanzar finalmente el clímax. su cuerpo sudoroso y tenso, se rinde ante las dos mujeres que tiene delante
Eliana siente como romero se contrae en su interior, vaciándose en oleadas continuas.
Eliana murmura con acento venezolano: "que rico te vienes, romero."
StellaHazel se retira de ambos, jadeante.
Eliana mira a Stella con una sonrisa.
StellaHazel tiene los ojos oscurecidos de lujuria.
Romero suspira y las mira a ambas, pícaro
Eliana suspira muy hondo.
Eliana dice con acento venezolano: "Ami, tú creess que romero haya quedado saciado? O seguirá con hambre."
Dices con acento mexicano: "Mierda. Chicos. Me ponen, tan caliente. Los 2."
Eliana se recuesta en romero, satisfecha.
Eliana dice con acento venezolano: "Y lo que te falta, ami."
StellaHazel retrocede hasta la cama.
Romero ayuda a Eliana a levantarse y s sale de su interior.
Romero suspira profundamente.
Romero sonríe.
Eliana acusa el vacío que dejó romero en Ella y mira a Stella.
Eliana camina hacia la cama con andar sinuoso.
Romero se toma unos segundos para recuperarse, antes de colocarse de pie
Eliana dice con acento venezolano: "quieres más, ami? parece que romero te transfirió su apetito."
StellaHazel asiente aún ansiosa.
Eliana murmura con acento venezolano: "Hazme un ladito, vamos a darle unos minutos porque si no, le provocamos un infarto."
Eliana se tumba junto a Stella boca abajo.
StellaHazel se ríe y hace espacio en la cama junto a ella.
Romero las mira divertido.
Eliana se voltea y mira a Romero.
StellaHazel lo mira también.
Eliana se lo come con los ojos
Dices con acento mexicano: "Espero que luego de esto, dejes tu lenguaje formal de marino que aquí no estás en el cuartel."
Romero las devora a ambas con la vista
Eliana suspira.
StellaHazel lo mira seria.
Eliana dice con acento venezolano: "bueno, si no, podemos jugar al almirante y marinero "
Te partes de risa.
Romero se parte de risa.
Dices con acento mexicano: "Me caga tu lenguaje formalito."
Eliana dice con acento venezolano: "nosotras nos turnamos para manejar el timón de romero."
StellaHazel se carcajea.
Eliana se relame.
Romero mira divertido a Stella y la toma con fuerza de la melena para besarla
StellaHazel gime en su boca.
Eliana dice con acento venezolano: "claro, que visto lo que tiene entre las piernas, ami, es más un mástil que un timón."
Eliana se aparta y se levanta, le quita el preservativo a Romero mientras está ocupado con la boca de Stella.
StellaHazel le muerde los labios.
Romero la aprieta contra sí, y le devora la boca con mucho ímpetu
Los besos de Romero la excitan más.
La piel de Stella se va llenando de rastros de la corrida de romero.
Romero la carga y la arroja al colchón boca abajo para después azotarla fuerte.
Romero dice con acento sinaloense: "a usted le falta disciplina militar, joven Stella"
Eliana se sienta tranquilamente en la butaca a verlos.
StellaHazel niega con la cabeza.
Romero vuelve a azotarla cuando ve su gesto
Romero dice con acento sinaloense: "cuando le dije que me respondiera?"
Romero dice con acento sinaloense: "no era una pregunta, era una afirmación"
StellaHazel gime en respuesta, rodando en la cama alejándose de él.
Romero la mira con algo de furia, volviéndola a jalar hacia sí de sus tobillos
StellaHazel lo mira desafiante.
Dices con acento mexicano: "esa chingadera de la disciplina tuya, me vale madre."
Romero se sube al colchón junto a ella, sometiéndola, y mirándola serio
Romero dice con acento sinaloense: "así que se cree muy chistosa"
StellaHazel le mantiene la mirada, retadora.
Dices con acento mexicano: "Tú eres el que trabaja para mí. Estás para complacerme, Romero."
Romero la toma por la cintura, volviendo a jirarla.
Romero se coloca a medias sobre ella, y le separa las piernas con urgencia
Romero dice con acento sinaloense: "a sí?"
StellaHazel se retuerce debajo de él.
Romero vuelve a azotarla, mas fuerte que otras veces para que se quede quieta
StellaHazel gime excitada pero no cede.
Romero mete una mano entre sus piernas y empieza a tocar buscando su excitación inmediata. su tacto no es suave, es contundente.
StellaHazel se estremece al sentir sus dedos moviendo las caderas en busca de más.
Romero vuelve a girar a Stella para colocarla boca arriba
Romero le hace señas a Eliana para que se acerque
StellaHazel mira necesitada a Romero.
Dices con acento mexicano: "No que podías disciplinarme?"
StellaHazel mira a Romero y a su amiga.
Eliana se acerca a la cama.
Eliana dice con acento venezolano: "dígame, almirante."
Eliana se apoya las manos en las caderas provocativamente.
Eliana dice con acento venezolano: "parece que esta marinerita se está portando mal."
Romero no habla, solo le señala a Eliana los pechos de Stella con una mano, y con la otra vuelve a tocar la intimidad de Stella
Romero dice con acento sinaloense: "ayúdeme con su castigo y a disciplinarla o de lo contrario, usted también se verá castigada"
Eliana suspira.
Eliana murmura con acento venezolano: "ay, qué rico debe ser un castigo tuyo, Romero."
Eliana se mueve hacia la cama y se coloca en posición para acceder a los pechos de Stella.
StellaHazel levanta las caderas.
Eliana mira a Romero
Romero atrapa el clítoris de Stella y lo presiona apenas con 2 dedos
Eliana dice con acento venezolano: "conste que colaboro porque aquí mi ami es deliciosa, no porque me asuste tu castigo, almirante."
StellaHazel gime para ambos.
Romero dice con acento sinaloense: "no me provoque, jovencita"
Eliana dice con acento venezolano: "respuesta incorrecta, almirante. Yo soy la provocación en persona."
Dices con acento mexicano: "Si me vas a castigar, hazlo en lugar de hablar tanto. Cógeme"
Romero presiona un poco mas fuerte y después empieza a hacer círculos en este mismo, variando el ritmo
Romero sonríe divertido a Stella
Romero niega con la cabeza.
Eliana dice con acento venezolano: "ami, no te apresures, chica."
Romero dice con acento sinaloense: "eso es lo que quieres, lo que esperas"
Eliana le acaricia los pechos a Stella con lentitud.
los espasmos de placer hacen que su vagina se contraiga.
Romero se acomoda para empezar a besar lentamente el vientre de Stella
StellaHazel se aferra a las sábanas.
Eliana dice con acento venezolano: "sabes qué, almirante? Creo que yo debería ofrecerte a Stellita. Sí, sí, vas a mandar tú, pero vamos a hacer que ella se rinda rico como te gusta."
Eliana mira a Stella.
StellaHazel gimotea desesperada.
Eliana dice con acento venezolano: "confías en mí, ami? te vamos a hacer sentir rico en la gloria."
StellaHazel asiente entre jadeos.
Eliana mira a romero.
Eliana agrupa las almohadas en el cabecero y se sienta recostada sobre ellas con las piernas abiertas y los pies bien plantados sobre el colchón. Con un dedo invita a romero a dejar a Stella sobre su torso.
Romero mira a Eliana con un ligero asentimiento de cabeza, y ovedece a Eliana, colocando a Stella sobre su pecho
Los cuerpos femeninos entran en contacto, el calor las estimula a ambas.
StellaHazel gime placenteramente al sentir a su amiga.
Romero sonríe divertido, mirando a Eliana con trabesura
Eliana murmura con acento venezolano: "ami, sube las rodillas "
Eliana murmura con acento venezolano: "confía, te va a gustar."
StellaHazel sube las rodillas.
Eliana lleva las manos de Stella para que ella misma se sujete las rodillas.
El sexo de Stella queda completamente abierto y expuesto.
Eliana murmura con acento venezolano: "mira las ganas de romero, quiere comerte como si fueras un manjar, ami."
StellaHazel mira a Romero necesitada de su boca.
Romero sonríe mirando su intimidad.
Eliana empieza a acariciarle los pechos a Stella. Lentamente se acerca a sus pezones y los va pellizcando poco a poco para que la excitación suba despacio, pero profundo.
Romero dice con acento sinaloense: "te portarás mejor?"
StellaHazel se entrega al placer que Eliana le da.
Dices con acento mexicano: "Más, Eli. Joder, me gusta."
Eliana le habla bajo y sensual al oído. Su voz es un susurro que la calienta por dentro.
Eliana murmura con acento venezolano: "lo sé, cariño. Y cuando romero te regale esa lengua, cuando recorra tus pliegues y te beba, te va a gustar más."
StellaHazel jadeando mira a Romero asintiendo.
Romero acerca un poco el rostro a su intimidad, a escasos centímetros
Eliana murmura con acento venezolano: "no te muevas, solo disfruta."
Eliana roza sus pezones ligeramente en círculos
Romero se acerca mas y roza su vagina con la boca, torturándola
StellaHazel gime despacio al sentir la boca de su guardia.
Eliana murmura con acento venezolano: "siente su aliento, ami, mira como respira por ti. Está ansioso por comerte ami."
Eliana alterna los círculos en los pezones de Stella con ligeros pellizquitos que se los endurecen más.
Romero entreabre los labios para que sienta su aliento caliente
La piel se le eriza por el aliento de Romero.
Eliana murmura con acento venezolano: "Ay ami, te ves tan apetitosa ahí abajo. Estás jugosa. Rosadita, tan lista."
Romero saca lentamente la lengua y empieza a rozarla con movimientos lentos
Murmuras con acento mexicano: "sígue acariciándome Elii, maaas."
Eliana acompasa los pellizquitos y caricias al ritmo de la lengua de Romero.
StellaHazel gime más fuerte al sentir la lengua caliente.
Romero se detiene unos segundos y después, presiona su clítoris con la lengua, no se mueve, solo presiona
Eliana alterna sus caricias con masajes más firmes en los pechos de Stella.
Ambas sensaciones hacen mella en su núcleo.
Dices con acento mexicano: "Maas. No pares Romero. Carajo no pares. "
Eliana baja el tono de voz a uno todavía más sugerente.
Su aliento roza la piel de Stella.
Romero hace lo contrario y se aleja unos centímetros mirándola atento.
Eliana murmura con acento venezolano: "ami, tu clítoris está asomándose entre tus labios, se ve tan rico."
StellaHazel se excita con la voz caliente de Eliana y sus palabras la hacen estremecer.
Romero dice con acento sinaloense: "Cierto, vamos a ver que tal"
Eliana sigue dedicada a los pechos de Stella, ahora solo se concentra en sus pezones para que la sensación la recorra hasta abajo y la excitación vaya directo al clítoris.
Romero vuelve a acercarse, esta vez, dando un solo lametazo firme por la vagina de Stella, deteniéndose en su clítoris
StellaHazel está apunto de acabar.
Eliana nota como se tensa el cuerpo de Stella.
Las sensaciones se acumulan en su vientre y su centro de placer.
Eliana murmura con acento venezolano: "tienes muchas ganas, verdad, ami?"
StellaHazel dice que sí entre gemidos.
Romero también se da cuenta de esto y se acerca para ahora sí, empezar a devorar su vagina con placer, disfrutando de su sabor y su humedad
Eliana aprieta los pezones con firmeza en un ritmo sostenido.
Eliana murmura con acento venezolano: "aguanta, ami, no te vengas todavía."
Eliana murmura con acento venezolano: "siente lo rico que romero te come."
Los gritos y gemidos de Stella resuenan en la recámara. La cantante Experimenta sensaciones que nunca había sentido y eso la enloquece.
Eliana coordina la atención a los pezones de Stella con la boca de romero.
Romero la vebora con ganas, pero sin tanta rudeza, aún no
Eliana murmura con acento venezolano: "así, ami, te ves hermosa, tan lista y deliciosa."
StellaHazel busca con la mirada nublada de deseo a Eliana.
Eliana murmura con acento venezolano: "siente ami, solo siente el placer, deja que crezca."
Eliana murmura con acento venezolano: "siente como te lame, esa lengua traviesa ahí donde más lo necesitas."
StellaHazel deja que el orgasmo valla acumulándose.
Eliana acelera el ritmo en el que aprieta los pezones de Stella.
Eliana murmura con acento venezolano: "Ami, gimes tan rico, me encanta."
StellaHazel gime sensual por la lengua en su sexo sabiendo que a Eliana le gusta.
Eliana murmura con acento venezolano: "así, ami, entrégate al placer."
Romero la complace lamiéndola con deseo. mueve la lengua con destreza y también los labios. se concentra en usar toda su boca
Eliana murmura con acento venezolano: "Romero te está comiendo rico y sabes, ami? se le está poniendo dura y gruesa."
Dices con acento mexicano: "Necesito. Joder,necesito acabar."
Eliana murmura con acento venezolano: "sí, ami, un poquito más, solo otro poquito, cielo."
Stella está tan mojada que la cara de romero brilla por sus fluidos.
Eliana nota que Stella empieza a temblar y aprieta con firmeza los pezones al mismo tiempo.
StellaHazel grita aferrándose a si, sintiendo el borde de su orgasmo.
Eliana murmura con acento venezolano: "eso es, ami, acaba, reina, déjate ir, cariño."
Romero introduce la lengua en su interior, penetrándola con intensidad
StellaHazel grita el nombre de ambos.
La lengua dentro de sí es el punto de no retorno. Stella se deja ir en un orgasmo asolador, gimoteando sin control.
Eliana sigue apretando ahora con más suavidad para alargar el orgasmo de Stella.
Romero mueve la lengua como si estuviera follándola, esperando a beberse todo su placer.
Eliana murmura con acento venezolano: "hermosa, ami. así, disfruta."
StellaHazel se recarga sobre Eliana respirando entrecortado por el orgasmo.
Eliana le acaricia los pechos y la piel sudorosa mientras se va serenando.
Eliana murmura con acento venezolano: "hermosa, ami. Eres una preciosidad cuando acabas."
Romero sonríe con trabesura alejando el rostro de la intimidad de Stella
StellaHazel le sonríe.
StellaHazel mira a Eliana.
Eliana murmura con acento venezolano: "pero ahora tienes que ocuparte de Romero, pobrecito, míralo, está duro."
