La primera pérdida irreparable.
Punto de vista: Michele.
Un despacho confortable. de color Crema Suave
El aire se siente saturado de pólvora, salitre y el olor dulzón de la sangre fresca. El cielo de marzo sobre Sicilia se ha teñido de un violeta fúnebre mientras el humo negro de una explosión desfigura el horizonte de la costa. En el despacho, la tensión es una cuerda de piano a punto de romperse bajo el peso de una guerra que ya no es fría.
Michele está en el despacho. Su rostro refleja cansancio y una preocupación por lo que Karlo le dijo ayer.
Dalila entra al despacho sin tocar y cierra la puerta tras de sí.
Dalila dice con acento milanés: "querías hablarme, consigliere."
Michele la mira con una chisspa de duda y molestia en los ojos.
Dalila le sostiene la mirada.
Dices con acento Trapanés: "Sí. ¿Quiero saber, y que me expliques, porqué mandaste hombres a Trapani?. Qué se supone que estás haciendo? "
Dices con acento Trapanés: "Y sobre todo. Porqué no me consultaste antes?"
Dalila contrae todo su cuerpo. Impone la disciplina y se traga la réplica mordaz. Antes de que pueda articular la respuesta técnica que tiene preparada, un golpe rítmico en la puerta corta el aire. Es un patrón que Dalila reconoce: Rocco. Sus músculos se tensan al instante. El hombre entra con el rostro encendido por la urgencia.
Dices con acento Trapanés: "Te recuerdo que a pesar de ser consigliere de Leila. Sigo siendo quien lidera los negocios en Trapani."
Dalila tarda un minuto en responderle. La mirada de ´Rocco es elocuente.
Michele mira al hombre.
Dalila dice con acento milanés: "no he olvidado eso, consigliere."
Rocco dice con acento milanés: Signorina Dalila, perdón por la interrupción. Tenemos un informe importante. ¿puede acompañarme un momento, per favore?
Dalila asiente.
Dalila mira a Michele.
Michele se molesta.
Dices con acento Trapanés: "Dalila. No emos terminado."
Dalila dice con acento milanés: "estaré contigo enseguida para que conversemos."
Dices con acento Trapanés: "Necesito explicaciones, Dalila."
Dalila camina ignorando la mirada gélida de Michele. Sale al pasillo a toda prisa.
Michele asiente, sin cambiar su expresión de furia contenida.
Dalila cierra la puerta rápidamente y se acerca al hombre.
Dalila murmura con acento milanés: "parla presto, Rocco."
Rocco murmura con acento milanés: "al parecer hay movimiento inusual en la cadena de restaurantes del Signore Venturi. Flavio ya está en camino con cinco hombres. Dice que Santoro ha perdido el honor y la cabeza.
Dalila abre los ojos y su mente va a toda prisa. Gira sobre sí misma y choca con karlo.
Karlo la mira.
Karlo dice con acento siciliano, "Qué ocurre, estai bene? "
Dalila dice con acento milanés: "Karlo, quédate con el Consigliere. Dile que he partido a Trapani a resolver un asunto de vida o muerte. No dejes que salga de la Villa. Vai"
Dalila dice con acento milanés: "Rocco, prepara el helicóptero e informa a Giorgio. Bajo en cinco minutos."
Karlo se tensa.
Dalila sube las escaleras hacia su habitación, se despoja del traje arquitectónico y se enfunda en su pantalón de cuero y la nueva chaqueta reforzada con kevlar en menos de tres minutos. El helicóptero ya ruge en el helipuerto.
el ataque al legado Venturi Cobra su primera víctima
Cincuenta minutos después, el restaurante principal de Trapani, el lugar donde Michele creció entre fogones y promesas, es una zona de guerra. Seis hombres de acento napolitano han irrumpido sembrando el terror. El gerente, el mejor amigo de Michele, intenta mediar con las manos en alto, buscando una salida pacífica.
El hombre dice con acento napolitano : ¡Este es un mensaje para Michele Venturi! ¡La traición se paga con sangre, pezzo di merda!
Un disparo seco atraviesa la mano del gerente cuando intenta alcanzar su móvil. Su mujer, con seis meses de embarazo, se ovilla en un rincón protegiendo a su hija de tres años con el cuerpo.
El helicóptero de los Ferrari sobrevuela la zona, pero no hay espacio para aterrizar. Dalila mira a Rocco y asiente. Cuando la nave desciende al punto crítico, ambos saltan al asfalto caliente. Flavio emerge de las sombras de un callejón, con el arma lista y el rostro cubierto de sudor.
Flavio dice con acento milanés: ¡Dalila! Los otros locales están seguros, mis hombres han llegado a tiempo. Pero aquí dentro... bastardo Santoro... acaba de estallar una ventana.
Una explosión en la cocina hace vibrar el suelo. Dalila no espera. Corre hacia el interior entre el humo y los cristales rotos. Flavio la sigue cubriéndole la espalda en un tiroteo brutal que silencia a los sicarios de Santoro en segundos.
Dalila llega al centro del salón. Ve al gerente herido, desplomado sobre su mujer y su hija. Lo gira con cuidado para que pueda respirar, notando el rastro de sangre que sale de su costado.
Dalila dice con acento milanés: "¡Flavio, saca a la mujer y a la niña de aquí! ¡Ahora!"
