Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Aquí se irán publicando las escenas de rol tanto de trama principal, como las que querais publicar los jugadores. Debido a la naturaleza de este foro, si se admite contenido NSFW.
Larabelle Evans
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Re: Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Mensaje por Larabelle Evans »

el amor sepultado bajo el miedo.

Punto de vista: Michele.


Dalila camina a paso vivo por el pasillo todavía con el corazón convertido en una locomotora y el aroma de las flores en la nariz.
Dalila le hace señas a Giorgio para que se quite de la puerta del despacho.
Dalila abre sin tocar, entra y cierra tras de sí.
Michele está frente al portátil enviando unos correos a Leila.
Michele levanta la vista y sonríe al verla.
A Dalila el corazón le da un vuelco.
Dices con acento Trapanés: "Ciao Dalila. "
Dalila dice con acento milanés: "ciao..."
Dices con acento Trapanés: "estai molto bella hoy."
Dalila murmura con acento milanés: "no... no puedes decirme esas cosas."
Michele sonríe con picardía.
Dalila está dubitativa entre acercarse o quedarse donde está.
Dices con acento Trapanés: "Porque, no. Io siempre digo la verdad."
Dalila cierra los ojos. su pecho sube y baja con rapidez.
Michele la mira envelesado, quiere acercarse, pero no quiere asustarla.
Dalila murmura con acento milanés: "dio mio, Michele, tú... tu quieres volverme loca."
Niegas con la cabeza.
Dices con acento Trapanés: "A menos que sea por mí. "
Michele sonríe.
Dalila lo mira fijamente.
Dices con acento Trapanés: "Te dije que lucharía por tí, y hablaba muy en serio bella."
Dalila murmura con acento milanés: "no juegues con eso, per favore."
Niegas con la cabeza.
Dalila se ruboriza un poco, ella no está acostumbrada a esas manifestaciones.
Dices con acento Trapanés: "No. Ya no haría nada que te lastimara. Solo quiero demostrarte que eres lo más importante para mí."
Dalila da un paso hacia el escritorio.
Dalila dice con acento milanés: "yo... yo quería..."
El corazón de Michele se acelera al sentirla acercarse.
Dalila le mira la boca, luego asciende a esos ojos que son su perdición.
Dalila murmura con acento milanés: "grazie... las flores... son hermosas."
Michele se pierde en sus ojos, mirándola enamorado.
Dices con acento Trapanés: "espero haber cumplido mi objetivo de alegrarte el día."
Dalila da otro paso...
Dalila recuerda su reacción al ver las flores.
Dalila da otro paso hacia él.
Las palabras de la tarjeta pasan frente a sus ojos. Cada una se convierte en un paso que la lleva hasta él, incapaz de reprimir sus sentimientos o lo que sea que le esté pasando dentro.
Murmuras con acento Trapanés: "dalila..."
Dalila lo mira a los ojos.
Dalila lleva sus dedos a su boca; luego los posa sobre sus labios.
Dalila los deja más tiempo que otras veces y sus ojos se le empañan llenos de lágrimas que no derrama.
Michele se anima y se acerca a ella acortando la distancia.
Michele mira sus ojos con llanto reprimido.
Michele le toma el rostro entre las manos.
Dalila murmura con acento milanés: "si tuviera otra vida, una diferente a la mía, limpia... me encantaría haber sido tu hogar."
Dices con acento Trapanés: "No principesssa. No estés así.Déja de decir esas cosas. Tú eres mi hogar, mi vida entera."
Michele le acaricia el rostro.
Dalila niega suavemente. Una lágrima se le escapa, furtiva.
Dalila murmura con acento milanés: "yo no puedo ser tu hogar... tú eres demasiado ... demasiado todo."
Dices con acento Trapanés: "Díme lo que te atormenta Dalila. Confía en mí, en lo que sentimos. "
Dalila da un paso atrás.
Dalila murmura con acento milanés: "no...no no no ... no puedo. no puedo."
Michele la mira con tristeza.
Dalila va retrocediendo con el miedo reflejado en los ojos.
Murmuras con acento Trapanés: "Dalila, Io, te necesito en serio te necesito... No me dejes solo, no me apartes de tí sin darme una oportunidad."
Dalila tiembla sin poder controlar su cuerpo.
Dices con acento Trapanés: "Díme qué o quien te asusta. Juro que nada te hará daño Dalila. confía en mí..."
Michele se acerca abrazándola.
Michele la abraza fuerte, con amor, buscando ser su refugio.
Dalila se rompe
Michele la sostiene en sus brazos, la acaricia con delicadeza y ternura.
Dalila se aferra a su camisa.
Murmuras con acento Trapanés: "Háblame bonita, dime qué te está haciendo tanto daño."
Dalila se va serenando
Dalila levanta el rostro surcado de lágrimas.
Michele acaricia y limpia las lágrimas de su rosstro. el corazón se le quiebra al ver a la mujer que a ama romperse sin él poder ayudarla.
Dalila murmura con acento milanés: "perderte... porque si lo sabe... si lo ssabe yo seré la única culpable de tu muerte."
Dalila murmura con acento milanés: "no me hagas eso, per favore. No podría soportar eso... no tú... no tú."
Dices con acento Trapanés: "Si lo sabe quien?. De quien hablas amore. Dime, nadie va a matarme. "
Dices con acento Trapanés: "Tú no vas a ser culpable de nada dalila. Quien te está atormentando de esa manera."
Dalila se horroriza por haber cometido el desliz de hablar.
Michele no la suelta, la mantiene en sus brazos con firmeza.
Dices con acento Trapanés: "Dali. Dime, per favore necesito saber. Quiero defenderte, protegerte."
Dalila murmura con acento milanés: "per favore, per favore. déjame ir, "
Michele la mira con los ojos llenos de lágrimas, impotencia y amor.
Dalila dice con acento milanés: "nadie pudo, nadie puede hacerlo ahora. Yo tengo que mantenerme firme, tengo que..."
Dices con acento Trapanés: "Voy a buscar a quien te está atormentando Dalila. juro que voy a acabar con esto. No voy a dejar que te alejen de mí. "
Michele la suelta despacio, dolorosamente.
Dalila dice con acento milanés: "tengo que evitar justo eso... prométeme que no saldrás de aquí solo, que no te irás a buscar ninguna vendetta. Júramelo Michele."
Dices con acento Trapanés: "Tú me quieres. Y no dejaré que el miedo nos separe Dalila. Tenlo por seguro."
Dalila le cubre la boca.
Michele la mira a los ojos con determinación.
Dalila murmura con acento milanés: "no lo digas.... no lo repitas, per favore."
Michele le vuelbe a tomar el rostro entre las manos, se atrebe a besarla con amor.
Dalila intenta debatirse, pero su cuerpo actúa primero que su mente y se rinde.
Dalila responde al beso en la misma medida que Michele la urge, la desafía.
Michele se abre camino saboreando sus labios.
Dalila tiembla y se le escapa un gemido.
Michele la pega a su cuerpo, no con lujuria desmedida sino con ternura, amor. Con ganas de no dejarla ir.
Dalila se separa de él, respira agitada.
Dalila murmura con acento milanés: "per favore. Michele."
Murmuras con acento Trapanés: "Ti amo dali... Entiende que ti, amo..."
Ella se estremece cada vez que oye sus palabras.
Murmuras con acento Trapanés: "No temas más. Déjame ser tu refugio, tu paz. Déjame estár a tu lado..."
Dalila lo mira y el anhelo se refleja en sus ojos.
tocan a la puerta varias veces.
Murmuras con acento Trapanés: "tus ojos no mienten amore. Me quieres aunque tus labios no quieran decirlo."
Dalila vuelve a taparle la boca.
El sonido en la puerta se repite.
Dalila lucha para recomponerse.
Michele la suelta despacio y se queda de pie junto al escritorio.
Dalila camina hacia la puerta.
Michele se limpia su propio llanto.
Rocco está del otro lado, se inclina para hablarle y ella asiente.
Dalila murmura con acento milanés: "iré enseguida."
Michele mira a Dalila sin comprender.
rocco la observa, ceñudo. intenta ver hacia dentro del despacho y ella se lo impide.
Dalila murmura con acento milanés: "tutto bene, Rocco."
Rocco no parece convencido, pero finalmente se aleja.
Dalila lo ve alejarse.
Dalila se vuelve hacia Michele.
Dices con acento Trapanés: "Principessa..."
Dalila dice con acento milanés: "Michele, per favore. sé que no puedes entenderme, pero quiero que sepas que todo lo que hago es para cuidarte, todo lo que hago es por ti. "
Michele suspira triste.
Dices con acento Trapanés: "Dalila, yo solo necesito tu amor. No Quiero seguir así. No dejes que el miedo te consuma."
Dalila dice con acento milanés: "grazie por las flores, nunca... nunca había recibido algo tan hermoso."
Dalila lo mira con determinación.
Dices con acento Trapanés: "Tú te mereces todo Dalila. Yo quiero dártelo. Construír un futuro contigo."
Michele la mira suplicante.
Dalila dice con acento milanés: "Prefiero que el miedo me mate a que tú mueras."
Dalila murmura con acento milanés: "si tu mueres, se acabó todo para mí."
Dalila sale del despacho y cierra tras de sí.
Michele permaneció de pie, solo, en el centro del despacho. El aroma de Dalila y el ligero perfume de las flores frescas que le había regalado flotaban en el aire, mezclándose con la desesperación. Se llevó una mano al pecho, justo donde el corazón latía salvajemente, y luego a los labios, reviviendo la urgencia del beso que ella había correspondido con una intensidad prohibida.
Pero las últimas palabras de ella lo habían helado: "Prefiero que el miedo me mate a que tú mueras."
La rendición en el beso, el llanto furtivo, la súplica de que él no saliera a buscar venganza... todo apuntaba a una sola y terrible conclusión. El miedo de Dalila no era una simple cicatriz emocional; era una amenaza activa, un depredador que la acorralaba y que la había convencido de que la única forma de proteger a Michele era negarle su amor.
Se apartó del escritorio con una furia silenciosa que nada tenía que ver con la de Alessio Santoro. Era una furia fría, calculada, alimentada por el amor más puro. Ya no era suficiente con vengar a Concettina o ganar la guerra de la Cosa Nostra. Ahora, la guerra más importante era por el alma de Dalila.
La expresión de su rostro era la de un hombre que acaba de recibir una orden de ejecución, con la salvedad de que la víctima sería el fantasma que aterrorizaba a su principessa.
Larabelle Evans
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Re: Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Mensaje por Larabelle Evans »