Romero sonríe.
Eliana la mira con picardía.
Romero dice con acento sinaloense: "no no"
Dices con acento mexicano: "¿Prefieres ver, Eli?"
StellaHazel pregunta con morbo.
Eliana se encoge de hombros.
Romero dice con acento sinaloense: "Stellita , que te parece si se la regresamos a tu amiguita?"
Eliana murmura con acento venezolano: "disfruto del sexo en todas sus formas, ami."
StellaHazel los mira a ambos.
Eliana dice con acento venezolano: "yo solo digo que sería un crimen dejar esa verga llorando así como está."
StellaHazel ríe por su comentario y la mira.
Romero dice con acento sinaloense: "pues quien lo acaba de decir"
La erección de Romero está firme, pesada y gruesa. El glande está húmedo de líquido preseminal.
Dices con acento mexicano: "Yo quiero ver."
Dices con acento mexicano: "Ya nos probamos nena, ahora déjame ver. "
Eliana sonríe
Eliana dice con acento venezolano: "Claro que sí, ami."
StellaHazel se acomoda en la cama mirando a sus amigos con excitación.
Eliana se mueve y deja a Stella recostada en las almohadas.
Eliana mira a Romero y se relame.
Dices con acento mexicano: "qué tal si la haces de amazona Eli?"
Romero mira a Eliana con deseo
Eliana dice con acento venezolano: "almirante, quieres que te monte?"
Eliana lo llama con el índice
Eliana baja de la cama y se queda quieta, esperándolo.
Romero dice con acento sinaloense: "otra vez, um, no lo se, "
Eliana dice con acento venezolano: "pues qué prefieres, almirante?"
Romero la recorre con la vista sin reparos
Eliana gira sobre sí para que la vea bien.
Romero la devora con la mirada
Romero dice con acento sinaloense: "venga guapa, otra vueltecita"
StellaHazel los mira atenta.
Eliana vuelve el rostro y lo mira con coquetería.
Eliana gira de nuevo y le enseña todo su cuerpo sin pudor
Romero aprovecha para nalguearla con fuerza
Eliana murmura con acento venezolano: "cierto que a nuestro almirante le gustan los azotes."
StellaHazel sonríe a Eliana con picardía.
Eliana vuelve a la cama y se pone a gatas con el culo en pompa.
Eliana le guiña un ojo a Stella.
Romero dice con acento sinaloense: "me gusta mas que eso mamacita, pero aún no tienes la fortuna de conocerme bien"
Eliana gira la cara.
Eliana dice con acento venezolano: "pues como dirían en mi tierra, eso es falta de confianza, papi."
Romero se acomoda tras ella
Eliana mira a Stella.
Romero dice con acento sinaloense: "pues veremos si eres digna de mi comfianza"
Eliana murmura con acento venezolano: "ami, le enfundas un sombrerito? Le va a gustar si se lo haces con la boca."
StellaHazel asiente , se aproxima a la mesita de noche y saca un condón.
StellaHazel mira a romero traviesa.
StellaHazel se acerca a romero justo a lado de Eliana.
Eliana mueve las caderas tentando a romero
Romero mira a Stella con desafío
StellaHazel abre el envoltorio sacando el condón y se aproxima a la verga de romero.
el miembro de Romero da un respingo ante la proximidad de la boca de Stella.
Romero jadea de placer viendo a Stella
Eliana dice con acento venezolano: "saboréalo un poquito antes de enfundarlo, ami, su piel sabe de lo más rico."
StellaHazel lo mira fijamente a los ojos mientras se arrodilla en la cama. Sus dedos se posan con suavidad sobre la base de la erección de Romero, no para tocar, sino para guiar el acto. Con la boca ligeramente entreabierta, toma el extremo del látex entre sus labios y empieza a desenrollarlo con una lentitud exasperante, usando solo la humedad de su boca y la punta de su lengua. La mirada de Stella es de absoluta concentración y desafío, prometiendo que cada acción es un preludio de un placer aún mayor.
Romero suspira de deseo, mirándola fijamente algo desesperado
StellaHazel termina de desenrollar el condón hasta la base de su verga y se levanta con una sonrisa lenta y seductora.
Dices con acento mexicano: "Todo tuyo nena. "
Eliana la mira y sonríe maliciosa
Eliana murmura con acento venezolano: "pues cari, aquí sigo esperando y ni azote ni confianza."
Romero dice con acento sinaloense: "me las vas a pagar, estrellita"
Romero dice con acento sinaloense: "pero por lo pronto,"
Eliana murmura con acento venezolano: "ami, tenemos un almirante muy vengativo."
StellaHazel mira a romero con desafío.
Dices con acento mexicano: "Luego, romero. Hora deja la habladera, y hazla disfrutar. "
StellaHazel se acomoda en las almohadas.
Eliana dice con acento venezolano: "tranquis, si romero prefiere otra cosa no pasa nada, ami."
Romero toma a Eliana de la melena, se ajusta para mejorar su posición, y una vez listo, entra en ella de una sola estocada. su irrupción es de todo menos lenta ni suave. trata de buscár profundidad desde el primer movimiento
StellaHazel lo mira hacer y jadea.
Eliana gime al sentirse colmada por romero de improviso.
StellaHazel clava los ojos en romero mientras él entra y sale de su amiga.
Dices con acento mexicano: "Vamos Romero quiero escucharla gritar, cógela duro"
Eliana no para de gemir, en esa posición las penetraciones se sienten mucho más intenso.
Los pechos de Eliana se balancean con cada empellón de romero.
Romero ignora olímpicamente a su jefa aun que sin querer ya la está obedeciendo.
romero entra y sale de ella sin detenerse, sus embates marcando un ritmo fuerte e intenso
Eliana apoya los codos y su espalda se inclina dejando el culo en pompa haciendo las penetraciones más profundas.
Romero la nalguea haciéndola gritar.
Eliana habla entre gemidos y jadeos.
Eliana murmura con acento venezolano: "qué rico... duro, así... me encanta como me coges, almirante."
Eliana se empuja hacia atrás para intensificar la fuerza de la penetración.
StellaHazel los mira excitada
Una vez que romero impone el ritmo que quiere, empieza a nalguearla constantemente. el sonido de las embestidas y los azotes en el trasero de Eliana provocan que busque mas profundidad
Eliana levanta la mirada y fija los ojos en Stella.
Dices con acento mexicano: "¿Quieres más Eli?"
Romero cambia el ángulo de sus penetraciones para que sienta más rico.
Eliana murmura con acento venezolano: "míralo, ami, mira como me coge de rico.... "
Eliana gime con fuerza.
StellaHazel se muerde los labios mirando a su amiga como disfruta.
Eliana murmura con acento venezolano: "tócate, cariño, tócate mientras miras como me coge duro."
StellaHazel mira a los ojos a Romero.
Eliana cierra los ojos y gime de gusto.
Dices con acento mexicano: "¿Ves como le gusta tu verga? dale más, se un buen representante de Sinaloa."
Romero deja de azotarla un momento para sostenerla firmemente.
Romero la penetra sin contemplaciones, entrando y saliendo de ella sin ninguna clase de suavidad
Eliana murmura con acento venezolano: "qué rico, almirante... estás tan duro y grueso. así, así. No pares."
Romero dice con acento sinaloense: "así, te gusta Eliana, dime que te gusta"
Romero vuelve a darle una nalgada para que hable
Eliana murmura con acento venezolano: "me encanta, almirante."
Eliana levanta la mirada y se fija en Stella.
Eliana habla con la voz entrecortada.
StellaHazel la mira con los ojos encendidos de morbo y placer.
Eliana dice con acento venezolano: "ami.. abre esos muslos para verte, ami, déjame ver cómo estás de mojada."
StellaHazel separa las piernas revelando que está empapada.
Eliana se relame.
Eliana murmura con acento venezolano: "qué rico... dios que ríco."
Romero desliza una de sus manos hasta tocar y acariciar cerca de su humedad y luego, buscando su punto de placer, todo sin dejar de cogérsela
Eliana gime.
Eliana dice con acento venezolano: "almirante, arrodíllate en la cama, déjame comerme a stella mientras me coges."
Romero pellizca su clítoris.
Eliana gime con fuerza.
Romero dice con acento sinaloense: "um, no lo se, cual es la palabra mágica?"
Romero pregunta embistiendo con algo mas de rudeza, hasta alcanzar provocar algo de dolor en la chica
Eliana murmura con acento venezolano: "porfis almirante, mírala como está de empapada "
Eliana gime más fuerte.
Romero dice con acento sinaloense: "que, no te escuche zorrita!"
Eliana dice con acento venezolano: "por favor, almirante, deja que me coma a Stella, mírala, está ... empapada, jugosa."
Eliana dice con acento venezolano: "vas a cogerme más duro si me dejas y sus gemidos te gustarán, almirante."
StellaHazel se excita al escuchar el choque de cuerpos.
Eliana dice con acento venezolano: "arrodíllate en la cama, porfis, no la dejes así, mira como chorrea."
Eliana sacude su melena, la sensación de romero llegando tan hondo es una locura.
StellaHazel se toca mirándolos.
Eliana la mira y se relame los labios.
Romero dice con acento sinaloense: "se merece eso y mas"
Romero vuelve a azotarla, cada vez mas descontrolado
Eliana murmura con acento venezolano: "así, ami... tócate, imagina que es mi lengua rodeando tu clítoris."
Eliana gime y jadea mientras dirige a Stella para que se de placer.
StellaHazel gime junto a Eliana. Sus dedos entran y salen de ella.
Romero dice con acento sinaloense: "dirígela, pero no te la vas a comer, lo siento mamacita, ahora yo pongo las reglas"
Romero presiona con dos dedos el clítoris.
Eliana murmura con acento venezolano: "ahora usa ese dedo tuyo y piensa ...imagina que es mi lengua que recorre tus pliegues, nena, así..."
StellaHazel mira a romero y escucha a Eliana. Se enloquece gritando pensando en los 2.
Eliana murmura con acento venezolano: "dios es tan rico sentir a este almirante tan dentro, Stella."
Eliana murmura con acento venezolano: "entra en ti, ami, es mi lengua que te posee "
Romero retira su mano brevemente para volver a tomar sus caderas, esta vez, inmovilizarla
Eliana murmura con acento venezolano: "coño, almirante, no pares... "
StellaHazel mira el rebote de los pechos de Eliana.
el clítoris de Eliana palpita.
Eliana murmura con acento venezolano: "si...nuestro almirante no fuese... tan egoísta, ami... te..."
Romero la deja quieta, y empieza a entrar y salir a placer. sus embestidas son profundas y fuertes. se asegura de que no se mueva mientras se la coge, causándole algo de dolor
Dices con acento mexicano: "Deja que te coja nena, disfruta. Vuélvete loca con su verga."
Eliana gime y jadea. desliza una mano hasta su clítoris palpitante. El placer se vuelve punzante.
Eliana intenta moverse, Romero no la deja.
Dices con acento mexicano: "Apoya tus manos en la cama, Eli."
Eliana está perdida en el goce y obedece.
StellaHazel se desliza para alcanzar su clítoris con la boca comenzando a saborearla.
Eliana murmura con acento venezolano: "stella, dios mio... que rico."
StellaHazel succiona como ha aprendido que a ella la vuelve loca.
StellaHazel succiona, lame a Eliana con deleite.
Eliana murmura con acento venezolano: "oh, stella, ami... que rico... que rico..."
Romero penetra lento a Eliana.
Las succiones de Stella y las penetraciones vuelven loca a Eliana.
Romero se aguanta las ganas de romperla y empieza a penetrarla de nuevo, pero de forma mas corta y lenta
Eliana gime con fuerza.
los músculos vaginales se tensan alrededor de la verga de Romero. Que apenas la penetre en movimientos tan lentos es una tortura que se acentúa con la lengua traviesa de Stella.
Romero ralentiza todavía más los movimientos
Eliana murmura con acento venezolano: "necesito... por favor, ami, necesito acabar."
Eliana murmura con acento venezolano: "por favor... por favor."
Eliana suplica mientras gime una y otra vez.
StellaHazel obedece y aumenta las succiones en su punto para que se deje ir.
Eliana murmura con acento venezolano: "oh, ami... que rico, me llena tanto, está tan duro... tú lengua, Stella."
La lengua de Stella la tortura empujándola cada vez más al orgasmo.
Eliana se arquea con todo el cuerpo en tensión. Un gemido intenso se le escapa y rompe a sollozar entre temblores, mientras su sexo aprieta convulsivamente a Romero.
El orgasmo la deja sin aliento.
StellaHazel toca con la punta de la lengua su clítoris para extender su orgasmo.
StellaHazel se retira mirando a Romero.
Eliana gimotea mientras solloza y dice cosas ininteligibles perdida en el orgasmo.
StellaHazel se acomoda de nuevo en las almohadas.
Eliana siente la verga de romero más dura aún en su interior, la sensibilidad es extrema.
Romero ve que Stella se retira, y vuelve a su ritmo anterior, entrando en ella sin detenerse, buscando profundidad y también, buscando su liberación
Romero jala su cabello y la nalguea.
Los gemidos de Eliana son intensos y se mezclan con el choque de la pelvis de romero contra sus nalgas.
Eliana habla entrecortadamente.
Eliana murmura con acento venezolano: "cógeme... haz que acabe otra vez, no pares, almirante."
Romero se concentra en acabar a la vez que le da estocadas firmes y fuertes nalgadas, asegurándose de dejarle la cola marcada
Eliana murmura con acento venezolano: "me vengo...dios me vengo..."
Eliana gime y se muerde el labio inferior para evitar que se le escape un grito.
Las envestidas son certeras haciendo a Eliana correrse de nuevo.
Romero embiste descontrolado, buscando su propio clímax
Eliana se aferra a las sábanas.
StellaHazel se toca más rápido, los gemidos de Eliana y el sonido de los cuerpos la hacen encontrar su orgasmo.
Romero embiste jadeante de placer al sentir el intenso orgasmo de Eliana; se hunde hasta el fondo, acabando dentro, y después de unos segundos, se desploma a su lado
Larabelle Evans
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Re: Letras para una buena melodía

