Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Aquí se irán publicando las escenas de rol tanto de trama principal, como las que querais publicar los jugadores. Debido a la naturaleza de este foro, si se admite contenido NSFW.
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Larabelle Evans
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Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Mensaje por Larabelle Evans »

La lista de la purga.

Punto de vista: Michele.


Dalila abre la puerta sin llamar, sabe que el consigliere está solo en el despacho tras la reunión con la Regina.
Dalila cierra la puerta tras de si y camina despacio hasta el escritorio.
Michele levanta la vista de la computadora encontrándose con Dalila.
Dalila murmura con acento milanés: "consigliere..."
Dices con acento Trapanés: "Ciao, Dalila..."
Dices con acento Trapanés: "Alguna noticia nueva?"
Dalila forma una pompa con el chicle de canela y se sienta frente al escritorio.
Dalila explota el chicle.
Dalila dice con acento milanés: "Karlo fue muy eficiente al mostrarme las instalaciones."
Dices con acento Trapanés: "Me alegra. Estarán trabajando en equipo."
Dalila dice con acento milanés: "ya le dejé una lista de lo que tiene que cambiar, cámaras, sensores, toda la estructura de seguridad perimetral."
Dalila se encoje de hombros.
Dalila dice con acento milanés: "no es tan divertido como trabajar contigo, seguro."
Dices con acento Trapanés: "Tal vez no, pero es lo que hay y tu deber, bellezza."
Dalila mastica el chicle con lentitud y se levanta.
Dalila camina despacio rodeando el escritorio hasta que llega frente a Michele.
Dalila se sienta sobre el escritorio frente a él.
Michele la mira con una sonrisa.
Dalila dice con acento milanés: "mañana tendremos una... pequeña sesión con algunos hombres, karlo ya tiene la lista. Será discreto, en los sótanos de la villa. ¿Te parece bien, consigliere?"
Dices con acento Trapanés: "Sí, me parece. Es lo más adecuado y rápido para salir de esto de una vez."
Dalila sube la pierna derecha y apoya la bota en el muslo de Michele.
Dalila dice con acento milanés: "La regina requiere eficiencia y vamos a dársela."
Dalila desliza la bota hasta apoyarla en el asiento entre las piernas del consigliere.
Michele se tensa ligeramente por la cercanía.
Dalila clava sus ojos en los de Michele.
Dalila dice con acento milanés: "pero tengo algo más para ti, consigliere."
Dices con acento Trapanés: "Es lo que necesita. Sobre todo por los rumores de palermo y más raptos de niños."
Michele la mira con atención.
Dalila se baja del escritorio con agilidad, gira sobre sus tacones y se sienta en el regazo de Michele.
Dices con acento Trapanés: "Tienes algo más, de qué exactamente."
Dalila extiende la mesilla y teclea algunas instrucciones.
Michele suspira al recibir a Dalila en su regazo. Haspira el perfume de su cabello.
Dalila extrae de un compartimento en su cinturón un pequeño USB.
Michele la mira hacer.
Dalila se inclina hacia adelante. sus nalgas se frotan contra los muslos y un poco más arriba.
la joven sonríe para sí mientras se toma más tiempo de la cuenta en conectar la pequeña unidad de memoria.
en la pantalla aparece la notificación tras conectar el dispositivo.
Michele fija los ojos en cualquier otro punto intentando no dejarse llebar por el contacto de las nalgas de Dalila.
Dalila se frota un poco más contra el cuerpo de Michele y se reacomoda para usar el teclado.
Dalila teclea con lentitud. en la pantalla se van abriendo ventanas y diálogos.
Dalila dice con acento milanés: "qué tal ha ido tu día, consigliere?"
Suspiras profundamente.
Dalila se apoya en el torso del hombre como si fuera un cómodo sillón.
Dices con acento Trapanés: "Bene. He pasado todo el día arreglando el desastre de la desertora."
Dalila se gira solo un poco para verle el rostro. Asiente con los ojos fijos en él.
Dalila dice con acento milanés: "Eres un hombre... eficiente. Me gusta trabajar con hombres como tú."
Michele le sonríe y tímidamente pasa una mano por su cabello, y la retira a los pocos segundos.
Dices con acento Trapanés: "Tú tamién estás demostrando tu eficiencia. "
Dalila teclea un par de instrucciones más. en la pantalla aparece una notificación que dice: Archivo copiado al escritorio.
Dalila se vuelve una vez más y esboza una sonrisa.
Dalila dice con acento milanés: "me estimula la eficiencia, consigliere."
Dalila pulsa en el archivo que acaba de copiar. La ventana se abre. El nombre del archivo indica: perfil de seguridad y Listado de candidatos.
Michele mira el archivo.
Dices con acento Trapanés: "esos son los seleccionados?"
Dalila se inclina una vez más y sonríe al sentir cómo reacciona el cuerpo de Michele, pero no dice nada. Se limita a retirar el USB.
Dices con acento Trapanés: "es una cantidad, considerable."
Dalila se levanta con agilidad, se gira y se sienta ahorcajadas sobre los muslos del hombre.
La respiración de Michele se acelera un poco.
Dalila apoya los codos en el pecho esculpido del consigliere.
Murmuras con acento Trapanés: "Dalila..."
la barbilla de la joven descansa sobre sus palmas. Lo mira con curiosidad, analizando su expresión.
Dalila murmura con acento milanés: "Michele..."
Dalila dice con acento milanés: "el archivo tiene el perfil que debe estudiar la Regina y decidir si es lo que quiere y necesita. Si está de acuerdo, puede escoger entre el listado o el listado entero e iniciar la selección. También está la lista de sospechosos"
Michele le mira los labios y su necesidad de tocarla lucha con su necesidad de alejarla.
Dalila aproxima su rostro al de michele. Ladea ligeramente la cabeza e Inspira hondo cerca de su cuello.
Dices con acento Trapanés: "Está bene... Se lo llebaré."
Dalila acerca los labios a la oreja del consigliere. todo su cuerpo roza el torso del hombre.
Dalila murmura con acento milanés: "me gusta como hueles, consigliere. "
Dalila murmura con acento milanés: "eficiente... contenido... concentrado... o quizá solo leal. Muchas cualidades atractivas para un consigliere."
Murmuras con acento Trapanés: "A mí también me gusta tu aroma..."
Dalila se levanta con rapidez.
Dices con acento Trapanés: "Tú me lo pones difícil belleza..."
Dalila dice con acento milanés: "tenemos algo en común entonces, consigliere."
Dices con acento Trapanés: "así. Por qué."
Dalila niega con la cabeza, pero en sus ojos brilla el desafío y la provocación.
Michele se relaja aunque el calor de Dalila permanece en su cuerpo.
Dalila dice con acento milanés: "me gusta como hueles, te gusto como huelo... ambos apreciamos la lealtad y el poder por encima de otras...cosas."
Asientes afirmativamente.
Dalila rodea el escritorio y se sienta nuevamente en la silla frente a Michele.
Dalila dice con acento milanés: "Ya la Regina te ordenó mantenerme fuera de tus sábanas, Michele?"
Dices con acento Trapanés: "No."
Dalila cruza una pierna sobre la otra y forma una nueva pompa de chicle.
Dices con acento Trapanés: "Solo, me hizo responsable de tí."
Dalila sonríe
Dices con acento Trapanés: "No va tolerar otra traición."
Dalila dice con acento milanés: "Es apenas natural. Otra traición aplastaría su reinado. No puede permitirse eso."
Dalila dice con acento milanés: "y tú, le prometiste hacerte responsable de mí?"
Dices con acento Trapanés: "Sí."
Dalila explota la pompa.
Michele sonríe.
Dalila dice con acento milanés: "¿cuál es tu alcance?"
Dalila se levanta y vuelve a acercarse a Michele.
Dices con acento Trapanés: "¿A qué te refieres?"
Dalila se inclina hacia él. sus rostros están lo bastante cerca como para que sus respiraciones se rocen y entremezclen.
La tensión se hace eléctrica entre ambos.
Dalila murmura con acento milanés: "eres responsable de mí en mi trabajo y en mi cama, o solo en mi trabajo."
Murmuras con acento Trapanés: "¿podría ser responsable de ambas a caso?"
Michele con una mano acaricia el rostro de Dalila.
Dalila murmura con acento milanés: "todo depende de si eres capaz de manejar tu lealtad y lo que te pida el cuerpo, Michele. ¿Acaso puedes ser solo consigliere sin ser hombre?"
Dalila se aparta con rapidez.
Michele retiró la mano del rostro de Dalila, sintiendo el vacío inmediato. Su pulso seguía acelerado, traicionándolo, pero su mente se cerró sobre sí misma. La pregunta de Dalila no era una simple provocación, era un test sobre los límites de su recién adquirida lealtad y su autocontrol.
Dalila lo mira fijamente a los ojos.
Dalila murmura con acento milanés: "creo que ya te has respondido a ti mismo, consigliere."
Dalila posa dos de sus dedos en sus labios y luego los posa en los labios de Michele.
Murmuras con acento Trapanés: "Pero a tí te gusta jugar conmigo, bellezza."
Dalila se aleja despacio rodeando el escritorio. Camina con lentitud. sus caderas se mueven en un vaivén casi hipnótico.
Michele le mira el trasero.
Dalila lo mira con seriedad.
Dalila dice con acento milanés: "tanto como a ti te gusta que juegue contigo, Michele. otra cosa es que no lo reconozcas en voz alta."
Dalila dice con acento milanés: "Y no es necesario que lo hagas."
Murmuras con acento Trapanés: "Veamos hasta donde llega este juego entre nosotros entonces."
Dalila dice con acento milanés: "soy tu jefe de seguridad. Guardo tu famiglia, guardo a la Regina... y también guardo el secreto de tus vulnerabilidades."
Dalila asiente despacio sin dejar de mirarlo a los ojos.
Dalila dice con acento milanés: "Yo nunca rechazo un desafío cuando dejan el guante a mi alcance, Michele."
Dices con acento Trapanés: "eso tiene Sus ventajas y desventajas."
Dalila dice con acento milanés: "Todo en la vida tiene dos caras."
Asientes afirmativamente.
Dalila dice con acento milanés: "Reúnete con la Regina. Luego me informas qué decidieron."
Dalila dice con acento milanés: "karlo ha quedado en asignarme una habitación en la villa. Te parece bien?"
Dices con acento Trapanés: "De acuerdo. "
Asientes afirmativamente.
Dalila dice con acento milanés: "imagino que ya sabrás cuál es."
Dices con acento Trapanés: "sí lo sé."
Michele sonríe.
Dalila dice con acento milanés: "bien, es todo por hoy, consigliere. Mañana veremos qué tanto podemos depurar el nido de la Regina."
Dices con acento Trapanés: "Bene. Que se haga entonces."
Dalila se vuelve en dirección a la puerta y abre.
Dalila dice con acento milanés: "Dulces sueños, Michele. Nos vemos mañana."
Dices con acento Trapanés: "Descansa, bellezza."
Dalila dice con acento milanés: "tú también, si puedes."
Dalila sale del despacho con su andar provocativo habitual Y cierra la puerta.

La potra se defiende.

Punto de vista: Karlo y Michele.



Karlo estaba en el pasillo fumando un cigarrillo, cuando vió a Dalila que venía del despacho del consigliere.
Dalila le guiña el ojo y le sonríe a karlo. Se acerca a él con paso sensual.
Karlo se acerca a ella con su característica sonrisa relajada. Poco a poco estaba volviendo a ser él.
Dalila dice con acento milanés: "Me dijiste que me enseñarías mi habitación, pero con los planos que me diste ya la ubico yo sola, vale?"
Karlo dice con acento siciliano, "Va bene. Que descanses, mañana será un día, largo. "
Dalila dice con acento milanés: "lo será. Descansa tú también."
Karlo le guiña un ojo y camina en dirección a los despachos.
Dalila se aleja de Karlo por el pasillo en dirección a las escaleras.
La memoria fotográfica de Dalila le permite llegar a su habitación sin perderse. Abre la puerta y entra. Segundos más tarde cierra la puerta tras de sí.
Karlo toca suavemente la puerta del despacho de Michele.
Michele dice con acento trapanés, "Adelante. "
Karlo entra y cierra la puerta.
Dalila revisa su habitación minuciosamente. Sabe donde están las cámaras del sistema, pero hurga por si hubiesen instalado algo sin su conocimiento. Ella es la forastera, es natural que desconfíen de ella, tanto como ella no se fía de nadie.
Michele dice con acento trapanés, "Karlo, sucedió algo? "
Karlo se sienta frente a él.
Tras asegurarse de que no hay sistemas de vigilancia paralelos, toma nota de lo que quiere traer para hacerse más cómoda la estancia.
Karlo dice con acento siciliano, "Nada malo, consigliere, O bueno, eso depende de como se aborde. "
las tripas le rugen. Dalila cae en cuenta que no ha comido nada desde hace varias horas por estar inmersa en el trabajo con karlo.
Karlo dice con acento siciliano, "Quiero hablarle de la jefa de seguridad, y su comportamiento en la villa. "
Michele lo mira con seriedad y asiente para que prosiga.
Dalila cierra los ojos y visualiza el plano de la villa. Lo recorre mentalmente como si lo tuviera extendido frente a ella. ubica la cocina y suspira. No le apetece bajar, pero el hambre puede más.
Karlo dice con acento siciliano, "Así como están de tensas las cosas en la villa. Me preocupa que la irreverencia de Dalila provoque problemas con el resto de guardias, y que no respeten su autoridad. Si Leila se entera no dudará en ejecutar a los involucrados. No queremos que se repita lo ocurrido con Shawnee... "
Dalila sale de la habitación.
Dalila mira de un lado a otro el largo pasillo. Ahora sabrá si sus nuevas botas son lo que esperaba: un paso de felino imperceptible.
Dalila echa a andar rumbo a las escaleras.
Michele dice con acento trapanés, "Entiendo tu preocupación. "
Michele dice con acento trapanés, "Te dijo o sabes donde está ahora? "
Karlo dice con acento siciliano, "La ví irse en dirección a las habitaciónes. "
Dalila entra en la cocina. No pretende molestar al servicio, así que abre el refrigerador.
Michele accede en la computadora a las cámaras de vigilancia.
La luz se propaga tenue, iluminando apenas parte de la cocina.
Michele observa junto a Karlo que dalila está en la cocina.
Los pasos de Dalila son casi inaudibles. Sonríe satisfecha porque sus botas cumplen el cometido a cabalidad.
Dalila oye voces amortiguadas del otro lado de la ventana. Se acerca sigilosa motivada por la curiosidad.
Dalila deja lo que sacó del refrigerador sobre la encimera.
Aurelio habla con marcado acento siciliano: "una figlia de putana, eso es esa jefe de seguridad. Te apuesto la paga de este mes a que la follo primero contra la pared, Filipo.
filipo da una calada al cigarro y suelta el humo, despacio.
filipo dice con acento napolitano: "Tú no sabes ni hacerte bien una paja, aurelio, esa es una potra que hay que saber montar y tener con qué hacerlo."
filipo se agarra el paquete. ambos hombres se ríen.
Renzo se acerca fumando.
Renzo dice con acento siciliano: "Ya están otra vez con el tema de la jefa de seguridad? No soñéis, a esa se la folla seguro el Karlo. ¿Cuanto apostáis?"
Dalila sale de la cocina por la puerta trasera. sus pasos se pierden con el ulular del viento.
Michele cambia a la cámara del exterior, siguiéndola.
Aurelio dice con marcado acento siciliano: "A esa figlia de putana me la follo yo; os apuesto a los dos que se me abre de piernas y va a rogar incluso por chupármela."
Renzo niega con la cabeza.
filipo dice con acento napolitano: "Te doblo la apuesta, me la follo yo ahí mismo contra esa pared. Hasta el culo me lo va a entregar."
Michele escucha y su rostro cambia de impasible, a molesto.
Dalila se aproxima a filipo. su silueta apenas se distingue de lo rápido que se mueve.
Michele está por levantarse del escritorio y agarrar su arma cuando vé lo que Dalila hace.
Dalila extrae el filamento que esconde bajo la correa del reloj.
la joven levanta el pie y lanza una patada a las rodillas de filipo desde atrás. El tacón de aguja es tan delgado y filoso que penetra el pantalón y perfora la piel.
filipo grita y cae de rodillas. Dalila se inclina hacia él, le rodea la garganta con el filamento y tira de ambos extremos.
Aurelio se queda perplejo. Renzo palidece.
Michele mira con los ojos muy abiertos y una expresión de admiración.
La joven degolla al hombre mientras filipo intenta coger el cable sin éxito. el filo le corta los dedos y el hombre se ahoga sin remedio.
Dalila retira el cable y se inclina hacia el hombre.
la jefe de seguridad limpia el cable con la camiseta de filipo y lo guarda de nuevo.
aurelio reacciona y se abalanza hacia ella.
Dalila apunta la entrepierna de Aurelio con el cuchillo con hoja de cerámica que ha extraído de la pernera.
Dalila dice con acento milanés: "si yo fuese tú, me lo pensaría dos veces. Los eunucos son un poco más débiles que el resto."
Aurelio traga saliva y da un paso atrás. tiene lapiel pálida, casi tanto como Renzo.
Karlo sonríe.
Dalila mira a filipo y chasquea la lengua.
Dalila dice con acento milanés: "Veamos, ¿cuál de ustedes es el que quiere acompañar a filipo a los brazos de diavolo? "
Dalila ladea la cabeza mientras apunta con el cuchillo a uno y a otro.
Dalila dice con acento milanés: "jugamos de tin marín de do piringüé?"
Aurelio mira a Renzo. Dalila se fija en las sombras del suelo y suspira.
Renzo intenta abalanzarse sobre ella desde atrás. Dalila se voltea con rapidez y le clava el cuchillo en el muslo, perforando la femoral.
Renzo grita y suelta toda clase de insultos en italiano.
Dalila limpia la hoja del cuchillo en la camiseta del hombre y se vuelve hacia Aurelio.
Michele mientras mira sonríe para si, recordando las palabras de Dalila.
Dalila dice con acento milanés: "Eres un cobarde. Envías a tu compañero."
Dalila dice con acento milanés: "Los cobardes no tienen espacio aquí."
aurelio intenta atacarla aprovechando su altura.
Dalila arroja el cuchillo y se lo clava en la garganta.
aurelio cae de rodillas.
Dalila dice con acento milanés: "si te sacas el cuchillo morirás."
Dalila dice con acento milanés: "ahora, todavía quieres apostar a si puedes follarme?"
aurelio niega apenas con la cabeza.
Dalila le da un cachetoncito suave en la mejilla áspera.
Dalila dice con acento milanés: "buen chico. Estoy segura de que de ahora en adelante mantendrás esa lengua tuya bien encerradita en la boca, verdad?"
aurelio asiente apenas. No se atreve a moverse por miedo a que el cuchillo se desvíe.
Dalila dice con acento milanés: "eso pensé."
Dalila se vuelve hacia Renzo.
Dalila mira su reloj.
Michele dice con acento trapanés, "queda claro que su irreverencia no interferirá en su trabajo, con esto ella deja saber que molestarla será la muerte de quien lo intente. "
Dalila dice con acento milanés: "te quedan 8 minutos antes de morir desangrado como el cerdito que eres. tiempo suficiente para que me digas por qué debería salvarte la vida."
Karlo sonríe y asiente con respeto.
Renzo balbucea: "si me salva, tiene mi lealtad por siempre, signiorina."
Dalila dice con acento milanés: "tu lealtad ha de ser siempre para la Regina. No para mí."
Renzo asiente cada vez más pálido.
Dalila dice con acento milanés: "repite conmigo, bambino... soy leal a la Regina, al consigliere y a la famiglia."
Renzo obedece sin pensárselo.
Dalila dice con acento milanés: "bene bambino."
Dalila dice con acento milanés: "esta vez te has librado de visitar il inferno."
Dalila se inclina, le rompe la camiseta y le hace un torniquete.
Dalila dice con acento milanés: "ahora, cuando pueda terminar mi cena, enviaré a alguien que los atienda."
Dalila repite lo mismo con Aurelio y se asegura de apretar bien la tela antes de extraer el cuchillo.
aurelio la mira con terror.
Dalila sonríe reprimiendo la carcajada.
Dalila dice con acento milanés: "estate tranquilo. si quisiera matarte ya estarías muerto."
Dalila limpia la hoja y se la enfunda de nuevo.
Dalila dice con acento milanés: "una cosa antes de irme."
ambos hombres apenas murmuran.
Karlo dice con acento siciliano, "Será mejor que me valla a recoger la basura, consigliere. "
Dalila dice con acento milanés: "más vale que recordeis que el silencio es vuestro mejor aliado. si llego a saber que abristeis la boca, bueno... no tengo que explicar nada más, verdad?"
ambos hombres asienten con la cabeza.
Michele mira a Karlo y asiente con la cabeza.
Dalila dice con acento milanés: "Nos vamos a entender de maravilla."
Dalila entra de vuelta en la cocina.
Karlo sale del despacho de Michele.
Michele sigue observando cautivado a Dalila.
Dalila se prepara un bocata, vuelve a abrir la nevera y saca un refresco. Luego se sienta en la encimera a comer con tranquilidad.
Karlo llega a la cocina.
Dalila le da un mordisco al pan.
Karlo enciende la luz.
Dalila mira a karlo mientras mastica.
Dalila traga y le da un sorbo al refresco.
Karlo dice con acento siciliano, "Divertido espectáculo. Te ayudo con la basura?. "
Dalila dice con acento milanés: "creo que vas a necesitar un poquito de ayuda ahí atrás, ¿sabes?"
Dalila se encoge de hombros.
Karlo se encoge de hombros y sonríe.
Dalila dice con acento milanés: "yo te ayudaría , pero me muero de hambre."
la joven entorna los ojos un momento.
Karlo dice con acento siciliano, "Tranquila, yo me encargo. "
Dalila dice con acento milanés: "un momento "
Dalila dice con acento milanés: "como así que espectáculo?"
Karlo dice con acento siciliano, "órdenes del consigliere. "
Dalila dice con acento milanés: "No me digas que eres voyeur."
Dalila dice con acento milanés: "ahm."
Dalila murmura con acento milanés: "se toma muy en serio lo de ser mi responsable."
Dalila se termina el bocata.
Karlo ríe ante su pregunta.
Karlo dice con acento siciliano, "Estaba aburrido y bueno. Fue inesperado pero, divertido."
Dalila dice con acento milanés: "y yo que pensaba que había dejado atrás el cole, vuelvo a ser una cría con chaperón."
Dalila levanta el refresco como si hiciera un brindis.
Karlo dice con acento siciliano, "Te acostumbrarás. "
Dalila dice con acento milanés: "ya ves, soy una chica que proporciona divertimento."
Dalila dice con acento milanés: "falta ver si el consigliere se acostumbra."
Los ojos de Dalila brillan con picardía.
Dalila se termina el refresco y lanza la lata a la basura.
Karlo dice con acento siciliano, "Para ellos no fue divertido, fue su sentencia. "
Dalila se baja de la encimera.
Karlo dice con acento siciliano, "También eres una chica, intocable. "
Dalila dice con acento milanés: "No tolero que se me use como trofeo."
Dalila dice con acento milanés: "La Regina no necesita gentuza que no sepa mantener la boca cerrada y la polla guardada."
Dalila dice con acento milanés: "así de simple."
Karlo asiente afirmativamente.
Dalila dice con acento milanés: "en fin, me voy a la cama. como bien dijiste antes, mañana será un día demasiado largo y con mucha basura que tirar."
Dalila se lleva dos dedos a los labios y le sopla un beso a karlo.
Karlo dice con acento siciliano, "Ve, yo me encargo del patio. Descansa. "
Dalila dice con acento milanés: "gracias, guapetón."
Karlo le lanza también un beso y se aleja hacia el patio.
Dalila se marcha de la cocina con su habitual andar.
Última edición por Aletheia el Sab Mar 21, 2026 12:08 pm, editado 1 vez en total.
Razón: corregir errores de escritura en español e italiano.
Larabelle Evans
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Re: Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Mensaje por Larabelle Evans »