Bajo la sombra del secreto.

Punto de vista: Michele.


Sicilia; Villa Ferrari — Despacho del Consigliere- Atardecer.
El despacho de Michele se sentía pesado, un ambiente denso forjado por la culpa no resuelta y la frustración. Las cortinas de terciopelo verde musgo estaban corridas, ahogando la luz de la tarde y dejando la habitación en una penumbra artificial. Michele estaba sentado en su sillón de cuero, con el rostro hundido en las manos. La mesa de caoba estaba impoluta, un reflejo de su mente ordenada que, sin embargo, no lograba poner en paz su corazón.
Un golpe discreto en la puerta rompió el silencio.
"Avanti," dijo Michele, su voz ronca y desprovista de su habitual autoridad.
Karlo entró, cerrando la puerta tras de sí. Su semblante, usualmente desenfadado, era de seriedad absoluta. Llevaba en el rostro el eco de la confesión de Giovanna, un peso que no podía cargar solo.
Karlo Dice con acento siciliano: "Ciao, Consigliere. Tenemos que hablar."
Michele levantó la cabeza, su mirada denotaba cansancio.
Karlo se acercó al escritorio, sin sentarse.
Karlo Dice con acento siciliano: "Consigliere, necesito unas palabras contigo. Es por Dalila."
El nombre de Dalila actuó como una descarga eléctrica, enderezando a Michele en su asiento. El cansancio se transformó en una tensión inmediata.
Karlo Dice con acento siciliano: "Es sobre por qué ella está así. Por qué te mantiene lejos."
Karlo tomó una respiración profunda.
Karlo dice con acento siciliano, "Anoche, hablé con Giovanna. Ella me lo contó todo. Me contó el infierno de Dalila."
Michele lo miró con el ceño fruncido, la confusión mezclada con una desesperación feroz.
Michele dice con acento trapanés: "¿Qué dices, Karlo? ¿Qué te contó?
Karlo Dice con acento siciliano: "Tienes que escucharme si quieres entender por qué ella tiene miedo de amarte."
Karlo procedió a contar la historia que Giovanna le había confiado, cada palabra saliendo con la cautela de quien desarma una bomba. Habló del contrato matrimonial de Riccardo Vescovi, de los catorce años que tenía Dalila, de Francesco y Fulvio Fratinelli. No omitió la parte más oscura, el cautiverio de dos años, la tortura, el abuso constante.
Michele escuchaba en un silencio mortal, su rostro pasando de la incredulidad a una palidez enfermiza. Sus manos se aferraron a los brazos del sillón con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron blancos.
Cuando Karlo mencionó a Fabrizio, y cómo él "no hizo nada para detenerlos," el control de Michele se resquebrajó.
La voz de Karlo se apagó, dejando el peso de la atrocidad flotando en el aire.
Michele se levantó de golpe, la silla chirriando contra el suelo de mármol. El aire abandonó sus pulmones en un jadeo.
Michele dice con acento trapanés: "Non è vero... non è vero," repitió, la negación luchando contra la terrible certeza que le oprimía el pecho. Los ojos se le llenaron de lágrimas que ardían por salir, pero que él se negaba a derramar.
Karlo Dice con acento siciliano: "Es la verdad, Consigliere. Es el secreto que borraron. Y es la razón por la que te tiene a distancia."
Michele caminó hasta la ventana, dando la espalda a Karlo. Sus hombros se hundieron, la imagen de la fuerza inquebrantable que proyectaba la Famiglia se desmoronó.
Michele dice con acento trapanés, la voz temblando por primera vez en años: "Due anni... madonna santa... due anni a mani di quei... animali."
Se detuvo, su mente recreando la imagen de su jefa di Sicurezza, la mujer fuerte y mordaz que amaba, como una niña rota, a merced de monstruos. El dolor era físico, un cuchillo retorciéndose en su entraña.
Karlo Dice con acento siciliano: "Ella no quiere que lo sepas. Piensa que... que está sucia. Que no merece ser amada. Que tú mereces una mujer 'completa'."
Michele giró, las lágrimas finalmente desbordando sus párpados. Eran lágrimas de pura impotencia y rabia homicida.
Michele dice con acento trapanés, golpeando la pared con el puño cerrado: "¡Maledetto Fabrizio! ¡Maledetto!
Michele se desplomó de nuevo en el sillón, cubriéndose la cara con las manos temblorosas. El Consigliere, el hombre de hierro de la Famiglia, estaba quebrado.
Michele dice con acento trapanés, en un sollozo ahogado: "Por eso me mira con miedo a veces. Por eso se congela si la toco sin avisar. Mio Dio, ¿cómo no me di cuenta? Ella es la mujer más valiente que he conocido, y la han roto. Y yo... sin hacer nada para protegerla."
Karlo Dice con acento siciliano: "Michele, ella no te quiere lejos. Ella te está protegiendo. Fabrizio la amenazó. Le dijo que si te acercabas... él te haría daño. Ella cree que sacrificarse es la única manera de que tú sobrevivas."
Michele retiró las manos de su rostro, sus ojos inyectados en sangre por la furia contenida y el llanto. La pena se había solidificado en una determinación helada.
Michele dice con acento trapanés: "Se acabó. Non più. Fabrizio Fratinelli se va a arrepentir de haber nacido.
Michele no esperó. La confesión de Karlo había destrozado el último vestigio de su compostura. El dolor por Dalila era una herida abierta, pero la rabia por Fabrizio era un motor frío y letal. La villa Ferrari se convirtió en el escenario de su fuga.
Se levantó del sillón con una rigidez sobrenatural, la furia concentrada y sin control. En menos de un minuto, había cruzado el despacho, dejando la puerta abierta tras de sí como una herida en la madera. No se detuvo a pensar, ni a tomar más armas. La Beretta que llevaba en el cinto y la determinación asesina eran su única munición.
Karlo lo siguió, corriendo.
Karlo dice con acento siciliano: "¡Michele, espera! ¡No puedes ir solo! ¡No podemos ir a lo loco!"
Pero Michele ya estaba en el ala de estacionamiento, su traje arrugado y su rostro una máscara de piedra. Abrió la puerta de su Mercedes-AMG, la figura de la Regina de la Famiglia estaba lejos de sus pensamientos. Solo existía la imagen de una niña rota, y el rostro impasible del cobarde que la había traicionado.
Karlo alcanzó el coche justo cuando Michele encendía el motor, el rugido del V8 resonando en el silencio de la mañana.
Karlo dice con acento siciliano: "¡No irás sin mí, Consigliere!
Michele no respondió. Solo esperó a que Karlo se abrochara el cinturón. La única respuesta fue el chirrido de los neumáticos al acelerar, saliendo de la Villa Ferrari como un proyectil que buscaba la destrucción.
Sicilia; Autovía A18: Catania - San Gregorio
La carretera bajo el Etna era un borrón a esa velocidad. Michele conducía con una imprudencia que Karlo nunca le había visto, devorando la distancia que lo separaba de la fortaleza de Fabrizio Fratinelli. Cada cambio de marcha, cada pisotón en el acelerador, era un golpe de martillo contra la pared de su impotencia.
Karlo dice con acento siciliano: "¡Baja la velocidad, por el amor de Dios! ¡Nos van a parar! ¡Necesitamos un plan!"
Michele dice con acento trapanés, la voz grave y temblorosa de rabia: "El plan es simple, Karlo. Voy a entrar, voy a sacar a ese pezzo di merda de su guarida y voy a partirle la cara por cobarde. Por dejar que esos animales tocaran a Dalila. Y si tengo que matarlo, lo haré sin dudar."
Karlo dice con acento siciliano: "¡Fabrizio es un miembro de la Cúpula! ¡No puedes matarlo sin la venia de Leila! ¡Lo arruinarás todo! ¡Dalila no querría esto!"
Michele soltó una carcajada amarga, seca.
Michele dice con acento trapanés: "¡¡Nada! ¡No voy a pedir permiso a nadie para vengar el dolor de la mujer que amo!"
Karlo entendió que la lógica había abandonado a Michele. En ese momento, no era el Consigliere; era el hombre al que habían herido en lo más profundo de su ser. Un hombre que había fallado en proteger, pero que estaba dispuesto a morir para redimirse.
Larabelle Evans
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Re: Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Mensaje por Larabelle Evans »

Ajuste de honor y una nueva intriga.

Punto de vista: Michele.


