el amor sepultado bajo el miedo.
Punto de vista: Michele.
Dalila camina a paso vivo por el pasillo todavía con el corazón convertido en una locomotora y el aroma de las flores en la nariz.
Dalila le hace señas a Giorgio para que se quite de la puerta del despacho.
Dalila abre sin tocar, entra y cierra tras de sí.
Michele está frente al portátil enviando unos correos a Leila.
Michele levanta la vista y sonríe al verla.
A Dalila el corazón le da un vuelco.
Dices con acento Trapanés: "Ciao Dalila. "
Dalila dice con acento milanés: "ciao..."
Dices con acento Trapanés: "estai molto bella hoy."
Dalila murmura con acento milanés: "no... no puedes decirme esas cosas."
Michele sonríe con picardía.
Dalila está dubitativa entre acercarse o quedarse donde está.
Dices con acento Trapanés: "Porque, no. Io siempre digo la verdad."
Dalila cierra los ojos. su pecho sube y baja con rapidez.
Michele la mira envelesado, quiere acercarse, pero no quiere asustarla.
Dalila murmura con acento milanés: "dio mio, Michele, tú... tu quieres volverme loca."
Niegas con la cabeza.
Dices con acento Trapanés: "A menos que sea por mí. "
Michele sonríe.
Dalila lo mira fijamente.
Dices con acento Trapanés: "Te dije que lucharía por tí, y hablaba muy en serio bella."
Dalila murmura con acento milanés: "no juegues con eso, per favore."
Niegas con la cabeza.
Dalila se ruboriza un poco, ella no está acostumbrada a esas manifestaciones.
Dices con acento Trapanés: "No. Ya no haría nada que te lastimara. Solo quiero demostrarte que eres lo más importante para mí."
Dalila da un paso hacia el escritorio.
Dalila dice con acento milanés: "yo... yo quería..."
El corazón de Michele se acelera al sentirla acercarse.
Dalila le mira la boca, luego asciende a esos ojos que son su perdición.
Dalila murmura con acento milanés: "grazie... las flores... son hermosas."
Michele se pierde en sus ojos, mirándola enamorado.
Dices con acento Trapanés: "espero haber cumplido mi objetivo de alegrarte el día."
Dalila da otro paso...
Dalila recuerda su reacción al ver las flores.
Dalila da otro paso hacia él.
Las palabras de la tarjeta pasan frente a sus ojos. Cada una se convierte en un paso que la lleva hasta él, incapaz de reprimir sus sentimientos o lo que sea que le esté pasando dentro.
Murmuras con acento Trapanés: "dalila..."
Dalila lo mira a los ojos.
Dalila lleva sus dedos a su boca; luego los posa sobre sus labios.
Dalila los deja más tiempo que otras veces y sus ojos se le empañan llenos de lágrimas que no derrama.
Michele se anima y se acerca a ella acortando la distancia.
Michele mira sus ojos con llanto reprimido.
Michele le toma el rostro entre las manos.
Dalila murmura con acento milanés: "si tuviera otra vida, una diferente a la mía, limpia... me encantaría haber sido tu hogar."
Dices con acento Trapanés: "No principesssa. No estés así.Déja de decir esas cosas. Tú eres mi hogar, mi vida entera."
Michele le acaricia el rostro.
Dalila niega suavemente. Una lágrima se le escapa, furtiva.
Dalila murmura con acento milanés: "yo no puedo ser tu hogar... tú eres demasiado ... demasiado todo."
Dices con acento Trapanés: "Díme lo que te atormenta Dalila. Confía en mí, en lo que sentimos. "
Dalila da un paso atrás.
Dalila murmura con acento milanés: "no...no no no ... no puedo. no puedo."
Michele la mira con tristeza.
Dalila va retrocediendo con el miedo reflejado en los ojos.
Murmuras con acento Trapanés: "Dalila, Io, te necesito en serio te necesito... No me dejes solo, no me apartes de tí sin darme una oportunidad."
Dalila tiembla sin poder controlar su cuerpo.
Dices con acento Trapanés: "Díme qué o quien te asusta. Juro que nada te hará daño Dalila. confía en mí..."
Michele se acerca abrazándola.
Michele la abraza fuerte, con amor, buscando ser su refugio.
Dalila se rompe
Michele la sostiene en sus brazos, la acaricia con delicadeza y ternura.
Dalila se aferra a su camisa.
Murmuras con acento Trapanés: "Háblame bonita, dime qué te está haciendo tanto daño."
Dalila se va serenando
Dalila levanta el rostro surcado de lágrimas.
Michele acaricia y limpia las lágrimas de su rosstro. el corazón se le quiebra al ver a la mujer que a ama romperse sin él poder ayudarla.
Dalila murmura con acento milanés: "perderte... porque si lo sabe... si lo ssabe yo seré la única culpable de tu muerte."
Dalila murmura con acento milanés: "no me hagas eso, per favore. No podría soportar eso... no tú... no tú."
Dices con acento Trapanés: "Si lo sabe quien?. De quien hablas amore. Dime, nadie va a matarme. "
Dices con acento Trapanés: "Tú no vas a ser culpable de nada dalila. Quien te está atormentando de esa manera."