La salvación de Dalila.

Punto de vista: Michele.


Dalila abre la puerta sin llamar primero. Desde el umbral observa al consigliere.
Michele está bebiendo un café cargado.
Dalila se apoya contra el marco de la puerta, vistiendo sus pantalones de cuero negro y una blusa de seda que deja entrever el encaje de su lencería cada vez que respira. Juega con su chicle de canela, haciendo globos pequeños que estallan con un sonido seco.
Dices con acento Trapanés: "Dalila. ¿Qué sucede?"
Dalila camina hacia el escritorio con la cadencia de una depredadora y deja caer un dispositivo de almacenamiento de titanio negro sobre los papeles de Michele en el escritorio.
Michele coge el dispositivo.
Dices con acento Trapanés: "Y esto?"
Dalila dice con acento milanés: "He estado echando un vistazo a tus muros de fuego, Michele. Son adorables, como un dibujo de un niño de primaria intentando detener un huracán. Me he tomado la libertad de reestructurar todos tus sistemas para proteger tus activos: las cuentas legales en Suiza, los fondos de contingencia en las Caimán y, sobre todo, las rutas de suministro que Alessio puede pretender controlar. Ahora están bajo un cifrado de grado militar que yo misma he diseñado, igual que todas tus comunicaciones."
Michele le sonríe.
Dalila dice con acento milanés: "No me lo has pedido, pero como tu jefa de seguridad, no voy a permitir que ese figlio di putana…de Alessio te corte el cuello ni siquiera digitalmente ahora que eres el consigliere. En este dispositivo tienes las llaves maestras. Una vez que salga de aquí a ocuparme de la "limpieza" que tenemos pendiente, quiero que cambies todas las contraseñas. Pon algo que solo tú sepas, algo que ni siquiera yo pueda hackear... si es que tal cosa existe."
Dices con acento Trapanés: "Pués, Gracias. Bellezza. Me estás salvando."
Dalila se inclina sobre el escritorio, invadiendo el espacio de Michele. El aroma a sándalo y pólvora de su piel llena los pulmones del hombre. Ella le guiña un ojo, una chispa de insolencia azul cian brillando bajo las pestañas oscuras y apoya sus dedos sobre sus labios para luego acariciar los de Michele con una delicadeza excitante y peligrosa.
Dalila dice con acento milanés: "Considéralo un regalo de agradecimiento por mi nuevo puesto. Protege tu imperio, Michele, porque mañana vamos a empezar a quemar el de los demás. Y Alessio querrá ir a por ti."
Dices con acento Trapanés: "Sabes algo acaso?"
La mirada de Dalila se ensombrece.
Michele le toma una mano entre las suyas.
Dalila dice con acento milanés: "los hombres de la calaña de Alessio no respetan la sangre, no tienen honor"
Asientes afirmativamente.
Dalila dice con acento milanés: "Eres su primo, no dudo de que ha debido pedirte ayuda cuando sufrió aquél revés con la constructora."
Dices con acento Trapanés: "Sí que lo hizo, y me negué."
Dalila dice con acento milanés: "Y ahora, estás aquí, no allí. No tengo que ser una genia para intuir que irá a por tu culo y si lo tienes desnudo, te joderá."
Michele ríe por el comentario.
Dalila lo mira a los ojos sin parpadear.
Dices con acento Trapanés: "Pensé que solo te preocupaba la Regina."
Dalila dice con acento milanés: "Y no le permitiré que se meta con mi consigliere."
Dalila se sienta en su regazo a horcajadas.
Michele la mira a los ojos intentando desifrar lo que piensa.
Dalila murmura con acento milanés: "Mio caro, eres una extensión de la Regina. si tu caes, ella cojea. Eso es... inadmisible."
Dalila se pasa la lengua por el labio inferior y se levanta antes de que Michele pueda reaccionar.
Dalila dice con acento milanés: "Karlo me espera. Vamos a sacar la basura del nido de tu Regina."
Michele resiente el vacío que le deja.
Dices con acento Trapanés: "Vé. cualquier cosa, abísame."
Dalila asiente con la cabeza y sale sin mirar atrás.

El día de la purga.

Punto de vista: Karlo y Dalila.

Sicilia; Puerto de Catania - Muelle de Carga
Estás en la lengua de hormigón que se adentra en las aguas oscuras del puerto. Aquí el ruido de la ciudad se apaga, sustituido por el eco de las olas rompiendo contra las defensas de goma y el siseo de la maquinaria pesada. Filas de contenedores metálicos de colores descoloridos forman estrechos pasillos de hierro. Grandes focos industriales cuelgan de postes oxidados, listos para iluminar las operaciones nocturnas. La presencia de seguridad es mayor aquí, y los perros callejeros merodean entre las sombras de los hangares en busca de restos.
Te encuentras con Dalila.
Salidas visibles: puerto
El puerto de Catania es una garganta de hormigón y salitre bajo la luna siciliana. El "Stella Maris", un carguero de tamaño medio con el casco oxidado y olor a gasóleo podrido, se mece pesadamente en el muelle 14. Karlo espera junto a la pasarela, su figura masiva recortada contra las grúas que parecen esqueletos de gigantes. Los diecisiete hombres de Alessio, infiltrados que creen estar custodiando un cargamento vital de heroína, se mueven por la cubierta con la torpeza de quienes se sienten seguros.
Dalila alcanza a Karlo en la pasarela
Dices con acento siciliano: "Todo listo."
Dices con acento siciliano: "Nos vamos, o falta algo?"
Dalila dice con acento milanés: "venga, nos vamos."
Dalila sube a bordo con su mochila táctica al hombro y su chaqueta de cuero abierta. Camina entre los hombres con una sonrisa burlona, bromeando sobre los nuevos controles aduaneros en las rutas convencionales mientras sus dedos, con la velocidad de una prestidigitadora, pegan pequeños discos negros —inhibidores de frecuencia— en los mamparos de acero.
Karlo sube tras ella.
Dalila dice con acento milanés: "Vamos, chicos, moveos como si tuvierais sangre en las venas. La Regina no paga por estatuas de sal. Esta ruta por el sur es la única forma de esquivar a los perros de la aduana."
Dalila le guiña un ojo a karlo.
Mientras Karlo distrae al líder del grupo con los manifiestos de carga falsos, Dalila se desliza hacia la cocina y el área de descanso. Con movimientos quirúrgicos, vierte un vial de una toxina neuroparalizante incolora en las cafeteras y en las bandejas de arancini que los hombres devoran para pasar el frío. Es una sustancia silenciosa; en diez minutos, sus pulmones olvidarán cómo expandirse.
Karlo habla con el líder.
Los hombres hablan entre sí, apenas miran a la jefa de seguridad.
Karlo deja al hombre y se acerca a Dalila con su sonrisa coqueta.
Murmuras con acento siciliano: "Te tienen miedo."
Sonríes.
uno de los hombres murmura algo en voz baja, otro se ríe. Dalila no les presta atención, tiene otras cosas en mente.
Dalila vuelve el rostro hacia karlo.
Dalila murmura con acento milanés: "hacen bien, la verdad."
Karlo asiente divertido.
Dalila murmura con acento milanés: "dame un momento, vuelvo enseguida."
Dices con acento siciliano: "bene."
Karlo saca un cigarrillo, lo enciende y fuma tranquilamente.
Dalila baja a la sala de máquinas. Allí, coloca cuatro paquetes de C4 con detonadores de impacto y succión en los puntos críticos del casco, justo por debajo de la línea de flotación. Son cargas diseñadas para implosionar, garantizando que el agua inunde el compartimento en segundos.
diez minutos más tarde.
De vuelta en cubierta, los hombres empiezan a tambalearse. Algunos se llevan la mano a la garganta, confundidos por la repentina falta de aire. Dalila mira su reloj y le hace una señal a Karlo. Ella saca su teléfono y envía un mensaje cifrado a la lancha que espera a tres kilómetros mar adentro: Recogida en T-minus 5.
Dalila se acerca a su compañero de limpieza.
Karlo la mira.
Dalila murmura con acento milanés: "cinco minutos. Te invitaría a disfrutar del mar, pero pronto va a oler a basura."
Dalila arruga la nariz en un gesto gracioso.
Murmuras con acento siciliano: "Será mejor alejarnos entonces. el paseo para otro día."
Karlo se ríe.
Dalila murmura con acento milanés: "otro día paseamos, sí."
Dalila le coge de la mano.
Karlo la sigue.
Dalila murmura con acento milanés: "listo?"
Asientes afirmativamente.
Karlo y Dalila saltan a una balsa de despliegue rápido oculta en el costado del barco mientras el "Stella Maris" se aleja lentamente del muelle, con el motor en automático hacia mar abierto. Diez minutos después, cuando la silueta del barco es apenas un punto en el horizonte oscuro, Dalila se pone de pie en la lancha que ya los ha recogido.
Saca un pequeño dispositivo de su cinturón, un detonador remoto camuflado como un mechero de lujo. Lo hace girar entre sus dedos, disfrutando del momento.
Dices con acento siciliano: "Eso ha sido, emocionante. Muy creativo de tu parte."
Karlo la mira sorprendido y sonríe.
Dalila dice con acento milanés: "Arrivedercci, ratas. Saludad a Alessio de mi parte cuando lleguéis al fondo."
Presiona el botón. Una explosión sorda, más vibración que sonido, sacude el agua. El centro del "Stella Maris" se eleva un metro antes de partirse por la mitad. El fuego lame brevemente el cielo antes de que el mar se trague el acero, a los diecisiete traidores y los secretos de Alessio en un remolino de espuma blanca y burbujas de gasóleo. Dalila se sienta y muerde su labio inferior, satisfecha. La limpieza ha comenzado.
Dalila mira a karlo.
Karlo mira la explosión.
Dalila cruza una pierna sobre la otra.
Dices con acento siciliano: "Hasta que alguien usa los explosibos para algo útil..."
Dalila sonríe con picardía.
Dalila dice con acento milanés: "agradezcámosle al Jefe anterior. Nos ahorró tiempo y esfuerzo."
Asientes afirmativamente.
Dalila hace una pompa de chicle.
Dalila explota la pompa y se relaja mientras la lancha se aproxima de regreso al muelle.
Dalila dice con acento milanés: "chismotea conmigo un ratito, anda. cuéntame algo picante mientras llegamos a rendir cuentas."
Dices con acento siciliano: "Tú irás a darle el informe a la regina?"
Karlo sonríe divertido.
Dalila chasquea la lengua.
Dalila dice con acento milanés: "pensé que sería al consigliere primero."
Dices con acento siciliano: "Sí. Pero te sugiero que lo acompañes."
Dalila dice con acento milanés: "para como están las ascuas en la villa, dudo que la Regina se tome tiempo de entrevistarse con la jefa de seguridad. Menos si me asignó de chaperón al consi."
Dalila lo observa con curiosidad.
Dalila dice con acento milanés: "cuéntame más sobre tu sugerencia."
Dalila dice con acento milanés: "intentas ponerme una zancadilla con la Regina?"
Dalila finge hacer un puchero.
Dices con acento siciliano: "Pués, anoche estaba dispuesto a defenderte. Creo que se toma muy en serio la responsabilidad de cuidarte."
Dalila enarca una ceja.
Karlo niega con la cabeza.
Dalila dice con acento milanés: "defenderme?"
Asientes afirmativamente.
Dices con acento siciliano: "Cuando escuchó hablar a los hombres de tí."
Dalila dice con acento milanés: "chisme calentito, suélta esa lengua habilidosa que tienes, anda."
Dices con acento siciliano: "Y que obtengo a cambio de ese chisme?"
Dalila levantó ambas cejas.
Karlo la mira con travesura.
Dalila dice con acento milanés: "pues eso lo podemos negociar luego."
Dices con acento siciliano: "Bene. "
Dalila dice con acento milanés: "Qué te gustaría obtener a cambio? Veamos si puedo satisfacer ese lobo coqueto que tienes bajo la piel."
Dices con acento siciliano: "No corro el riesgo que me claves un cuchillo?"
Dalila ladea la cabeza y reprime una risita.
Dices con acento siciliano: "Para mí que solo el joven Ferrari tiene el placer de tener cerca tus encantos."
Dalila murmura con acento milanés: "solo si quieres follarme contra la pared sin consultarme primero."
Dalila adopta un semblante serio.
Karlo se parte de risa.
Dalila dice con acento milanés: "qué te hace pensar eso?"
Niegas con la cabeza.
Dices con acento siciliano: "No soy tan, bulgar con las ragazza."
Dalila dice con acento milanés: "eso pensé."
Dalila dice con acento milanés: "pero no desvíes el tema."
Dalila dice con acento milanés: "por qué piensas que mis encantos tienen propietario?"
Dalila dice con acento milanés: "el consi es mi chaperón, tengo para mí que ese límite es infranqueable. dudo que quiera decepcionar a su Regina."
Dices con acento siciliano: "Michele vió todo el lío de anoche. Cuando escuchó que te ofendían se emfureció, fue una fracción de segundo cuando sacaste el cuchillo que se quedó quieto. Y él te miraba como alguien que quiere cazar a su presa y no se atreve."
Dalila dice con acento milanés: "eres muy observador, lobito coqueto."
Dices con acento siciliano: "Claro."
Karlo sonríe con sufisiencia.
Dalila dice con acento milanés: "ya, es parte de tu trabajo."
la lancha se aproxima al muelle.
Dalila dice con acento milanés: "en todo caso, mis encantos son... mios y yo decido con quien compartirlos."
Dalila dice con acento milanés: "la pregunta es otra."
Dalila dice con acento milanés: "quién es la dueña de tus encantos, lobito?"
Dalila le mira la boca con descaro.
Dices con acento siciliano: "No tengo dueña."
Karlo también le mira los labios.
Dalila murmura con acento milanés: "vaya, qué intteresante."
Murmuras con acento siciliano: "demasiado diría yo."
Dalila murmura con acento milanés: "vamos a creerte por ahora, aunque se me hace raro que no haya ninguna loba rondando tu guarida."
la lancha atraca.
Karlo se encoge de hombros.
Dalila se levanta con agilidad.
Karlo se levanta.
Dalila dice con acento milanés: "venga, vamos que me muero de hambre."
Dices con acento siciliano: "Vamos."
Dalila saltta al muelle.
Karlo salta al muelle.

Informe entre una muralla protectora.

Punto de vista: Karlo y Dalila.


Minutos más tarde en la villa
Dalila camina en dirección al despacho del concigliere.
Karlo va junto a ella.
ambos se detienen frente a la puerta.
Karlo le hace una seña a Dalila para que abra la puerta del despacho.
Karlo la mira divertido.
Dalila abre la puerta.
Karlo Sonríe.
Dalila entra delante de karlo.
Dalila se vuelve y le guiña el ojo.
karlo va tras ella sin perder detalle de sus curbas.
Dalila dice con acento milanés: "consigliere..."
Michele con el rostro serio los recibe.
Dalila dice con acento milanés: "hemos sacado la basura y..."
Michele dice con acento trapanés, "Dalila. Me permites parlar con Karlo? Quiero que sea él quien me dé el informe. Puedes irte a descansar e un momento."
Dalila levanta ambas cejas. Un brillo letal le cruza la mirada.
Michele ni la mira.
Dalila dice con acento milanés: "por supuesto, consigliere."
Dalila dice con acento milanés: "te veo luego, Karlo. Buona note."
Karlo Dice con acento siciliano: "Hasta más tarde."
Dalila sale del despacho con su vaivén seductor de siempre.
la puerta se cierra tras ella con extrema suavidad.
Dalila camina rumbo a la cocina. en su lista de notas mentales apunta el desplante. Luego pasa la página y piensa en qué le apetece cenar.
Karlo se sienta frente a Michele y empieza a contarle lo ocurrido.
Michele dice con acento trapanés, "Entonces no hay riesgo que rastreen la embarcación, o de que haya preguntas?. "
Karlo niega con la cabeza.
Karlo Dice con acento siciliano: "del barco ya no queda nada. Y si ubiera algo, dirán que simplemente fue un desafortunado accidente."
Michele asiente con la cabeza.
Michele dice con acento trapanés, "Se lo informaré a la regina. Buen trabajo, Karlo, Puedes irte a cenar. "
Karlo Dice con acento siciliano: "Gracias. en realidad, Dalila fue muy estratégica y efectiva. "
Karlo se levanta.
Michele dice con acento trapanés, "Se lo haré saber a la Regina. "
Karlo sonríe abriendo la puerta del despacho. Se despide de Michele y sale cerrando la puerta tras de sí.

La Disciplina del Deseo.

Punto de vista: Michele.