El hombre abre los ojos con dificultad. La luz del incendio se refleja en las pupilas de Dalila. Él sonríe con una lucidez agonizante, creyendo que la mujer que lo sostiene es un ángel bajado del cielo ahumado.
Giacomo dice: ¿Estoy... ya estoy muerto? Eres muy hermosa para este infierno...
Dalila dice con acento milanés: "No, quédate conmigo. Te voy a sacar de aquí. Respiri, per favore."
Dalila traga saliva y humo al mismo tiempo.
El hombre niega con la cabeza, apretando la mano de Dalila con la fuerza de los que se van.
Giacomo dice: Escucha... busca a Michele Venturi.... dile ... dile que su primo tiene sed de sangre. Que se cuide. Dile que ha sido el mejor amigo que un hombre puede tener... y que sea feliz. Solo eso, bella... que sea feliz por los dos. Promételo.
Dalila susurra en el oído del hombre. te lo prometo, bambino.
Un último estertor y sus ojos se fijan en el vacío. Dalila aprieta los dientes y como puede arrastra el cuerpo del hombre. Un estruendo hace vibrar las paredes. Dalila apenas tiene tiempo de esquivar el concreto que se les viene encima. Rocco acude en su auxilio y salen del edificio justo antes de que una tercera explosión convierta el restaurante en una pira de recuerdos.
El luto alcanza al consigliere.
Punto de vista: Michele.
Una hora más tarde.
El helicóptero aterriza en la Villa Ferrari bajo una lluvia fina que no logra limpiar el hollín. Dalila desciende con el rostro manchado de ceniza, el pelo revuelto y la ropa empapada en sangre ajena.
Ve a Karlo que la observa desde la distancia, con el respeto mezclado con el temor de ver a una mujer que ha cruzado el límite.
Karlo se acerca a ella.
Karlo dice con acento siciliano, "Dalila, estai bene?. De que infierno saliste. "
rocco da algunas instrucciones antes de aproximarse a Dalila.
Dalila suspira.
Karlo la abraza sin importarle la ropa sucia.
Dalila murmura con acento milanés: "ven conmigo al despacho, así lo explico una sola vez, por favor."
Dalila camina directamente al despacho de Michele, seguida de Karlo. Entra sin llamar. Michele se levanta, pero se queda mudo ante la imagen de su Jefa de Seguridad.
Rocco los sigue de cerca.
Dalila no espera a que le pregunten, levanta la cara dispuesta a asumir las consecuencias.
Michele la mira horrorizado y temiendo lo peor.
Dices con acento Trapanés: "Dalila. Qué pasó en Trapani, dime. "
Dalila dice con acento milanés: "He enviado hombres a Trapani para proteger a tu famiglia, tu vida, porque intuí que Santoro actuaría al verse con las manos vacías y no me equivoqué. Está dispuesto a verte arder, Michele; a cobrar con sangre lo que él considera deslealtad. Tus padres y tu casa bien, pero ha lanzado a una jauría contra tu cadena de negocios. Tu restaurante principal ha volado por los aires. Los napolitanos que actuaron allí querían enviarte un mensaje: la deslealtad se paga con sangre."
Dalila se apoya en el borde del escritorio, su mirada es un reflejo del Etna despertando: una furia roja bajo una capa de hielo.
Dalila dice con acento milanés: "Tu amico ha muerto en mis brazos. Antes de irse, me pidió que te advirtiera: tu primo tiene sed de sangre. Y me dejó un encargo personal para ti... que seas feliz."
Michele palidece al escuchar el informe.
El silencio que sigue es tan pesado como el plomo. Dalila no se limpia el hollín de la cara. Se queda allí, desafiando a Michele con la verdad de una pérdida que ella no pudo evitar, pero que ha traído de vuelta sobre sus hombros. Un recordatorio de que la vida es un suspiro y la ineficiencia un error imperdonable.
Dices con acento Trapanés: "Dime que la gente que estaba en el restaurante sobrevivió. Dímelo dalila."
Dalila dice con acento milanés: "La mujer y la niña están a salvo. Pero el resto... el resto es ceniza. ¿Vas a seguir pidiéndome explicaciones o vamos a terminar de centrarnos en lo que importa de una vez?"
El rostro de michele se contrae en una mueca de dolor. No por las cosas materiales, sino por su amigo.
Dalila lo ve romperse y, aunque quisiera ofrecerle consuelo, el deber de ponerlo todo en orden pesa más en su conciencia.
Dalila dice con acento milanés: ""Dejé hombres allá, tus padres estarán bien, aunque te sugiero que los traigas aquí mientras se minimizan los riesgos. el resto de restaurantes y activos están bien custodiados. Ahora, me ocuparé de la mujer y la cría de tu amico. he dado la orden de que cremen el cuerpo y te traigan las cenizas. He consultado a la mujer si estaba de acuerdo y ha dado su consentimiento. No quiero arriesgarme a que Santoro profane la tumba del hombre. a saber con esa mujer que tiene ahora, si le da por venerar a la Santa Muerte."
Michele la mira mientras habla.
Dices con acento Trapanés: "Ordenaré, que traigan a mi, familia..."
Dalila abandona el despacho con la mente trabajando a demasiada velocidad. Santoro estaba llevando la confrontación como el puto culo y ella averiguaría porqué la Cosa Nostra aún no había frenado al figlio di putana.