Mensaje por Larabelle Evans »

Chema: La melodía que faltaba.

Punto de vista: Chema.


Chema se quedó parado un momento en la acera, observando cómo el taxi se perdía entre el tráfico. Sintió una punzada de algo parecido a la decepción al verla irse, pero enseguida la sustituyó un cosquilleo de euforia. No era solo la certeza de haber encontrado a la pieza clave que le faltaba al proyecto de StellaHazel, sino la impresión profunda que le había dejado Ximena.
Volvió a entrar al estudio, el silencio del pasillo parecía magnificar el ritmo palpitante en su pecho. Cruzó la recepción y se dirigió de nuevo a la cabina. Bruno seguía inmerso en la consola, pero levantó la cabeza tan pronto como Chema cruzó el umbral.
Bruno dice con acento argentino, con una sonrisa amplia y llena de picardía, "¿Y? ¿Te despediste bien del talento jalisciense, che? Parecía que no querías soltarle la mano."
Chema se dejó caer en su silla, girándola lentamente hacia el productor. Se pasó una mano por el pelo, intentando ordenar sus pensamientos.
Dices con acento mexicano: "No seas cabrón, Bruno. Solo fui atento con la nueva flautista del equipo. Es, no sé... tiene una luz diferente."
Bruno dice con acento argentino, levantando una ceja con complicidad, "Ah, ¿luz? Mirá vos. Yo la vi entrar y sí, tiene luz. La luz que le hace falta a mi amigo para que se le olvide de una vez esa 'amiga' con la que anda saliendo."
Dices con acento mexicano: "No te metas en eso ahora. Además, no es una 'amiga'. Es una... ex-casi-algo, y no estamos hablando de eso. Estamos hablando de Ximena."
Bruno dice con acento argentino, su voz cargada de diversión, "Claro, claro, hablamos de Ximena. De esa 'luz' que te hace regresar al estudio con cara de haberte tropezado con un ángel. ¿Y qué tal la melodía? Porque a mí me voló la cabeza, su improvisación fue una pasada."
Dices con acento mexicano: "La melodía fue impecable. Lo que te dije, tiene una sensibilidad increíble. Es lo que necesita Stella, lo que le va a dar esa profundidad a las baladas. Sabe exactamente cómo hacer que la flauta 'cante' con las letras."
Chema se inclinó hacia adelante, apoyando los codos en las rodillas. La imagen de Ximena tocando, los ojos cerrados, el cabello cayéndole sobre el rostro, regresó a su mente.
Dices con acento mexicano: "Pero no solo es el talento, Bruno. ¿Viste qué ojos tiene? Y... cuando sonríe, se le encienden las mejillas. Es muy genuina, muy... bella en el mejor sentido. Auténtica."
Bruno dice con acento argentino, asintiendo mientras se concentraba en ecualizar un beat de batería, "Sí, sí. Yo noté eso. Es una belleza natural, simple y sin pretensiones. Eso la hace más interesante que el 90% de las chicas que ves por aquí. Es fresca. Y tiene ese nerviosismo de la gente que ama lo que hace, que te dice que se lo va a tomar en serio."
Dices con acento mexicano: "Exacto. Y no sé, su voz. Incluso cuando murmura o se pone nerviosa y dice esos 'chistes malos', como ella misma dijo. Es... dulce."
Bruno se giró completamente y le sonrió con una franqueza que Chema agradeció.
Bruno dice con acento argentino, "Che, no te calientes la cabeza. Es un sí rotundo, por el talento y por la persona. Y mirá, es un aliciente extra para venir a trabajar, ¿viste? Me parece que el karma te la mandó para que te despabiles un poco."
Dices con acento mexicano: "No estoy 'calentándome la cabeza'. Solo hago un análisis completo de la nueva integrante del equipo, tal como lo hice con Eliana, solo que en un ámbito más... personal."
Chema sabía que estaba mintiendo, al menos un poco. No había hecho un análisis tan exhaustivo de la risa de Eliana.
Bruno dice con acento argentino, "Sí, sí. Un análisis muy profundo, che. Tranquilo, acá no juzgamos. Ya coordinaste para mañana, ¿no? A las diez. Así que tenés toda la noche para pensar en la 'sensibilidad' de Ximena y su melodía."
Dices con acento mexicano: "Sí, a las diez. Y no, no voy a pensar en ella toda la noche. Tengo que revisar el itinerario de prensa y el presupuesto de vestuario de Stella. Ahora, déjame ver qué tenemos que ajustar en esta mezcla, a ver si ya le quitaste ese ruido molesto al bajo."
Chema sabía que era otra mentira. Que sí pensaría en los ojos de Ximena.
Chema se puso de pie y se acercó a la consola, pero antes de que pudiera concentrarse en los faders, una punzada cálida en el pecho le recordó los ojos nerviosos y brillantes de Ximena. Sabía que esta vez iba a ser difícil separar los negocios del... Su corazón.
Larabelle Evans
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Re: Letras para una buena melodía

Mensaje por Larabelle Evans »

Noche salvaje.