Michele se obligó a levantarse del sillón. El peso del Consigliere era un ancla que lo mantenía atado a su deber, una defensa mental contra el influjo persistente de Dalila. El eco de su risa, el aroma a sándalo y pólvora que ella había dejado en el aire, se sentía ahora como una provocación directa a la rectitud que se había jurado.
No es momento para debilidades, Venturi.
El pensamiento era una orden interna, una voz grave con el acento estricto de Trapani. Su mano se dirigió a su nuca, masajeando la tensión que Dalila había logrado exacerbar con cada roce, cada mirada cargada. La belleza de la milanesa no era solo un atributo físico; era una vulnerabilidad táctica. Ceder ante ella ahora, en medio de la purga y con Alessio al acecho, sería el primer error fatal de su mandato. Su mente luchaba: el deber le dictaba distancia, eficiencia y frío cálculo; el deseo le susurraba la anarquía de la pasión y la posibilidad de que una mujer tan intensa pudiera romper la soledad de su estructura.
Bloqueó el conflicto. El control era su única arma real.
Salió del despacho, la formalidad de su paso marcando una negación categórica de la ligereza de Dalila. Cruzó los pasillos principales, la luz tenue de los apliques de pared reflejándose en el mármol. Necesitaba reportar, cerrar el ciclo de la purga y reafirmar la estructura de poder con Leila.
Llegó al despacho privado de la Regina y tocó. No hubo respuesta. La puerta estaba entreabierta; el interior, frío y oscuro. Vacío.
Se dirigió al ala de habitaciones principales. Al pasar cerca del comedor pequeño.
Entró.
Leila estaba sentada sola en la mesa, que ahora parecía demasiado grande para una sola persona. Vestía ropa de casa de seda oscura, sin ornamentos. Ante ella, un pequeño plato con pescado blanco a la parrilla y unas hojas de rúcula, apenas tocado. No comía para disfrutar, sino para sobrevivir. Su postura era la de una reina en exilio autoimpuesto, fría y en alerta.
Leila levantó la vista al escucharlo. No había sorpresa, solo una aceptación gélida de su presencia.
Leila dice con acento siciliano, "Consigliere. Toma asiento. No esperaba el informe tan pronto."
Michele asintió, tomó una silla frente a ella y se sentó sin pedir permiso. La mesa era un espacio de negociación y estrategia, no de etiquetas sociales.
Michele dice con acento trapanés, "La eficiencia era la prioridad, Regina. La limpieza ha concluido. Karlo y Dalila han actuado con precisión quirúrgica."
Leila tomó un sorbo de agua sin mirarlo. La expresión de su rostro no cambió, no había ni satisfacción ni repulsión, solo pragmatismo.
Leila dice con acento siciliano, "Detalles, Consigliere. Sea conciso."
Michele no perdió tiempo.
Michele dice con acento trapanés, "Diecisiete hombres. La purga se ejecutó en el mar, fuera de las coordenadas de vigilancia. El método fue definitivo y silencioso. El barco, el Stella Maris, fue hundido con explosivos para garantizar la destrucción de cualquier prueba y de la carga falsa que estaban custodiando para Alessio."
Hizo una pausa para darle tiempo a asimilar. Leila cortó un trozo minúsculo de pescado con el tenedor.
Michele continuó.
Michele dice con acento trapanés, "La jefa de seguridad, Dalila, demostró un alto nivel de competencia táctica y logística. Usó una neurotoxina para neutralizarlos y el C4 para el hundimiento. Su planificación eliminó cualquier riesgo para Karlo. Actuaron como un equipo coordinado, sin sentimentalismos."
Leila llevó el trozo de pescado a su boca, masticando lenta y deliberadamente. Su mirada se perdió en un punto invisible sobre el hombro de Michele.
Leila dice con acento siciliano, "El uso de explosivos puede ser a veces excesivo, Consigliere. Atrae atención innecesaria."
Michele se inclinó levemente.
Michele dice con acento trapanés, "El riesgo fue calculado y ejecutado a millas de la costa. El informe será un accidente marítimo. Gianluca dejó el material, Dalila lo usó para cerrar el capítulo de su deserción. El modus operandi de la joven asegura que los hombres que quedan entenderán la seriedad de la situación sin necesidad de más amenazas públicas."
Leila asintió apenas, reconociendo la lógica.
Leila dice con acento siciliano, "Perfecto. mantenga a Karlo cerca de ella. Su lealtad es un contrapeso.
Leila dice con acento siciliano, "Bien. Entonces no hay más que decir. Coma algo, Consigliere. Mañana
La conversación terminó con esa orden. Michele aceptó la invitación en silencio, tomando una copa de agua. La cena era un acto de guerra fría; la purga, un éxito de negocios. La única victoria que importaba era la supervivencia, y Dalila, con toda su peligrosa belleza, era una arma leal a la Regina. El deseo podía esperar. La lealtad no.

La cena que acelera el pulso.

Punto de vista: Karlo.


Dalila está disfrutando de un plato de minestrone calentito en la mesa de la cocina.
La mujer que le ha servido le pregunta en italiano si no prefiere comer en el comedor. Dalila niega y sigue comiendo.
Karlo va en dirección a la cocina.
Karlo entra y sonríe ampliamente al ver a dalila cenando.
La cocinera ve a Karlo y se apresura a servirle.
Dalila hace señas para que se siente.
Dices con acento siciliano: "Qué tal está la cena?"
La mujer pone todo para que karlo se siente a comer.
Karlo se ssienta junto a ella.
Dalila dice con acento milanés: "estupenda "
Dalila dice con acento milanés: "me encanta el minestrone."
Dalila dice con acento milanés: "además, el pan está delicioso."
La cocinera se retira sin que ninguno de los dos se lo ordene.
Dalila la ve marcharse.
Dices con acento siciliano: "¿qué otras cosas te, encantan?"
Dalila lo mira con picardía.
Karlo la mira como un lovo.
Karlo juega con su tenedor en el plato.
Dalila dice con acento milanés: "el sexo salvaje y el vino tinto. "
Dalila dice con acento milanés: "y a ti? No me lo digas, cazar ovejitas descarriadas."
Dalila le da una palmadita en el dorso de la mano.
Karlo se ríe y la mira a los ojos.
Dalila dice con acento milanés: "lobito travieso, come, que los hombres con el estómago vacío o demasiado hambrientos no piensan con la cabeza correcta."
Dices con acento siciliano: "A mí me encanta el mar y el sexo salvaje. "
Karlo vuelve su mirada y atención a la cena.
Dalila sigue comiendo. Cada cucharada le arranca un gemidito de placer.
Dalila sonríe luego de tragar.
Dalila dice con acento milanés: "Compartimos la afición más antigua de la historia. Qué coincidencia."
Dalila le da un sorbo a su copa de tinto.
Dices con acento siciliano: "Sí, muy favorable coincidencia."
Dalila dice con acento milanés: "El consigliere, quedó satisfecho?"
Karlo se sirve una copa de Vino.
Dices con acento siciliano: "sí. Dijo que va ir a buscar a Leila para decirle."
Karlo da un trago a su copa.
Dalila dice con acento milanés: "benne "
Karlo sigue comiendo.
Dalila sigue comiendo hasta que se termina el plato
Dalila suspira, satisfecha.
Dalila da un sorbo a la copa.
Dices con acento siciliano: "Eres sexi hasta cuando terminas de cenar."
Karlo le sonríe.
Dalila dice con acento milanés: "parece que tus observaciones no estuvieron tan acertadas, no? Lo digo porque el consi no parecía muy contento."
Dalila dice con acento milanés: "te parece? Yo diría que más que sexy, soy una glotona insaciable."
Dalila ríe sonoramente.
Karlo ríe con ella.
Dalila se estira como una gata mimosa.
Dices con acento siciliano: "Te molestó que no haya querido hablar contigo?"
Karlo la debora con la mirada.
Dalila niega con la cabeza. Los rizos se balancean y uno se le queda atrapado entre los labios.
Karlo estira una mano hacia ella, retirándole el mechón.
Dalila dice con acento milanés: "me ha parecido cortante, un poquitín descortés, pero es el consi, él sabrá."
Dalila le atrapa un dedo entre los labios.
Dices con acento siciliano: "Seguramente estaba de malas."
Dalila succiona un par de veces y le mordisquea la yema.
Karlo la mira a los ojos con intensidad y diversión a partes iguales.
Dalila le da un mordisquito para que retire el dedo.
Karlo retira el dedo.
Dices con acento siciliano: "Ves, como si eres mala."
Dalila dice con acento milanés: "espero que no sea así todo el tiempo porque uf, que pesado trabajar con hombres malhumorados."
Dalila reprime la risita.
Dices con acento siciliano: "Con los primos ferrari no se sabe, creo que vas a tener que acosttumbrarte, bella."
Dalila dice con acento milanés: "mala, no. Solo un poquito glotona."
Dalila se encoge de hombros.
Dalila dice con acento milanés: "será mercurio retrógrado."
Karlo se acerca despacio acariciando los rizos de Dalila.
Dalila le deja hacer un rato.
Dalila murmura con acento milanés: "se te enfría la comida, lobito hambriento."
Dices con acento siciliano: "No importa. Tú podrías ser mi, postre..."
Dalila se levanta de la silla con rapidez.
Dalila le sonríe.
Dalila dice con acento milanés: "puede ser, pero no esta noche. necesito dormir, estoy cansada."
Karlo suspira dramáticamente y sonríe.
Dalila le lanza el beso de siempre con dos dedos y se dirige hacia la puerta de la cocina.
Karlo le guiña el ojo y regresa a su cena.
Dalila dice con acento milanés: "descansa lobito travieso. Nos vemos mañana a primera hora "
Dices con acento siciliano: "Buona notte."
Dalila sale de la cocina a paso ligero. sube las escaleras y camina sigilosa hasta su habitación.
Dalila entra y cierra la puerta tras de sí.

El caballero atrapado por la seducción y el honor.

Punto de vista: Michele.


Dalila se desviste con lentitud.
Dalila deja de usar blusa de seda translúcida.
Michele termina de cenar y se despide amablemente de Leila.
Dalila deja de usar pantalón ceñido de cuero negro.
Dalila deja de usar botas de tacón de aguja.
Michele dice con acento trapanés, "Que tengas buona notte, regina. "
Leila dice con acento siciliano, "hasta mañana. "
Dalila se agacha y saca de la funda del pantalón su espina de circonio para ponerla bajo la almohada.
Michele se aleja del comedor. Una punzada de culpabilidad se instala en su mente.
Dalila se inclina hacia la cama y desdobla el edredón despacio con meticulosidad.
Michele camina en los pasillos hacia las habitaciones, mientras se debate entre ir, o no ir a la habitación de Dalila y aclarar las cosas, pedirle disculpas por lo borde que fue.
Con el edredón doblado en los pies de la cama.
Dalila se acerca a la pared y pulsa el interruptor.
Michele suspira pensativo.
Michele se decide a buscar a Dalila.
Solo le pediré disculpas. Solo eso...
la habitación solo cuenta con la iluminación tenue de la lámpara en la mesita de luz que Dalila acaba de encender.
Dalila recoge la ropa que acaba de quitarse y la dobla pulcramente sobre la silla junto al pequeño escritorio.
Dalila rodea la cama dispuesta a acostarse.
Michele camina en dirección a la habitación de Dalila, se nota algo nervioso.
Y si no quiere recibirme...
Michele con ese pensamiento, llega al frente de la puerta de la recámara. Empuja suavemente y entra cerrando la puerta.
Michele la mira.
Dices con acento Trapanés: "Dalila..."
Dalila se tensa al escuchar el click de la puerta y mete la mano bajo la almohada.
Dalila se yergue y se vuelve. Al ver que es Michele afloja la mano.
Michele se acerca con nervios a la cama.
Dalila dice con acento milanés: "consigliere. Qué te trae a estas horas. Necesitas alguna información?"
Michele la mira.
Dalila
Es una explosión visual de modernidad en el mundo rancio y acartonado de la mafia tradicional. Su presencia es un desafío constante a las normas de etiqueta. Mide 1,70 metros, pero sus tacones de aguja infinitos la elevan casi a la altura de los guardaespaldas que la custodian, permitiéndole mirar a los capos directamente a los ojos. Camina con un contoneo de caderas descarado, una mezcla entre pasarela de Milán y acecho de cazadora. Su uniforme de trabajo suele consistir en pantalones de cuero negro ultra ajustados que parecen una segunda piel y resaltan sus piernas fibrosas. Los combina con blusas de seda translúcida o tops de encaje que dejan ver, de forma deliberada, el encaje de su lencería cara. Siempre lleva una chaqueta de motociclista de corte cropped colgada de los hombros, dándole ese aire de rebeldía. Usa un reloj en la muñeca derecha bajo el que esconde un cable de fibra de carbono. Utiliza un delineador negro muy marcado, estilo cat-eye, que acentúa la agresividad de su mirada azul cian. Sus uñas siempre están pintadas de brillo mate, cortas y cuidadas para no entorpecer su velocidad al teclado ni el goce de su arraigada afición por las armas. Su aroma es una mezcla cautivadora de sándalo, pólvora y un toque de vainilla dulce, una fragancia que se queda suspendida en el aire mucho después de que ella ha abandonado la habitación.
Se nota claramente que es una mujer.
Su rostro es una mezcla hipnótica de inocencia fingida y malicia pura. Tiene forma de corazón invertido, con una barbilla pequeña y pómulos que parecen esculpidos en mármol. Sus ojos son de un azul cian eléctrico, casi gélidos, enmarcados por cejas oscuras y perfectamente arqueadas que se elevan con ironía ante la torpeza ajena. Sus labios, carnosos y de un tono coral natural, suelen estar curvados en una media sonrisa provocadora. Posee una pequeña peca justo bajo el lagrimal izquierdo, un detalle que atrae irremediablemente la mirada de quien intenta sostenerle el pulso visual. Su cabello es una melena de rizos rebeldes color chocolate amargo, que suele recogerse de forma descuidada con un lápiz cuando está sumergida entre líneas de código.
Lleva un sujetador modelo Nero Di Marte cubriéndole los pechos.
Lleva reloj de pulsera antiguo en la muñeca.
Lleva tanga modelo Nero Di marte cubriendo sus partes íntimas.
sin sus botas de tacón, el consigliere la supera por más de diez centímetros.
El pulso de michele se acelera al verla así de sensual.
Dalila ladea la cabeza y lo mira con curiosidad. sigue esperando una respuesta.
Dalila dice con acento milanés: "Hay algún problema? No ha estado conforme la Regina con la purga?"
Dices con acento Trapanés: "Perdona por no tocar antes la puerta. Yo, no quería... No quería, invadir tu privacidad..."
Dalila se encoje de hombros.
Dalila dice con acento milanés: "esta es tu casa más que la mía, consigliere. Estás en tu derecho de entrar donde quieras."
Michele intenta envano regular su respiración y retomar la idea por la que está allí.
Carraspeas.
Dalila se vuelve dándole la espalda.
Dices con acento Trapanés: "Vine a ofrecerte una disculpa por lo sucedido en el despacho."
Dalila se gira suavemente.
Dalila dice con acento milanés: "No te comprendo, consigliere."
Dalila se cruza de brazos, el busto se realza en esa posición.
Dices con acento Trapanés: "No pretendía ser borde contigo. "
Michele recorre su cuerpo inevitablemente con anelo.
Dalila se sienta en la cama y apoya la espalda en el cabecero; cruza las piernas como un indio, dejando asomar el triángulo de tela del tanga.
Dalila murmura con acento milanés: "dijiste algo, consigliere?Me parece que no te oí bien."
Dalila le hace señas para que se siente en la cama.
Michele se sienta junto a ella, respira su perfume.
Dalila dice con acento milanés: "borde... bueno."
Dices con acento Trapanés: "No quisse, ser grosero conttigo. Tú me diste algo para salvarme esta mañana, y yo, fui un invécil... "
Dalila dice con acento milanés: "fuiste descortés, sí. Pero eres el consigliere."
Dices con acento Trapanés: "Eso que tiene que ver."
Dalila dice con acento milanés: "sí, y te dije por qué lo hice."
Dices con acento Trapanés: "No justifica que te trate mal."
Dalila vuelve a encojerse de hombros.
Dalila dice con acento milanés: "en un mundo ideal, no deberías tratarme mal, pero entiendo la estructura de poder. Tú estás arriba y yo abajo. No tiene más."
Michele le toma una mano y le acaricia el dorso con sus dedos.
Dalila dice con acento milanés: "Si quieres franqueza, te la doy, pero no busques perdón. Desde mi punto de vista ejerciste tu don de mando y yo acaté tus órdenes."
Dices con acento Trapanés: "Pues de ninguna manera quiero tratarte mal, no importa si tú estás de bajo como dices."
Dalila dice con acento milanés: "Para mí gusto fuiste borde, descortés y poco agradecido. Pero la verdad, no me pediste el favor, lo hice porque lo creí correcto."
Dalila asiente con la cabeza.
Dices con acento Trapanés: "Pués yo creo correcto disculparme contigo."
Dalila dice con acento milanés: "entonces por qué lo hiciste?"
Michele se tensa por emfrentar esa verdad, pero no suelta su mano.
Dalila dice con acento milanés: "disculpas aceptadas si eso va a hacer que tengas la mente tranquila, lo que requiere tu Regina."
Dalila cambia de posición con mucha rapidez. Ahora está arrodillada sobre el colchón muy cerca de Michele.
Dalila lo mira a los ojos como si pudiera desnudarle el alma.
Murmuras con acento Trapanés: "es que, tu me vas a volver loco.... Dalila"
Dalila murmura con acento milanés: "ya veo. Y eso saca tu vena desagradable."
Dices con acento Trapanés: "esta vez, sí."
Dalila le acaricia el entrecejo buscando alisarle las arrugas que le mantienen el ceño fruncido.
Dalila dice con acento milanés: "y la próxima vez?"
Dalila dice con acento milanés: "Qué pasará cuando te la ponga dura solo porque me huelas, Michele?"
Dalila dice con acento milanés: "Porque me veas hacer mi trabajo..."
Michele se deja ahcer disfrutando la sensación de los dedos de Dalila enn su piel
Dalila le apoya las manos en los hombros.
La joven acerca el rostro al del consigliere.
Dalila murmura con acento milanés: "qué vas a hacer cuando tu necesidad de hombre quiera lo que tu lealtad te censura?"
Murmuras con acento Trapanés: "No había pasado nada desagradable antes..."
Dalila asiente.
Dalila le roza los labios con un dedo dibujando su contorno.
Dalila murmura con acento milanés: "pero pasará, lo sabes, yo lo sé."
Dalila se aleja un poco para dejarle espacio.
Dices con acento Trapanés: "Por qué no mejor me lo dices tú. Dime que hago si eres bella, eres fuego que me enciende la sangre. "
Dalila dice con acento milanés: "Michele, yo no puedo decidir por ti. Es algo que tú debes hacer por ti mismo."
Dalila se levanta frente a él, separándole las piernas y quedando frente a su rostro, al alcance de sus manos.
Dalila dice con acento milanés: "si yo decido por ti, vivirás en una pugna perenne entre tu rol y tu mente, tu cuerpo, tus necesidades de hombre."
Michele la rodea por la cintura con un brazo.
Dalila murmura con acento milanés: "eres tú quien debe conciliar ambas partes y entender que tu cama está fuera del rol. Todos necesitamos una vía de escape. Pero mientras sigas luchando, seguiremos en el mismo punto, mío caro. "
Dalila acuna el rostro del hombre entre las manos.
Michele asiente sin soltarla aún
Dalila murmura con acento milanés: "no tengo prisas, consigliere. Aquí estaré cuando estés listo."
Michele la atrae más hacia él.
Dalila acerca los labios a la oreja izquierda de Michele.
Dalila murmura con acento milanés: "me quieres en tu cama, pero tienes que estar seguro de que la culpa no te aplastará cuando te enredes en mis sábanas, mio caro."
El cuerpo de michele reacciona, inevitablemente se endurece.
Dalila le mordisquea el lóbulo de la oreja con sensualidad. Rápidamente da un paso atrás.
Dalila se fija en el bulto entre las piernas del consigliere.
Michele respira agitadamente, está apunto de acariciarla cuando sintió que se alejaba.
Dalila da otro paso atrás.
el deseo corre por las venas de Michele, la mira desconcertado y con una chispa de lujuria en sus ojos.
Dalila dice con acento milanés: "podría ayudarte con ese problemita que tienes ahora entre las piernas, pero hasta que no tengas tu mente alineada, creo que será mejor que lo resuelvas como te convenga mejor, consigliere."
La distancia entre ambos parece un campo magnético.
Michele asiente con la cabeza, La mente nublada por el deseo.
Dalila se lleva los dedos a sus labios, luego los posa sobre los de Michele.
Murmuras con acento Trapanés: "Será mejor que me valla..."
Dalila murmura con acento milanés: "buona note, mio caro. Márchate ahora que todavía puedes."
Michele se levanta de la cama con dificultad.
Dalila aparta los dedos y se sienta en la cama sin dejar de mirarlo.
Michele camina torpemente para salir de la habitación.
Dalila lo sigue con la mirada.
Michele sale y cierra la puerta.
Dalila se rodea las rodillas mientras cavila en el rompecabezas que representa Michele.
Michele se detiene un momento junto a la puerta, intentando regularizar su respiración y bajar su erección.
Última edición por Aletheia el Sab Mar 21, 2026 12:41 pm, editado 1 vez en total.
Razón: Corregir faltas de ortografía en español e italiano
Larabelle Evans
Mensajes: 347
Registrado: Mar Jul 02, 2024 4:52 am

Re: Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Mensaje por Larabelle Evans »

ASignando refuerzos para Dalila.