Giorgio conduce a cierta distancia siguiendo el coche del consigliere. Cuando se percata de la dirección que toma, se le encienden todas las alarmas y activa el asistente de voz de su móvil y le pide que marque un número.
La llamada da tono. Al segundo repique atienden del otro lado.
Dalila habla por teléfono: "¿Qué pasa, Giorgio, dónde rayos estás?"
Giorgio habla por teléfono: "Siguiendo al consigliere, signiorina."
Dalila habla por teléfono: "¿Siguiéndolo a donde? Pero si estaba en el despacho con karlo."
Giorgio inspira hondo antes de hablar.
Giorgio habla por teléfono: "Está manejando como un demente a San Gregorio, signiorina."
Dalila habla por teléfono: "Merda, no lo pierdas de vista, salgo enseguida."
La comunicación se corta.
Mientras Giorgio sigue al consigliere, Dalila coge su todoterreno y sale a toda pastilla a detener el desastre.
El Mercedes-AMG se detuvo en seco ante la verja blindada de la villa de Fabrizio. El chirrido violento de los neumáticos sobre el pavimento de piedra pulida rompió el silencio de la urbanización, activando una red de luces de seguridad automáticas. El ambiente era de una tensión helada, solo comparable a la última vez que Michele había estado allí.
El intercomunicador se activa.
La voz robótica de Constantino suena metalizada a través del altavoz.
Constantino habla con acento napolitano a través del interphono: "Identifíquese ahora mismo"
Dices con acento Trapanés: "Michele Venturi. ¡Dile al cobarde de Fabrizio que salga, si es tan hombre. Que deje de ocultarse tras su blindaje!"
Karlo está alerta con una mano en su arma por instinto.
Dentro de la villa Fabrizio y Constantino se miran sin comprender.
Valentino dice con acento napolitano: "¿Ese no es el consigliere de la regina Ferrari?"
Fabrizio asiente.
Fabrizio dice con acento napolitano: "Abre la verja, Constantino. Seguramente viene por ese maledeto capriccio del signiore Escalanti."
Un sonido electrónico resuena y la verja inicia su deslizamiento. El Interphono se apaga. Solo las ruedas metálicas del mecanismo se imponen a la respiración jadeante de Michele.
Michele entra sin pensar nada más que acabar con Fabrizio.
Karlo va de tras de él.
Fabrizio sale de la villa hacia el jardín seguido de Constantino y Valentino.
Michele al verlo se lanza sobre él, conectando un puñetazo en la cara de Fabrizio haciéndolo tambalearse.
Karlo le sigue los pasos. Un minuto después Giorgio aparca el coche tras el mercedes.
Fabrizio dice con acento napolitano: "ma che cosa face, stronzo."
Dices con acento Trapanés: "¡Figlio di puttana.!"
Michele lo vuelve a golpear, derrivándolo.
Fabrizio rueda sobre sí para ponerse en pie con agilidad.
Valentino no da crédito, intenta dar un paso hacia los hombres, pero Constantino lo detiene con un gesto.
Fabrizio se levanta. El golpe de Michele le ha roto la boca.
Dices con acento Trapanés: "¡Eres un maledetto cobarde. infeliz que permitió que abusaran de Dalila. "
Fabrizio escupe sangre y al oír el nombre de Dalila se paraliza.
Fabrizio mira a Michele a los ojos.
Fabrizio dice con acento napolitano: "qué dices? quién le ha hecho algo a Dalila?"
Dices con acento Trapanés: "Y así la retubiste aquí alegando que la protegías de Santoro?. Cuando debiste protegerla no lo hiciste. !"
Fabrizio da un paso hacia el consigliere y se frena en seco al atar cabos.
Michele lo mira con ravia.
Dices con acento Trapanés: "No te hagas el desentendido. Dalila era una bambina y no la defendiste, infeliz!"
Constantino cierra los ojos un momento mientras Valentino mira a uno y a otro.
Michele cegado por la ravia y dolor saca su arma.
Fabrizio levanta ambas manos con las palmas hacia Michele, los hombros hundidos.
Karlo dice con acento siciliano, Acercándose a él,, "Espera Michele, Baja eso. "
Fabrizio dice con acento napolitano: "tenía diecisiete años... "
Fabrizio dice con acento napolitano: "Cazzo, qué se suponía que podía hacer!"
Michele le apunta a Fabrizio.
Constantino da un paso con la mano en el arma.
Karlo también se aproxima.
Giorgio entra y se queda petrificado al ver la escena.
Dices con acento Trapanés: "No te justifica maldita sea. Pudiste buscar ayuda, hablar con alhguien. Pero no dejar que abusaran de ella."
Fabrizio suelta una risa amarga. En sus ojos se refleja la culpa y la tristeza.
Dices con acento Trapanés: "¿Con qué cara la amenazas infeliz? Qué derecho tienes a amenazarla para que se aleje de mí. "
Fabrizio dice con acento napolitano: "ayuda, dices... a quién? A mateo Ferrari?"
Fabrizio frunce el entrecejo
Fabrizio dice con acento napolitano: "de qué diablos hablas?"
Dices con acento Trapanés: "¡Déjala en paz Fabrizio, deja de amenazar a Dalila!. Yo la amo y no te voy a permitir que la sigas lastimando. "
Fabrizio dice con acento napolitano: "Yo no la he amenazado. Siempre le digo que estoy para protegerla, es mía, mia penitencia."
Fabrizio lo mira sin comprender.
Michele no aguanta y dispara, la vala sale rozando el hombro de Fabrizio.
Fabrizio cae de rodillas sujetándose el hombro.
Constantino se interpone entre su primo y el consigliere.
Dices con acento Trapanés: "Admítelo. Se hombre para admitir que atormentas a Dalila para que se aleje, para que tenga miedo de ser amada."
el todoterreno de Dalila derrapa y frena . Ella baja a toda prisa y cruza la verja.
Fabrizio dice con acento napolitano: "Aparta, constantino."
Constantino dice con acento napolitano: "Pero Fabrizio..."
Fabrizio dice con acento napolitano: "dije aparta..."
Constantino retrocede sin soltar la pistola, listo para disparar.
Michele apunta pero esta vez, hacia la cabeza de Fabrizio.
Fabrizio dice con acento napolitano: "Mátame si quieres, consigliere. Yo no voy a defenderme."