Disclaimer.

Esta escena describe contenido sexual apto para mayores de 18 años. Queda bajo su responsabilidad la lectura de Este rol.

Punto de vista: StellaHazel & Romero.


Romero cubre la espalda de Stella mientras ambos entran en la casa.
Son más de las 11 de la noche y Stella junto a Romero van entrando a la casa después de un largo día en elestudio, y una noche de presentación en sabores de México.
Romero se ocupa de activar el sistema de seguridad.
Romero mira intensamente a Stella.
StellaHazel suspira y deja las llabes en la mesa de centro.
Romero dice con acento sinaloense: "Si no va a ocupar nada más, me retiro."
StellaHazel lo mira pícara.
Romero se cruza de brazos sin dejar de mirarla.
Dices con acento mexicano: "Bien. descansa. "
StellaHazel ríe y se encamina a las escaleras.
Romero hace un gesto de cabeza y se retira a su habitación.
Romero abre la puerta y apenas la empuja con el talón.
StellaHazel entra a su recámara, la luz tenue del velador apenas ilumina la habitación. Se deshace del vestido ajustado con una sensualidad pausada, dejando que la tela caiga al suelo como una segunda piel. Sus movimientos son lentos, casi deliberados, mientras el recuerdo de la noche del Trío se filtra en su mente. Cierra los ojos y la imagen de Romero, fuerte y dominante, se superpone a la de Eliana, dulce y salvaje. Siente un calor súbito que le recorre el cuerpo.
StellaHazel se dirige al baño a paso rápido. Abre la llave de la ducha con el agua casi fría, buscando calmar el fuego que la consume. El chorro de agua golpea su piel, pero no logra borrar la sensación de las manos rudas de Romero sobre ella. Se lava el cuerpo con rapidez, el jabón apenas toca su piel antes de que ella ya esté saliendo, envuelta en una toalla.
No puede esperar. No quiere.
La habitación del guardaespaldas es ligeramente austera. La cama matrimonial está al fondo frente a un espejo de pie. Al lado la puerta del baño privado y junto a la ventana un pequeño escritorio de madera y una silla. Junto a la cama hay una mesita de noche y del otro lado un armario empotrado en la pared. Está todo pulcro y ordenado y en el ambiente flotan trazas del perfume de romero.
Romero se quita la ropa y entra en el baño.
Romero se desnuda.
Romero abre el grifo del agua caliente y aguarda unos minutos a que se atempere.
el cuarto de baño se llena de vapor empañando el espejo sobre el mueble del lavabo.
Romero entra en la ducha y deja que el agua choque contra su piel y sus músculos. Apoya las palmas contra los azulejos y deja que el agua lo recorra entero.
StellaHazel Vuelve a la habitación, la toalla ajustada precariamente. Su corazón late con una urgencia que no le permite pensar en la mañana o en su trabajo. Busca en el armario una lencería de encaje que la haga lucir sensual. encuentra un juego de sujetador y tanga de encaje de un tono vino. Se vviste y se perfuma.
Romero coge el jabón y se frota vigorosamente. Un par de minutos después se aclara con agua y se vierte el champú en la cabeza. En un minuto está listo para salir de la ducha y tumbarse.
StellaHazel Se cepilla el pelo húmedo con las manos y se mira al espejo por última vez. La "Versión profesional había desaparecido, pero la intención permanecía en sus ojos.
Romero cierra el grifo y sale de la ducha.
StellaHazel sale de su habitación con una determinación inusual. El pasillo parece más largo de lo habitual mientras se dirige a la habitación donde sabe que está Romero. Se detiene frente a la puerta, su mano se alza, pero duda por un instante. ¿Debería tocar? ¿O simplemente entrar?
Romero coge la toalla y comienza a secarse.
StellaHazel No toca. Abre la puerta deslizando el picaporte con suavidad.
Romero se cuelga la toalla al cuello sin procurar cubrirse y sale del baño.
Romero se detiene en seco al verla.
StellaHazel cierra la puerta a su espalda con un clic casi imperceptible y se acerca a Él.
Murmuras con acento mexicano: ""Romero..."
el perfume le llega directo como un derechazo al hígado. su cuerpo responde en segundos.
La erección de romero se alza firme y pesada. él aferra la toalla para evitar lanzársele encima.
Romero dice con acento sinaloense: "Stella, ¿qué haces aquí?"
StellaHazel sonríe mirándolo coqueta.
Las formas han quedado de lado, el guardaespaldas traga saliva con fuerza.
Romero dice con acento sinaloense: "responde a mi pregunta."
Romero dice con acento sinaloense: "¿qué estás buscando, Stella?"
Dices con acento mexicano: "Vine a, verte... A, divertirme junto a tí... "
StellaHazel lo mira desafiante.
Romero entorna los ojos un instante.
Romero dice con acento sinaloense: "no soy un juguete."
Romero la mira de arriba abajo, devorándola con la vista.
Niegas con la cabeza.
StellaHazel Se acerca acortando la distancia entre ambos.
StellaHazel le toma el rostro entre las manos.
A romero se le seca la boca. El aroma de Stella despierta su apetito.
Murmuras con acento mexicano: "Yo no dije eso. "
Romero murmura con acento sinaloense: "no juegues con fuego, Stella. Hoy no está la señorita eliana."
StellaHazel ríe divertida.
Murmuras con acento mexicano: "y si quiero jugar con tu fuego, qué?"
StellaHazel se muerde los labios.
Romero tira la toalla al suelo y la coge con firmeza del cabello.
Romero murmura con acento sinaloense: "te vas a quemar."
Romero tira con firmeza exponiéndole el cuello.
Romero murmura con acento sinaloense: "estás dispuesta, Stellita? Porque hoy no tengo paciencia."
StellaHazel gime.
StellaHazel le acaricia el pecho
Murmuras con acento mexicano: "Sí."
Romero la mantiene sujeta con firmeza mientras la explora con la otra mano. Mete los dedos bajo el sujetador y le pellizca el pezón.
Romero dice con acento sinaloense: "dímelo de nuevo, gime para mí, Stella."
StellaHazel se estremece bajo su toque. Lo mira deseosa.
Dices con acento mexicano: "Sí. Quiero, quiero sentirte. "
StellaHazel habla entre gemidos.
Romero le quita el sujetador desabrochándoselo con pericia.
StellaHazel se arquea ofreciéndole sus pechos.
Romero tira un poco más fuerte de su pelo y se inclina sobre ella para mordisquearle el cuello.
Murmuras con acento mexicano: "Me encanta que quieras dominarme..."
Romero le acoge uno de los pechos con la mano sin dejar de besarla y mordisquearle el cuello, el borde de la barbilla.
Romero la mira con lujuria.
StellaHazel lo acaricia bajando hasta su erección.
Romero dice con acento sinaloense: "no quiero, voy a dominarte, Stella, porque hoy no se me pega la gana de ser un corderito."
Romero la lleva hasta la cama y la empuja hacia el colchón.
Romero la agarra de la muñeca para guiarle la mano.
Romero dice con acento sinaloense: "así, pajéame la verga como una mujer, no quiero una niñita. Si quieres que te coja hoy, vas a darme gusto, Stella."
StellaHazel sonríe lujuriosa y comienza a masturbarlo.
La mano de Stella lo aprieta firme cubierta por la de él, más grande y callosa.
Romero cierra los ojos disfrutando el agarre.
Romero murmura con acento sinaloense: "así, carajo, así."
StellaHazel comienza a Envolver el miembro con una mano y deslizarla firmemente desde la base hasta la punta.
Romero adelanta la pelvis un par de veces. La verga se le engrosa un poco más. Jadea contenido y abre los ojos clavándolos en ella.
Romero dice con acento sinaloense: "quiero esa boca tuya ahora, Stella."
StellaHazel se inclina lo justo para tomar la verga de Romero y llebarlo entre sus pechos para darle placer.
Romero niega sin dejar de mirarla.
Niegas con la cabeza.
Romero murmura con acento sinaloense: "en tu boca, ahora."
Dices con acento mexicano: "no. Espera."
StellaHazel sonríe desafiándolo.
Romero vuelve a cogerla del cabello.
Romero dice con acento sinaloense: "No vas a jugar, Stellita. te lo advertí."
Dices con acento mexicano: "¿Y que vas a hacer?"
Romero la obliga a arrodillarse sobre el colchón.
Romero acerca mucho su cara a la de Stella.
StellaHazel lo mira a los ojos.
Romero murmura con acento sinaloense: "voy a domarte como una fiera, que es lo que tu cuerpo me pide a gritos."
La piel de Stella se eriza al escucharlo.
Romero la sujeta del pelo y le come la boca sin darle tregua.
Mientras la devora, la mano libre le pellizca el pezón izquierdo con firmeza, luego hace lo mismo con el derecho.
StellaHazel se entrega a sus besos con la misma pasión. Le muerde los labios y le claba las uñas en la espalda.
StellaHazel gime en su boca buscando más ese contacto.
Romero le muerde los labios Y baja la mano hasta que le alcanza el pubis.
Romero habla sobre su boca.
Romero murmura con acento sinaloense: "voy a hacer que acabes sobre mis dedos, Stella y que me supliques que te culee."
StellaHazel empuja la cadera hacia él necesitada de sentir sus dedos en su vagina.
Romero le da un pequeño azote con los dedos en el clítoris.
StellaHazel gime y se arquea.
Romero murmura con acento sinaloense: "quieta, o no vas a tener lo que quieres."
Murmuras con acento mexicano: "Mierda romero. Dame, hasme sentir más..."
Romero vuelve a besarla con dureza mientras le toquetea el clítoris haciendo círculos.
Romero pasea los dedos por su hendidura mojada, provocándola.
StellaHazel se pierde en sus besos. Lucha para no moverse pero le cuesta demasiado.
Romero le separa los labios vaginales, jugueteando con ellos, hurgando en su entrada.
StellaHazel habla en sus labios con voz suplicante.
Murmuras con acento mexicano: "Romero, por favor,deja que, joder no parees."
Romero tira de su pelo un poco más.
StellaHazel lo mira entregada.
Romero la besa y le mete la lengua en un movimiento similar al de sus dedos en su entrada.
StellaHazel jadea y gime aferrándose a la espalda de romero, arañándolo.
Romero le muerde el labio y se concentra en su clítoris.
StellaHazel arquea la espalda buscando más presión, su respiración se vuelve errática y superficial. Sus uñas se entierran en la piel de Romero, dejando trazas rojas que no le importan.
Romero lleva a Stella a tumbarse boca arriba y se cierne sobre ella sin dejar de jugar con su boca y su clítoris.
Romero le muerde el labio con firmeza.
Romero murmura con acento sinaloense: "ábrete más para mí, te quiero bien abierta y mojada, Stella."
StellaHazel separa más las piernas rodeando a romero.
Murmuras con acento mexicano: "Romero, necesito. Necesito sentirte ya dentro de mí."
Romero juguetea ahora con su hendidura, tentándola, buscando que todo su sexo esté resbaladizo.
Romero la mira fijamente a los ojos.
Romero murmura con acento sinaloense: "¿quieres que te coja, Stella? Pídemelo, pídeme que te coja rico."
Romero hace el amago de penetrarla con los dedos sin llegar a hacerlo, torturándola, excitándola cada vez más.
Murmuras con acento mexicano: "Cójeme Romero. Hazlo te deseo dentro de mí."
StellaHazel lo mira necesitada, con la respieración entrecortada
StellaHazel levanta las caderas hacia él.
Romero murmura con acento sinaloense: "qué quieres, Stella... quieres mis dedos, mi lengua, mi verga. qué quieres tener dentro, pequeña fiera. dímelo."