Punto de vista: Michele.


Maurizio va en dirección al despacho del consigliere.
Llega hasta su puerta y llama suavemente.
Dices con acento Trapanés: "Adelante. "
Maurizio entra y se sienta frente a Michele.
Dices con acento Trapanés: "Te mandé llamar por quenecesito encargarte que cuides a Dalila. Karlo no puede estar con ella todo el tiempo. Y para como están las cosas con Alessio, no me comfío."
Maurizio dice con acento siciliano, "Bene. Me turnaré con karlo para acompañarla. "
Michele sonríe, un poco más tranquilo.
Dices con acento Trapanés: "Gracias. Cualquier cosa, repórtamelo. Ahora, continúa con tu trabajo. "
Maurizio asiente y se levanta para caminar hacia la salida.
Maurizio sale y cierra la puerta. Se dirige a buscar a Dalila y Karlo.
Dalila se pone la chaqueta.
Karlo la mira con descaro y diversión.
Dalila mira a karlo y le sonríe, descarada.
Dalila dice con acento milanés: "vaya, el lobito coqueto hoy está de ánimo para jugar."
Karlo Dice con acento siciliano: "Sin chaqueta me gustas más."
Dalila dice con acento milanés: "seguro si no me lo cuentas, no me doy por enterada."
Dalila ríe sonoramente.
Dalila dice con acento milanés: "aparta las ganitas de jugar un rato que tenemos trabajo en el puerto, anda."
Karlo sonríe.
Maurizio llega hasta ellos.
Dalila enarca una ceja y mira a karlo inquisitivamente.
Dalila fija los ojos en Maurizio.
Dalila habla dirigiéndose en realidad a Karlo.
Dalila dice con acento milanés: "otro chaperón?"
Dalila hace una pompa de chicle y la estalla con rapidez.
Maurizio dice con acento siciliano, "Lamento interrumpir ragazzi. Pero voy a unirme a ustedes. Son órdenes del consigliere. "
Dalila se cruza de brazos y mira de uno a otro.
Maurizio le sonríe y asiente.
Dalila murmura con acento milanés: "ya veo ya."
Dalila suspira profundamente.
Dalila dice con acento milanés: "vamos, a la Regina seguro no le gustan las demoras."
Los tres emprenden rumbo al puerto.
Karlo Dice con acento siciliano: "Parece que eres lo más preciado para el consigliere, Dalila, qué le haz hecho al pobre."
Karlo la mira divertido.
Dalila mira a Karlo con las cejas alzadas.
Karlo se ríe mientras va junto a ella.
Dalila dice con acento milanés: "todavía no le he hecho nada."
Dalila habla con seriedad, pero en el fondo reprime las ganas de reírse.
Dalila dice con acento milanés: "eres un lobito muy cotilla."

Descubriendo un espía.

Punto de vista: equipo de seguridad.


Minutos más tarde, ya en el puerto.
el puerto es un hervidero de actividad. En uno de los muelles pertenecientes a la naviera Ferrari, los hombres no paran de cargar mercancía.
Dalila junto a Karlo y Maurizio supervisa el movimiento. sus ojos escrutan el perímetro como si se tratase de un escáner de alta velocidad.
Dalila parpadea una, dos, tres veces.
Hay algo en lo que visualiza que le genera ruido. Algo parece fuera de lugar.
Karlo deja a dalila con Maurizio mientras se asegura que la carga y los manifiestos sean los correctos.
Dalila camina de un lado a otro. Maurizio la sigue sin que ella se dé por enterada.
Maurizio la acompaña, notando su incomodidad.
Dalila vuelve a dar un vistazo, ahora con más detenimiento.
Maurizio dice con acennto siciliano, "qué sucede?. "
Dalila cierra los ojos unos segundos.
Dalila levanta el índice derecho como pidiendo tiempo.
Maurizio aguarda.
en la mente de la joven, las imágenes que ha visto del movimiento del puerto pasan como si fuese un carrusel automático.
Dalila abre los ojos y enfoca la mirada hacia uno de los contenedores más apartados.
Maurizio mira hacia el punto al que dalila está viendo. Se alerta poniendo una mano cerca de su arma.
Dalila murmura con acento milanés: "Mantente alerta, Maurizio. Tenemos un visitante sin invitación."
Dalila avanza a paso ligero.
alrededor de la pareja, el puerto no deja de ser un cúmulo de sonidos y olores.
Maurizio va tras ella.
Dalila esquiva con habilidad a los cargadores y hombres.
El sujeto al que Dalila ha detectado emprende la retirada caminando entre los contenedores.
Dalila avanza sin perderlo de vista.
el ruido del puerto se atenúa a medida que se acercan a las bodegas.
Maurizio saca su pistola.
El sujeto acelera el paso. Dalila ajusta el ritmo de sus zancadas. la respiración se acelera y su pulso golpea fuerte contra su garganta.
el hombre vuelve el rostro. Dalila detecta el movimiento de su brazo . El brillo del acero destella entre los contenedores de hierro.
Dalila grita: "agáchate, maurizio."
Maurizio tarda en reaccionar, confundido.
Dalila oye el disparo amortiguado por el silenciador. El olor ferroso le llega hasta la nariz.
Dalila murmura con acento milanés: "maldita sea."
Dalila mira a maurizio, la sangre le mancha la camisa.
Maurizio es herido en el hombro.
Dalila desenfunda su pistola con rapidez y apunta al sujeto que mantiene el arma levantada hacia ellos.
El primer tiro le da en el hombro donde sostiene el arma.
El segundo en el otro hombro y el tercero en una rodilla.
Dalila se agacha hacia Maurizio.
Dalila dice con acento milanés: "mírame, bambino, estás bien?"
Maurizio la mira y asiente.
Dalila dice con acento milanés: "sí,la pregunta parece idiota, pero es que estás ssangrando mucho."
Dalila dice con acento milanés: "venga, iré a por karlo, el sujeto no va a poder moverse. No tardo."
Dalila hace el amago de irse, pero se devuelve.
Maurizio dice con acento siciliano, "Aguantaré. "
Dalila se agacha y se rompe la blusa. con los jirones le aplica un torniquete en el hombro.
Dalila dice con acento milanés: "vuelvo presto."
Dalila avanza con paso rápido. La furia le brilla en los ojos.
Un par de hombres la esquivan al verle la expresión.
Dalila alcanza a Karlo.
Dalila habla con tono frío, acerado.
Karlo la mira preocupado.
Dalila dice con acento milanés: "Karlo, necesito que me acompañes un momento."
Dalila mira al otro hombre.
Dalila dice con acento milanés: "te lo devuelvo enseguida."
Dalila se vuelve y camina hacia las bodegas.
Karlo no pregunta más y la sigue.
Dalila habla sin mirar a karlo, en tono bajo para que no se oiga.
Dices con acento siciliano: "qué pasó?"
Dalila murmura con acento milanés: "tenemos un visitante sin invitación. Digamos que alguien anda husmeando y lo hemos pillado. Hirió a Maurizio, y yo le di tres tiros. quiero llevarlo a la bodega que tú ya sabes e interrogarlo."
Karlo se pone serio y asiente.
Murmuras con acento siciliano: "Vamos."
Dalila murmura con acento milanés: "pide asistencia para mauricio. Maneja el apoyo con la mayor discreción. No quiero que el ritmo de hoy se vea alterado por este incidente."
Asientes afirmativamente.
ambos avanzan con paso rápido esquivando a los hombres que van de un lado a otro.
Dalila señala a maurizio y luego al sujeto unos metros más allá, junto a un contenedor.
Karlo saca su teléfono enviando un mensaje para que vengan por Maurizio.
Dalila se agacha para ver al hombre.
Dalila dice con acento milanés: "lamento que hayas sido el blanco, picolino."
Dalila dice con acento milanés: "pero tú no te preocupes, me voy a encargar de ese figlio de putana."
Maurizio dice con acento siciliano, "lo importante es aberiguar que hacía aquí. "
Dalila le da un cachetoncito amable en la mejilla.
Dalila asiente.
Dalila dice con acento milanés: "lo sabremos, tú no te preocupes."
Dices con acento siciliano: "Vendrán a recogerte, fratello."
Dalila se yergue y camina en dirección al hombre.
Karlo va junto a ella.
el sujeto está tendido en el suelo. en su rostro hay líneas que reflejan dolor y miedo.
Dalila apoya una bota con la suficiente presión para perforarle la camisa y parte de la piel con el tacón.
El hombre abre la boca y gruñe.
Dalila dice con acento milanés: "ni se te ocurra gritar, stronzo o te irá peor."
Dalila mira a Karlo
Dalila dice con acento milanés: "ahora sí necesito ayuda con la basura."
Dices con acento siciliano: "Ay que llevarlo. No sabemos si hayan más."
Dalila asiente con convicción.
diez minutos después...
en la bodega oculta de los Ferrari.
el sujeto permanece sentado con las manos y los pies atados a la silla.
Karlo dice con acento siciliano, su voz es baja, sin inflexión, "Vamos a hacer esto fácil. ¿Quién eres? ¿Qué haces en el muelle de los Ferrari? No tengo tiempo para juegos."
el hombre levanta la cara.
el hombre habla con marcado acento palermitano: "vete a la mierda, figlio di putana."
El hombre, a pesar de las heridas y del miedo palpable, apretó los labios, girando la cabeza.
Dalila mira a karlo.
Karlo Dice con acento siciliano: ""El tiempo corre, y mi paciencia se acaba. Igual serás carne descompuesta, pero te haremos hablar. "
Dalila se acerca a ambos hombres y se acuclilla.
Karlo Dice con acento siciliano: "¿quien te envió?"
la jefa de seguridad observa en detalle al sujeto.
Karlo Dice con acento siciliano: "Es de palermo."
Dalila ladea la cabeza mientras karlo hace su trabajo.
Dalila dice con acento milanés: "Yo creo que es mejor que colabores, sabes? Estoy segura de que tu mujer y tu niña te lo van a agradecer al final."
Karlo intuye para quien trabaja.
El hombre clava los ojos en Dalila. Un destello de miedo atraviesa su mirada.
el hombre dice con acento palermitano: "No tengo mujer ni hijos, puta. No inventes.
Dalila chasquea la lengua.
Karlo saca un cuchillo. Se acerca al hombre apuntando con este a su garganta.
Dalila se yergue.
Dalila le coge de la muñeca y le voltea el brazo.
En el antebrazo hay un tatuaje con dos nombres y un símbolo familiar.
Karlo Dice con acento siciliano: "mira nada más."
Dalila dice con acento milanés: "me parece a mí que tu cuerpo ha hablado y tengo razón. qué nombre más bonito, mariagracia."
el hombre traga saliva.
El hombre dice con acento palermitano: "No... no serás capaz."
Karlo Dice con acento siciliano: "entonces, ya vas a decirnos, para qué estás aquí?"
Dalila dice con acento milanés: "Mira, si yo fuera tú, no me pondría a prueba."
Karlo Dice con acento siciliano: "Yo que tú, no me confiaba."
Dalila dice con acento milanés: "ves, estamos muy de acuerdo nosotros dos."
el hombre vuelve a tragar saliva.
el hombre niega con la cabeza.
Dalila desenfunda su espina de circonio
sin previo aviso pasa el filo cortando en dos el nombre de la niña en la piel del hombre
Dalila dice con acento milanés: "ups, imaginas si hubiese sido la picolina?"
Karlo hace otro corte en el pecho del hombre.
el hombre se traga el grito.
El hombre dice con acento palermitano: "si hablo soy hombre muerto."
Dalila dice con acento milanés: "y si no, también."
Karlo Dice con acento siciliano: "Igual ya lo eres."
Dalila dice con acento milanés: "la diferencia es que si hablas, puedes salvar a la picolina. si no, ella seguirá tus cenizas."
El hombre mira a Dalila. La resignación le cruza el rostro.
El hombre dice con acento palermitano: "Va bene. Solo si prometes que ella estará a salvo."
Dalila dice con acento milanés: "soy una mujer de palabra."
El hombre exhala el aire y habla.
El hombre dice con acento palermitano: "Se me ordenó vigilar, indagar quién es la mujer que acompaña la logística en el muelle Ferrari.
Dalila mira a Karlo.
Karlo Dice con acento siciliano: "Fue Alessio, cierto?"
El hombre asiente cabizbajo.
Dalila dice con acento milanés: "hay más vigilantes?"
el hombre dice con acento palermitano: "No tengo esa información."
Dalila dice con acento milanés: "sin más información cómo pretendes que salvemos a tu picolina?"
Karlo Dice con acento siciliano: "Pués no llebarás la información."
el hombre levanta la cabeza, el rostro es una máscara de miedo.
El hombre dice con acento palermitano: "Espera, espera..."
el hombre respira hondo. Sabe que ya no hay diferencia para él.
el hombre dice con acento palermitano: "Escuché a uno de los hombres de Franco decir que il signiore planea algo, busca a la consigliere. la quiere."
Dalila se tensa.
Dalila mira a karlo con el rostro impasible, solo su mirada refleja un brillo de preocupación.
Dalila dice con acento milanés: "algo más que agregar?"
El hombre niega con la cabeza. Tiene el rostro pálido y la respiración superficial.
Karlo se tensa al saber eso.
Karlo Dice con acento siciliano: "Ya la están buscando? Saben donde está?"
el hombre niega con la cabeza.
el hombre dice con acento palermitano: "todavía no la encuentran, pero no tardarán. Franco es un sabueso que no suelta su presa con facilidad."
Karlo Dice con acento siciliano: "Mierda. Chiara..."
Dalila murmura con acento milanés: "bien, creo que debemos ocuparnos de tirar la basura. No hay tiempo que perder."
Dices con acento siciliano: "Suficiente. No hay tiempo."
Karlo desemfunda su arma y dispara a la cabeza del sujeto.
El sonido apenas se percibe. El olor de la pólvora es más persistente debido a la cercanía de ellos.
Dalila dice con acento milanés: "bueno, lobito. Tenemos un buen marrón como dirían los españoles."
Asientes afirmativamente.
Dalila dice con acento milanés: "vamos a deshacernos de la basura y a informarle al consigliere."
Karlo se ve preocupado y recoge el cadáver.
Entre ambos se ocupan de borrar cualquier rastro de lo ocurrido con el hombre de Sanntoro

Una noticia que lo cambia todo para los Ferrari.

Punto de vista: Michele.

Quince minutos más tarde.
Dalila camina junto a Karlo en dirección al despacho del consigliere.
Michele está revisando estados financieros.
Karlo camina junto a Dalila luciendo serio y tenso.
Dalila murmura con acento milanés: "has tenido novedades de maurizio"
Dalila mira a karlo.
Karlo murmura con acento siciliano, "Ya lo atendieron. Estará bien, no fue grave. "
Dalila asiente y su rostro se suaviza.
Dalila clava los ojos en la puerta del despacho.
Karlo empuja la puerta del despacho.
Dalila murmura con acento milanés: "no le va a gustar ni un pelo."
Dalila entra en el despacho tras Karlo.
Michele al verlos entrar los saluda con un gesto de cabeza.
Dices con acento Trapanés: "¿qué tal marchó todo en el puerto?"
Dalila sube la cremallera de la chaqueta para ocultar que tiene la blusa rota.
Dalila permanece de pie junto a karlo.
Michele Mira sus rostros, más tensos de lo habitual.
Dices con acento Trapanés: "¿qué pasa?"
Michele mira a Dalila.
el rostro de la jefa de seguridad permanece inmutable, pero sus ojos arden con un brillo letal.
Dalila mira de reojo a Karlo esperando a ver si el da el pistoletazo de partida para las malas noticias.
Karlo dice con acento siciliano, "Alessio ha mandado a sus perros a vigilar a Dalila. "
Dalila dice con acento milanés: "Karlo, ahora eso es lo de menos. Tarde o temprano se iba a saber que hay alguien nuevo."
Karlo dice con acento siciliano, Dalila lo descubrió, fue a interceptarlo, y el sujeto hirió a Maurizio. Luego lo llevamos a la bodega de siempre y lo hicimos hablar. "
Dalila murmura con acento milanés: "y vaya si cantó."
Dalila dice con acento milanés: "lo malo es que la ópera no es... agradable."
Karlo dice con acento siciliano, "Dijo que Alessio está cazando a Chiara. "
Michele se tensa visiblemente. Su rostro se ensombrece.
karlo dice con acento siciliano, "Aseguró que pronto la encontrarán, que ya la están buscando. "
Dalila dice con acento milanés: "hay que actuar con rapidez. Si la ex consigliere cae en manos de ese figlio di putana, bueno, el nido de la Regina se llenará de cuervos."
Dalila dice con acento milanés: "no quiero ni pensar lo que haría con tanta información."
Dices con acento Trapanés: "Por supuesto. No podemos permitir que la tenga. "
Karlo dice con acento siciliano, "El tema está en que ella quiera rescatarla. La última vez dijo que la dejáramos a su suerte... "
Dalila mira a Karlo con estupefacción.
Dalila dice con acento milanés: "no puede dejar una puerta abierta en manos de ese perro."
Dalila dice con acento milanés: "Qué clase de ..."
Dalila guarda silencio.
Dices con acento Trapanés: "Tengo que hacerla ver el peligro inminente. Esto no es un perdón, es un rescate por estrategia. "
Dalila niega con la cabeza.
Dalila murmura con acento milanés: "así la tenga en el sótano maniatada. Siempre será mejor en su poder que en el de ese ..."
Asientes afirmativamente.
Karlo asiente.
Dices con acento Trapanés: "¿cuanto tiempo creen que tenemos para encontrarla? Y lo más importante, donde."
Dalila se deja caer en la silla para tomar un respiro.
Dalila dice con acento milanés: "si el hombre de Santoro está tan cerca, es porque ellos no han ido demasiado lejos."
Dalila se frota la sien derecha y cierra los ojos.
Karlo dice con acento siciliano, "Pudo haber ido a refugiarse a Nápoles. No estoy seguro, pero es lo más viable. puesto que tiene una casa allí. "
Dalila mira a Karlo.
Dalila dice con acento milanés: "bueno, verificando los activos de la Regina he visto que tomaron la precaución de incluir geolocalizadores en los vehículos."
Karlo dice con acento siciliano, "sí. "
Dalila dice con acento milanés: "No sé de quién fue la idea, pero puedo rastrear el vehículo donde se marcharon."
Asientes afirmativamente.
Dices con acento Trapanés: "Excelente. Hazlo, Dalila. Yo tengo que hablar con Leila."
Dalila asiente sin mirar al consigliere.
Dalila dice con acento milanés: "Karlo, vendrás conmigo?"
Karlo dice con acento siciliano, "Por supuesto, ya no estoy dispuesto a dejarte sola. "
Karlo sonriendo, la abraza protector.
Dalila suspira hondo.
Dalila le rodea la cintura y se deja proteger un instante.
Dalila dice con acento milanés: "podemos planificar la operación durante la cena"
Dalila dice con acento milanés: "me muero de hambre."
Michele desvía la mirada, incómodo. Podría decirse que hasta, molesto.
Dices con acento Trapanés: "Bueno, a trabajar. Si quieren que Chiara no caiga en manos de Alessio."
eso último lo dijo con una voz fría.
Karlo dice con acento siciliano, "Te invito una cena. Te haré olvidar este mal rato, principessa. "
Dalila ignora el tono de Michele. su mente está enfocada en ubicar a la ex consigliere antes de que ocurra un desastre.
Dalila sonríe
Dalila dice con acento milanés: "acepto lo de olvidar el mal rato, lobito consentidor."
Dalila se levanta de la silla.
Karlo sonrí y toma a dalila de la mano.
Dalila dice con acento milanés: "ahora sácame de aquí y aliméntame, que me desmayo del hambre y así no puedo pensar."
Dalila dice con acento milanés: "consigliere, te daremos informe de la situación de la ex consigliere en cuanto la hayamos ubicado."
Dalila dice con acento milanés: "con tu permiso, vamos a ocuparnos."
Karlo dice con acento siciliano, "Consigliere, hable con Leila. Si lo aprueva, que espero que sí. Actuamos de inmediato. "
Dalila murmura con acento milanés: "espero que sí. si no estaría cometiendo un error letal."
Asientes afirmativamente.
Michele mira a Dalila, desconcertado por su actitud.
Dalila se vuelve hacia el consigliere.
Dalila dice con acento milanés: "Buona note, consigliere. Estaremos atentos a su actualización respecto de la Regina y sus órdenes."
Dalila le da una palmada a karlo en el trasero.
Dices con acento Trapanés: "De acuerdo. Dalila."
Dalila está demasiado distraída y hambrienta como para detectar el tono de voz del consigliere.
Karlo le acaricia el cabello y el cuello a Dalila.
Dalila dice con acento milanés: "lobito malvado, esas manos tuyas. Voy a pedirte un masaje a ver si eres tan efectivo como letal."
Dalila cierra la puerta tras de sí.