Fabrizio lo mira a los ojos sin parpadear.
Karlo mira nervioso a un lado y a otro.
Karlo dice con acento siciliano, "No lo arruines Michele, Leila no va tolerar que armes una guerra con los Fratinelli. "
Michele respira agitado, cegado por el dolor, por la impotencia de no haber entendido a Dalila.
Fabrizio dice con acento napolitano: "hice lo que pude cuando mi padre la secuestró. Evité tocarla como piensas hasta que me amenazó y no tuve remedio. Desde entonces solo he cuidado de ella, de que esos sátrapas que solo la quieren por su cuerpo, para usarla se le acercaran."
Dices con acento Trapanés: "¿Y por eso la amenazas? diciéndole que me vas a matar?"
Fabrizio dice con acento napolitano: "sí, mi obsesión es hacer lo que no hice cuando era un crío."
Dices con acento Trapanés: "Haber, donde está esa valentía figlio di puttana. "
Fabrizio dice con acento napolitano: "mátame si quieres, al menos así dejaré de sentir esta culpa que me corroe."
Michele mira a los ojos a Fabrizio encontrando la rendición, algo que no vería en alguien que fuera culpable del todo.
Dalila se acerca, pálida. No entiende cómo es posible que Michele sepa todo eso.
Michele se percata de Dalila y baja el arma con rabia y dolor.
Fabrizio dice con acento napolitano: "yo no la amenazo, nunca lo he hecho. No sé de donde te has sacado eso."
Fabrizio mira a Dalila.
Dalila ve a Fabrizio con rabia.
Dices con acento Trapanés: "No te le vuelbas a acercar. Déjala en paz, ella sabe defenderse sola. Y si ella lo quiere, me tendrá a mí. Porque la amo. aunque a todos les pese saberlo."
Dalila dice con acento milanés: "Tenías que contarle todo mi deshonor?
Karlo se tensa.
Dalila dice con acento milanés: "Por qué desentierras lo que tendría que quedar sepultado? Por qué, Fabrizio. No voy a estar con nadie, no tienes que matar a nadie más.
Constantino la mira con los ojos desorbitados igual que Fabrizio.
Michele escucha y mira a ambos confundido.
Fabrizio dice con acento napolitano: "Yo no he matado a nadie, Dalila."
Fabrizio dice con acento napolitano: "a nadie. sí, he arruinado a más de un figlio di putanna de esos que quiere solo tu cuerpo, usarte como moneda de cambio, pero matarlos? Yo no soy Fulvio, no soy mi padre. Deberías saberlo."
Dices con acento Trapanés: "Dice que no es él quien te amenaza, Dalila."
Fabrizio se remanga el brazo derecho y le muestra el tatuaje que cubre la cicatriz.
Fabrizio dice con acento napolitano: "tu marca, Dalila. Mi penitencia."
Dalila lo mira a los ojos.
Dalila murmura con acento milanés: "pero tengo mensajes... mensajes que tú me enviaste.
Dalila dice con acento milanés: Los obsequios macabros, las cajas... cuatro años...
Fabrizio la mira con tristeza.
Fabrizio dice con acento napolitano: "no sé que has recibido, Dalila. Pero no lo he enviado yo."
Dices con acento Trapanés: "Si es cierto lo que dices. ¿Estás dispuesto a ayudar a averiguar quien está detrás de esas amenazas?"
Constantino dice con acento napolitano: "Dalila, sabes que soy la mano derecha de Fabrizio. Si él hubiese matado a alguien, lo habría hecho yo. Él no ha matado a nadie.
Fabrizio mira al consigliere, rendido.
Fabrizio dice con acento napolitano: "por supuesto."
Michele asiente con seriedad y duda en los ojos.
Fabrizio dice con acento napolitano: "No tienes que confiar en mí, Venturi. Yo no confío en ti tampoco."
Fabrizio se levanta con esfuerzo.
Dices con acento Trapanés: "Yo solo quiero que la dejen en paz. Ya mucho le hicieron."
Fabrizio lo mira.
Fabrizio dice con acento napolitano: "yo solo la dejaré en paz cuando la vea realmente feliz. Segura. Al lado de un hombre que la proteja de verdad, que no la use como mi padre o mi hermano."
Fabrizio dice con acento napolitano: "y no sé si ese hombre serás tú."
Michele suspira con tristeza.
Fabrizio dice con acento napolitano: "ahora si quieres, mátame por la espalda o haz lo que quieras. Me ocuparé de ver quién la acosa."
Dices con acento Trapanés: "eso, lo decidirá ella. No pienso obligarla a nada."
Fabrizio mira a Dalila.
A dalila le tiembla el labio inferior. tiene los ojos llenos de lágrimas contenidas.
Michele guarda su arma.
Fabrizio dice con acento napolitano: "no he sido yo quien reveló todo esto, mia cara. Nunca te haría pasar semejante vergüenza otra vez."
Fabrizio dice con acento napolitano: "nunca, Dalila."
Fabrizio dice con acento napolitano: "fuiste mi primer amor, la primera que vio quién era yo y no mi apellido."
Fabrizio dice con acento napolitano: "Nunca me perdonaré por haberme fijado en ti. Si nunca te hubiese visto, Franccesco no habría ido a por ti."
Fabrizio dice con acento napolitano: "Asumo mi culpa, asumo no haber sido más hombre a los diecisiete años, asumo el haberme doblegado esa única vez. Lo que no asumiré es que me acuses de lo que no he hecho."
Dalila abre la boca, pero Fabrizio se da media vuelta y comienza a andar.
Fabrizio dice con acento napolitano: "cuando tenga resultados te los haré llegar, Dalila."
Valentino mira a la mujer y a los hombres y luego sigue a su primo.
Michele se quiere acercar a Dalila pero. No quiere forzarla. Se encamina a la salida de la villa.
Constantino aguarda a que se marchen.
Dalila se le acerca un instante.
Karlo sale tras Michele.
Dalila dice con acento milanés: Es cierto, no? el no los ha matado.
Constantino dice con acento napolitano: No. la herida que le hiciste no le permite empuñar bien un arma, Dalila. Ha mejorado con la zurda, pero ...
el silencio se vuelve denso entre ambos. Ella se limita a mirar hacia la puerta y luego se marcha.
La verja se cierra solo cuando Dalila sale del jardín.