Romero le muerde un pezón al mismo ritmo que sus dedos rodean el clítoris una y otra vez.
Murmuras con acento mexicano: "Quiero tu verga dentro de mí. Hazme tuya..."
Romero desciende dejando besos húmedos por toda su piel hasta alcanzarle el clítoris.
Romero murmura con acento sinaloense: "te voy a coger y a llenarte con mi verga, pero primero voy a disfrutar de este manjar."
StellaHazel gime al sentir su cálido aliento.
Romero le separa los labios dejando expuesto el clítoris turgente y comienza a besar, lamer y chupar con intensidad.
Romero se detiene y habla autoritario.
Romero dice con acento sinaloense: "no te vengas, Stella. Si quieres que te coja rico como te gusta, no te vengas hasta que te lo ordene."
Romero retoma su tarea de saborearla con gusto.
StellaHazel se retuerce bajo la lengua implacable de Romero, sus caderas se levantan instintivamente del colchón buscando presionar más el contacto. Lanza un gemido ahogado, una mezcla de dolor y éxtasis puro, y sus manos viajan desesperadas para aferrarse a las sábanas, arrugando la tela bajo sus puños. Cada lamida y succión la empuja más al borde, haciendo que su respiración se convierta en jadeos cortos.
Dices con acento mexicano: "maas. Romero, no pares, hazme tuya con esa boca que me está volbiendo loca."
Romero mete dos dedos en su vagina y ubica su punto g. Lo estimula con la presión justa para que Stella se moje y chorree.
Cuando Romero siente el primer espasmo alrededor de sus dedos se detiene a centímetros de la vulva de Stella.
StellaHazel siente que su cuerpo se disuelve en el torrente de placer. Sus muslos tiemblan incontrolablemente, y su vagina palpita bajo la boca de Romero. En un acto reflejo, separa las rodillas aún más, ofreciéndose por completo al devorador que la tiene sometida. Sus manos se extienden y buscan instintivamente la cabeza de Romero, pero en lugar de alejarlo, solo la presionan con una suavidad desesperada contra su centro, rogando por más, por la explosión que la mantiene al borde.
Romero saca los dedos muy lentamente respirando sobre su clítoris.
Romero se yergue y la mira entregada y anhelante. su verga se endurece un poco más.
StellaHazel lo recorre con la mirada llena de deseo.
Romero la coge por la cintura y le da la vuelta dejándola boca abajo. Luego coge una almohada y se la pone bajo el vientre.
Murmuras con acento mexicano: "cójeme..."
Romero le separa las piernas y se arrodilla entre ellas sin dejar de acariciarle las nalgas.
Romero te da nalgadas.
Romero dice con acento sinaloense: "me encanta tu culo, pequeña fiera, es toda una tentación."
StellaHazel gime llebando las nalgas hacia atrás, provocándolo.
Dices con acento mexicano: "Me fascina que toda yo sea tu tentación."
Romero vuelve a darle otra nalgada, ahora un poco más fuerte.
Su trasero rebota por la inercia de la nalgada.
Romero dice con acento sinaloense: "Eres una muchachita demasiado atrevida."
Romero vuelve a nalguearla, ahora alternando entre un glúteo y el otro.
Dices con acento mexicano: "Ah, sí? Pues disciplíname."
La piel de las nalgas de Stella adopta un tono rosado.
StellaHazel grita excitada por las nalgadas, por la fuerza dominante de Romero.
Romero la coge de la melena y la sujeta con firmeza mientras la nalguea un poco más.
Romero murmura con acento sinaloense: "te gusta que te discipline, verdad, seguro estás empapada."
La vagina de Stella palpita y está empapada.
Murmuras con acento mexicano: "Sí. Mucho..."
Romero tira con fuerza de la melena rizada.
Romero dice con acento sinaloense: "tienes esas nalgas rosadas, listas para que las muerda, Stella."
StellaHazel grita.
Murmuras con acento mexicano: "Todo tú me hace mojarme, desde que te ví..."
Romero lleva los dedos a su hendidura y la roza de arriba abajo.
Romero murmura con acento sinaloense: "carajo Stella, estás chorreando... que rico."
StellaHazel mueve las caderas al contacto con sus dedos.
Romero acerca los dedos al clítoris sin llegar a tocarlo.
Murmuras con acento mexicano: "Romero..."
Romero se cierne sobre el cuerpo de Stella aprisionándola con su peso. La verga dura y caliente roza las nalgas sensibles de Stella.
StellaHazel siente como la oleada de placer recorre su cuerpo desde su vagina.
Romero murmura con acento sinaloense: "abre la boca, saborea lo rica que estás."
Romero le mete los dedos empapados de sus jugos.
Romero murmura con acento sinaloense: "chupa, stella, como si fuera mi verga... chupa."
Romero mueve sus caderas solo para frotar su verga contra las nalgas de Stella.
Romero le susurra al oído.
StellaHazel chupa, succiona sus dedos. saboreándo su sabor en él.
romero susurra con acento xinaloense: quieres mi verga, Stella? Dime cuánto la quieres. pídeme que te coja duro.
Murmuras con acento mexicano: "Sí. Quiero tu verga, la quiero toda dentro de mí."
Murmuras con acento mexicano: "Cójeme duro, disciplíname con tu verga dentro de mí."
Romero retira los dedos de la boca de Stella.
Romero murmura con acento sinaloense: "mantén las piernas abiertas, Stella."
StellaHazel lo hace, ansiosa de sentirlo.
Romero se mueve con agilidad hasta la mesita de noche, hurga y saca los condones. rompe un empaque y se enfunda. Luego vuelve entre las piernas de Stella.
Romero se inclina sobre sus nalgas y las lame, mordisqueándolas.
StellaHazel grita sintiendo la mezcla de dolor placentero por la sensibilidad de esa zona.
Romero reubica mejor la almohada para que el pubis haga presión sobre el clítoris.
Romero se coge la verga y frota el glande contra la hendidura de Stella.
StellaHazel se retuerce bajo de él. Se frota gimiendo.
Romero murmura con acento sinaloense: "la quieres dentro, Stella? Pídemelo otra vez."
Romero la nalguea con fuerza.
Romero habla con tono autoritario.
Romero dice con acento sinaloense: "quieta."
Murmuras con acento mexicano: "sí. Romero. Hazme tuya."
Romero se ubica en la posición que quiere, le separa las nalgas un poco y empuja con fuerza.
Romero jadea mientras se encaja hasta el fondo en un solo movimiento.
StellaHazel grita mientras siente cómo se va abriendo paso en su interior con fuerza. Lo recibe contrayendo su vagina a su alrededor.
StellaHazel arquea la espalda, elevando sus nalgas con un movimiento instintivo que busca maximizar la fricción, y un gemido gutural se escapa de sus labios. Siente la verga de Romero impactar contra su cérvix con cada estocada, una sensación que roza el dolor, pero que rápidamente se transforma en un placer arrollador y demandante. Sus manos se aferran a las sábanas con tanta fuerza que sus nudillos se vuelven blancos, y sus dedos de los pies se curvan, intentando anclar el torrente de sensaciones. Sube sus caderas en un contrapunto salvaje al ritmo de él, implorando silenciosamente que no se detenga, que la rompa y la haga suya una y otra vez.
Romero murmura con acento sinaloense: "carajo, Stella. qué rico es llenarte así."
Romero se vuelve a cernir sobre Stella aprisionándola con su cuerpo.
Romero murmura con acento sinaloense: "Estás rica, apretada y llena de mí. Vas a ser mía, Stella. Mía."
Romero empieza a entrar y salir despacio, cada empuje lo lleva a rozar el límite de Stella, arrancándole gemidos y grititos por la profundidad a la que llega.
StellaHazel se abandona a la sensación, moviendo sus caderas con más intensidad, encontrando el ritmo exacto en el que la penetración es más profunda y más placentera, sintiendo cómo Romero la clava hasta el fondo. Los gemidos ya no son solo de placer, son un ruego inarticulado por más, por la liberación que sabe que solo él puede darle. Su mente está en blanco, solo existe el sonido de sus cuerpos al chocar y la sensación de plenitud.
Romero jadea mientras habla.
Romero murmura con acento sinaloense: "así, Stella, aprieta duro, siente como te hago mía, como llego ahí donde nadie más va a llegar como yo lo hago."
Romero acelera un poco el ritmo y la intensidad.
Su vagina se contrae en respuesta, Lo aprieta con fuerza sin dejar de moverse.
Murmuras con acento mexicano: "Más. Romero, más. Sí. Hazme sentir lo que nadie hará. Me estás volviendo loca. "
el pubis de romero apenas si se separa. él busca con ahinco llegar cada vez más adentro.
La fricción constante, el choque húmedo de sus cuerpos, la eleva a un estado de éxtasis donde solo existe la necesidad de él. En un jadeo, voltea su rostro para intentar alcanzar a Mirarlo a los ojos con deseo y rendición. Sus músculos vaginales se contraen alrededor de la verga con la intención de exprimir cada onza de goce, de robarle un gruñido, de asegurarse de que la sensación sea tan abrumadora para él como lo es para ella.
Romero le habla al oído en un susurro áspero cargado de lujuria.
romero susurra con acento xinaloense: "vente en mi verga, Stella. Ríndete.
Romero la muerde en ese punto donde se une el cuello y la espalda y acelera el vaivén de su pelvis en un ritmo enloquecedor.
El cuerpo de Stella es un arco tenso, vibrando bajo la embestida implacable, cada empuje la acerca a un abismo que anhela. Sus pechos rebotan suavemente contra el colchón.
Romero murmura con acento sinaloense: "Te siento alrededor de mi verga, Stella, siento tus ganas de acabar. Entrégate, Reina y vas a sentir el cielo desde dentro."
Murmuras con acento mexicano: "Sí, sí, rómpeme, Romero, clávame tu verga hasta el fondo, no pares. Eres tan grande... me vuelves loca... más, dame más. "
Romero murmura con acento sinaloense: "así, Stella, ríndete... ríndete."
En respuesta a la intensidad, los músculos vaginales de Stella se contraen alrededor de la verga de Romero con una fuerza desesperada. Siente cómo la presión en su clítoris se vuelve insoportable, y un temblor le recorre el cuerpo. Lanza un último grito desgarrador, una liberación volcánica que la sacude de pies a cabeza mientras se corre. Su cuerpo convulsiona, aferrándose al placer.
Romero le tira del cabello al tiempo que se clava en ella una y otra vez.
Romero sale de ella en pleno orgasmo, la gira para tenerla boca arriba y se hunde en ella de nuevo.
Murmuras con acento mexicano: "Romero. Joder."
Romero empuja sin detenerse en un ritmo voraz.
Romero murmura con acento sinaloense: "vas a venirte otra vez, Stella... "
StellaHazel se pierde en sus ojos rindiéndose. El placer repunta con más intensidad haciéndola gritar su nombre una y otra vez.
Romero sin salir de ella le sube las piernas y se las apoya en los hombros.
StellaHazel gimotea apretándose los pechos.
Romero la mira con fiereza.
Romero murmura con acento sinaloense: "siente como llego aquí, bien dentro tuyo, Stella."
Murmuras con acento mexicano: "Estás tan duro, tan grande. Me Estás volviendo loca, no pares Romero. Quiero máas."
Romero le apoya la mano en el vientre bajo el ombligo y empuja con fuerza.
Romero dice con acento sinaloense: "cógete las rodillas Stella."
Romero murmura con acento sinaloense: "agárrate bien fuerte."