Haciendo explotar la muralla.

Punto de vista: Karlo & Dalila.


el personal, siguiendo las instrucciones de karlo ha preparado una mesa para cenar en el jardín posterior próximo a la cocina.
Dalila mira a Karlo con las cejas elevadas y un brillo pícaro en la mirada.
la mesa está vestida con sencillez y pulcritud, pero con un toque romántico que dan las velas y las flores aromáticas. Los platos se ven deliciosos y el vino espera a ser catado.
Karlo dice con acento siciliano, "Qué fue eso del despacho?. estás provocando al consigliere?. Debo considerarme usado.
Karlo hace un gesto dramático mientras habla.
Dalila se señala fingiendo inocencia.
Dalila dice con acento milanés: "yo no sería capaz de usarte, lobito consentidor."
Dalila dice con acento milanés: "simplemente... manifesté un pensamiento en voz alta."
Dalila dice con acento milanés: "además, no se puede decir que tu juegues limpio, no?"
Karlo dice con acento siciliano, "Me encanta que me uses. "
Dalila habla señalando la mesa.
Karlo Le da una sonrisa cómplice.
Dalila se ríe sonoramente.
Dalila dice con acento milanés: "eres más travieso de lo que imaginaba."
Dalila tira de él por la mano para sentarse en la mesa.
Karlo se sienta.
Dalila dice con acento milanés: "ven, vamos a comer. No es mentira que me muero de hambre."
Karlo dice con acento siciliano, "Si hasta románticos nos pusimos. "
Dalila se sienta y cruza las piernas.
Dalila entrecierra los ojos.
Dalila dice con acento milanés: "me huele a que esto es pura culpa contenida."
Dalila dice con acento milanés: "sabes que no fue tu culpa, no?"
Karlo comienza a comer.
Dalila se lleva el tenedor a la boca.
Karlo dice con acento siciliano, "No, fue culpa de maurizio. "
Dalila hace un gesto con la mano descartando la idea.
Dalila dice con acento milanés: "aquí voy a engordar mil kilos."
Karlo se carcajea.
Karlo dice con acento siciliano, "Eso de engordar ni tú te lo crees. "
Dalila dice con acento milanés: "vale, me has pillado."
Dalila trocea el filete que tiene en el plato y se lo lleva a la boca.
Dalila hace gemiditos de puro placer mientras come.
Karlo dice con acento siciliano, "Aunque si quieres, me ofrezco para hacer cardio, y no subas de peso. "
Karlo la mira divertido.
Dalila murmura con acento milanés: "lo tengo en cuenta."
Dalila lo mira de reojo.
Dalila dice con acento milanés: "qué tipo de cardio tienes en mente, lobito?"
Dalila le da un trago al vino y lo saborea, despacio.
Dalila sigue comiendo con deleite.
Karlo se lleva un bocado a la boca. Disfruta de la carne antes de responder.
Dalila se quita la chaqueta y la deja como puede en el respaldo.
Karlo dice con acento siciliano, "Un cardio intenso, o calmado, como prefieras. "
Dalila baja la mirada un momento al sentir más aire de lo habitual rozándole la piel.
Karlo dice con acento siciliano, "Y donde quieras, también. "
Dalila lo mira un instante.
Dalila dice con acento milanés: "ambas opciones son muy atractivas, sí."
Karlo deja el tenedor y la abraza.
los jirones de la blusa desgarrada ondean con la brisa.
Dalila se deja abrazar.
Dalila dice con acento milanés: "olvidé que tenía la blusa vuelta jirones. Eres una buena mampara. Así si viene algún guardia no me ve las tetas."
Michele Va llegando al jardín a buscarlos. El personal le había dicho que se encontraban allí. Cuando llega mira la escena.
Dalila ríe y su respiración le roza el cuello a karlo.
Karlo dice con acento siciliano, "Solo las puedo mirar yo. Qué placer. "
Dalila dice con acento milanés: "así que no hagas trampa y cuando me siente a terminar no te aproveches para verme las tetas, lobito."
Karlo la atrae más hacia él cuando ve de reojo a Michele.
Dalila dice con acento milanés: "serás travieso."
Dalila dice con acento milanés: "aunque no negaré que se está agustito entre tus brazos."
Dalila se acomoda entre los brazos de karlo. y baja las manos para hacerle cosquillas.
Dalila dice con acento milanés: "tengo hambre... se me va a enfriar la comida."
Michele intentando ocultar su enfado, se acerca.
Dalila oye los pasos de alguien que se aproxima.
Dices con acento Trapanés: "¡Dalila. !"
Karlo no la suelta aún.
Dalila dice con acento milanés: "consigliere, que pronto ha terminado la reunión con la regina."
Dalila levanta la cabeza y mira a Michele reflejado en los ojos de karlo.
Dalila baja mucho la voz para que solo karlo la oiga.
Dices con acento Trapanés: "¡Después de su, agradable cena. Pónganse a trabajar. La Regina no quiere retrasos, tomen el helicóptero y busquen a Chiara hasta de bajo de las piedras si es necesario. Su momento de diversión, puede esperar. Alessio, no espera. !"
Dalila murmura con acento milanés: "creo que en lugar de lobito te llamaré cabrito. Eres terrible."
Michele mira fulminante a Karlo.
Dalila dice con acento milanés: "entendido, consigliere."
Dalila se separa de karlo.
La brisa mueve sus trozos de blusa y deja al descubierto el sujetador de encaje.
Dalila dice con acento milanés: "alguna otra orden, consigliere?"
Dalila dice con acento milanés: "quieres cenar con nosotros?"
Dices con acento Trapanés: "¡Sepárenla de Gianluca si es necesario. Él no es más importante que Chiara y lo que sabe. !"
Dalila dice con acento milanés: "de acuerdo. Y si el sujeto se pone difícil?"
Michele después de decir esto. Se aleja a grandes sancadas del jardín.
Dalila dice con acento milanés: "anda, va a ser que tenías razón con lo de que los primitos Ferrari son ... temperamentales."
Dalila retoma la cena.
Dalila traga el bocado que acaba de introducirse en la boca.
Karlo dice con acento siciliano, "Eso, o le cabrea verte con otro que no sea él. Eres mala ragazza, lo vas a transformar al pobre. "
Dalila dice con acento milanés: "qién usaba a quién, cabrito provocador."
Dalila dice con acento milanés: "claro, porque solo he sido yo, sí. Ahora hazte el inocente."
Dalila sigue comiendo.
Karlo se ríe y da un trago largo a su copa.
Dalila traga y coge su copa. Da un sorbo y suspira.
Dalila dice con acento milanés: "yo creo que al consi le hace falta un desahogo de tanta tensión."
Dalila come hasta que se termina el plato.
Dalila señala a karlo con el tenedor.
Karlo dice con acento siciliano, "Y tú se lo niegas. "
Karlo sigue comiendo hasta que se termina su filete.
Dalila dice con acento milanés: "la próxima vez avísame para que me prepare mejor. Cáspita, no se vale que te diviertas solo."
Karlo se parte de risa.
Karlo dice con acento siciliano, "Yo solo, te ayudé un poquito. "
Dalila dice con acento milanés: "no le he negado nada, Karlo. el consi es un hombre muy atractivo, pero tiene que conciliar las necesidades de hombre con su cargo. Y eso no me corresponde a mí."
Dalila lo mira de reojo.
Dalila dice con acento milanés: "tú solo te divertiste un ratito, no lo niegues, te gusta hacerle rabiar."
Dalila se termina su copa.
Karlo dice con acento siciliano, "Bueno sí, un poco la verdad. "
Dalila ríe bajito.
Dalila murmura con acento milanés: "lo sabía, eres de los míos, aunque te muestres todo formal."
Karlo dice con acento siciliano, "pero ambos salimos ganando. "
Dalila dice con acento milanés: "ah sí?"
Karlo la mira a los ojos.
Dalila dice con acento milanés: "y qué ganamos?"
Dalila dice con acento milanés: "no me lo digas, un consi cabreadísimo como dicen los españoles."
Karlo dice con acento siciliano, Ganamos que el consigliere no pare de pensar en tí. Apuesto a que te buscará rendido a tus encantos. "
Dalila dice con acento milanés: "va bene?"
Dalila dice con acento milanés: "ya veremos."
Karlo dice con acento siciliano, Soy todo menos formal. Es bueno que estemos trabajando en equipo y que nos llebemos bien. Eso, me ha servido para recordarme quien era antes. "
Dalila lo mira con interés.
Dalila dice con acento milanés: "bromas aparte, me alegra si he podido ayudarte."
Dalila dice con acento milanés: "me caes bien, cabrito picarón."
Dalila empuja la silla hacia atrás y se levanta.
Dalila dice con acento milanés: "voy a adecentarme para que salgamos a buscar a la donna."
Dalila dice con acento milanés: "te veo en el helipuerto en diez minutos."
Karlo dice con acento siciliano, "Perfecto, nos vemos ahí. "
Dalila se encamina hacia la cocina a paso rápido.
Dalila vuelve el rostro y le hace señas con el pulgar arriba.
Dalila retoma la marcha y se pierde tras atravesar el umbral.
Larabelle Evans
Mensajes: 347
Registrado: Mar Jul 02, 2024 4:52 am

Re: Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Mensaje por Larabelle Evans »

La sustituta del deseo.

Punto de vista: Michele.