El corazón se rinde al amor.

Punto de vista: Michele & Dalila.


Dalila mira a Giorgio. Una sola mirada es suficiente para que el guardia suba a su coche.
Dalila se aproxima a Michele. Su rostro es una mezcla de vergüenza, miedo y rabia contenida.
Michele la mira con tristeza.
Michele está recargado en su auto.
Dalila dice con acento milanés: Cazzo, Michele. pero te has vuelto loco! ¿cómo se te ocurre presentarte así aquí. qué diablos se te pasa por la cabeza?
Dices con acento Trapanés: "Me dolió lo que te hicieron Dalila. Solo quería vengarte. Nunca hacerte pasar vergüenza. Y, de algo ha servido. Por lo menos ya sabes que no es Fabrizio quien te atormenta. "
Dalila tiembla mientras se acerca a Michele. las lágrimas le corren por las mejillas. Presa de la angustia se lanza contra él y lo golpea en el pecho.
Michele se deja hacer y pasa un brazo por su cintura para abrazarla.
Michele la mira llorar y él se quiebra.
Dalila dice con acento milanés: ha podido matarte. merda, merda... ha podido...
Murmuras con acento Trapanés: "Tú no tienes la culpa de nada Dalila. De nada, tu solo eras una bambina... No digas o pienses que eres culpable de eso por dio. Dalila, no me importaba morir si era por ti."
Dalila murmura con acento milanés: Te dije que si te mataba... te lo dije... te lo pedí... por qué, Michele, por qué.
Dalila rompe a llorar al escucharlo.
Dalila habla mientras llora, desesperada.
Dices con acento Trapanés: "Quería cobrarle cada lágrima que lloraste. Cobrarle tu dolor Dalila. Porque no Entiendes que me inportas demasiado."
Dalila dice con acento milanés: no tenías por qué saber eso... no tenías por qué ver mi suciedad.
Michele habla con la voz rota.
Niegas con la cabeza.
Dices con acento Trapanés: "Dalila. Cómo dices eso. Eres la Donna más valiente, más honorable que he conocido."
Dalila se aferra a su camisa con desesperación.
Michele la abraza fuerte.
Dalila habla con el rostro pegado a su pecho, mojándole la camisa.
Karlo dentro del auto le manda un mensaje rápido a Giovanna contándole lo que ha pasado.
Dalila dice con acento milanés: Io no puedo sentir... no puedo satisfacerte, Michele. Me... me rompieron... me quitaron la posibilidad de sentir placer, de ser una donna.
Michele niega rápidamente.
Dalila levanta la cara.
Dices con acento Trapanés: "no es cierto. Lo he visto en tu mirada, lo siento en tu piel cuando te toco amore. Tú eres una donna. Solo déjame demostrártelo con mi amor."
Michele la mira a los ojos.
Dalila dice con acento milanés: Cómo vas a estar con una donna como yo, que no pueda...
La mirada de Michele le roba el aliento.
Dalila tiembla entre los brazos del consigliere.
Dices con acento Trapanés: "Yo no quiero solo tu cuerpo ni usarte Dalila. Yo te quiero más hallá de eso. Más allá del sexo."
Michele le acaricia la espalda, el cabello con amor.
Dalila lo mira, pero la duda se asoma en sus ojos.
Dices con acento Trapanés: "Tú me miras con fuego con algo más que ha nacido entre nosotros. Confía en eso Dalila."
Dalila dice con acento milanés: pero ... Michele, yo he visto ... sé que tienes necesidades... Yo no sé si pueda, si sea justo...
Dices con acento Trapanés: "Lo haremos a tu manera Dalila. Ya entendí que por mis impulsos casi te pierdo para siempre. Yo no voy a presionarte. "
dalila murmura con acento milanés: Yo veo el fuego en tus ojos... lo siento en tus manos... Io no quiero apagarte, Michele. No quiero
Dices con acento Trapanés: "Estoy seguro de que no lo harás bonita. No decidas por mí. Déjame amarte Dalila."
Dalila lo mira a los ojos.
Michele la mira enamorado.
Dalila dice con acento milanés: promete que si no eres feliz te irás de mi lado... Io solo quiero que seas feliz, que tu fuego te ilumine esos ojos, siempre.
Dices con acento Trapanés: "No me iré bonita. Nunca. Pero, te lo prometo si te hace sentir segura."
Dalila asiente
Michele la abraza más fuerte.
Murmuras con acento Trapanés: "Mia Vitta, mia Principessa. La donna más fuerte y dulce del mundo."
Dalila le acuna el rostro y se acerca para darle un beso
Michele la besa entregándole todo el amor que siente.
Dalila gime flojito y se deja besar. Los muros defensivos caen y responde al beso, entregada por primera vez en su vida.
Michele la acaricia amoroso sin dejar de mirarla a los ojos.
Dalila suspira.
Karlo al ver la escena sonríe para sí. Sale del auto de Michele.
Dalila murmura con acento milanés: Tengo miedo, Michele. Si Fabrizio no es quien me ha estado acosando, Estamos a ciegas y eso no me gusta.
Michele viendo a Karlo bajarse, lleva a Dalila al auto.
Dalila dice con acento milanés: si algo te pasa... yo no voy a poder.
Dices con acento Trapanés: "Amore. Nada va pasar. Fabrizio nos va ayudar a descubrir. Quien es."
Dalila se deja guiar. Está demasiado abrumada para resistirse.
Michele abre la puerta del auto del lado del copiloto.
Dalila asiente.
Dices con acento Trapanés: "Vamos amore. Salgamos de Aquí. "
Michele le hace señas a Karlo para que los siga con el Auto de Dalila.
Dalila murmura con acento milanés: va bene.
Karlo sube al auto y se alista para seguirlos.
Giorgio arranca el motor para escoltar a los dos coches.
Michele arranca el auto mirando a Dalila con una sonrisa que le ilumina el rostro.
Dalila recuesta la cabeza y cierra los ojos. sus mejillas aún muestran rastros de lágrimas.
Michele la mira de vez en cuando mientras conduce.
Dices con acento Trapanés: "relájate un poco amore. Cuando lleguemos te llebo a tu recámara para que descanses."
Dalila cae en un letargo por el cansancio emocional de los últimos días.
Dalila susurra con acento milanés: grazie, amore mío.
Michele sonríe.
Larabelle Evans
Mensajes: 386
Registrado: Mar Jul 02, 2024 4:52 am