Dalila se horroriza por haber cometido el desliz de hablar.
Michele no la suelta, la mantiene en sus brazos con firmeza.
Dices con acento Trapanés: "Dali. Dime, per favore necesito saber. Quiero defenderte, protegerte."
Dalila murmura con acento milanés: "per favore, per favore. déjame ir, "
Michele la mira con los ojos llenos de lágrimas, impotencia y amor.
Dalila dice con acento milanés: "nadie pudo, nadie puede hacerlo ahora. Yo tengo que mantenerme firme, tengo que..."
Dices con acento Trapanés: "Voy a buscar a quien te está atormentando Dalila. juro que voy a acabar con esto. No voy a dejar que te alejen de mí. "
Michele la suelta despacio, dolorosamente.
Dalila dice con acento milanés: "tengo que evitar justo eso... prométeme que no saldrás de aquí solo, que no te irás a buscar ninguna vendetta. Júramelo Michele."
Dices con acento Trapanés: "Tú me quieres. Y no dejaré que el miedo nos separe Dalila. Tenlo por seguro."
Dalila le cubre la boca.
Michele la mira a los ojos con determinación.
Dalila murmura con acento milanés: "no lo digas.... no lo repitas, per favore."
Michele le vuelbe a tomar el rostro entre las manos, se atrebe a besarla con amor.
Dalila intenta debatirse, pero su cuerpo actúa primero que su mente y se rinde.
Dalila responde al beso en la misma medida que Michele la urge, la desafía.
Michele se abre camino saboreando sus labios.
Dalila tiembla y se le escapa un gemido.
Michele la pega a su cuerpo, no con lujuria desmedida sino con ternura, amor. Con ganas de no dejarla ir.
Dalila se separa de él, respira agitada.
Dalila murmura con acento milanés: "per favore. Michele."
Murmuras con acento Trapanés: "Ti amo dali... Entiende que ti, amo..."
Ella se estremece cada vez que oye sus palabras.
Murmuras con acento Trapanés: "No temas más. Déjame ser tu refugio, tu paz. Déjame estár a tu lado..."
Dalila lo mira y el anhelo se refleja en sus ojos.
tocan a la puerta varias veces.
Murmuras con acento Trapanés: "tus ojos no mienten amore. Me quieres aunque tus labios no quieran decirlo."
Dalila vuelve a taparle la boca.
El sonido en la puerta se repite.
Dalila lucha para recomponerse.
Michele la suelta despacio y se queda de pie junto al escritorio.
Dalila camina hacia la puerta.
Michele se limpia su propio llanto.
Rocco está del otro lado, se inclina para hablarle y ella asiente.
Dalila murmura con acento milanés: "iré enseguida."
Michele mira a Dalila sin comprender.
rocco la observa, ceñudo. intenta ver hacia dentro del despacho y ella se lo impide.
Dalila murmura con acento milanés: "tutto bene, Rocco."
Rocco no parece convencido, pero finalmente se aleja.
Dalila lo ve alejarse.
Dalila se vuelve hacia Michele.
Dices con acento Trapanés: "Principessa..."
Dalila dice con acento milanés: "Michele, per favore. sé que no puedes entenderme, pero quiero que sepas que todo lo que hago es para cuidarte, todo lo que hago es por ti. "
Michele suspira triste.
Dices con acento Trapanés: "Dalila, yo solo necesito tu amor. No Quiero seguir así. No dejes que el miedo te consuma."
Dalila dice con acento milanés: "grazie por las flores, nunca... nunca había recibido algo tan hermoso."
Dalila lo mira con determinación.
Dices con acento Trapanés: "Tú te mereces todo Dalila. Yo quiero dártelo. Construír un futuro contigo."
Michele la mira suplicante.
Dalila dice con acento milanés: "Prefiero que el miedo me mate a que tú mueras."
Dalila murmura con acento milanés: "si tu mueres, se acabó todo para mí."
Dalila sale del despacho y cierra tras de sí.
Michele permaneció de pie, solo, en el centro del despacho. El aroma de Dalila y el ligero perfume de las flores frescas que le había regalado flotaban en el aire, mezclándose con la desesperación. Se llevó una mano al pecho, justo donde el corazón latía salvajemente, y luego a los labios, reviviendo la urgencia del beso que ella había correspondido con una intensidad prohibida.
Pero las últimas palabras de ella lo habían helado: "Prefiero que el miedo me mate a que tú mueras."
La rendición en el beso, el llanto furtivo, la súplica de que él no saliera a buscar venganza... todo apuntaba a una sola y terrible conclusión. El miedo de Dalila no era una simple cicatriz emocional; era una amenaza activa, un depredador que la acorralaba y que la había convencido de que la única forma de proteger a Michele era negarle su amor.
Se apartó del escritorio con una furia silenciosa que nada tenía que ver con la de Alessio Santoro. Era una furia fría, calculada, alimentada por el amor más puro. Ya no era suficiente con vengar a Concettina o ganar la guerra de la Cosa Nostra. Ahora, la guerra más importante era por el alma de Dalila.
La expresión de su rostro era la de un hombre que acaba de recibir una orden de ejecución, con la salvedad de que la víctima sería el fantasma que aterrorizaba a su principessa.