Sicilia; L'Eclissi d'Oro — El Atrio de Ópalo
Al cruzar el umbral, el ruido de la calle muere. El suelo es de mármol negro veteado en oro, y las paredes están revestidas de terciopelo azul noche. Una suave iluminación indirecta resalta una barra de recepción de cristal retroiluminado donde una mujer de belleza escultural gestiona las reservas. Un escáner de metales de última generación, camuflado en un arco de madera noble, asegura que nadie entre armado, a menos que lleve el sello de la familia.
Salidas visibles: puerta y longe
la donna en la recepción levanta la mirada.
La mujer abre mucho los ojos al ver al signiore Venturi.
Michele se acerca a la mujer.
Dices con acento Trapanés: "Buona notte. "
la mujer le responde con acento siciliano: "buona note, signiore Venturi."
La mujer dice con acento siciliano: "Qué sorpresa verlo esta noche por aquí. cómo puedo servirle?"
La mujer le sonríe con sutileza.
Dices con acento Trapanés: "quiero el servicio de una de las ragazza. "
La mujer asiente.
Michele sonríe. Pero la sonrisa no llega a sus ojos.
La mujer dice con acento siciliano: "busca algo en especial, signiore?"
Michele saca su teléfono. Le muestra a la mujer una foto de Dalila.
Dices con acento Trapanés: "Algo así. "
la mujer asiente y levanta el auricular.
La mujer dice con acento siciliano: "Preparatevi a servire il signore Venturi"
La mujer asiente mientras escucha y un minuto después cuelga.
La mujer mira a Michele.
La mujer dice con acento siciliano: "La ragazza la sta aspettando nella suite, signore"
La mujer habla en voz baja.
Asientes afirmativamente.
La mujer dice con acento siciliano: "È quello che stai cercando."
La mujer lo invita a pasar con un ademán.
Sicilia; L'Eclissi d'Oro — Sala Principal y Lounge
Esta es la zona de negocios y placer público. Un enorme candelabro de cristal de Murano cuelga sobre una pista de baile circular donde el deep house vibra con una frecuencia baja que se siente en el pecho. Alrededor, reservados circulares de cuero blanco ofrecen privacidad para negociaciones rápidas. La barra de la discoteca es un monolito de ónice donde se sirven licores que no aparecen en ninguna carta comercial. Aquí, el humo de los habanos se mezcla con el vapor de las máquinas de efectos, creando una atmósfera onírica.
Ves barra de ónice aquí.
Salidas visibles: atrio, escalera, y reservados
Subes por la escalera de caracol hacia el corredor de los espejos
Sicilia; L'Eclissi d'Oro — El Corredor de los Espejos (Planta Alta)
Subiendo por la escalera de caracol iluminada con neón ámbar, se accede a la zona más privada. El pasillo está alfombrado con una lana tan densa que absorbe cualquier sonido de pasos. Las paredes son espejos ahumados que duplican el espacio, creando una sensación de laberinto infinito. Aquí, el aire huele a jazmín y sándalo. Los guardias apostados en cada extremo del corredor aseguran que solo los invitados con la llave electrónica correspondiente puedan acceder a las habitaciones.
Salidas visibles: escalera y suite
Pasas la llave magnética por la ranura del sensor. La luz cambia a verde y la puerta se desbloquea para que puedas entrar.
Sicilia; L'Eclissi d'Oro — Suite Regale
Estás en una estancia definitiva para el hedonismo de los Ferrari y sus aliados. La pieza central es una cama king-size con dosel de seda y sábanas de hilo egipcio negro. Una de las paredes es un ventanal de cristal inteligente que puede volverse opaco con un botón o mostrar una vista panorámica (ficticia o real) de la costa de Catania. Cuenta con un minibar oculto tras un panel de madera, un sistema de sonido envolvente independiente y un baño de planta abierta con una bañera de hidromasaje esculpida en una sola pieza de piedra volcánica. Es un lugar diseñado para que el tiempo se detenga y las lealtades se sellen bajo la piel.
Ves una cama kingsize con dosel de seda y sábanas de hilo egipcio y un diván de diseño italiano aquí.
Te encuentras con Concettina.
Salidas visibles: puerta
Concettina está sentada en el diván. Levanta la mirada al oír que se abre la puerta.
Michele entra y cierra la puerta.
Michele mir a la chica.
Concettina se suelta el cabello. La melena cae sobre sus hombros.
Concettina
un cuerpo envuelto en una piel de una blancura iridiscente, extremadamente suave y de un tacto frío que invita a la exploración pausada. Su silueta mantiene una armonía visual impactante: pechos firmes de tamaño medio que desafían la gravedad y un vientre plano donde se intuye la musculatura de una bailarina. Sus caderas son sutilmente anchas, fundiéndose en unas piernas largas y torneadas que conservan una elasticidad atlética. La característica más distintiva de su desnudez es la pureza absoluta de su piel; no posee tatuaje alguno, presentándose como un lienzo de porcelana inmaculada sin marcas de tinta que distraigan la vista. Solo dos pequeños detalles interrumpen esta superficie perfecta: una cicatriz casi invisible en forma de media luna en su rodilla derecha y tres lunares diminutos alineados verticalmente en la base de su nuca. Cuando habla en la intimidad, utiliza una cadencia milanesa estudiada y precisa, una voz aterciopelada que termina por completar una fantasía de control y orden en medio del caos.
Concettina dice con acento milanés: "buona note, signiore."
Concettina observa como la escruta Michele.
Michele mira el parecido que tiene con Dalila.
Concettina se levanta del diván. sobre los tacones de aguja su rostro se acerca mucho a la altura de Michele.
Michele se acerca hasta ella.
Dices con acento Trapanés: "Ciao. "
Michele está bastante tenso por lo ocurrido en la villa con Dalila y Karlo.
Concettina dice con acento milanés: "ciao, estoy aquí para servirle. alguna fantasía que quiera realizar?"
Concettina se percata de la tensión en Michele y se le acerca.
Concettina dice con acento milanés: "puedo aliviar esa tensión que lo está torturando."
Concettina se acerca un poco más. Apoya una mano en el hombro y la desliza en dirección a su cuello hasta posarla en la nuca.
Concettina murmura con acento milanés: "pídame lo que quiera y se lo daré."
Michele la toma de la cintura, pegándola a su cuerpo.
Concettina roza la mandíbula de Michele con los labios.
Michele la toma del rostro con firmeza. Le besa los labios con deseo.
Concettina se deja besar y responde con la misma intensidad.
Michele devora su boca con ansias. Desliza las manos por su cuerpo, deleitándose en sus curvas.
Concettina le desabotona la camisa y la saca de sus pantalones.
Concettina se separa un instante y sin dejar de mirarlo a los ojos, le acaricia el torso.
Dices con acento Trapanés: "No me dijiste tu nombre. Pero esta noche eres, Dalila. "
Concettina asiente.
Concettina dice con acento milanés: "seré su Dalila cada vez que lo necesite, signiore."
Concettina le desabrocha el cinturón y los pantalones.
Concettina desliza la mano por debajo de la elástica del bóxer de Michele y lo acaricia.
Concettina se relame los labios.
Michele jadea de placer al tacto con la caricia.
Concettina murmura con acento milanés: "cómo quiere que lo llame, signiore?"
Michele la acaricia con lujuria. Le levanta la bata magreándole los pechos.
Dices con acento Trapanés: "Solo Michele. "
Concettina gime mientras asiente con la cabeza.
Concettina se quita la bata y queda desnuda ante él.
Murmuras con acento Trapanés: "Eres hermosa. Me vuelves loco. Dalila..."
Concettina sigue acariciándolo bajo la tela del bóxer. Se le escapa un jadeo al sentir como se endurece y crece bajo sus caricias.
Concettina murmura con acento milanés: "déjame saborearte, Michele. hacerte tocar el cielo."
Dices con acento Trapanés: "Hazlo. Necesito sentirme en tu boca."
Concettina se hinca frente a él, saca la erección de Michele y la lleva a su boca.
Michele toma su cabeza dirigiendo el ritmo.
La mujer abraza el miembro duro con los labios y succiona, al tiempo que le da toques suaves con la lengua.
Concettina chupa cada vez con más intensidad acompasando las succiones con el ritmo que le impone Michele.
Michele gruñe de placer. La mira y ve en ella a Dalila. Eso aumenta su deseo.
Las mejillas de la sustituta se ahuecan, el ruido de la humedad se mezcla con los jadeos y gemidos femeninos.
Michele empuja las caderas perdido de placer.
Concettina le acaricia los huevos en un ritmo coordinado.
Concettina mueve la cabeza buscando que Michele le folle la boca cada vez más duro.
Michele folla su boca más salvajemente.
La sustituta ejerce la presión justa para intensificar el placer de Michele y que pierda el control.
Los testículos de Michele ascienden y la polla se le pone aún más dura. La sustituta chupa y lo coge ahora por las nalgas. Lo incita a que se descargue.
Michele empuja unas cuantas veces más, hasta que su clímax lo alcanza y termina en la boca de la chica.
Concettina emite gemidos de goce mientras saborea el desenfreno de Michele.
Concettina traga con cada descarga de Michele en su boca.
Michele suelta su agarre.
Concettina abre los ojos y lo mira desde su posición sumisa.
Michele la ayuda a levantarse llevándola hacia la cama.
Concettina se deja guiar.
Concettina le señala la almohada donde descansan los preservativos.
Concettina se recuesta y separa las piernas para Michele.
Michele antes de agarrar uno, la acaricia y le devora los pechos.
La sustituta hunde los dedos en el pelo de Michele.
Michele juega alternando entre su boca y caricias.
Concettina gime flojito y arquea la espalda buscando aumentar el contacto con la boca de Michele.
La sustituta lo coge de la mano derecha y la guía hasta su sexo húmedo y resbaladizo.
Michele desciende la mano hasta tocar su intimidad. Dibuja círculos con sus dedos.
Concettina gime en respuesta.
Michele frota su clítoris rítmicamente.
Concettina murmura con acento milanés: "Michele..."
Murmuras con acento Trapanés: "¿Te gusta, Dalila?. "
Concettina mueve las caderas en busca de intensificar el placer.
Concettina murmura con acento milanés: "sí... me gusta mucho..."
A Concettina se le escapa un jadeo al sentir cómo el orgasmo se forma en su vientre.
Concettina murmura con acento milanés: "Michele... por favor... por favor."
Concettina murmura con acento milanés: "fóllame...fóllame, Michele."
Concettina se retuerce de placer mientras gime un poco más alto.
Michele nota que está por acabar. Se vuelve hacia los preservativos, coge uno y lo saca del envoltorio para colocárselo. Luego se tumba de espaldas y la toma de las caderas para subirla sobre él.
Concettina jadea al sentir la penetración.
Concettina murmura con acento milanés: "oh...más...más duro, Michele."
Michele la sostiene de las caderas comenzando a envestirla.
Concettina lucha por no correrse todavía. Quiere sentirlo un poco más.
Michele enviste fuerte mirándola a los ojos con lujuria.
Concettina se coge los pechos con firmeza y le mantiene la mirada.
Michele le acaricia el trasero
Concettina se muerde el labio inferior.
Concettina mueve las caderas para aumentar la fricción.
Concettina murmura con acento milanés: "voy a... oh, mama mia... oh..."
Concettina echa la cabeza hacia atrás.
los músculos internos de la sustituta aprietan mientras se corre con fuerza.
Michele enviste más rápido mientras la siente temblar.
Dices con acento Trapanés: "Dalila. "
Un gemido casi gutural sale de la garganta femenina.
Michele gime ese nombre mientras se corre.
La joven hace el esfuerzo de mirarlo. tiene los ojos velados por el deseo
Concettina cae sobre el torso de Michele, Jadeante.
Ávida por la lujuria que le despierta el desenfreno de Michele, le lame el cuello.
Michele la acaricia apenas recuperando el aliento.
Concettina murmura con acento milanés: "eres tan fogoso, Michele. Me encanta sentirte así."
Michele sale de ella. Se retira el preservativo y lo hecha al contenedor de la basura.
Concettina se aparta suavemente de encima de Michele.
Concettina murmura con acento milanés: "cuidaré de ti esta noche, te daré todo el placer y la paz que necesita tu cuerpo... y tu mente."
Concettina se levanta rápidamente, entra al baño y vuelve con una toalla húmeda en agua tibia.
Concettina se dedica a asearlo con cuidado eliminando los restos de semen.
Michele se deja hacer mirando a la sustituta.
La sustituta acaricia el cuerpo de Michele. la tensión aún no desaparece de su rostro.
Michele busca sus labios y la besa con pasión.
Concettina le devuelve el beso mientras le acaricia la entrepierna suavemente. Busca darle placer y darle tiempo a que recupere fuerzas.
Dices con acento Trapanés: "quiero tenerte toda la noche."
Concettina lo mira.
Concettina dice con acento milanés: "me tendrás todas las noches que quieras, Michele."
Murmuras con acento Trapanés: "Tú si serás mía cuando quiera..."
Concettina murmura con acento milanés: "siempre... siempre seré tuya, Michele."
Concettina desciende hasta ubicar la boca sobre el sexo de Michele.
Michele le acaricia el cabello.
La sustituta se dedica a lamerlo como si fuera un helado de pistacho.
Dices con acento Trapanés: "Mírame mientras lo haces."
Concettina se ubica entre las piernas separadas de Michele y levanta la mirada mientras se lo introduce en la boca sin dejar de mirarlo.
Concettina se dedica a chuparle el glande y alterna con caricias que le recorren el tronco hasta la base.
Michele jadea y se estremece por el placer de su boca.
la sustituta usa ahora la otra mano para acariciarle los testículos.
Concettina no deja de mirarlo en ningún momento como él le ha ordenado.
Dices con acento Trapanés: "Más. Devórame como si fuera lo que más te gusta. "
Concettina obedece.
Concettina se lo introduce un poco más, pero no por completo para mantener su vista fija en él.
Concettina aumenta el ritmo y la succión. Lo devora como si fuera un profiterol.
Concettina ahueca las mejillas para aumentar la presión.
La sustituta siente como la erección de Michele aumenta.
Michele siente de nuevo el placer acumulándose. Antes de acabar la detiene. Quiere entrar en ella otra vez.
Concettina recorre las venas de su miembro y sonríe.
Concettina se ubica a un lado de él, y se pone a gatas, con el trasero en pompa.
Concettina murmura con acento milanés: "tómame, Michele."
Michele estira la mano agarrándo otro preservativo. Se enfunda y se coloca tras ella. La penetra con fuerza.
La embestida empuja a la sustituta hacia adelante. sus pechos se balancean adelante y atrás.
Concettina murmura con acento milanés: "así, duro, fóllame, Michele."
Concettina balancea las caderas hacia atrás para darle fuerza a la penetración.
Michele la folla cambiando el ritmo y el ángulo de sus envestidas buscando que ella sienta placer.
Dices con acento Trapanés: "Mía. Solo, Mía."
Concettina apoya los antebrazos en el colchón. su espalda se inclina y sus nalgas quedan en un ángulo donde la penetración es aún más profunda.
Concettina gime con intensidad.
Michele pasa sus manos hacia sus pechos acariciando y retorciendo sus pezones,
Concettina murmura con acento milanés: "oh...og... dio mio. así, Michele. así."
el ruido de las caderas de Michele chocando contra las nalgas de la sustituta se mezclan con los jadeos y gemidos.
Michele deja uno de sus pechos para nalguearla mientras la enviste.
Concettina dice con acento milanés: "sí... sí, más duro... más, dame más, Michele."
El sonido de los cuerpos al chocar se alterna con las nalgadas de Michele y los gemidos de la sustituta.
Concettina contrae los músculos alrededor de la polla de Michele para volverlo loco.
Michele baja la mano hasta frotar su clítoris.
Michele gruñe al sentirse atrapado en su interior.
Concettina gime más fuerte al sentir los dedos de Michele en su clítoris.
Concettina murmura con acento milanés: "así...así, Michele. más... más, por favor."
Michele aumenta el ritmo de cada envestida alternando con sus dedos. Quiere verla acabar.
Dices con acento Trapanés: "Córrete para mí, Dalila. "
Concettina murmura con acento milanés: "sí... sí, Michele, me correré para...para ti..."
Michele hace presión en su clítoris.
Los músculos vaginales se contraen con intensidad mientras la sustituta arquea la espalda y pronuncia el nombre de Michele en un gemido desgarrado.
Concettina tiembla mientras el orgasmo se apodera de ella.
Michele acelera sus embates aferrado a sus caderas. Una,2, 3 veces más para correrse jadeando sin control.
Concettina se deja caer boca abajo, aún temblorosa.
Michele sale de ella deshaciéndose del condón.
Michele la gira para besarla.
Concettina corresponde al beso.
Concettina hunde los dedos en el pelo sudoroso de Michele y lo atrae hacia ella.
Michele le muerde los labios.
Los cuerpos se juntan, el sudor los mantiene resbaladizos.
Concettina gime y lo invita a que profundice el beso.
Michele profundiza el beso. Su lengua bailando con la de la chica.
Concettina lo acaricia, incitándole de nuevo.
Michele inicia un camino de besos que baja hasta su cuello
Concettina ubica la mano masculina y la guía por todo su cuerpo.
Michele le agarra el trasero con deleite.
Concettina desciende con su mano entrelazada a la de Michele y la lleva hasta su sexo.
Concettina se separa un instante de su boca.
Concettina murmura con acento milanés: "tócame como solo tú sabes, Michele."
Concettina levanta la pierna izquierda y la apoya en la cadera de Michele dejando su sexo expuesto para él.
Michele sonríe y sin pensarlo dos veces. Acaricia su intimidad, separa sus pliegues, lleva dos dedos dentro de ella.
Concettina lo mira a los ojos.
Concettina murmura con acento milanés: "así, poséeme, soy tuya, Michele."
Michele usa su pulgar para estimular su punto entrando y saliendo rítmicamente de su interior.
Concettina se coge a la muñeca de Michele. Esa que la está follando con maestría.
Concettina echa la cabeza hacia atrás y se muerde el labio inferior.
Concettina murmura con acento milanés: "más, haz que me corra de nuevo en tus dedos, Michele."
Michele la mira disfrutar. Se pierde en sus gemidos excitado.
Concettina murmura con acento milanés: "así... así... oh Michele... necesito más."
Dices con acento Trapanés: "Será mejor que eso..."
Concettina lo mira con los ojos perdidos por el deseo.
Concettina siente como él hurga en ella y le roza el punto G.
Michele saca los dedos y la acomoda en la cama de manera que él se coloca entre sus piernas. Besa sus pechos bajando por su vientre hasta su sexo.
Concettina gime.
Michele pasa lentamente su lengua entre sus pliegues y su entrada. Luego da toques en el clítoris.
Concettina murmura con acento milanés: "oh... Michele. Sí, sí, por favor."
Michele chupa su punto de placer volviendo a meter sus dedos.
Concettina se aferra a las sábanas mientras él la enloquece con la boca.
Concettina levanta la pelvis, perdida en el placer.
Michele la saborea extasiado. Hace círculos alternando con los dedos.
La sustituta gime y jadea, se retuerce bajo la lengua implacable del consigliere.
Michele se separa apenas para hablarle.
Dices con acento Trapanés: "eres deliciosa. Dame tus gemidos, tus gritos. Cúrame estas ansias. "
Concettina murmura con acento milanés: "michele... oh, michele.... voy a ... oh dio mio...más, más..."
Michele vuelve a follarla con su lengua y dedos.
Concettina mueve la pelvis, desesperada por correrse.
Michele succiona su punto con intensidad aumentando la velocidad de sus dedos en ella.
Concettina se agarra los pechos. La oleada de placer que se forma en su interior amenaza con arrasarla.
Los músculos vaginales se tensan alrededor de los dedos de Michele.
Michele no se detiene, sigue la misma intensidad para que se corra.
Concettina arquea la espalda. Su cuerpo estalla en un orgasmo que la deja temblando. el nombre de Michele escapa de sus labios en un gemido contenido, desesperado.
Concettina deja caer las manos contra el colchón. En sus pechos han quedado las huellas de sus propios dedos. el orgasmo ha sido demoledor.
Michele saborea su orgasmo. Busca otro condón y se lo enfunda. Se ubica tras ella y la acomoda sobre su pecho, levantándole la pierna para poder entrar.
Michele sostiene su pierna comenzando a envestirla.
Concettina intenta moverse, él peso y el control de Michele sobre ella es absoluto.
Concettina gime con fuerza. las embestidas de Michele no le dan tregua al éxtasis del orgasmo.
Una imagen vívida pasa por la mente de Michele. Karlo y Dalila juntos. Se la imagina siendo follada así por Karlo. Piensa que en estos momentos ella podría estar en su cama, follando cómo él quisiera tenerla ahora mismo. Luego recuerda lo sucedido anoche en su habitación; la recuerda en lencería. el cúmulo de imágenes lo hacen sentir coraje.
Concettina murmura con acento milanés: "oh...Michele...por favor..."
Michele la mira con lujuria y furia a partes iguales. Comienza a envestir duro, buscando ya no el placer de ella, sino el suyo.
Concettina está indefensa ante el volcán sensorial que provoca Michele en su cuerpo.
Michele está fuera de control. La obliga a flexionar la pierna. Pasa el brazo bajo su muslo para alcanzarle el clítoris y embiste más salvajemente.
Concettina gime y se estremece. la manera en que Michele la folla es nueva para ella. Demasiada furia en cada embestida.
No es ella la que deseo. Mierda, Maldita Dalila.
Concettina suplica entre gemidos su nombre.
Concettina murmura con acento milanés: "michele... michele."
Michele le frota el clítoris a la sustituta con intensidad, pero la imagen de Dalila se superpone a la chica.
Concettina murmura con acento milanés: "oh diomio... Michele...."
Michele frota y enviste sin piedad. Los celos y el deseo como un veneno corriendo por sus venas.
Concettina gime sin poder evitarlo. Michele es un sismo que lo arrasa todo.
Concettina se aferra a la muñeca de Michele que la tortura sin piedad.
Michele busca correrse y no lo consigue. Desesperadamente enviste tocando su límite mientras le muerde el cuello.
Concettina grita mordiéndose el labio y se corre con tanta intensidad que se queda desmadejada.
Michele enviste un par de veces más hasta que acaba. Aunque no como el hubiera querido.
Michele sale de ella, tira el preservativo y se va al baño.
Concettina no es capaz de moverse. Simplemente yace en la cama con los ojos cerrados.
Luego de 15 minutos Michele sale envuelto en una toalla. Busca su ropa mientras mira a la chica en la cama.
Concettina abre los ojos y lo ve vestirse.
Michele se viste y se acerca a la cama mirándola con frialdad.
la confusión domina el rostro de la sustituta.
Dices con acento Trapanés: "¿Tienes muchos, clientes?"
Concettina niega con la cabeza.
Concettina dice con acento milanés: "solo unos pocos."
Dices con acento Trapanés: "Mejor. Tienes prohivido atender a otros. "
Concettina dice con acento milanés: "no tengo mucho trabajando aquí."
Michele la mira con severidad.
Concettina asiente un poco cohibida.
Dices con acento Trapanés: "Y también. Prohivido cotillear con tus amigas sobre mí."
Concettina dice con acento milanés: "sí, Michele."
Concettina dice con acento milanés: "no diré nada, a nadie."
Dices con acento Trapanés: "Vendré pronto. Así que, espérame dispuesta. "
Concettina siente un poco de temor frente a la reacción del hombre. No es lo que está acostumbrada a ver.
Concettina se limita a asentir con la cabeza.
Michele le da una última mirada de advertencia antes de caminar hacia la salida.
Michele sale cerrando la puerta con más fuerza de lo que quisiera.
Concettina se encoje un poco mientras lo mira salir.
Bajas el picaporte y sales de la habitación
Sicilia; L'Eclissi d'Oro — El Corredor de los Espejos (Planta Alta)
Bajas por la escalera de caracol hacia el longe
Sicilia; L'Eclissi d'Oro — Sala Principal y Lounge
Ves barra de ónice aquí.
Sicilia; L'Eclissi d'Oro — El Atrio de Ópalo
Salidas visibles: puerta y longe
La mujer se preocupa al ver la expresión osca en el rostro del signiore.
Michele la mira con el rostro tenso.
La mujer dice con acento siciliano: "tutto bene, signiore? Ha tenido algún inconveniente con la chica?"
Dices con acento Trapanés: "sí."
La mujer se preocupa, pero no quiere cometer una indiscreción.
la mujer habla en voz baja.
Dices con acento Trapanés: "Quiero que esté disponible solo para mí. Nadie la toca mientras yo venga. "
La mujer dice con acento siciliano: "así será, signiore. quede tranquilo."
Dices con acento Trapanés: "Bene."
La mujer pregunta con suavidad.
La mujer dice con acento siciliano: "alguna petición especial para ella, cuando usted venga?
Dices con acento Trapanés: "Que vista el mismo estilo de ropa que la de la foto."
La mujer asiente.
la mujer dice con acento siciliano: "así será, signiore."
Michele saca su targeta de crédito de su cartera. Se la pasa a la mujer.
La mujer se encarga de hacer los cargos con diligencia, enseguida le devuelve la tarjeta.
La mujer dice con acento siciliano: "buona note, signiore Venturi."
Michele la agarra, guardándola.
Michele se despide y sale del cluv.
Aletheia
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Registrado: Mar Abr 23, 2024 6:10 pm

Re: Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Mensaje por Aletheia »

EL MOLDE DEL DESEO

L’Eclissi d’Oro


el ambiente está saturado de perfumes caros, laca para el cabello y el murmullo constante de las transacciones de alto nivel. El club, en sus horas diurnas, se siente como una maquinaria engrasada preparándose para la función, con una luz natural que se filtra tímidamente por los ventanales altos, revelando motas de polvo bailando sobre el terciopelo.

En la oficina de la planta superior, el aire huele a jazmín y a tabaco fino. La Madama permanece sentada tras su escritorio de caoba, observando unas notas escritas a mano. Frente a ella, Caribay aguarda en una postura de atención perfecta, con sus ojos ámbar captando cada movimiento de su mentora.

La Madama dice con acento siciliano: Michele Venturi ha sido muy específico tras su último encuentro. No es un hombre que suela pedir exclusividad, pero con Concettina ha hecho una excepción. Quiere que ella sea su reflejo, su descanso.

Caribay asiente, procesando la importancia de que el nuevo Consigliere ponga sus ojos de forma tan fija en una sola mujer del club.

La Madama dice con acento siciliano: Dile a Concettina que esta es su oportunidad de oro, pero también su mayor riesgo. Debe satisfacerlo en cada detalle, anticiparse a sus silencios. El Signiore Venturi no puede volver a salir de este club con una pizca de insatisfacción. Si él está contento, el club está seguro. Haz que lo entienda, Caribay. Moldea a la chica según sus deseos.

Caribay asiente y se levanta con presteza. No se toma el tiempo de replicar o preguntar. Sabe que a la madama no le gusta la indiscreción.

Una hora más tarde

La jornada de compras por la Via Libertà es una procesión de bolsas de firmas exclusivas. Caribay guía a Concettina con una eficiencia casi militar, pero oculta tras una sonrisa de compañerismo. En la peluquería de alto standing, el olor a productos químicos y calor llena el espacio mientras los estilistas trabajan en la melena de la siciliana.

Caribay observa el proceso desde el espejo, viendo cómo los rizos de la permanente empiezan a tomar forma, dándole a Concettina un aire más salvaje, menos predecible.

Caribay dice con acento venezolano: No es solo un cambio de look, mi niña. Es convertirte en lo que él necesita ver cuando cierra los ojos. Ese hombre vive rodeado de orden; tú tienes que ser su caos controlado.

Tras la peluquería, pasan por la óptica especializada. Caribay sostiene el estuche con las lentillas de color azul cian. Cuando Concettina se las coloca, su mirada cambia por completo. Ya no es la muchacha de ojos grises de la isla; ahora tiene la mirada gélida y eléctrica que parece ser el fetiche del Consigliere.

De vuelta en el club, en la intimidad de la suite de preparación, Caribay ayuda a Concettina a deslizarse dentro de unos pantalones de cuero tan ceñidos que parecen una segunda piel y una blusa de seda casi transparente que muestra el sexy sujetador de encaje. Cada prenda se ajusta a su nueva figura. El contacto de la tela y el aroma del maquillaje crean un ambiente de confesionario. Caribay retoca el labial de la otra mujer, mirándola fijamente a través del espejo.

Caribay dice con acento venezolano: Te ves distinta, Concettina. Hasta tu forma de respirar ha cambiado desde que Venturi te reclama. Dime algo... ¿qué es lo que busca realmente? Un hombre como él no pide exclusividad solo por placer. Debe haber algo más en esas horas que pasan a solas. ¿De qué hablan cuando las luces bajan?

Concettina abre la boca, el impulso de confiar en su compañera casi vence su resistencia. La cercanía de Caribay es cálida, tentadora. Siente las palabras en la punta de la lengua, el peso de lo que Michele le hizo en la oscuridad.

Sin embargo, en su mente resuena la voz de Michele Venturi, fría y absoluta: "Prohibido cotillear con tus amigas sobre mí".

Concettina cierra los labios de golpe, desviando la mirada hacia sus propias manos apretadas. La mirada de advertencia de Michele vuelve como un relámpago.

Concettina dice con acento siciliano: No hablamos de nada, Caribay. Tuvimos sexo. No hay mucho más que contar. Él paga por mi tiempo, no por mis palabras.