Re: Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Mensaje por Larabelle Evans »

el amor también se expresa con mimos.

Punto de vista: Michele & Dalila.


Dalila está en la cama, sentada en el mismo lugar donde Michele la dejó antes de salir. Se siente agotada, como si la hubieran drenado por completo, aunque la inquietud por Michele sigue latente bajo su piel.
La puerta se abre despacio.
Michele entra y cierra tras de sí.
Dalila mira a Michele y se le escapa un suspiro.
Michele la mira sonriendo mientras se dirige al baño para prepararle la bañera.
Dalila lo ve avanzar hacia el baño y se extraña. Con las fuerzas que le quedan se levanta y lo sigue.
Dices con acento Trapanés: "No te preocupes de nada principessa. Solo quiero que te relajes, comas y descanses."
Dalila murmura con acento milanés: "va bene, pero qué haces?"
Michele abre el grifo mientras que agarra un frasco de aceite de rosas para rociar unas gotas en la bañera caliente.
Dalila lo mira hacer.
Michele la mira tranquilizador.
Dalila levanta las cejas, francamente sorprendida.
Dices con acento Trapanés: "¿Te gusta? Se ve, relajante, no?. "
Michele guarda el frasco en el tocador.
Dalila mira la bañera y luego a él.
Dalila murmura con acento milanés: "no... no suelo usarla."
Dices con acento Trapanés: "Bueno, hoy déjate consentir amore."
Dalila duda un momento, pero luego asiente.
Michele se acercó a ella, sus ojos llenos de una devoción que no admitía vergüenza ni juicio. Con una lentitud y una ternura que contrastaban con la urgencia que podía arder en su interior, deslizó las manos por la cintura de Dalila, sin tocar su piel, solo acariciando la tela de su ropa.
Murmuras con acento Trapanés: ""Déjame, amore. Déjame cuidarte de verdad.""
Michele comenzó a desvestirla con el mismo mimo que usaría para tocar un objeto sagrado. Desabrochó el pantalón de cuero ajustado, deslizando el tejido áspero por sus caderas rotundas y muslos firmes. Luego, con cuidado infinito, desprendió la blusa, dejando al descubierto unos pechos firmes y una cintura estrecha, toda la sucesión de curvas peligrosas que él había memorizado a través de la ropa.
Dalila cerró los ojos, sintiendo el aire fresco sobre su piel de canela. No era lujuria lo que sentía en las manos de Michele, sino una reverencia que la desarmaba.
Michele bajó la mirada, no para buscar placer, sino para inspeccionar. Con una lentitud palpable, trazó con sus dedos el contorno de un tatuaje. En su cadera derecha, nacía un circuito integrado que serpenteaba hacia abajo, transformándose en una serpiente coral cuyas escamas parecían brillar sobre su musculatura compacta. La cola del reptil desaparecía sugerentemente en su zona íntima.
Dices con acento Trapanés: ""Cada marca que tienes, cada cicatriz... solo me demuestra lo fuerte que eres. Te amo, Dalila. Amo la mujer que eres, completa, rota y reconstruida. No te falta nada.""
Michele se desvistió después para entrar a la bañera.
Michele la guio hacia la bañera, ayudándola a sumergirse en el agua humeante con pétalos de rosa. El aceite aromático liberó su fragancia, llenando el aire.
Dalila suspira y se apoya en Michele.
Dices con acento Trapanés: "¿ASí te parece bien el agua amore?"
Dalila murmura con acento milanés: "sí, está calentita... es... está bien."
Michele sonríe acomodándose mejor para ayudarla a bañarse.
Michele coge un jabón aromático, se frota las manos y comienza a acariciar a Dalila. Empieza por sus hombros y brazos.
Dalila se tensa ligeramente al sentir la erección de Michele en sus nalgas. Tentarlo en su despacho había sido una acción deliberada con un propósito, ahora estaban en una situación íntima donde se sentía expuesta y vulnerable.
Michele nota la tensión en sus hombros y hace ligeras presiones para relajarla.
Dalila suspira profundamente.
Murmuras con acento Trapanés: "Calma amore. No te asustes. Solo es que, eres muy hermosa. Te deseo no lo voy a negar. Pero no voy a hacerte daño."
Dalila murmura con acento milanés: "Michele, no tienes que... es que... no es justo para ti, mio caro."
Niegas con la cabeza.
Murmuras con acento Trapanés: "Déjame hacerlo amore. "
Dalila asiente con la cabeza.
Michele deciende las caricias por su torso y abdomen. La llena de la espuma aromática con delicadeza.
Dalila murmura con acento milanés: "va bene."
Dalila se estremece con los cuidados de Michele.
Dalila no quiere cerrar los ojos. quiere mantenerse en el presente con él.
Michele frota su piel con delicadeza y va decendiendo hasta su pélbis.
Dalila mira las manos de Michele y sus antebrazos. El agua se mueve a medida que él la enjabona y acaricia.
Michele antes de seguir la mira.
Dalila contiene el aliento.
Murmuras con acento Trapanés: "¿Quieres que lo haga, o prefieres tú? No quiero asustarte amore."
Dalila fija la mirada en sus ojos.
Dalila murmura con acento milanés: "hazlo, amore..."
Michele le sostiene la mirada con amor.
Michele asiente y despacio deciende hasta su vulba. roza y acaricia su piel con el agua caliente para hacer que sea relajante para ella.
A dalila se le escapa un gemido cuando Michele la roza.
Michele acaricia sus pliegues rozando su punto sensible.
la suavidad y calor de Dalila lo endurecen un poco más, pero se contiene.
Dalila murmura con acento milanés: "me... me siento... no sé..."
Dalila se muerde el labio inferior para contener otro gemido.
Murmuras con acento Trapanés: "Vamos despacio amore. Solo siente esto sin buscar sentir algo en especial."
Dalila murmura con acento milanés: "Michele..."
Michele le habla suave al oído.
Dalila mira sus ojos y entreabre los labios.
Murmuras con acento Trapanés: "TI amo Dalila. No sabes cuanto anelaba estar así contigo. eres tan perfecta amore. No lo dudes."
Dalila quiere responder, pero está perdida en la sensación de los dedos acariciándola de esa manera.
Michele prolonga la caricia de sus dedos en su punto sin acelerar.
Dalila cierra los ojos y su cabeza se inclina hacia atrás. La expresión de su rostro va cambiando de angustia a un placer lánguido y profundo.
Michele aspira el holor de su cabello manteniendo sus dedos haciendo pequeños círculos.
Dalila abre los ojos y busca su mirada.
Murmuras con acento Trapanés: "¿Alguna ves te dije que tu aroma me encanta?"
Dalila apenas es capaz de negar con la cabeza.
Michele la mira a los ojos.
Murmuras con acento Trapanés: "Pues te lo digo, y te lo diré siempre. Me gusta tu aroma dulce. "
Murmuras con acento Trapanés: "¿Dime, estás bien, te gusta esto amore?"
Dalila murmura con acento milanés: "Miche...Michele... siento... esto que siento... no... no duele... es... oh dio mio..."
Michele besa su cuello despacio. Aumenta ligeramente el roce de sus dedos en el clítoris.
Dalila gime intentando contener esos sonidos que quieren salir de su garganta.
Michele con la mano libre recorre su piel lentamente, se detiene en un pecho para acariciarlo.
Las areolas de sus pechos se contraen, sus pezones se endurecen.
Dalila murmura con acento milanés: "que... que me haces... dio mio...Michele."
Murmuras con acento Trapanés: "ASí amore. No reprimas nada."
Lentamente el cuerpo de Dalila asume las riendas de su propia necesidad.
Michele se dedica a acariciar placenteramente sus pechos alternando uno y otro.
Dalila levanta la pelvis en busca de intensificar las sensaciones.
Dalila murmura con acento milanés: "Michel..."
Michele capta su respuesta y frota un poco más rápido su clítoris.
Dalila no logra terminar de pronunciar su nombre. Un gemido escapa sin que pueda refrenarlo.
Michele busca sus labios para besarla bebiendose esos gemidos mientras la sigue estimulando.
Dalila siente la longitud de Michele más dura y se tensa ligeramente, pero está colapsada por las sensaciones y se sumerge en el beso.
Dalila gime más y más intenso.