Romero lleva las piernas de Stella hacia su torso para que se agarre las rodillas.
StellaHazel se toma las rodillas perdida en el placer.
La posición levanta las caderas de Stella y el ángulo hace que romero se hunda en ella chocando con ese punto que mezcla dolor y placer.
Romero murmura con acento sinaloense: "me encanta cogerte así, duro, bien adentro, Stella."
Romero apoya la mano izquierda en el colchón y lleva la derecha entre sus cuerpos.
Murmuras con acento mexicano: "Me encanta que lo hagas. Joder, no, no había sentido esto antes..."
Romero le pellizca el clítoris sin dejar de empujar.
La voz se le quiebra en un grito ahogado cuando Romero encuentra, con una precisión brutal, el punto exacto que la desmantela. Siente cómo sus músculos vaginales se contraen en espasmos involuntarios, ordeñando la verga en su interior con una avidez desesperada. Sus piernas, se tensan hasta el límite, La ola de placer la consume por completo, y solo puede aferrarse a la sensación de plenitud y dominio, dejando que su cuerpo sea arrastrado por la marea.
Dices con acento mexicano: "Romero. Romero."
Romero habla entre jadeos y gruñidos.
Romero murmura con acento sinaloense: "porque ninguno va a cogerte así de duro y rico como yo, Stella. Ninguno va a domar ese fuego tuyo como yo lo hago."
El torrente de placer no cesa, sino que se transforma en una intensidad sostenida y abrumadora. Su pelvis se eleva instintivamente para recibir cada embestida con más profundidad. Murmura "mío" una y otra vez, la palabra apenas audible entre jadeos, una declaración de posesión sobre el hombre que la está llevando a límites que nunca imaginó. Cada músculo de su cuerpo está vibrando en una rendición total, una aceptación de la disciplina y el placer que Romero le ofrece.
Romero empuja con fiereza en un anhelo visceral e instintivo.
StellaHazel lo mira a los ojos, la mirada entregada y nublada del placer.
Todo el cuerpo del guardespaldas se tensa como una cuerda a punto de romperse. Romero gruñe casi en un rugido que parece salirle de las entrañas y se derrama en Stella.
StellaHazel lo aprieta fuerte ordeñándolo sin dejar de mirarlo como se pierde en su clímax.
Romero murmura con acento sinaloense: "joder, quiero más... no es suficiente, quiero dejarte deshecha, presa de este momento, Stella."
Romero sale de ella y se desliza hasta encontrar su vulva con la boca.
Romero la devora con voracidad.
StellaHazel jadea alzando la cadera, ofreciéndoce a él.
Romero se dedica a lamer, chupar y succionar el clítoris sensible y turgente.
Romero apoya ambas manos en sus ingles y expone más el clítoris. el sabor de Stella le nubla los sentidos.
StellaHazel no puede más que gemir, su voz ahogándose en un ruego inarticulado mientras la lengua de Romero traza círculos implacables sobre su clítoris hipersensible. Su cabeza se revuelve contra la almohada y sus manos, todavía aferradas a sus rodillas, tiemblan con una intensidad que la hace sentir al borde de la desintegración. El torrente de placer que la había barrido no disminuye, sino que se transforma en una marea cálida y constante, cada lamida sirviendo como el golpe de gracia para mantenerla anclada a esa cumbre vertiginosa.
Romero va metiendo un pulgar y el otro en su entrada sin dejar de atender el punto más sensible de Stella.
Murmuras con acento mexicano: "Romero. Joder romero. Me vas a hacer acabar denuevo..."
Romero la abre por completo a él usando ambos pulgares y la penetra con la lengua.
Romero se concentra en ahondar con su lengua ávida.
En un espasmo de la pelvis, su cuerpo se arquea de nuevo, un movimiento involuntario que busca presionar su centro contra la boca demandante. Murmura el nombre de Romero convertido en un gemido prolongado y desesperado. Siente sus músculos internos, agotados pero aún receptivos, contraerse suavemente alrededor de su lengua en oleadas residuales de su clímax anterior, solo para ser encendidos de nuevo por la precisión de su lengua. La sensación es demasiado; el placer es Intenso.
Cuando Romero siente como Stella se acerca al orgasmo, vuelve a dedicarle toda su atención al clítoris.
Mientras lame y succiona a un ritmo sostenido, mete dos dedos y ubica ese lugar que parece saberse de memoria. Arquea los dedos y comienza un pulso vertiginoso. Que tiene un solo propósito: arrastrar a Stella a un orgasmo intenso y demoledor.
Romero se separa apenas del botón sensible y habla sin dejar de pulsar con sus dedos.
Romero murmura con acento sinaloense: "así, mi reina. ríndete, dámelo todo, acaba en mi boca."
Murmuras con acento mexicano: "Romero, no pares. No lo hagas. Quiero seguir sintiéndote así siempre. Joder Romero."
Romero vuelve a dedicarse al clítoris de Stella. sus gruñidos de gusto se confunden con los gemidos y jadeos femeninos.
Romero intensifica el ritmo y las succiones, sus dedos son implacables y no le dan tregua.
StellaHazel emite un grito desgarrador que se rompe en el aire viciado de la habitación. Un nuevo, más feroz y prolongado orgasmo la sacude. Sus caderas se alzan, golpeando el aire, y su vagina se cierra en torno a los dedos de Romero con espasmos violentos que la dejan sin aliento. Gime, jadea, todo a la vez, el placer desbordándose de ella como una fuente incontrolable, su mente gritando rendición total.
Romero sorbe con ganas mientras Stella se estremece.
Romero se quita el preservativo y se enfunda otro.
StellaHazel lo mira hacer y sonríe apenas recuperando el aliento.
Romero pone a Stella de lado y se ubica detrás de ella.
Romero le habla al oído en un susurro áspero y sibilante.
romero susurra con acento xinaloense: "No puedo ni quiero parar Stella, tengo que cogerte otra vez."
StellaHazel se pega a su cuerpo en respuesta.
Romero la acomoda para poder penetrarla con fuerza en esa posición.
Romero murmura con acento sinaloense: "carajo, Stella, estás tan apretada todavía. Me vuelves loco"
Romero la vuelve a penetrar hasta el fondo.
Murmuras con acento mexicano: "Así, quiero volverte loco. Dame, más."
Romero le muerde el trapecio mientras la sigue embistiendo.
Romero se dedica a pellizcarle los pezones una y otra vez.
Murmuras con acento mexicano: "No pares de cojerme, de darme duro. Me fascina, Romero."
suplica Stella con un hilo de voz, enterrando el rostro en la almohada. Siente el roce de su cuerpo musculoso contra su espalda y la presión de su verga contra su punto más sensible con cada estocada. El control que él ejerce sobre ella en esta posición, sujeta firmemente, intensifica el morbo y el disfrute. Ella mueve las caderas, encontrando el ángulo exacto para que la penetración sea lo más profunda posible, y su mente se nubla ante la fuerza y la posesión que irradia de él.
Romero murmura con acento sinaloense: "no voy a parar hasta que tú misma me supliques que lo haga."
Romero murmura con acento sinaloense: "pellízcate los pezones, Stella."
Romero se coloca de tal manera que logra alcanzarle el clítoris con la izquierda.
StellaHazel le obedece. Se pellizca los pezones intensificando el placer que se origina en su centro.
Con cada embestida y cada toque, Stella gime su nombre, las palabras amortiguadas por la almohada pero cargadas de una pasión cruda. Sus nalgas, aún sensibles por los azotes, rebotan con el impacto de su pelvis contra la suya. Siente que el placer no se acumula, sino que es una corriente constante que la mantiene al borde, una sensación adictiva que la hace retorcerse de gusto.
Romero va rozando y presionando alrededor del clítoris sin tocarlo directamente; quiere reavivar la excitación de Stella en una caricia tortuosa.
Romero murmura con acento sinaloense: "me encanta como te aprietas alrededor de mi verga, Stella."
Murmuras con acento mexicano: "Me fascina sentirte así, atraparte dentro mío."
Romero la penetra cada vez más duro, clavándose hasta el fondo, empujando y haciendo que los pechos de Stella se balanceen.
Romero le roza ligeramente el clítoris para comprobar si tolera el contacto.
StellaHazel se arquea gimiendo de placer.
Romero inicia una serie de embestidas profundas que se unen a esa manera desquiciante en que le frota el clítoris.
Murmuras con acento mexicano: "Me estás haciendo adicta de ese Roce, de tu verga dentro de mí. Joder, Romero."
StellaHazel Se pellizca los pezones con más ganas, buscando que el dolor leve viaje hasta su centro, convirtiendo la tortura en una dulce adicción.
Romero murmura con acento sinaloense: "Eres mía, Stella. adicta a mí y a lo que solo mi verga puede darte."
Murmuras con acento mexicano: "Sí. "Más, Romero, dame más fuerte. No pares, Entra hasta el fondo y rómpeme. Lo necesito."
Romero baja el tono. su voz jadeante le roza la piel.
Sus músculos vaginales se contraen con espasmos fugaces, señales de que el límite está cerca.
Romero murmura con acento sinaloense: "siente mi verga, Stella, déjate ir. Mira como me tienes de duro."
Romero jadea al sentir el primer espasmo de Stella y la sensación rompe la correa.
StellaHazel nota la dureza de la erección y el calor de su piel; se aferra a la almohada, sintiendo su rostro empapado en el sudor y la respiración cortada, cada embestida enviando ondas eléctricas a su clítoris.
El guardaespaldas embiste de manera frenética en movimientos descontrolados mientras frota el clítoris de Stella en un círculo sostenido.
Romero murmura con acento sinaloense: "jo...der Stella... mierda, así. Acaba, reina, acaba en mi verga."
StellaHazel siente que su cuerpo es una cuerda tensa que está a punto de romperse. El roce continuo en su clítoris, la presión interna y la mano que se pellizca los pezones convergen en una acumulación insoportable. En un gemido que se transforma en un grito prolongado, su cadera se impulsa violentamente hacia Romero, buscando el contacto final, la liberación total. El orgasmo la asalta sin piedad, un torrente de espasmos violentos que recorren su cuerpo, sus nalgas tiemblan y su vagina se cierra alrededor de su verga con una fuerza de succión que le arranca un gruñido gutural al guardaespaldas. Se rinde por completo, su cuerpo tembloroso, mientras el placer final la consume.
Romero le pellizca el clítoris con firmeza alargando e intensificando el orgasmo aún más mientras se deja ir dentro de ella.
StellaHazel se deja caer completamente en las almoadas aún temblorosa.
Romero se hunde en ella y permanece así mientras el orgasmo de la cantante la sume en un sopor casi inconsciente.
Romero la arropa con su cuerpo mientras que la acaricia sin salir de ella.
StellaHazel se pega a su cuerpo.
Romero murmura con acento sinaloense: "duérmete Stella. Yo velaré tu sueño."
StellaHazel suspira con una sonrisa satisfecha.
Romero la observa en silencio. La expresión de saciedad de su rostro le llega muy adentro, a ese lugar que creyó cerrado a cal y canto.
Aletheia
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Re: Letras para una buena melodía