Caribay termina de ajustar el cierre del pantalón en silencio. Su instinto, entrenado para detectar la mentira y la omisión, le grita que Concettina está caminando sobre una cuerda floja muy delgada. Termina de recoger un rizo rebelde y le da una palmadita suave en el hombro, pero su expresión en el espejo es de una preocupación sombría.

Caribay se queda mirando cómo Concettina sale de la habitación, preocupada por la vulnerabilidad de la joven y la sombra creciente del Consigliere sobre ella. Sabe que, en este mundo, vincularse demasiado a un hombre como Venturi suele ser el principio del fin de la inocencia.
Larabelle Evans
Mensajes: 347
Registrado: Mar Jul 02, 2024 4:52 am

Re: Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Mensaje por Larabelle Evans »

el rescate no fue lo que esperaba.

Punto de vista: Michele.


El helicóptero aterriza y la portezuela se abre.
Dalila le habla al hombre que tiene frente a ella.
Dalila dice con acento milanés: "baja el cuerpo y ocúpense de la cremación. Luego le entregan las cenizas al consigliere. nada de urnas estravagantes. Lo másdiscreto que consigan."
el hombre asiente sin hacer preguntas. Le hace señas a uno de los hombres y entre los dos bajan la bolsa con el cuerpo.
Dalila mira a karlo.
Dalila dice con acento milanés: "vamos, al mal paso darle prisa."
Dalila baja de un salto del helicóptero.
Karlo baja de tras de Dalila.
ambos entran a la villa, atraviesan la cocina y llegan al pasillo del ala donde los espera Michele.
Dalila abre la puerta sin llamar.
Michele los esperaba con impasiencia y preocupasión.
Dalila entra al despacho.
Michele suelta el aire contenido al ver llegar bien a Dalila.
Dalila se quita la chaqueta y es apenas cuando nota que la manga está rasgada.
el brazo izquierdo de Dalila sangra, ella apenas si lo nota.
Michele la observa más de lo necesario.
Dalila dice con acento milanés: "consigliere."
Dalila clava los ojos cian en Michele.
Dices con acento Trapanés: "Dalila. ¿qué te pasó?. "
Michele se levanta rodeando el escritorio, para acercarse a ella.
Dalila frunce el ceño, confundida. Tarda en percatarse a qué se refiere Michele.
Dalila se mira el brazo un momento.
susojos cian vuelven a él.
Dices con acento Trapanés: "Necesitas un médico. estás sangrando demaciado."
Dalila dice con acento milanés: "ha debido ser durante el tiroteo, no es nada."
Michele niega.
Dalila dice con acento milanés: "eso puede esperar, pero lo que tenemos que informar no."
Dalila mira a karlo.
Dices con acento Trapanés: "¿Donde está Chiara?"
Dalila murmura con acento milanés: "karlo, quieres que me ocupe yo?"
Karlo suspira y haciendo un esfuerzo niega brevemente.
Dalila lo coge de la mano y le da un apretón como diciendo, estoy aquí contigo.
Dalila mira de nuevo a Michele.
Dalila dice con acento milanés: "será mejor que te sientes, consigliere."
Michele mira de reojo a los 2 y regresó a su asiento.
Karlo dice con acento siciliano, "Las cosas se salieron de control. Gianluca intervino para detenernos, y lo maté. Ella terminó de traicionar a Leila, se negó a benir con nosotros. Me miró con ravia por matar al cabrón de Gianluca, y dijo que prefería irse con Santoro. "
Michele no da crédito a lo que escucha.
Dices con acento Trapanés: "¿cómo? "
Dalila suelta la mano de karlo y camina hasta el mueble bar del despacho. coge dos vasos y sirve el primer licorque encuentra.
La jefa de seguridad se acerca a Michele y le da uno de los vasos, el otro se lo entrega a karlo.
Karlo dice con acento siciliano, "era un peligro latente si dejábamos que se la llevara. Así que. dalila se encargó de ella... "
Dalila enfrenta la mirada de Michele.
Michele coge el vaso y da un trago largo.
Michele no la mira directamente.
Dalila dice con acento milanés: "sé que las órdenes no eran esas y aceptaré la sanción que determine la Regina."
Dalila dice con acento milanés: "pero alguien tenía que ocuparse de sellar esa... vulnerabilidad de manera definitiva."
Michele se toma la cabeza con ambas manos Visiblemente preocupado. Esto no le va sentar nada bien a su prima.
Dalila baja la voz y la suaviza.
Karlo bebe el licor.
Karlo dice con acento siciliano, "Me hago responsable, Yo le dí la órden, pero es que no podía permitir que le siguiera haciendo daño a Leila.
Karlo dice con acento siciliano, "Estaba fuera de sus cabales, estaba dispuesta a entregarse a Santoro para vengarse de nosotros por ese infeliz. "
Dalila murmura con acento milanés: "he traído el cuerpo. Entendiendo las implicaciones me he ocupado de que lo incineren. Mi propuesta es que públicamente se maneje que Santoro ha asesinado a la exconsigliere. se puede difundir que no se marchó, que fue un secuestro orquestado por él y que la famiglia no dijo nada porque aún no lo sabía."
Suspiras profundamente.
Dalila dice con acento milanés: "incluso, podrías decirle a la Regina que ha sido Franco qién la mató al negarse a ir con él."
Dices con acento Trapanés: "Y si alguien comenta lo contrario?"
Dices con acento Trapanés: "Si descubre que le mentimos va ser peor. "
Dalila dice con acento milanés: "solo hay un hombre que ha sido testigo de todo, los hombres de Santoro fueron eliminados."
Dalila dice con acento milanés: "tú decides, pero puedes ahorrarle otro golpe si así lo prefieres."
Dalila dice con acento milanés: "el hombre es reemplazable. Dame la orden y simplemente me ocuparé."
Asientes afirmativamente.
Dices con acento Trapanés: "Procede. "
Dalila asiente.
Dalila dice con acento milanés: "si no me necesitan, salgo a ocuparme. En cuanto todo esté listo, notificaré."
Dices con acento Trapanés: "Va bene. Gracie Dalila. "
Dalila se acerca a Karlo antes de salir.
Dalila murmura con acento milanés: "la propuesta sigue en pie, búscame cuando termines."
Dalila mira al consigliere.
Karlo dice con acento siciliano, "Si no me necessita, yo también me retiro. "
Dalila dice con acento milanés: "nada que agradecer, solo cumplo mi trabajo, consigliere."
Karlo le toma la mano a dalila.
Dices con acento Trapanés: "descansa Karlo, no te ves nada bien. Lo necesitas. "
Dalila se la aprieta y tira un poco de él para sacarlo del despacho antes de que se quiebre frente al consigliere.
ambos cruzan el umbral.
Dalila dice con acento milanés: "karlo, te veo en tu habitación, voy a ocuparme de la orden del consigliere."
Karlo le dice que sí con la cabeza, luego se aleja en camino a su recámara con el ánimo en el suelo.

Eliminando testigos.

Punto de vista: Dalila.


Dalila camina en dirección a la cocina.
la luz del amanecer se filtra por la ventana.
en la cocina el personal ya está preparando el desayuno.
Puesto que la discreción es primordial, nadie osa fijarse demasiado en el brazo de la jefa de seguridad.
Dalila coge dos tazas de la encimera.
Dalila pide amablemente en italiano que las llenen con el café que acaban de colar.
la mujer se las entrega y ella sale por la puerta trasera.
El movimiento en la villa parece normal, como si no hubiera ocurrido nada extraordinario. Dalila identifica al único hombre aparte de ella y karlo que estuvo presente cuando ella mató a la exconsigliere.
Dalila le ofrece la taza de café y se sienta a su lado.
el hombre dice con acento siciliano: "ya todo se está haciendo, signiora. en cuatro horas se le entregarán las cenizas al consigliere tal como ordenó.
Dalila dice con acento milanés: "muy bien, la eficiencia es algo que la Regina aprecia y sabe premiar."
Dalila le da un sorbo a su taza de café.
sin que el hombre lo advierta, Dalila saca del interior de su cinturón una pequeña cápsula. la rompe con la uña y se levanta.
Dalila se inclina para susurrarle a la oreja.
Dalila murmura con acento milanés: "hiciste un buen trabajo, bambino."
con el movimiento al inclinarse, esparce el polvo en el cuello del hombre.
Dalila se yergue.
el hombre esboza una sonrisa.
El hombre da un trago al café caliente.
Dalila se bebe el suyo con parsimonia.
De pronto el hombre tira la cabeza hacia atrás. la taza de café choca contra el suelo y se vuelve añicos.
el hombre la mira sin comprender antes de llevarse las manos a la cabeza y caer de espaldas.
Dalila se termina el café y tira la taza al suelo.
Dalila habla en voz alta.
Dalila dice con acento milanés: "eh, tú, busca al médico. algo le pasa a Silvio. Apresúrate."
Dalila se acuclilla y revisa si hay signos vitales. Sabe que no, que ha sido una hemorragia cerebral fulminante, pero no le gusta dar nada por sentado.
El médico acude y comienza la revisión. No tarda nada en percatarse de que no hay nada que hacer.
el médico mira a la jefa de seguridad y niega con la cabeza.
Dalila asiente.
Dalila dice con acento milanés: "por favor ocúpese de lo que corresponde en este caso. Nosotros nos ocuparemos de su familia, si tenía alguna."
el médico asiente, pero fija la mirada en el brazo de Dalila.
El médico dice con acento trapanés: "Signiorina, permítame ocuparme de esa herida. si el consigliere sabe que no he hecho mi trabajo..."
Dalila dice con acento milanés: "me ocuparé yo y le diré lo buen doctor que es. Ahora vaya, cumpla la orden que acabo de darle."
el médico suspira, resignado y se marcha en dirección contraria.
Dalila regresa a la villa, atraviesa la cocina y llega al pasillo. sube las escaleras y entra en su habitación. tiene que ocuparse de la dichosa herida y luego, de consolar un corazón.
Larabelle Evans
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Registrado: Mar Jul 02, 2024 4:52 am

Re: Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Mensaje por Larabelle Evans »

Castigo y deseo frustrado.

Punto de vista: Michele.

Disclaimer.


Escena con alto contenido sexual. Apta para mayores de 18 años.

Sicilia; L'Eclissi d'Oro — El Atrio de Ópalo
Al cruzar el umbral, el ruido de la calle muere. El suelo es de mármol negro veteado en oro, y las paredes están revestidas de terciopelo azul noche. Una suave iluminación indirecta resalta una barra de recepción de cristal retroiluminado donde una mujer de belleza escultural gestiona las reservas. Un escáner de metales de última generación, camuflado en un arco de madera noble, asegura que nadie entre armado, a menos que lleve el sello de la familia.
Te encuentras con Sara.
Salidas visibles: puerta y longe
Sara sonríe suavemente.
Dices con acento Trapanés: "Buona notte."
Sara dice con acento siciliano: "Buona note, Signiore."
Dices con acento Trapanés: "¿Está lista mi reservación?"
Sara dice con acento siciliano: "Permítame le aviso a su ragazza para que lo espere. Hemos seguido sus indicaciones al pie de la letra"
Michele asiente.
Sara coge el auricular y pulsa un botón.
Sara habla con rapidez solo en italiano dándole las instrucciones a la chica de que se aliste enseguida.
Sara coloca el auricular en su base.
Sara dice con acento siciliano: "Lo está esperando, signiore."
Dices con acento Trapanés: "Gracie."
Sicilia; L'Eclissi d'Oro — Sala Principal y Lounge
Ves barra de ónice aquí.
Salidas visibles: atrio, escalera, y reservados
Subes por la escalera de caracol hacia el corredor de los espejos
Sicilia; L'Eclissi d'Oro — El Corredor de los Espejos (Planta Alta)
Salidas visibles: escalera y suite
Pasas la llave magnética por la ranura del sensor. La luz cambia a verde y la puerta se desbloquea para que puedas entrar.
Sicilia; L'Eclissi d'Oro — Suite Regale
Ves una cama kingsize con dosel de seda y sábanas de hilo egipcio y un diván de diseño italiano aquí.
Te encuentras con Concettina.
Concettina se vuelve despacio.
Concettina murmura con acento milanés: "Michele."
Los ojos cian artificiales lo miran con discreción.
Michele la mira con una sonrisa aprovatoria por el cambio.
Concettina no sabe si dar un paso hacia él o permanecer quieta.
Concettina responde a su sonrisa.
Concettina dice con acento milanés: "es de tu agrado?"
Concettina gira sobre sí misma para que él la mire.
Dices con acento Trapanés: "Sí. Me gusta."
la actitud de la joven es cautelosa.
Concettina dice con acento milanés: "me alegro de que así sea."
Michele mira sus curvas enfundadas en esa ropa.
Concettina da un paso hacia él.
Michele se deja llevar por la imagen de Dalila y lo que vio en la tarde.
Concettina dice con acento milanés: "esta noche... "
Concettina se retracta. el cambio en la expresión del consigliere la bloquea de hablar.
Concettina cierra los ojos. Sabe que no debe molestarlo, ella está ahí para satisfacerlo.
Concettina murmura con acento milanés: "Michele."
Michele cambia su mirada hacia ella por una de lujuria y ravia mezcladas.
Concettina se aparta un rizo de los labios.
Michele se acerca tomándola de la cintura con fuerza. Le besa y muerde los labios posesivo.
Concettina se siente desconcertada. Por más que intenta descifrar qué ha hecho mal para que muestre esa rabia en sus ojos, no lo encuentra.
Concettina gime flojito y se aferra a su nuca.
Michele lleba la mano a su cabellera agarrándola y jalando mientras la besa.
Concettina se le escapa un gemido que suena a mezcla de dolor y lujuria contenida.
la joven baja las manos hasta las ingles de Michele.
Michele se separa solo para hablarle.
Concettina jadea con la respiración entrecortada.
Murmuras con acento Trapanés: "eres mía, solo mía. No dejaré que otro te toque, Dalila... "
Concettina murmura con acento milanés: "solo soy tuya, no, no me ha tocado nadie."
Michele la empuja a la cama
El recuerdo de aquel hombre, sus manos en su cintura.
Michele se pierde en sus ojos azules y la imágen de Dalila se hace más real en ella.
Concettina cae sobre el colchón.
la melena de rizos oscurecidos se expande contra las sábanas de seda.
Michele le comienza a desabrochar los pantalones ansioso sin quitarle la mirada.
Concettina lo mira y se deja hacer.
Michele le baja los pantalones hasta los tobillos. Con algo más de fuerza le rompe la ropa interior.
Concettina abre mucho los ojos, desconcertada.
Michele la mira semidesnuda y se aparta para desvestirse.
Concettina recuerda la sugerencia de la madama y cierra los ojos como si así pudiera evitar la furia de su mirada.
Michele lo nota y niega.
Dices con acento Trapanés: "ábrelos y mírame. Siempre a mí. "
Concettina obedece de inmediato.
Concettina traga saliva.
Concettina murmura con acento milanés: "siempre... siempre a ti."
Michele termina por desvestirse y con agilidad le quita los botines.
Concettina se deja hacer, el instinto le dice que él necesita desfogarse.
Michele se acomoda entre sus piernas, le acaricia los pechos sobre la blusa y vuelve a asaltar su boca con deseo.
Concettina acepta la irrupción de la lengua de Michele y se deja llevar por el deseo.
Michele la sigue mirando con esa ravia causada por los celos. Imaginarse a Dalila en la cama de Karlo lo está volviendo loco.
Concettina hunde los dedos en su pelo y vuelve a aferrarse a su nuca como si fuese su tabla de salvación.
La erección de michele se roza con la intimidad de su chica.
Concettina le acaricia la espalda y levanta la pelvis. Quizá eso aplaque su furia y por fin se serene.
Michele le saca la blusa, desgarra el sujetador de encaje
Concettina intenta acercarse al oído del consigliere.
Concettina reprime un jadeo.
Dices con acento Trapanés: "Te gusta provocarme, Dalila. Y pagarás por eso."
Concettina murmura con acento milanés: "Michele, tómame, entra dentro de mí."
Concettina se queda congelada un instante debido a sus palabras.
Michele le separa las piernas sujetándola de las caderas para penetrarla con fuerza.
a concettina se le escapa un jadeo intenso. La penetración ha sido feroz y no la esperaba.
Dices con acento Trapanés: "Claro que voy a tomarte, eres mía. "
los pechos de Concettina se balancean con fuerza empujados por las penetraciones viscerales de Michele.
Michele comienza a moverse dentro de ella lujurioso y salvaje.
Concettina gime con fuerza, siente placer, pero es un placer casi doloroso, salvaje.
Concettina murmura con acento milanés: "oh...dio mio... Michele... Michele."
Michele Le levanta las piernas para hacer más profunda la penetración.
los gemidos de la joven llenan la habitación. Ni siquiera el choque de piel contra piel los mitiga.
Michele juega con sus pechos estimulándolos con la misma furia.
Michele le mantiene la mirada fija en sus ojos azules.
Concettina se siente abrumada, sobrepasada por las acometidas feroces. Nunca había tenido un amante como el consigliere, tan salvaje, tan duro.
Dices con acento Trapanés: "Así. Grita. Quiero verte suplicar por mí."
Concettina obedece.
Concettina grita entre gemidos y jadeos.
el nombre de Michele surge entrecortado entre súplicas porque la haga suya.
Michele la enviste llegando a su límite causando placer y dolor al mismo tiempo.
las penetraciones alcanzan un límite mucho más doloroso. la vagina de la joven empieza a apretarse.
Concettina murmura con acento milanés: "michele, dio mio Michele."
Michele se inclina para beberse sus gritos y jadeos con sus besos salvajes.
Concettina se retuerce bajo la prisión de su cuerpo.
Concettina está desesperada por correrse, pero teme que él se enfade si ella no aguarda sus órdenes.
Michele le lleba las muñecas de tras de su cabeza sujetándola para seguir envistiendo entre jadeos lujuriosos.
Concettina gime cada vez más fuerte.
La joven está a punto de alcanzar el clímax. Los músculos de su vagina se tensan al máximo. La humedad es tan intensa que cada penetración de Michele deja un eco entre ambos.
Dices con acento Trapanés: "Quiero que supliques que te deje correrte Dalila."
Concettina murmura con acento milanés: "por favor... por favor... dio mio Michele, no puedo más."
Concettina lo mira con los ojos vidriosos
Concettina dice con acento milanés: "por favor.... por favor, Michele, déjame correrme, no puedo más. Por favor."
Michele Le devora un pecho envistiendo más rápido para que se corra.
Concettina se corre gritando el nombre de Michele.
el corazón de la chica parece que va a salírse del pecho. sus respiraciones son erráticas y no puede dejar de temblar. él no para de embestirla.
Michele no sale de ella, sigue envistiendo, sintiendo su orgasmo y su humedad.
Dices con acento Trapanés: "Vas a pagar cada provocación, cada ves que juegas conmigo. Dalila..."
Michele sale de ella.
Michele la levanta, ayudándola a ponerse de pie. La mira con más ravia al recordar a Dalila sentada sobre Karlo.
Michele se sienta en la cama.
Concettina todavía no logra recuperarse.
Michele separa las piernas y le hace un gesto a su ragazza para que se siente sobre él, de espaldas.
En el espejo frente a la cama, Michele observa como la sustituta se levanta con piernas temblorosas, sumisa.
Michele mira el reflejo de ambos en el espejo encendiendo el recuerdo y los celos.
Concettina se aproxima yobedece. Abierta de piernas desciende hasta que él va entrando en su interior.
Michele tira de sus caderas con fuerza.
Concettina chilla, pero se muerde el labio inferior para no enfadarlo más.
Concettina siente a Michele duro como si apenas estuvieran iniciando el coito y no logra comprender qué ocurre.
Michele comienza a envestir duro, completamente descontrolado.
Concettina gime. sus pechos se balancean al ritmo de cada embite.
Michele le acaricia la cintura, los pechos. Tal como imagina que sucedía con Karlo y Dalila.
Concettina se queda prendada del reflejo en el espejo. Ver cómo Michele entra y sale de ella con furia es un impacto total y fulminante.
Concettina se deja follar, apoyando la espalda en el torso esculpido del consigliere.
Concettina gime y jadea.
Murmuras con acento Trapanés: "Así te gusta que te follen. Duro hasta que supliques por más Dalila."
Concettina murmura con acento milanés: "Michele... Michele."
la visión de su Sustittuta en el espejo lo hace endurecerse más.
el dolor de las penetraciones se mezcla con el de los dedos de Michele pellizcando sus pezones, aferrado a sus caderas.
La mata de rizos se sacude de un lado a otro.
Concettina murmura con acento milanés: "Michele... por favor."
Michele tira de su cabello sin dejar de penetrarla salvaje.
Concettina intenta alcanzarse el clítoris.
Michele baja una mano hasta su clítoris, lo frota con maestría.
Concettina gime con fuerza, el estímulo la supera.
la vagina de la sustituta se estrecha, sus labios se engrosan, el clítoris adopta una turgencia casi dolorosa.
Concettina murmura con acento milanés: "no puedo...Michele, no puedo...por favor, por favor."
Michele la folla con ravia más que lujuria. La castiga pellizcando el clítoris.
Concettina clava la mirada suplicante en el espejo.
Concettina gime aterrorizada.
Dices con acento Trapanés: "Sí. Así suplica, ruégame Dalila. "
Michele la sujeta del cabello con la otra mano.
Concettina arquea la espalda, víctima del orgasmo que no ha podido contener y que amenaza con sumarse a otro. Michele no le da tregua.
Concettina abre la boca para hablar, pero solo puede gemir y sollozar.
Dices con acento Trapanés: "Grita dalila. Grita por más. "
Concettina toma aire para poder complacerlo.
la joven siente la garganta seca, comprimida.
Concettina dice con acento milanés: "Michele, dame más... castígame más... más fuerte."
las palabras de la sustituta salen ásperas, rotas. Está presa de una lujuria furiosa que no es capaz de manejar.
Concettina dice con acento milanés: "oh, diomio, Michele, por favor... por favor."
Michele retuerce sus pezones aún duro dentro de ella.
Concettina gime tan fuerte que es casi un grito de súplica
Michele le muerde el cuello con fuerza.
Concettina respira ahogadamente. el corazón le late en los oídos. Con las fuerzas que le quedan aprieta los músculos vaginales con fuerza para ordeñarlo.
Concettina grita y se corre sin poder evitarlo.
la cabeza de la joven se inclina hacia atrás, el orgasmo es tan intenso que la ha dejado sin palabras.
Michele sale de ella y la acomoda en la cama.
Concettina se ahovilla temblando sin control.
Michele se quita el preservativo y va al baño, con una frustración agobiante.
Concettina no abre los ojos, no se atreve.
Michele se encierra en el baño azotándo la puerta con más fuerza de la que pretendía.
Concettina se encoje ante el portazo.
Se oye la regadera.
Concettina solloza con una mano en la boca. No solo por el momento que acaba de vivir, sino por lo que ha podido deducir finalmente:
Michele en la ducha maldice.
La verdadera Dalila no sabe lo que le espera si cae en las manos del consigliere.
Murmuras con acento Trapanés: "Mierda, Dalila en qué me estás convirtiendo. "
El agua caliente golpeaba la espalda de Michele, pero no lograba disolver la capa de rabia y frustración que lo cubría. Se apoyó con ambas manos en el azulejo frío de la pared de la ducha, la cabeza gacha, dejando que el chorro de agua silenciara sus gruñidos. Había buscado en Concettina el alivio, la tabla de salvación que su deber le negaba con la verdadera Dalila, pero el resultado había sido una burla amarga.