Michele la siente tensar pero no la deja pensar mucho. explora su boca en un beso apasionado. Pellizca su clítoris.
El suave pellizco actúa como un ancla que la empuja del pasado al presente.
Michele se separa de su boca para mirarla a los ojos y susurrarle cuanto la ama.
Dalila suelta los bordes de la bañera y se aferra a esa muñeca que amenaza con enloquecerla.
Dalila está perdida en su mirada.
Michele mantiene el ritmo que ha encontrado para darle placer. Da toques en su punto buscando que ella acabe.
Dalila murmura con acento milanés: "Michele... amore."
Murmuras con acento Trapanés: "Amore. Siénte cuanto te amo, cuanto te necesito, cuanto deseo hacerte feliz. No temas que nada me alejará de tí. Ti Amo principessa. Ti amo..."
Michele continúa frotando, perdido en su humedad.
Las palabras de Michele son como un catalizador que la empuja hacia el punto de no retorno.
Michele la siente apunto de acabar y mantiene la intensidad de sus dedos en ella.
Dalila arquea la espalda. Todo su cuerpo se tensa y en segundos solloza su nombre, mientras su cuerpo se convulsiona en un orgasmo devastador.
Michele la mantiene pegada a su cuerpo sintiéndola temblar.
Dalila tiembla y gimotea. su clítoris palpita.
Michele disfruta de su humedad.
Murmuras con acento Trapanés: "Te ves tan hermosa así amore. "
Michele acaricia más despacio dejándola que disfrute de los restos de su orgasmo.
Dalila gime flojito y susurra su nombre.
Dalila lo mira con sus ojos vidriosos y las mejillas sonrosadas por el orgasmo.
Michele la mira con amor y deseo a partes iguales.
Dalila le acaricia la mejilla con delicadeza hasta rozarle los labios con la yema de los dedos.
Michele la abraza fuerte besando sus labios.
Dalila le devuelve el beso.
Murmuras con acento Trapanés: "Grazie amore. Grazie por dejarme amarte, dejarme hacerte sentir esto. No sabes cuanto lo valoro. "
Dalila suspira muy hondo
Dalila murmura con acento milanés: "yo nunca... yo no había sentido esto nunca..."
Michele la mira cautivado.
Murmuras con acento Trapanés: "Tengo el doble de honor por eso entonces amore. Grazie por regalarme este primer momento. el primero de muchos que tendremos con el tiempo."
Michele le toma la mano.
Murmuras con acento Trapanés: "Juro que voy a protegerte y a respetarte siempre Dalila. Lo juro."
Dalila murmura con acento milanés: "Soy io quien tiene que darte las gracias, amore. Tú haces esta magia en mí... solo tú me haces sentir... viva otra vez."
Michele besa su cabello y vuelbe a recorrer su cuerpo jugando con el agua para enjuagarla.
Dalila suspira encantada con los mimos de Michele.
Murmuras con acento Trapanés: "Después del baño, a cenar preciosa."
Michele retira el jabón de su piel.
Dalila murmura con acento milanés: "mio caro... pero tú... tú no has recibido placer de mí... tú sigues hambriento..."
Niegas con la cabeza.
Dalila lo mira, preocupada e inquieta.
Murmuras con acento Trapanés: "Hoy no amore. Estás cansada y, con darte placer a tí me vasta."
Dalila baja la mirada un instante... luego vuelve a mirarlo a los ojos.
Dalila murmura con acento milanés: "amore... me ... me enseñarás a darte placer, a hacerte sentir ... a gusto? Yo... bueno..."
Dalila inspira hondo.
Dalila murmura con acento milanés: "yo siempre he tentado, he provocado, pero yo nunca... "
Michele le cubre los labios con los dedos así como ella lo hace.
Dices con acento Trapanés: "Shhh amore. No hay prisa. Amarte, tocarte ya me hace sentir bien."
Dalila se emociona
Michele termina y se prepara para salir con ella de la bañera.
Dalila se deja hacer y mimar.
AL Salir del agua ya tibia hace que se le erice la piel y se le endurezcan los pezones.
Michele coge una toaya para secar su piel con suavidad.
Michele mira sus pechos con deleite.
A Dalila se le acelera el pulso.
Dalila dice con acento milanés: "me miras siempre... como si tuvieras hambre... como si yo fuese un platillo apetitoso."
Michele la envuelve en la toalla y la carga en brazos para llevarla a la cama.
Dalila le rodea el cuello y se aferra a él.
Dices con acento Trapanés: "Lo eres. Amore. "
Dalila apoya su mejilla en su hombro y se relaja.
Michele la recuesta en la cama, quita el edredón. Le retira la toaya húmeda y la cubre con este mismo.
tocan a la puerta con suavidad.
Michele se seca y envuelbe con la toalla para salir por la comida.
Michele abre.
La joven que empuja el carrito de comida mira al consigliere y se ruboriza.
Michele mira el carrito de la comida y agradece.
Dices con acento Trapanés: "Grazie. "
La joven dice con acento siciliano: La signiora Lucía dice que aquí está todo lo que le pidió.
Dices con acento Trapanés: "Dale las gracias de mi parte."
La joven asiente y se marcha.
Michele cierra la puerta empujando el carrito frente a la cama.
Dices con acento Trapanés: "Lista para cenar amore?"
Dalila se sienta
Michele sonríe.
Dalila lo mira y esboza una sonrisa.
Dalila dice con acento milanés: "la verdad, tengo mucha hambre."
Michele se sienta a su lado comenzando a sacar la comida.
El aroma de los alimentos impregna la habitación.
Hay pasta alla Norma. Pan caliente, un poco de ensalada y los profiteroles de Dalila. De bevida una Botella de Vino.
Dalila dice con acento milanés: "Huele riquísimo."
Dices con acento Trapanés: "Sí. Lucía cocina delicioso amore."
Dalila mira los profiteroles y se emociona.
Michele antes de empezar a comer, carga a Dalila para sentarla en su regazo y alimentarla.
Dalila levanta la mirada.
Dalila dice con acento milanés: "se lo has pedido a ella?"
Asientes afirmativamente.
Dices con acento Trapanés: "Sí. ¿Te gusta amore?"
Dalila murmura con acento milanés: "sí... grazie, caro mío."
Michele agarra un poco de pasta y acerca el tenedor a sus labios.
Dalila acepta el bocado y saborea con gusto.
Dalila hace ruiditos de placer mientras mastica y traga.
Michele alterna entre alimentarla y comer disfrutando de la cena.
Michele sonríe al escucharla.
Dalila disfruta de verlo comer.
Dices con acento Trapanés: "No había comido nada desde la mañana."
Dalila dice con acento milanés: "yo tampoco."
Michele acaba pronto con la ensalada y la pasta. Realmente tenía ambre.
Michele sonríe y sigue dándole de comer.
Dalila se deja alimentar. el corazón se le pone calentito con los cuidados de Michele.
Michele abre el vino y sirve en las copas. Luego le pasa una a su Dalila.
Michele antes de beber brinda con ella.
Dices con acento Trapanés: "Por la Donna más inteligente, fuerte y bella. Y por nuestro amor."
Dalila brinda con el mirándolo a los ojos.
Dalila dice con acento milanés: "Por el uomo más honorable y leal, por el uomo que se ha robado il mio quore. Per te, amore mío. Y por nuestro amor."
Michele bebe de la copa y suspira mirando con amor a Dalila.
Dices con acento Trapanés: "Ti amo Dali."
Dalila bebe de su copa.
Dalila lo mira con intensidad.
Dalila respira y se atreve a decir esas dos palabras que nunca le ha dicho a nadie.
Dalila murmura con acento milanés: "ti amo, caro mio. Tu sei il mio quore. ti amo, Michele."
Michele le quita la copa y la deja en el carrito.
Michele se derrite al escucharla. deja la copa y la abraza fuerte besando sus labios.
Dalila le deuelve el beso.
Murmuras con acento Trapanés: "Diomio Principessa. No sabes cuanto anelé escucharte decír que me amas."
Michele la mira a los ojos Ilusionado, lleno de amor.
Dalila no responde, simplemente lo besa, entregándose por completo a él y a lo que siente.
Michele la besa con ternura y pasión acariciando su pelo.
Michele se separó de sus labios solo para suspirar sobre su boca, saboreando el sabor del vino y la dulce, dulce confesión. La sostuvo contra su pecho, la cabeza de ella anclada bajo su barbilla, mientras con la mano libre tomaba uno de los profiteroles, un gesto de intimidad que superaba cualquier estrategia.