Mensaje por Aletheia »

EL PLACER DE LA RENDICIÓN

Punto de vista: Romero & Eliana

La jornada había sido agotadora. El aire en el ático de la urbanización madrileña donde Eliana había acudido con Romero gracias a la concesión de Stella estaba cargado con la electricidad residual de una velada del Jet set repleta de modelos y fotógrafos que Romero había tenido que vigilar desde la distancia, siempre rígido, siempre "almirante". Eliana, que lo había observado toda la noche desde el otro lado del salón con una copa de vino en la mano y una sonrisa de soslayo, sabía que bajo ese traje de corte impecable palpitaba una bestia contenida.

Cuando los invitados se marcharon, Romero lleva a Eliana hasta su casa. hábil como la misma tentación, lo invita a pasar con la excusa de darle algo para Stella. Eliana vuelve al salón con dos copas de vino. Romero la mira con ojos de depredador.
el silencio se vuelve denso. Romero se desajusta la corbata con un gesto seco, los nudillos blancos. Eliana se acerca a él, dejando su copa sobre una consola de mármol.

Eliana dice con acento venezolano: "Te ves tenso, Romero. Como si esperaras que las paredes fueran a atacarte. ¿O es que te molesta que hoy no hayas tenido que sacar las garras?"

Romero suspira, cerrando los ojos un segundo. Su voz suena más profunda de lo habitual, cargada de una fatiga que no es física.

Romero dice con acento sinaloense: "Es mi trabajo, jovencita. La disciplina no se quita con el saco. Debería usted aprender algo de eso."

Eliana suelta una risita corta, acercándose lo suficiente para que su aliento roce la barbilla del guardaespaldas. Con un dedo audaz, recorre la línea de su mandíbula.

Eliana murmura con acento venezolano: "La disciplina es aburrida, cielo. Y yo creo que lo que tú necesitas no es orden, sino que alguien te desmonte pieza por pieza."

Antes de que él pueda responder con alguna de sus frases reglamentarias, ella le atrapa la nuca y lo besa. Es un asalto en toda regla. Romero intenta mantener la postura un segundo, pero el hambre acumulada lo traiciona. Sus manos viajan a la cintura de Eliana, apretándola con una posesividad que rompe cualquier protocolo.

Disclaimer

La siguiente escena describe contenido sexual explícito. No es apto para menores de 18 años. Queda bajo la responsabilidad del lector continuar la lectura de este rol.

La lluvia golpea con una cadencia metálica contra los ventanales del salón, envolviendo la estancia en una atmósfera de aislamiento y penumbra. Dentro, el aire está cargado con el aroma del vino aireándose y el perfume cítrico de Eliana, una mezcla que parece perforar la fachada de imperturbabilidad que Romero siempre intenta mantener.

Él está de pie frente al ventanal, con la camisa entreabierta y la mirada perdida en las luces borrosas de la ciudad. Eliana se acerca por detrás, sus pasos silenciados por la alfombra, hasta que el calor de su cuerpo se proyecta en la espalda del guardaespaldas.

Eliana dice con acento venezolano: "¿Todavía en guardia, almirante? Aquí no hay amenazas, solo estamos nosotros... y este silencio que quema."

Sus manos, pequeñas pero decididas, se deslizan bajo la tela de la camisa de Romero, recorriendo la musculatura tensa de su abdomen. Romero exhala un suspiro pesado, sintiendo cómo sus hombros ceden ante el contacto. Se gira con lentitud, atrapando las muñecas de Eliana con una firmeza que bordea la urgencia.

Romero dice con acento sinaloense: "Sabes bien que para mí no hay descanso cuando te tengo cerca, Eliana. eres más peligrosa que cualquier operativo."

Eliana sonríe, esa curva de labios que promete tanto gloria como perdición, y se deshace del agarre solo para rodearle el cuello con los brazos, obligándolo a bajar el rostro. Sin mediar palabra, lo besa de nuevo. Es un beso que empieza con una exploración lenta, casi de reconocimiento, pero que rápidamente se transforma en un incendio de lenguas y jadeos. Romero la empuja contra la pared de cristal, sus manos bajando con fuerza hasta sus nalgas para elevarla y encajarla contra su pelvis.

Eliana gime contra sus labios, sintiendo la dureza inmediata que late bajo el pantalón de él. Con dedos ávidos, ella comienza a desabrocharle el cinturón, mientras la respiración de ambos se vuelve errática.

Eliana murmura con acento venezolano: "Entonces ríndete, Romero. Deja que el peligro te alcance de una vez."

Romero la deposita en el suelo con brusquedad controlada, deshaciéndose de sus prendas con una eficiencia militar que no deja espacio a la timidez. En pocos segundos, ambos están desnudos bajo la luz mortecina de los relámpagos. Él la conduce hasta el borde de la mesa del comedor, obligándola a sentarse sobre la madera fría, lo que provoca un contraste eléctrico con el calor que emana de sus cuerpos.

Él se posiciona entre sus muslos, separándolos con sus manos callosas. Romero se arrodilla, su rostro a centímetros de la intimidad de Eliana, que ya brilla con una humedad impaciente. Su lengua, experta y demandante, comienza a trazar círculos en su clítoris, alternando con succiones profundas que arrancan gritos agudos de la garganta de ella.

Eliana se aferra al borde de la mesa, con la cabeza echada hacia atrás, mientras sus dedos se enredan en el cabello de Romero.

Eliana dice con acento venezolano: "¡Ay, Dios!... Así, Romero... muerde un poquito, cielo, ahí mismo..."

El guardaespaldas obedece, dejando que sus labios y dientes jueguen con la sensibilidad de ella hasta que Eliana está al borde del colapso. En ese momento, él se pone en pie, toma un preservativo con manos temblorosas y se lo enfunda. La mirada de Romero es de una posesividad absoluta; ya no hay rastro del empleado, solo del hombre reclamando su deseo.

Él la toma de los muslos, atrayéndola hacia el borde de la mesa, y se hunde en ella de una sola estocada, profunda y certera. Eliana lanza un suspiro que es mitad grito y mitad alivio, rodeando la cintura de Romero con sus piernas para estrechar el contacto.

El ritmo que sigue es despiadado. Romero embiste con una fuerza rítmica, sus músculos tensándose en cada movimiento, mientras el sonido de sus cuerpos chocando se funde con el trueno del exterior. Eliana lo recibe con espasmos, sus músculos internos apretando el miembro de él en una caricia convulsiva.

Eliana murmura desesperada: "Más fuerte... no me tengas lástima, almirante... cógeme como si fuera una orden."

Romero gruñe, enterrando el rostro en el cuello de ella, dejando marcas de su rendición. El control se evapora; el guardaespaldas se pierde en el vaivén de las caderas de Eliana, en su olor y en la forma en que ella lo reclama. El clímax llega como una explosión inevitable; él se aferra a ella, hundiéndose hasta la raíz mientras se vacía en oleadas de placer puro, mientras Eliana se contrae a su alrededor, ambos colapsando en un abrazo húmedo y jadeante sobre la madera.