No es ella. No es la misma maldita anarquía.

Apretó los dientes. El placer, forzado y violento, que había experimentado con la sustituta, no había sido más que la descarga cruda de sus celos y su necesidad de dominio. Había follado el fantasma de Dalila, el reflejo distorsionado de una mujer que él no podía poseer.

A sus veinticinco años, Michele Venturi, Consigliere de la Regina, se había forjado una reputación de eficiencia gélida. Había sido siempre el hombre de los números, de la estrategia, de la lealtad imperturbable. Su vida amorosa, o lo que quedaba de ella, era tan ordenada y predecible como sus balances financieros. Jamás se había permitido una pasión desbordante, nunca una debilidad que pusiera en riesgo su posición. Era un caballero de honor en un mundo de lobos.

Pero entonces, ella llegó. Dalila.

En solo unos días, la milanesa había perforado la armadura que tanto le había costado construir. Su descaro, su risa ruidosa, el olor a sándalo y pólvora, el contoneo insolente de sus caderas, eran un virus que corrompía su estructura mental.

¿Cómo una mujer ha logrado esto en mí?

El recuerdo de Dalila envuelta en lencería, jugando con su dedo, y luego la imagen de ella en el jardín, cómoda y sonriente en los brazos de Karlo, eran puñaladas secas que le apretaban el pecho. El problema no era el deseo físico, que podía ser comprado y aplacado con una doble, sino la necesidad. Una necesidad visceral y dolorosa de poseer su voluntad, de silenciar esa boca insolente con la suya, de ser la única ancla de su caos.

Necesitaba a Dalila tanto que era una agonía. Era la primera vez que un sentimiento, y no una orden de la Regina, le dictaba su siguiente movimiento. Y lo que más lo aterraba era que, con ese deseo, Dalila no solo le había quitado el control sobre su cuerpo, sino que amenazaba con desmantelar toda la rectitud de su honor.

Terminó la ducha, la rabia tan fresca como cuando empezó. Sabía que no había purgado nada. Solo había confirmado la verdad insoportable: para apagar este fuego, necesitaba el incendio original. Y hasta que no estuviera lista para rendirse, él no podría permitirse tenerla.

Maldita sea, Dalila.

Salió del baño, la toalla ceñida a la cintura, sintiéndose tan vacío y tenso como antes de entrar. Se vistió con la misma frialdad con la que se había desnudado. Tenía que volver a la villa. Tenía trabajo que hacer. Y tenía que mantenerla a raya, aunque cada fibra de su ser le gritara que debía ir a su habitación y tomarla sin piedad, sin importar las consecuencias.
Ya no miraba a su chica que estaba tendida en la cama con los ojos cerrados.
Se dirigió a la puerta, su rostro de nuevo la máscara de mármol del Consigliere. El deseo podía esperar. La lealtad no. Pero la espera se había vuelto insoportable.
Aletheia
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Registrado: Mar Abr 23, 2024 6:10 pm

Re: Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Mensaje por Aletheia »

LAS MARCAS DE UN HONOR ATORMENTADO

, L’Eclissi d’Oro — Ala de las Orquídeas
Tras atravesar el umbral en dirección al área residencial, se respira un aire cargado de vapores de esencia de eucalipto y el eco sordo de los tacones sobre la moqueta anuncian el fin de una noche abrumadora. Es la hora en la que la euforia del club se apaga para dar paso a la cruda realidad de la piel. La luz es tenue, filtrada por apliques de alabastro que proyectan sombras alargadas, creando un ambiente de confesionario pagano.

Concettina avanza por el pasillo común con pasos erráticos. Su melena, ahora rizada por la permanente, está revuelta y la bata de baño que rodea su cuerpo dolorido no logra arrancarle el frío que la hela por dentro. Sus ojos, ocultos tras las lentillas de color, brillan con una humedad que no es deseo.

Katya, sentada en uno de los sofás de terciopelo con una copa de vodka en la mano, la observa con una sonrisa felina y cruel. Caribay permanece de pie junto a la consola de seguridad, cruzada de brazos.

Katya dice con acento ruso: Pero mira qué desastre decorativo. Parece que el Consigliere no solo quería exclusividad, sino también demolición. ¿Qué pasa, pequeña siciliana? ¿Se te olvidó cómo complacer a un hombre de verdad o es que Venturi confunde el dormitorio con un interrogatorio de la famiglia? Cuéntanos, ¿qué tal sabe el poder cuando te aprieta el cuello?

Concettina se detiene, bajando la cabeza. Sus manos tiemblan ligeramente mientras intenta anudarse la bata. No quiere que aquella arpía vea las huellas del consigliere en su piel.

Caribay dice con acento venezolano: Déjala en paz, Katya. No es el momento para tus juegos de lengua.

Katya se levanta, rodeando a Concettina como un depredador. Se inclina hacia su oído, dejando que el olor a alcohol y tabaco la invada.

Katya dice con acento ruso: Vamos, no seas tímida. ¿Te hizo suplicar? ¿O te usó como el trapo que eres para limpiar sus tensiones de guerra? A los hombres como él les gusta romper lo que brilla demasiado. ¿Te dolió, gatita? ¿O te gustó que te tratara como basura?

Concettina rompe a llorar, un sollozo ahogado que corta el aire. Sin decir una palabra, se da la vuelta y huye hacia su habitación, dejando tras de sí el eco de su desesperación. Caribay da un paso al frente, interponiéndose en el camino de Katya. Sus ojos ámbar desprenden una chispa peligrosa.

Caribay dice con acento venezolano: Modera esa lengua de víbora, Katya. A la Madama no le gustan las guerras internas en esta casa, y a los Ferrari mucho menos. Si sigues pinchando donde hay sangre, puede que la próxima que necesite consuelo seas tú, pero no habrá nadie para dártelo. Aquí somos una, o no somos nada.

Katya chasca la lengua.

Katya dice con acento ruso: "Si esa chica no tiene temple no es por mi lengua, Caribay. Nadamos entre tiburones, es mejor que sepa a qué atenerse.

Caribay avanza hacia ella y la enfrenta con la pasión contenida.

Caribay dice con acento venezolano: Lo has dicho bien, nadamos entre tiburones, Katya, no nos convertimos en uno de ellos. aprende a manejar la envidia y te irá mejor. Déjate llevar por ella y terminarás de vuelta en el callejón de donde la madama te recogió.

Katya se muerde la lengua. si algo tenía claro era que Caribay no hacía advertencias en vano. Era los ojos de la madama donde las cámaras de vigilancia no llegaban.

Caribay se da media vuelta y entra en la habitación de concettina sin golpear a la puerta.
Caribay echa un vistazo y suspira. El sonido de la regadera guía sus pasos.

Un baño amplio y de lujo

Caribay entra en el baño privado segundos después. El vapor satura el espacio.

Concettina está sentada en el suelo de la ducha, bajo el chorro de agua caliente, con las rodillas pegadas al pecho.

Caribay se arrodilla a su lado, ignorando que el agua empapa su propio vestido. Comienza a enjabonar la espalda de la joven con una esponja suave, en un silencio protector.

Caribay dice con acento venezolano: Mírame, Concettina. ¿Quieres que hable con la Madama? Si él cruzó la línea, ella lo detendrá. Ningún Consigliere vale tu integridad.

Concettina niega con la cabeza frenéticamente, apretando los párpados. En su mente se proyecta el destello de los espejos de la suite: Michele, con la mirada perdida en su propio reflejo, tomándola con una brusquedad que rayaba en lo punitivo. Recuerda el pellizco eléctrico en su clítoris, la forma en que él buscaba el orgasmo de ella como quien arranca una confesión, hasta que la devastación fue total.

Caribay aparta el cabello de la chica y suspira al ver las marcas de dedos lívidos en las caderas de la joven. Pasa sus manos con cuidado por la piel inflamada.

Caribay dice con acento venezolano: Escúchame bien. Los hombres que vienen aquí, los que llevan el peso de la isla en los hombros, están sometidos a una tensión que tú no puedes imaginar. Nosotros somos sus oídos, su lecho de paz. A veces, somos las que sanamos sus heridas con el placer. Porque los capos, digan lo que digan esos hipócritas de afuera, son humanos. Sienten y padecen.

Caribay fija la vista en un moratón que empieza a florecer cerca de la pelvis de Concettina.

Caribay dice con acento venezolano: Los que más fríos se muestran fuera, como Venturi, tienen un volcán quemándoles las entrañas. Necesitan erupcionar. Y sí, puede ser excitante cuando son tan atractivos, el sexo duro puede ser la medicina que necesitan para aplacar a sus monstruos. Pero hay límites. Una marca, un mordisco... es parte del juego. Un golpe es otra cosa. La Madama no permite que nos dañen así.

Concettina escucha, pero su mente se desvía hacia las palabras que Michele susurró en la penumbra sobre esa tal Dalila. Una semilla de rabia empieza a germinar en su pecho. Piensa en el tormento de Michele, en esa frialdad que solo alguien que ha sido herido de muerte puede proyectar.

Concettina aprieta los puños bajo el agua. Si esa mujer, Dalila, es la responsable de que un hombre como Michele tenga que buscar alivio de una forma tan atormentada y violenta, no merece su compasión. La pena que sentía por la jefa de seguridad se transforma en un juicio silencioso. Ninguna mujer que empuje a un hombre a ese nivel de oscuridad merece la sororidad de las que tienen que recoger los pedazos.

Concettina dice con acento siciliano: No digas nada a la Madama, Caribay. Estoy bien. Él... él solo necesita sacar algo que tiene muy adentro. Y yo voy a ser quien lo ayude a olvidarla.

Caribay la observa en silencio, notando el cambio en la mirada azul cian de la chica. Ya no hay solo miedo; hay un propósito oscuro que la preocupa aún más que las marcas en su piel.
Larabelle Evans
Mensajes: 347
Registrado: Mar Jul 02, 2024 4:52 am

Re: Trapani: Muralla de Honor y fuego.

Mensaje por Larabelle Evans »

Apagando la culpa con detalles.

Punto de vista: Michele.


Un despacho confortable. de color Crema Suave
Dalila entra al despacho sin tocar y cierra la puerta empujándola con el pie. Camina con cierta solemnidad hasta el escritorio de Michele.
La jefa de seguridad carga en las manos la urna con las cenizas de la exconsigliere.
Michele escucha la puerta ya sabe que es ella sin verla.
Dalila dice con acento milanés: "Consigliere."
Dices con acento Trapanés: "Dalila."
Michele mira la urna en sus manos.
Dalila dice con acento milanés: "he traído la urna para la Regina, pero debemos hablar de los detalles del funeral simbólico. Catania necesita que..."
Dalila frunce el entrecejo. La expresión de Michele es... extraña, demasiado hosca.
Michele coge su teléfono del escritorio y busca el número de Zara
Dalila rodea el escritorio
Dices con acento Trapanés: "Dame un minuto."
Dalila dice con acento milanés: "va bene."
El teléfono da tono.
Sara ha descolgado la llamada.
Sara te dice por teléfono, "ciao"
Dices por teléfono, "Ciao, Sara. Escúcha. Necesito encargarte algo muy importante."
Sara te dice por teléfono, "diga, signiore, estamos para servirle."
Dalila lo mira con curiosidad.
Michele mira al frente sin prestarle atensión a Dalila.
Sara te dice por teléfono, "alguna peteción para su ragazza?"
Dices por teléfono, "Quiero que le hagan entrega de un ramo de rosas. Te mandaré por texto lo que quiero que llebe la targeta."
Michele habla despreocupado de que Dalila lo escuche.
Dalila enarca una ceja sin dar crédito a lo que oye. guarda silencio porque no quiere sacar conclusiones.
Sara te dice por teléfono, "por supuesto, signiore Venturi."
Michele se queda un segundo pensativo.
Dalila comienza a impacientarse.
Dices por teléfono, "También. Quiero una joya de diseñador, no escatime en el costo. Algo que creas que le guste. que sea de su agrado y que llebe sus iniciales. Quiero que lo conserve como algo bonito."
Sara te dice por teléfono, "así se hará, signiore. alguna otra cosa?"
Dices por teléfono, "Sí. Sí, espera."
Sara te dice por teléfono, "claro, signiore."
Michele se vuelve a Dalila un momento.
Dalila abre mucho los ojos. Dentro de ella un cosquilleo desagradable le sube por la garganta.
Dices con acento Trapanés: "Qué detalles faltan Dalila?"
Dalila se muerde la lengua, pero su temperamento puede más.
Michele la mira espectante.
Dalila deja la urna con más firmeza de la que pretendía sobre el escritorio.
Dalila dice con acento milanés: "cuando termines... tu ... lo que sea que hagas y tengas tiempo para ocuparte de la seguridad de tu Regina, hablamos, consigliere."
Michele mira la urna y luego a dalila.
Dalila rodea el escritorio a zancadas en dirección a la puerta.
Dalila tira del picaporte y sale como un vendaval.
Michele suspira y decide no prestarle más atensión a su actitud.
La jefa de seguridad no se molesta ni en cerrar la puerta.
Karlo encuentra a Dalila en el pasillo.
Dalila está tan furiosa que ignora a karlo en el pasillo y se larga hacia el área de entrenamiento antes de que quiera arrancarle la cabeza a alguien.
Karlo se le queda viendo, ella trae el rostro desencajado por lo que podría decirse enojo.
Sara te dice por teléfono, "va todo bien, signiore?"
Karlo murmura con acento siciliano, "Y ahora que le pasa."
Karlo se acerca un poco al despacho, tiene a favor que la puerta está entreabierta. La curiosidad le puede y se detiene a escuchar.
Dices por teléfono, "Sí. Como te decía, hay otra cosa. Cómprale un perfume con las notas de sándalo y vainilla"
Sara te dice por teléfono, "por supuesto, esta misma noche me encargaré de todo."
Karlo entra al despacho seguidamente de escuchar eso último. Sonríe para si, entendiendo la furia de Dalila.
Sara te dice por teléfono, "le dará mucho gusto, estoy segura de ello, signiore. es usted muy considerado y generoso."
Dices por teléfono, "Bueno. Es todo, ya te envío el texto. Espero que se cumpla todo al pie de la letra."
Michele se percata de Karlo.
Sara te dice por teléfono, "lo haremos tal cual como usted ha pedido, signiore. No se preocupe."
Michele cuelga.
Karlo dice con acento siciliano, "Consigliere. Solo vine a preguntarle, si ya está al tanto de los protocolos de seguridad para mañana. "
Michele cae en cuenta que no le prestó atensión a Dalila en algo tan cerio para Leila.
Michele mira a Karlo y niega rápidamente.
Dices con acento Trapanés: "No. Puedes ponerme al tanto, tú?"
Karlo asiente afirmativamente.
Karlo dice con acento siciliano, "Habrán dos anillos de seguridad en el cementerio, además de la comitiva durante el trayecto de ida y de vuelta. Mas un cerco del perímetro externo del camposanto para que nadie pueda entrar ni salir mientras se lleva a cabo el sepelio. Una ruta de escape para la retina y el resto de la Famiglia. Dalila ha dado la orden de disparar a todo extraño que se acerque a usted o a Leila. Y por último, ha enviado algunos de nuestros hombres más comfiables a Trapani."
Michele se sorprende por la orden de los enviados a Trapani.
Dices con acento Trapanés: "¿A trapani?, ¿para qué?. "
Karlo dice con acento siciliano, "No me ha dicho para qué exactamente, solo quiere tomar previciones, como si intuyera algo. "
Karlo dice con acento siciliano, "Confíe en ella, Consigliere. "
Michele se queda pensativo y Asiente.
Dices con acento Trapanés: "Va bene. Gracie."
Karlo dice con acento siciliano, "Por nada, me retiro. "
Karlo se aleja con una sonrisa. Sale del despacho cerrando la puerta.
Michele permaneció sentado frente al escritorio por un largo momento, el rostro aún tenso por la revelación de Karlo y la salida airada de Dalila. El silencio del despacho era una condena. Suspiró profundamente, la culpa por su desahogo violento en L'Eclissi d'Oro chocando contra el muro de su frustración.
Cogió el teléfono que aún tenía en el escritorio, deslizó el pulgar para abrir la aplicación de mensajería y encontró la conversación con Sara. Sus dedos, normalmente firmes y precisos, titubearon antes de empezar a escribir.
mensaje: "Sara, la tarjeta debe llevar esto:
Concettina, disculpa mi desenfreno de anoche. No tenías por qué pagar por mis problemas. Eres una mujer bella, dulce, y no mereces mi rabia. Gracias por tu compañía. Espero que esto te guste y compense el mal rato y sea un recuerdo agradable. Michele.'"
Releyó el mensaje dos veces. Era sincero en su disculpa. Era lo más cercano a la expiación que podía permitirse en ese momento. Enviando el texto, sintió un minúsculo alivio, un intento de equilibrar la balanza que Dalila había roto por completo en su vida.
Se reclinó en la silla, pasando una mano por su cabello. La urna sobre el escritorio, conteniendo las cenizas de Chiara, le recordaba que no podía permitirse más distracciones. La seguridad de Leila y la estabilidad de la Famiglia eran su única prioridad.
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