Dalila sonrió contra su cuello, sintiendo el latido acelerado de su corazón contra su mejilla. El postre, un manjar de crema y chocolate, era el colofón perfecto a la rendición de ambos. Compartieron el resto de la pasta alla Norma fría y los profiteroles, el vino deslizándose en sus copas, no como una bebida, sino como un pacto sellado. Las risas suaves llenaron el silencio, pequeñas explosiones de una felicidad que ninguno de los dos creyó posible.

Cuando terminaron, Michele se ocupó de retirar el carrito de comida con la misma calma y dedicación con la que la había desvestido. Volvió al lado de Dalila, retirando el edredón para deslizarse bajo él. El calor de su cuerpo era un imán.

Murmuras con acento Trapanés: "Vieni qui, amore mio," dijo, atrayéndola suavemente.

Dalila se acurrucó contra él, su cabeza encontrando su sitio natural sobre su pecho fuerte. El aroma a limpio de su piel, el pulso firme bajo su oído, era el único tranquilizante que necesitaba.

Michele comenzó a acariciar su cabello con una lentitud rítmica, un toque que era posesivo pero infinitamente tierno. Sus dedos se movían desde su nuca hasta el final de su columna, induciendo un sopor dulce y profundo.

Murmuras con acento Trapanés: "Descansa, principessa. Estás a salvo aquí. Ya no tienes que luchar."

Dalila suspiró, su cuerpo finalmente entregándose a la seguridad que él le ofrecía. El cansancio emocional la vencía, y sus párpados se hicieron pesados.

Murmuras con acento Trapanés: "Escúchame, mia vita. Nunca más permitiré que ese miedo te toque. No eres culpable de nada, y eres perfecta. Juro por la sangre de mis padres que este hombre, el que tienes aquí, te amará y te cuidará. Siempre. Seré tu escudo, tu paz. Duerme, amore. Yo velo por ti."

Dalila, casi dormida, apenas pudo murmurar.

Dalila murmura con acento milanés: "Ti amo, Michele..."

Y con ese último susurro, se hundió en el sueño más profundo y seguro que había conocido en años, el eco de su nombre resonando en el corazón del Consigliere. Michele cerró los ojos, sintiendo la pequeña carga de Dalila sobre su cuerpo, una carga que era su honor, su verdad y su mayor bendición. La noche se cerró sobre ellos, un santuario de amor construido sobre las ruinas de una guerra recién declarada.
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