Él la levanta y la conduce hasta el sofá, necesitando una superficie donde descargar la urgencia que no mitigó el primer asalto. La deposita sobre el cuero acolchado, apartando los cojines decorativos con un movimiento brusco. Se deshace del condón con una eficiencia desesperada. Una vez enfundado en otro preservativo, se hunde en ella con una estocada que hace vibrar el mueble.

El ritmo es salvaje. Romero embiste con la fuerza de quien intenta recuperar el control mediante la potencia física, pero Eliana lo recibe con las piernas enredadas en su espalda, apretándolo, succionándolo con sus músculos internos. Ella le muerde el hombro, dejando marcas que él no podrá ocultar mañana.

Romero gruñe con acento sinaloense: "Mierda, Eliana... vas a hacer que me olvide de quién soy."

Eliana murmura con acento venezolano: "Esa es la idea, mi amor. Olvídate de todo."

A mitad del fragor, Eliana lo empuja por los hombros hacia atrás. Romero, sorprendido y con las piernas empezando a flaquear por la intensidad del encuentro, cae sentado en el amplio sillón de cuero del salón. Antes de que pueda reaccionar, ella se horca sobre él, dándole la espalda.

Eliana se inclina hacia adelante, apoyando las manos en las rodillas de él, y comienza a cabalgarlo con un movimiento de arriba hacia abajo que es puramente vertical, profundo y tortuoso. Romero agarra las caderas de Eliana, hundiendo los dedos en su piel, mientras observa desde atrás cómo su trasero choca rítmicamente contra sus muslos.

Romero jadea con acento sinaloense: "¡Carajo!... ¡Eli, así no, me voy a venir ah...!"

Eliana dice con acento venezolano: "Mira cómo entras en mí, Romero. Mira qué rico te aprieto. Aquí mando yo ahora."

Eliana acelera, haciendo círculos con la pelvis cada vez que baja, exprimiendo la punta de su miembro hasta que el guardaespaldas tiene que echar la cabeza hacia atrás, con los ojos en blanco, perdiendo por completo la noción de la jerarquía.

Eliana se pone de pie, tirando de él, obligándolo a levantarse aunque a Romero las rodillas ya le tiemblan. Lo gira frente al gran ventanal, apoyando las manos de él contra el cristal frío. Ella se posiciona detrás, pero esta vez es ella quien guía la danza. Eliana baja a lamer la base de su columna mientras él permanece expuesto, tembloroso frente a la oscuridad de ese beso que lo deja sin aliento.

Luego, ella se tumba en la alfombra y lo invita a entrar de nuevo, pero esta vez en una posición de "cuchara" lateral, donde ella controla la apertura de sus piernas. Eliana le habla al oído, con una voz que es pura dulce tentación, mientras sus dedos acarician los pezones de Romero, algo que lo descoloca por completo.

Eliana murmura con acento venezolano: "Eres mío, almirante. Tan fuerte y tan duro, pero aquí dentro... aquí dentro eres un niño buscando su recompensa."

Romero ya no puede articular palabras. Solo emite gemidos roncos, entregado al ritmo que ella dicta. Su cuerpo sudoroso se pega al de ella, y la fricción del vello y la piel crea un calor insoportable.

Finalmente, Eliana lo obliga a tumbarse boca arriba en la alfombra. Ella se coloca encima, pero esta vez no para cabalgarlo, sino para someterlo. Le inmoviliza las manos sobre la cabeza y comienza a moverse con una lentitud que es una tortura china. Sube y baja milímetro a milímetro, deteniéndose justo cuando él está a punto de estallar.

Romero suplica con acento sinaloense: "Por favor... ya, Eli... dame todo, ¡ya, maldita sea, necesito acabar!"

Eliana sonríe, viéndolo finalmente roto. Ella aumenta la velocidad de golpe, apretando su clítoris contra él mientras sus músculos vaginales realizan una última succión desesperada. Romero estalla. No es un orgasmo cualquiera; es una liberación volcánica que lo deja arqueado, gritando el nombre de Eliana mientras su cuerpo se sacude en espasmos incontrolables.

él se vacía por completo, sintiendo cómo cada gramo de su disciplina y su rigidez se disuelven en el flujo de Eliana. Cuando ella finalmente colapsa sobre su pecho, Romero está jadeando, con la mirada perdida en el techo, absolutamente saciado y destrozado de placer.

Romero susurra; su voz es apenas audible

Romero susurra con acento sinaloense: "Me... me rompiste, joder... no queda nada de mí."

Eliana le besa el pecho sudoroso, satisfecha.

Eliana dice con acento venezolano: "Mañana puedes volver a ser el almirante, cielo. Pero esta noche, solo eres mi Romero."

Habían pasado dos horas desde el último asalto. La casa de Eliana está sumida en un silencio denso, roto solo por el crujir de la madera y la lluvia que persiste afuera. Romero está sentado en el borde de la cama, con los pantalones puestos pero el torso desnudo, observando sus manos. La saciedad física estaba ahí, pero algo en su pecho se sentía... desordenado. Con Stella, el sexo era un campo de batalla donde él sabía ser el soldado o el dominador; era físico, era rudo, era claro.

Pero Eliana... Eliana se le estaba metiendo por debajo de la piel de una forma que la disciplina militar no le había enseñado a combatir.

Eliana sale del baño envuelta en una bata de seda negra, el cabello húmedo y los ojos fijos en la espalda encorvada del guardaespaldas. No se acerca para abrazarlo. Se detiene a unos metros, observándolo con una curiosidad casi clínica.

Eliana dice con acento venezolano: "¿En qué piensas, Romero? Te huelen los pensamientos desde aquí... y huelen a culpa. O a miedo."

Romero no se gira. Su voz sale áspera, contenida.

Romero dice con acento sinaloense: "No es miedo, Eliana. Es que tú ... tú no juegas limpio. Con la jefa es el cuerpo. Contigo es como si me estuvieras desarmando el alma por piezas."

Eliana suelta una risa suave, un sonido que le eriza el vello de la nuca. Camina hacia él y, en lugar de tocarlo, se sienta en el suelo, frente a sus rodillas, obligándolo a mirarla desde arriba.

Eliana murmura con acento venezolano: "Es que tú crees que tu fuerza está en los músculos y en esa cara de pocos amigos. Pero tu verdadera fuerza —y tu verdadera ruina— está aquí dentro."

Ella señala su propia sien. Luego, apoya la barbilla en las rodillas de Romero, mirándolo con una devoción que él sabía que era una trampa, pero que no podía dejar de ver.

Eliana se pone de pie lentamente y deja caer la bata al suelo. No se lanza sobre él. Se queda quieta, a un paso de distancia, bajo la luz tenue de una lámpara. Empieza a acariciarse a sí misma, recorriendo sus propios pechos y bajando hasta su vientre, sin apartar los ojos de los de Romero.

Romero intenta levantarse para tomarla, pero ella le pone una mano en el pecho, manteniéndolo sentado.

Eliana dice con acento venezolano: "No, almirante. quédate ahí. Mira lo que deseas. Mira cómo me pongo por ti, pero no me toques hasta que yo te lo pida."

es una tortura psicológica. Romero ve cómo ella se excita sola, cómo su piel se eriza, cómo sus gemidos empiezan a llenar la habitación mientras él permanece estático, con la erección doliéndole contra la tela del pantalón. La sumisión no es física; es la voluntad de Romero la que está de rodillas, aceptando el ritmo que ella dicta.

Romero jadea con acento sinaloense: "Eli... por favor... me estás matando."

Eliana sonríe con malicia

Eliana dice con acento venezolano: "Estoy tentando a tu bestia interior, Romero. Siente ese hambre que no se quita con la carne."

Finalmente, ella lo obliga a ponerse de pie y lo lleva frente al gran espejo de cuerpo entero del vestidor. Lo hace situarse detrás de ella. Romero la toma por la cintura, buscando la entrada rápida, pero Eliana le sujeta las manos y las pone sobre el cristal del espejo.

Eliana murmura con acento venezolano: "Mírate, Romero. Mira quién eres cuando estás conmigo. No eres el guardaespaldas de nadie. Mírate a los ojos mientras entras en mí."

Ella se inclina hacia adelante, apoyando sus propias manos en el espejo, obligándolo a penetrarla desde atrás mientras ambos se observan fijamente en el reflejo. Romero no puede cerrar los ojos para perderse en la sensación; tiene que ver su propio rostro desencajado, su propia vulnerabilidad; el hambre descarnada que no tiene nada que ver con la lujuria que Stella suele provocarle.

Cada estocada no es solo un choque de cuerpos, es una confesión visual. Él ve cómo Eliana lo mira a través del cristal, leyéndole los anhelos, desnudándolo más allá de la ropa. Romero se siente expuesto, como si ella estuviera follándose sus secretos.

Romero dice con acento sinaloense: "Mírame... mírame bien, condenada... porque me estás desarmando; estás vulnerando todo lo que soy."

Eliana lo lleva de vuelta a la cama, pero no deja que él tome el control. Lo obliga a tumbarse boca arriba y ella se sienta sobre su pecho, no sobre su sexo. suspende su cuerpo sobre el rostro de Romero, ofreciéndole su intimidad, pero manteniendo sus manos apresadas contra el colchón.

Ella empieza a hablarle en susurros, contándole lo que él siente, describiendo con precisión insólita su soledad, su necesidad de sentirse vivo y amado a pesar de su apariencia de hierro, su anhelo de que alguien, por fin, lo viera de verdad más allá del uniforme, del guardaespaldas.

Eliana murmura con acento venezolano: "Te gusta que te rompa, ¿verdad, mi amor? Te gusta que por fin alguien sea más fuerte que tu disciplina. Descansa y ríndete, Romero... deja que yo me encargue de tus sombras."

Ella baja finalmente, envolviendo su miembro con una lentitud que bordea lo agónico. Romero no solo está teniendo un orgasmo; está afrontando una crisis de identidad. El placer físico es tan agudo que se mezcla con una especie de llanto seco en su garganta.

Cuando por fin estalla, lo hace aferrándose a Eliana como un náufrago. No hay gruñidos de poder, solo un suspiro largo y roto. Romero se hunde en ella, escondiendo el rostro en su cuello, temblando no solo por el clímax, sino por el peso emocional de haberse entregado a alguien que ahora conoce cada rincón de su mente.

Romero susurra con acento sinaloense: "Mierda... tú me ganaste, Eliana. Me tienes... me tienes enterito, carajo."

Eliana le acaricia el cabello, con una mirada triunfal pero cargada de una ternura peligrosa.

Eliana dice con acento venezolano: "Bienvenido a casa, Romero."
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